10 años de la limpieza del fondo submarino de la Isla del Rey

abril 3rd, 2020

<< Dios perdona siempre, nosotros a veces, la naturaleza nunca perdona >> Papa Francisco

El año 2020 va a pasar a la historia como el año en que la naturaleza obligó al mundo a detenerse, a resetearse. Cuando se supere esta pandemia, la humanidad sacará conclusiones y tendrá mas consciencia si cabe de que hay que preservar el medio ambiente para las futuras generaciones.

Se han cumplido diez años de la primera limpieza del fondo submarino que rodean la Isla del Rey por un grupo de unos treinta buzos coordinados por Fernando Rotger, que se ofreció desinteresadamente a organizarla. Durante la mañana del 7 de marzo de 2010, las barcas de apoyo no dejaron de desembarcar sacos y sacos de basura que había sido recolectada por los submarinistas. Salieron cientos de botellines de cerveza, botellas de vino, zapatos, neumáticos, candeleros de bronce de un barco ( que reutilizamos como postes para la réplica del mosaico de la Basílica Paleocristiana expuesto en la isla ) botes de medicamentos, hasta orinales. Hubo tanto material a sacar, que solo les dio tiempo a limpiar la mitad del perímetro y al final no los pudimos atender como es costumbre en la isla, emplazándolos para otro día.

Los voluntarios de la Isla del Rey siempre hemos estado muy implicados en la conservación del medio ambiente, siendo nuestro presidente Luis Alejandre el principal impulsor. Hemos recuperado gran parte del sistema de recogida de aguas pluviales del Hospital: recuperando los tejados, las conducciones y limpiando las cisternas. Actualmente se esta instalando el sistema de depuración de aguas residuales para toda la isla. Hacemos compost con los restos de jardinería y poda. Estamos estudiando la forma de obtener energía limpia, mediante placas solares o generadores eólicos, siendo esto muy caro y complejo al ser edificios históricos. Hasta hemos intentado potabilizar el agua salinizada del pozo de Alfons III, siendo inviable según los expertos consultados. Hace tiempo que no utilizamos plásticos de un solo uso. Separamos los residuos y los llevamos a sus contenedores correspondientes. Nuestro objetivo es ser una isla auto suficiente y limpia.

José Muñoz Pons

Voluntario

Reviviendo el legado Flaquer

marzo 20th, 2020

Son muchas las circunstancias que nos unían al Notario D. Juan Flaquer (Mahón 1877-Madrid 1963), algunas personales por vecindad o por amistades de nuestros padres y abuelos, pero las más recientes, las relacionadas con María Luisa Serra y sus trabajos sobre la Basílica Paleocristiana de la Isla del Rey , sobre los que nuestra Fundación siempre ha querido dejar testimonio. De hecho con el apoyo de la familia, María Luisa está  presente entre nosotros representada por un bello busto del escultor Ramon Cuello mirando a la bocana del Puerto, a este mar de civilizaciones que fue y es nuestro Mediterráneo. A  la vez  su familia, nos cedía su despacho y algunos objetos personales como su máquina de escribir.

No debe extrañar entonces  que cuando  Luis Ydoate Flaquer, nieto de nuestro Notario tuvo que deshacerse del monumental legado de su abuelo, pensase también en la Isla del Rey y nos depositase su mesa de despacho y algunos objetos  personales como su bastón. Ahora  se han reunido en una magnífica exposición que ha organizado el Museo de Menorca, que recoge parte importante del legado depositado por la familia. Hablamos de más de tres mil piezas, entre ellas  los doscientos y pico  pequeños “vasos de fondo alto” parte del enigma de los cuatrocientos encontrados en la cueva de Sa Mola en Alaior y una valiosísima colección de monedas.

Primera valoración: el enorme altruismo de la familia, representada por Luis Ydoate. Fieles a la voluntad de su abuelo, superando –imagino-tentaciones, han querido que su legado permanezca, integro, entre nosotros.

Solicitada una visita guiada el mismo día de la inauguración de la exposición, acudimos el sábado 7 de Marzo una cincuentena de voluntarios de la Isla del Rey a la cita con Flaquer  y con quienes han realzado con enorme y apasionado trabajo de gran calidad, su legado.

Octavio Pons y Cris Bravo se encargaron de conducir los dos grupos en que habitualmente nos dividimos: españoles e ingleses. En la sombra sabíamos que estaban Montserrat Anglada y otros colaboradores bien coordinados por su directora Carolina Desel, una voluntaria nuestra que perdimos –y nos alegramos- al ser nombrada Directora del Museo.

Al valor de la información, aportaron nuestros guías el entusiasmo de la investigación, la satisfacción del trabajo realizado. Yo le llamaría vocación. En muchos sentidos recordaban la forma con que los guías en la Isla del Rey explican lo que hay en sus salas: porque lo han vivido partiendo de la nada.

Segunda valoración: en la función pública, cabe la vocación y el entusiasmo, con claro espíritu de servir a la sociedad. Hay muchos puntos de encuentro con el voluntariado, algo que debemos potenciar y valorar.

Nuestra sincera enhorabuena y nuestro agradecimiento a la familia Ydoate Flaquer y al gran equipo del Museo de Menorca.

Esta es la sociedad de la que debemos sentirnos orgullosos. Esta, que se apoya en trabajos multidisciplinares, que transmite cultura, que es generosa, que supera esta tentación innata nuestra de decir no a casi todo. ¡Gracias a todos!.  

Luis Alejandre Sintes

General (r)

Herencias y heráldicas en la Isla del Rey

marzo 12th, 2020

(Artículo publicado en el <<Diari Menorca>> el 19-2-2020)

Conocer las vicisitudes de menorquines emigrados a Argelia en el siglo XIX me ha transportado a las circunstancias en las que debían resolver problemas tan habituales en las familias como la aplicación de los testamentos o el seguimiento a distancia de los negocios. La documentación a la que he tenido acceso, que enriquece el fondo documental de la sala dedicada a las emigraciones, se inicia en 1845 y se extiende hasta 1873, un período que abarca los reinados de Isabel II y de Amadeo de Saboya.

Un hecho destacable es que en 1845, cuando todavía no se ha completado el control francés sobre Argelia (que no es total hasta 1857, aunque el país se considere parte integrante de Francia ya en 1848), ya existe una agencia comercial española en Argel, que de hecho actúa como representación consular en la que, por ejemplo, Antonia Vicens viuda de José Carreras da un «poder cumplido y amplio» a Luis Monjo, vecino de Mahón.

Ya como consulado general de España, en 1852 y con regularidad hasta el último documento de 1873, emite certificados de pagos, revocaciones de poderes, nuevos poderes, documentos en fin que reflejan, a parte de las decisiones de los emigrantes en relación con bienes ubicados en Menorca, una clara preocupación por el seguimiento de sus intereses en la isla. La correspondencia entre dos hermanos mahoneses, uno en Argel y el otro en Mahón, éste dotado de poderes diversos de menorquines residentes en Argel, proporciona esta sensación de distancia y ansiedad por que las herencias, las ventas de bienes, etc., se lleven a la práctica de modo satisfactorio.

Como es lógico, los documentos oficiales se emiten en papel oficial, dotado de toda la simbología y solemnidad que requieren. La observación de los escudos de España que sucesivamente aparecen en sus encabezamientos proporciona una visión histórica que resulta interesante vista hoy día, pudiéndose apreciar que la heráldica oficial refleja el curso de la historia de España y en cierta forma la herencia política de nuestro país.

Así, el primer escudo que podemos observar, el del documento de 1845, es un recargado escudo donde se recogen las armas de un conjunto de territorios que pueden verse como un árbol genealógico de la ya citada reina Isabel II, pues muchos de ellos ya estaban fuera de su poder soberano, como son Flandes, Brabante, Tirol, etc., pertenecientes a países totalmente desligados de España a la sazón. En cambio, faltan Navarra y Granada que, como es obvio, sí pertenecían a sus dominios. Por su parte, en los papeles del consulado general desaparecen en el escudo todos esos territorios ya extranjeros e incluso las armas del viejo reino de Aragón (digamos «las nuestras»), y siguen ausentes las de Navarra (las famosas cadenas), figurando en cambio las de Granada, que acompañan a las de Castilla y León y al escudo representativo de la Casa de Borbón reinante, con las flores de lis, superpuesto en el centro.

El mismo criterio puede observarse en los escudos que corresponden a la época de Amadeo de Saboya, que incorporan las conocidas columnas de Hércules con la leyenda «Plus Ultra», que como sabemos se refieren a la expansión ultramarina de España. El escudo central de la Casa de Saboya (una cruz de plata en campo de gules, que también aparece en ciertas banderas de Italia) sustituye al de la Casa de Borbón.

Oscar Sbert Lozano

¿Que haría usted con la Isla del Rey?

febrero 14th, 2020

      

(Artículo publicado en el <<Diari Menorca>> el 5-2-2020)

No hace mucho cayó en mis manos el resultado de una encuesta en la que la revista “Menorca Gráfica” formulaba esta pregunta a personas conocidas en la Isla y pertenecientes a diferentes entornos. Esto se hacía en Abril de 1986, cuando la Isla del Rey llevaba 22 años de abandono y todavía le quedaban otros 18 de deterioro.

Las respuestas en aquel entonces fueron muy poco optimistas:  

-“Yo haría un teatro absolutamente mediterráneo y marítimo” era la respuesta de un reconocido actor que sin duda echaba en falta un escenario.

-“La solución lógica para la Isla del Rey es un parque zoológico” según la opinión de un holandés establecido en Menorca, amante de la naturaleza.

 –“No creo que haya nadie con coraje para hacer algo ahí. Hoy aquello es un islote que está completamente arruinado.” Decía a su vez un empresario, propietario de una céntrica cafetería, que mostraba un cierto espíritu derrotista no exento de razón.

-“Me parecería precioso tener un sitio para que pudiésemos ir en barca y disfrutar del paisaje. Lo ideal para mí sería un parque natural, y que se pudiese disfrutar de la naturaleza tal como está” sugería la presidente de una asociación de vecinos, deseosa de mejorar la visión del Puerto.

-“Que el Ayuntamiento alquilara el terreno a una empresa privada, bien, pero no para convertirse en un anillo dorado para multimillonarios… Lo primero que hay que hacer es arreglar los accesos. Sin olvidar que el proyecto tendría que incluir y absorber el turismo.” Comentaba un conocido arquitecto, pensando en su utilidad económica.

-“Pondría un Hotel de superlujo, tipo “Puente Romano” de Puerto Banús. Con amarres para atraer los yates y clínica de rejuvenecimiento. Totalmente privatizado”. Era la opinión de alguna Agencia de Viajes.

Eran ideas que en cierto modo reconocían las posibilidades de la Isla y sin duda denunciaban su nivel de deterioro. Tal vez hubo otras opiniones mas conservadoras  pero no las conocemos.

Durante los años de abandono hubo intenciones diversas, concursos de ideas, proyectos, subastas (que no se cubrieron), incluso cesión -reversible- al Ministerio de Información y Turismo ante la posibilidad de convertir el edificio histórico en un Parador Nacional. Muchos trabajos y proyectos fueron desestimados por no satisfacer las exigencias fijadas por el Ayuntamiento. Estas eran:

  • Preservar el carácter natural de la isla como hecho paisajístico en el contexto de la bahía de Mahón.
  • Apreciar y potenciar suficientemente el ambiente arquitectónico existente.
  • Aportar soluciones imaginativas en cuanto a los usos y propuestas económicas.
  • Justificar la autonomía económica de las propuestas, tanto a la hora de su implantación como de su gestión posterior.

En 2004, tras los cuarenta años de abandono y falta de vigilancia, la situación llegó a ser insostenible. La vegetación había crecido de forma incontrolada por todo el islote habiendo alcanzado hasta el segundo piso del edificio principal; las aguas no canalizadas habían entrado por las fracturas del tejado produciendo un deterioro aparentemente irreversible; las ratas y las palomas habían anidado y llenado de excrementos las habitaciones y los espacios de los edificios. Y, por último, el expolio al que suele someterse a cualquier edificio abandonado, hizo desaparecer puertas, ventanas, vigas, baldosas y cualquier elemento que pudiese tener una utilidad. Lo que quedó era una auténtica ruina.

Pero la conocida como Illa dels Conills, Isla del Rey, Isla del Hospital o Bloody Island, orgullosa de su situación y de su historia se resistía a desaparecer y consiguió llamar la atención de sus vecinos y hacerles sentir la vergüenza de su abandono.

Así nació, por iniciativa de la Sociedad, con carácter privado, voluntario y desinteresado, la tarea de recuperación de la Isla del Rey, de su edificio histórico y elementos anexos, y de su historia. En aquel momento era difícil prever el futuro de esta intención. Se contaba con un buen motivo pero existían dudas respecto a la viabilidad del proyecto.   Se creó la Asociación de “Amics de la Illa de l’Hospital” y posteriormente la “Fundación Hospital Isla del Rey” cuyos objetivos, de interés general y cultural, eran:

  1. La defensa y promoción de l’Illa del Rei, ó Illa de l’Hospital
  2. La promoción y organización de actos relacionados con la Isla.

Al principio, con herramientas propias y en embarcaciones privadas se inició la tarea de desescombro, de apertura de vías entre la densa vegetación que impedía el paso y de recuperación paulatina de lo que buenamente se podía. Eran medios muy   limitados pero se contaba con la ilusión de los colaboradores por sanear el entorno sin pensar demasiado en cuál sería el resultado final.

Hoy sabemos que no todo el mundo compartía la idea, o simpatizaba con ella. El apoyo entusiasta de algunos chocaba con el desinterés de otros, la ignorancia de muchos o la franca oposición de otros. Pocas veces las Instituciones se han sentido comprometidas en el proyecto y siempre se ha tenido la sensación de que la actividad a desarrollar tenía que luchar con todas las dificultades que pone la burocracia habiendo contado en muy escasas ocasiones con ayudas por parte de la Administración para resolver los conflictos.   

Sin embargo, quince años después, podemos enorgullecernos viendo lo conseguido. Es bueno echar la vista atrás y sacar las conclusiones que cada uno prefiera de la actividad realizada. Las individuales parecen pequeñas aportaciones de tiempo y conocimiento, de material y esfuerzo pero que convenientemente coordinadas y en el marco de una disciplina y compromiso indudables hacen que la maquinaria se mueva. Quienes, con mayor dedicación, van abriendo camino, marcando objetivos y atendiendo a las dificultades que surgen, saben que cuentan con la voluntad indiscutible de los demás que seguirán el plan trazado. Y el conjunto funciona.

No en vano, quienes recibimos o atendemos a los visitantes, observamos que lo que más les impresiona de su visita, es el funcionamiento del voluntariado y el espíritu de colaboración que perciben. Mucho más que la belleza del entorno o el progreso de la recuperación de edificios y su historia, que a pesar de todo presenta un balance muy positivo.

En estos momentos en que se ve lo realizado y están definidos los inmediatos proyectos en desarrollo, no está de más tener un recuerdo para todos los que han dedicado su esfuerzo, ilusión y entusiasmo durante este largo periodo de tiempo. Algunos fallecidos, otros con obligado abandono por ausentarse de la Isla, quienes han añadido demasiados años a los que ya tenían, o quienes han colaborado temporalmente. Y también a quienes se van incorporando cuando conocen el entorno y su ambiente, ofreciendo un relevo necesario.  Y, por supuesto a los fieles que mantienen su atención y asistencia constante, quizá por ello mismo menos visibles, pero que han dejado en la Isla del Rey incontables horas de trabajo. Los que han colaborado y lo siguen haciendo de cualquier forma con ayudas de todo tipo. Y quienes nos visitan, que con el conjunto del voluntariado y colaboradores componen el pequeño mundo que resurge en el centro del Puerto de Mahón.

José Maria Vizcaíno Aznar

El centro de interpretación y la sala de los astilleros

enero 15th, 2020

Hace más de cuatro años que hemos empezado el estudio, la búsqueda de información y material iconográfico, documentos y antiguas herramientas de los diferentes oficios de los fabricantes de barcos en Menorca, para realizar en las salas de la primera planta del antiguo Hospital de la Isla del Rey el centro de interpretación del Puerto de Mahón.

La historia de Menorca es tan rica desde tiempos antiguos, de acontecimientos y personas implicadas en la fabricación de barcos que en la actualidad es difícil elegir los temas que se puedan representar convenientemente y exhaustivamente en una sala de exposiciones.

En un puerto como el de Mahón con una historia tan amplia, son numerosos los oficios que lo han animado en el pasado y siguen en la actualidad y exponerlos todos es un asunto efectivamente complicado en locales nacidos como hospital y no dimensionados para una exposición naval.

No podemos renunciar a la empresa; a la Isla del Rey, para los voluntarios, no hay casi nada imposible y debemos presentar a todo el mundo lo que ha sido la historia de Menorca a lo largo de los siglos, su grado de civilización y su protagonismo en el marco nacional e internacional entre las Naciones que se asoman, viven y han hecho la historia del Mar Mediterráneo.

Igualmente que hemos hecho para las salas de la planta baja, también arriba, después de restaurar las paredes y el techo,  colocar  puertas y ventanas, sustituir baldosa y ponerla nuevas donde no había, trabajo hecho casi todo de la empresa de profesionales que el domingo vienen a la Isla del Rey para trabajar gratis con nosotros como voluntarios, pidiendo ayudas económicas y de materiales a todos lados, hemos empezado la construcción de la primera sala de los “mestres d´aixa” y de los herreros. Terminada la primera, pasaremos a la segunda y a la tercera de los calafates, cordeleros, los veleros, los toneleros y de los otros oficios del mar.

La dificultad mayor en este momento para nosotros, es encontrar documentación, como las fotos de los antiguos carpinteros de ribera, las herramientas pertenecidas a ellos, las plantillas de los barcos que construían y de todos los materiales posiblemente de época que debemos encontrar.

Por estos motivos, mediante el diario, hacemos un llamamiento a todos los menorquines, de buena voluntad, familiares y amigos que poseen algún recuerdo, que será siempre de su propiedad, que nos ayuden para poder copiar fotos, documentación, utensilios de trabajo y de todo lo que puede describir la vida de estas antiguas profesiones de nuestros padres que con su trabajo y su creatividad han escrito la cultura y la civilización de las islas Baleares y del Mediterráneo.

Feliz año 2020 para todos.

Mario Cappa

Del jardín a la Capilla Anglicana

diciembre 14th, 2019

Empezamos a visitar Menorca alrededor de 1990 y cada año observábamos cómo la isla hospitalaria se iba haciendo cada vez más grande, como el castillo de la Bella Durmiente.

Leemos en Roqueta durante una de nuestras visitas de verano sobre el proyecto para la restauración de los edificios originales del Hospital de la Isla del Rey y finalmente visita pertinente en agosto de 2010.

Empecé a colaborar como voluntaria en las siguientes vacaciones de verano, trabajaba de profesora y visitaba Menorca tan a menudo como podía…pasé muchas horas desbrozando las malas hierbas.

Me interesaban especialmente los fragmentos de cerámica que habían sido desenterrados por Mike Puttock y su equipo, despejando el terreno para el futuro jardín. Actualmente con el pozo, el arroyo, los setos de romero, etcétera.

Mi hogar en el Reino Unido está en Stoke on Trent, más conocido como The Potteries. Sabía que el Museo de Cerámicas y Galería de Arte había estado involucrado en la identificación de los fragmentos de cerámica encontrados cuando se terminaron las excavaciones para el nuevo cementerio de Sol del Este.

Llevé algunos de los fragmentos a Stoke y descubrí que teníamos los restos de cerámica de la zona de Stoke, así como de Italia, China y España desde el siglo XVIII y principios del XIX.

La cerámica inglesa fue descrita como «gentrificada», sugiriendo que había pertenecido a la clase de oficiales que pasaban tiempo en la isla.

Otro punto culminante para mí fue descubrir que «Pierre Diard ne a Tours» – el graffiti rayado en la pared del sótano en el jardín adyacente a la farmacia – pertenecía a un famoso naturalista y explorador francés. Eso ocupó varias horas de google en internet!… Ha dado su nombre a varios insectos y animales, desde el leopardo de Borneo hasta un murciélago frugívoro de nariz corta. ¡Fantástico!

Quizás lo más conmovedor fue el encuentro con el último superviviente del buque Roma, el barco inmortalizado gracias a los esfuerzos de Mario Cappa. Tenía más de 90 años y era un representante verdaderamente inspirador de su generación.

Me retiré como profesora en 2016 y he podido desherbar la mayoría de los fines de semana, aunque no estamos en Menorca a tiempo completo. Más recientemente he estado ayudando a mantener limpia y libre de polvo la Capilla Anglicana. ¿Quién iba a decir que el ketchup de tomate era tan bueno para limpiar candelabros de latón?

Realmente espero con ilusión el viaje en la zodiac, que nos traslada a la isla las mañanas dominicales. Me encanta que el desayuno se juntan todos y disfrutamos la cerveza de Toni, después de una mañana deshierbando o fregando, ¡es la mejor del mundo! He tenido la suerte de hacer muchos amigos y es bueno reconocer a los voluntarios españoles en Es Castell o Mahón. Mi español está mejorando lentamente y estoy empezando a seguir las conversaciones y si Luis ,el General, habla despacio (?) ¡normalmente puedo entender lo que nos está diciendo! Su energía y entusiasmo es muy inspirador!

Será emocionante ver cómo cambian los ritmos de la isla cuando la galería de arte Hauser y Wirth se instale en el edificio Lángara y se convierta en un centro de arte… definitivamente algo excepcional.

Alison Gurney

Profesora jubilada

Un diógenes edificante

noviembre 18th, 2019

A la tendencia compulsiva de acumular trastos u objetos inútiles, hasta el extremo de recoger basura, ha recibido el nombre de síndrome de Diógenes, a pesar de este filósofo de la Antigua Grecia, predicó una vida austera y sin posesiones.

No siempre es fácil desprenderse de todos aquellos objetos que vamos adquiriendo a lo largo del tiempo que ya han perdido su utilidad o han envejecido. Y la mayoría de nosotros vamos conservando ropa, libros, artilugios, trastos que sabemos que no emplearemos nunca más, pero por si acaso … y vamos ocupando nuestro espacio doméstico de cantidad de cosas inútiles que estorban y que en el mejor de los casos hay que ordenar y limpiar.

Quién no ha experimentado nunca el pesar que provoca eliminar y tirar cantidad de objetos acumulados a lo largo de toda una vida para alguno de nuestros difuntos familiares? A la vez que pone en evidencia esta acumulación inútil.

Pues toda esta acumulación estéril en la isla del Rey adquiere un rango edificante y fructífero.

En la isla llegan cantidad de utensilios, herramientas, mobiliario, grabados, pinturas, libros, estampas, que ya habían adquirido la categoría de cachivaches o trastos, y que habían quedado arrinconadas en el desván, en los porches, o escondidas en armarios y cajoneras y de repente ganan aquí una nueva vida, vuelven a tener visibilidad y un nuevo sentido.

Una elegante y ordenada biblioteca ha creado raíz de donaciones procedentes de familiares desaparecidos.

Aquel orinal antiguo escondido detrás un porche, ahora en una sala de la isla adquiere un gran protagonismo, y todo aquel instrumental quirúrgico de un médico retirado o aquel antiguo aparato de rayos X que sólo estorbaba aquí vuelve a tener relevancia histórica.

Una maleta antigua llena de recuerdos pero ya condenada y fuera de la vista, ahora, aquí, en una de las salas transmite el coraje y la nostalgia de muchos emigrantes.

Todas aquellas lindas cajitas metálicas de colores diversos que nos da pena tirar, aquí en una vitrina en la sala de la farmacia, lucen el paso del tiempo.

Una rueda dentada, una biela, una manivela, una bomba, un gancho y una espiral infinita, oxidadas y desahuciadas, tras una larga y voluntaria dedicación para lavarles la cara, ahora forman parte de un collage estrambótico a mayor gloria del ingenio tecnológico.

Incluso un sentenciado ataúd de bronce, recupera un sentido último exhibida en la sala de autopsias.

Bueno, seguramente detrás del síndrome de Diógenes habría la determinación o convencimiento de que todo, incluso la inmundicia, siempre puede tener una última oportunidad, y sería una reacción a la tendencia omnipresente en la actualidad de usar y tirar, consumimos y tiramos, consumimos y tiramos, un derroche escandaloso e insostenible.

Incluso los mismos voluntarios y voluntarias de la isla del Rey, ya muchos de ellos retirados y envejecidos, estamos aquí haciendo un último servicio a la comunidad sin ánimo de lucro, siempre queda una última oportunidad. Aún no estorbamos.

Anton Soler i Ferrater

Voluntari Illa del Rei i metge retirat

UN DIÒGENES EDIFICANT (En Català)

A la tendència compulsiva d’acumular trastes o objectes inútils, fins a l’extrem de recollir fems, ha rebut el nom de síndrome de Diògenes, malgrat aquest filòsof de l’Antiga Grècia, va predicar una vida austera i sense possessions.

No sempre és fàcil desprendre’s de tots aquells objectes que anem adquirint al llarg del temps que ja han perdut la seva utilitat o han envellit. I la majoria de nosaltres anem conservant roba, llibres, artilugis, andròmines que sabem del cert que no emprerem mai més, però per si de cas…i anem ocupant el nostre espai domèstic de quantitat de coses inútils que fan nosa i que en el millor dels casos cal ordenar i netejar.

Qui no ha experimentat mai el greu que sap eliminar i llençar quantitat d’objectes acumulats al llarg de tota una vida per algun dels nostres difunts familiars? A la vegada que posa en evidència aquesta acumulació inútil.

Doncs tota aquesta acumulació esteril en l’illa del Rei adquireix un rang edificant i fructífer.

A l’illa arriben quantitat d’estris, eines, mobiliari, gravats, pintures, llibres, estampes, que ja havien adquirit la categoria d’andròmines o trastos, i que havien quedat arraconades en les golfes, en els porxos, o amagades en armaris i calaixeres i de repent guanyen aquí una nova vida, tornen a tenir visibilitat i un nou sentit.

Una elegant i ordenada biblioteca s’ha creat arrel de donacions procedents de familiars desapareguts.

Aquell orinal antic amagat darrera una porxada, ara en una sala de l’illa adquireix un gran protagonisme, i tot aquell instrumental quirùrgic d’un metge retirat o aquell antic aparell de raig X que només feia nosa aquí torna a tenir rellevància històrica.

Una maleta antiga plena de records però ja condenada i fora de la vista, ara, aquí, en una de les sales transmet el coratge i la nostàlgia de molts emigrants.

Totes aquelles polides capsetes metàl·liques de colors diversos que ens sap greu llençar, aquí en una vitrina en la sala de la farmacia, llueixen el pas del temps.

Una roda dentada, una biela, una manivela, una bomba, un ganxo i una espiral infinita, rovellades i desnonades, després d’una llarga i voluntària dedicació per rentar-les la cara, ara formen part d’un collage estrambòtic a major glòria de l’enginy tecnològic.

Fins i tot una sentenciada taüt de bronze, recupera un sentit últim exhibida en la sala d’autòpsies.

Bé, segurament darrera del síndrome de Diògenes hi hauria la determinació o convenciment de què tot, fins i tot la immundícia, sempre pot tenir una darrera oportunitat, i seria una reacció a la tendència omnipresent en l’actualitat d’usar i tirar, consumim i tirem, consumim i tirem, un malbaratament escandalós i insostenible.

Fins i tot els mateixos voluntaris i voluntàries de l’illa del Rei, ja molts d’ells retirats i envellits, som aquí fent un últim servei a la comunitat sense ànim de lucre, sempre hi queda una última oportunitat. Encara no fem nosa.

Santa Ponsa

noviembre 5th, 2019

El colectivo que forman los voluntarios de la Isla del Rey, tiene como es fácil imaginar, un componente cultural importante que compagina con otros de carácter social o ecológico, presididos siempre por un respeto y cariño por Menorca en general y por el Puerto de Mahón en particular. Y yo destacaría una virtud bien asentada en el: no es un colectivo envidioso; nos alegramos del éxito de otros; nos unimos a ellos intentando hacer piña y reforzar lazos de cooperación que deberían conformar nuestra sociedad, hoy dividida y poco cohesionada.

Frecuentemente salimos de la Isla del Rey para conocer lo que se hace en otros lugares, para valorar otros esfuerzos, para comprobar que no somos ni mucho menos los únicos que aportamos algo. Este mismo domingo lo pudimos comprobar con los voluntarios de Vidalba y no hace dos semanas con las incansables de Alba.

Esta vez nos fuimos a Santa Ponsa, allá por el camino de Torre Solí en el término municipal de Alaior. La histórica finca, construida sobre una torre medieval, constituye una excelente muestra de la arquitectura agraria tradicional de la Isla. El “lloc” se ha convertido hoy en un prestigioso agroturismo, olvidando los años de abandono en que se encontraba antes de 2016. Allí nos aguardaba su directora Sonia Pons Vidal, menorquina por los cuatro costados, ausentes los promotores de la instalación Guillaume Foucher y Frédéric Biousse.

El lugar alberga una larga y bella historia desde los tiempos de pertenencia a la familia Taltavull, unos emprendedores menorquines que acometieron en nuestro puerto la labor de ir adaptando progresivamente la vela al motor. De ahí vino su interés por recuperar mascarones de proa característicos de los barcos de navegación a vela. Los actuales promotores han podido rescatar uno de ellos, perdidos o destruidos los otros por manos desconocedoras de la historia o poco sensibles a su procedencia.

La finca de 92 hectáreas, que desciende escalonada hacia el Barranco del Reloj es de una singular belleza y las canalizaciones de recogida de aguas aprovechando desniveles, extraordinarias. Todo se ha restaurarlo y puesto en valor por los promotores contando con técnicos –arquitecto y arqueólogo- menorquines. El resultado es excelente: 28 de sus hectáreas se dedican al cultivo de la vid, olivo y plantas aromáticas.

Quedaba en nuestro recuerdo la exposición que hicieron los promotores en el último Foro Isla del Rey celebrado en Agosto. Allí con valentía expusieron los problemas que tuvieron que sortear durante años debido a esta extraña interpretación que confunde proteger con prohibir. Esperamos que estas críticas no hayan caído en saco roto, asumiendo que ciertos personajes se vengarán –y este es el miedo de arquitectos, constructores y promotores- pero otros con sentido de la responsabilidad sabrán analizar el porqué de tanta demora, la inseguridad jurídica debida a tantos cambios legislativos y sabrán asumir las críticas positivas buscando soluciones.

Desde luego Santa Ponsa es un ejemplo de respeto a la naturaleza, homenaje a una agricultura con futuro, a la pared seca y al aprovechamiento de pluviales. No tengo la menor duda de que lo invertido -el gusto por lo bien hecho tiene un coste- dificilmente se compensará con beneficios inmediatos.

Todo pudimos comprobarlo la cincuentena larga de voluntarios de la Isla del Rey que la visitamos el pasado día 18. Y obligado es que valoremos y agradezcamos lo que personas –no necesariamente nacidas en la Isla- se esfuerzan por impulsar nuestra vida económica: 70 puestos de trabajo lo atestiguan.

Reconozco que Santa Ponsa nos produjo sana envidia. La que estimula, la que incentiva, la que valora el esfuerzo y el trabajo bien hecho; la que nos obliga a reconocer los méritos del otro.

Desde la Isla del Rey, les deseamos suerte.

Luis Alejandre Sintes

Presidente Fundación Hospital de la Isla del Rey

Electromedicina y la Isla del Rey

octubre 18th, 2019

Lo que es aparatos que van con electricidad, tenemos un montón. Lo más moderno es seguramente un electroencefalógrafo de bastantes canales, con papel para extender su largas gráficas. Sería bueno reactivarlo y aplicarlo para intentar detectar malos pensamientos en situaciones de nervios. Que las hay. Lástima que no es para eso.

También tenemos uno de electroshock (Dr. Jordan, de Madrid) que nos lo trajo con los accesorios para mantener las vías respiratorias libres (Ambú, Magyll) cuando se aplica, además de adjuntar un retractor de amputación de extremidad, y un par de cosas más en una bolsa de primeros auxilios blanca con la cruz de cuando la película aquella de las Chicas de la Cruz Roja. Por cierto que en la próxima transformación temática de nuestras colecciones y memoriales de profesionales, deberán ir al tema de la neurocirugía, el cerebro y la Frenología, junto con los las esculturas, cabezas de Mariano Cubí que preservó nuestro inolvidable Dr. Fabián Isamat, neurocirujano internacional y mahonés de “s’altra banda”, explicando donde localizaban en la cabeza los sentimientos y emociones, que con Lombroso abocaron a la errónea concepción de situar el lugar exacto de las maldades y con ello descubrir al “criminal nato” a partir de lo que habría salido ”mal fabricado” en su cabeza. Y aunque no sea eléctrica, la silla antiagitación psiquiátrica, encontrará su sitio.

Despues viene la serie de los derivados de los circuitos D’Arsenval, a millones de ciclos por segundo, para generar corrientes diatérmicas y generar calor interno curando cosas y calentando otras. Ya hablamos del modelo, con su libro, del ingeniero de nombre germano suizo, pero que construía en Madrid hace cien años, y que poseemos, con su torre que permite ver a través de cristal las chispas de su “estallador” generando las corrientes, que curó bastantes cosas génitourinarias, siempre que perecieran con 54º o 56º Celsius de temperatura. Las “cosas” no perecen a esas cortas temperaturas, que malvados extranjeros atribuyeron a españoles y napolitanos, no es extraño que aquí se las llamara también “el mal francés”. Y es que antes de las competiciones internacionales del barón de Coubertin, y agotadas las Alianzas para Cruzadas y contra el Turco, las competiciones internacionales se centraron en achacar a otros la causa de enfermedades. Y no se crean: hasta la gripe de 1919 fue, “española”.

Seguimos con los emisores de ultravioletas e infrarrojos, varios, uno de ellos que mas me parece un poco teatral pues lleva filtros de colores para un mismo generador de cuarzo. Y dos aplicadores de microondas que funcionan, pero para mí las joyas no son los Rayos X , que se merecen artículo aparte, sino las tres centrales generadoras de corriente continua, para aplicaciones médicas, con su motor de alterna que mueve el generador de continua y con ello da lugar a corrientes que van desde los 5 voltios para iluminar aparatos a introducir -endoscopia,- a las corrientes mas fuertes para electrofulguración y bisturí eléctrico, y las corrientes galvánicas y farádicas. Y todo ello según la época, con una estética en sus patas y mueble metálico, que me recuerda en uno, lo del órgano del capitán Nemo en el film de sus veinte mil leguas. Otra aparato similar aplica la estética negra y lacada de moda en los 1930 de cuando los gánsters y la decoración con mosáicos negros y el Art Deco. Y un tercero, con más clásico con su tablero de mármol, que es como hacían antes las placas de lo eléctrico peligroso.

Hay más y algunos muy originales..

Miquel Timoner Vidal

Médico

Argelia en la Isla del Rey:un testimonio del 8 de Octubre de 1994

octubre 10th, 2019

El incremento de la presencia de franceses tanto en Menorca como en la Isla del Rey durante este año (fomentando por ejemplo una sala para documentar el paso de Francia por Menorca y su huella) ha conllevado un incremento de la información disponible en relación con la emigración menorquina a Argelia. Se ha enriquecido así notablemente la información disponible en relación con el recuerdo que se tiene de esa vivencia en la Francia de nuestros días.

Asimismo estamos muy satisfechos y agradecidos por la cesión que la escultora Laetitia Lara hizo hace unos cinco años a la sala dedicada a las emigraciones menorquinas de su maqueta para el monumento que se erigió y está expuesto en la cúspide del Monte Toro. Y ahora hemos podido examinar la publicación que con motivo de su inauguración confeccionó la organización que apoyó y sufragó la estatua dedicada a “la menorquina”, una mujer que se lanza a la aventura de la emigración a Argelia. Un testimonio que aúna la decisión, el riesgo y finalmente el éxito de la emigración… aunque su final fuese lamentablemente traumático con motivo de la independencia de ese país, en 1962.

De manera espontánea y antes de esas aportaciones, decidimos realzar el marco en el que la maqueta está expuesta, acoplando a la pared una especie de dorsal detrás, como puede verse en la imagen adjunta. Aportó sus grandes conocimientos técnicos y estéticos el compañero voluntario y escultor Toni Gomila, quien gracias a su pericia también consiguió montar dicho suplemento con toda normalidad.

Poco podíamos sospechar que estábamos dando fin a esta mejora pocos días antes de que se cumpla el XXV aniversario de la solemne inauguración del monumento en el Monte Toro, ¡que tuvo lugar el 8 de octubre de 1994! La “Généalogie Algérie Maroc Tunisie” (GAMT) es la organización que realizó el proyecto y llevó a término todos los trámites necesarios, como recoge la publicación a que aludíamos antes, publicada en Aix-en-Provence.

Inevitable y comprensiblemente, siempre encontramos nostalgia en el recuerdo de los descendientes de menorquines y de europeos en general al abandonar Argelia, pero en este caso la poesía que acompaña la imagen del monumento da una versión que enaltece la acción de los “Mahonnais” y al mismo tiempo evoca la distancia a la que quedaron sus hechos efectivos y sus restos mortales. En una versión libre en castellano efectuada por el autor de estas líneas, el pequeño poema de André Estivals-Ripoll puede interpretarse así:

Mujer de este país, con tu valor fecundo,

Tus hijos partieron a hacer un nuevo mundo,

Y de estas tierras de África, desiertas y salvajes,

Han hecho un paraíso de campos y ciudades.

Han dominado miedos, naturaleza y hombres,

Y nosotros ahora, siguiendo aquel ejemplo,

Orgullosos alzamos de aquella gente enorme

Que duerme allende el mar, este humilde recuerdo.

A la solemnidad de la inauguración en 1994 contribuyeron sin duda con su presencia tanto el Obispo de Menorca de entonces, Monseñor Ciuraneta, el presidente del Consejo insular D. Joan Huguet Rotger, el cónsul general de Francia en Barcelona, M. Catta, y el presidente de la GAMT, M. Claude Delaye.

Oscar Sbert Lozano

Ingeniero Industrial