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Lángara

viernes, marzo 19th, 2021

Sabido es que el próximo 17 de julio se inaugurará D. M. en la Isla del Rey, el Centro de Arte Contemporáneo Hauser & Wirth Menorca.

Sin duda y conocida ya por todos, es una muy buena noticia, dado que esta firma es conocida mundialmente por ser una de las primeras del ranking mundial dedicadas a esta modalidad de Arte.

El espacio expositivo, con más de 1500 metros cuadrados (sin contar los servicios complementarios: cantina, servicios, aseos, etc.), se ubica en el que la Fundación Hospital de la Isla del Rey, viene denominando “Edifico Lángara”.

Isla del rey año 1935

Este edificio – a modo de barracón – fue construido en 1784, en la época en que Menorca era española (entre la segunda y la tercera dominación inglesa), tiene 120 metros de longitud, por 14 de ancho.

Fue construido en dos fases, perfectamente visibles y diferenciadas, dado que el extremo norte tiene sus vigas de hierro, mientas que la zona sur y con techado a distinta altura, las vigas son de madera.

El nombre con el que denominamos “Lángara” a esta construcción, se debe a que se construyó para alojar a una parte de los componentes de la escuadra española, al mando del Teniente General. D. Juan de Lángara, que se “reagrupó” en el Puerto de Mahón, antes de salir para la conquista de Tolón en 1793.

Escuadra Almirante Lángara-propiedad del Museo Militar de Menorca

Dicha escuadra estaba formada por 46 buques de distinto porte (24 Navíos, 16 Fragatas, 2 Corbetas y 4 Bergantines), totalizando 2544 piezas de artillería (cañones).

Entre el personal para el gobierno de los buques, (tripulación) y el personal de guerra (guarnición), totalizaban 19123 hombres.

Naturalmente, en esta cifra se incluye a los Oficiales de Guerra (Brigadieres, Capitanes, Tenientes y Alféreces de Navío y de Fragata) y a los Oficiales Mayores (Cirujanos, Capellanes, Contadores, Pilotos, Pilotines, etc.), según se detalla para cada tipo de Buque y según su “porte”, en el Reglamento General de las guarniciones y tripulaciones con que ha resuelto el Rey se armen en adelante los Buques de su Real Armada, tanto en tiempo de Paz como de Guerra, con proporción a sus portes, y calibres de la Artillería que montan.

Considere el lector la importancia que suponía en aquellos momentos para la población y la economía de Menorca – en cuanto a provisiones, suministros y servicios a ofrecer se refiere – el hecho de añadir casi 20000 miembros de la escuadra, a los 30000 habitantes que tenia la Isla en esa época.

Dado que la Isla del Rey, según el actual PTI, tiene una calificación de “alto nivel de protección y teniendo en cuenta el interés con el que los miembros de la Fundación Hospital de la Isla del Rey queremos mantener e incrementar si es posible, la población de la Podarcis Lilfordi Baleárica (la “sargantana” autóctona), dado que es una subespecie única, y aún considerando que en otras épocas hubo una presencia humana muy considerable – entre otros, los enfermos (como apoyo al Lazareto) de la epidemia de fiebre amarilla en 1821, además de los mas de 3000 hospitalizados procedentes de la conquista de Argel en 1830 etc. – nos interesó estudiar, analizar e investigar la realidad del momento para poder averiguar la “presión humana” que hubo en la isla del Rey en 1793, cuando la escuadra española vino a hibernar en nuestro Puerto, dado que era evidente que para tratar y atender (y no solo curar) a los hospitalizados en la isla era necesario disponer de un buen jardín de plantas medicinales, huerta, ganado, aves de corral, animales domésticos, etc.

En las investigaciones que hemos llevado a cabo, con el fin de documentar fehacientemente el origen, utilidad, motivación y destino que tenia cada uno de los espacios y edificios de la Isla del Rey, una vez descartada la posibilidad de que el edificio Lángara hubiese podido acoger a todos los miembros de la escuadra (casi 20000 hombres, iniciamos un estudio considerando que “solamente” se hubiesen alojado en el mismo, el personal de guarnición (infantes y artilleros), dando por sentado que el resto (tripulación) podrían haber permanecido a bordo de sus buques.

No obstante, y aun así, serian 8781 los alojados en el edificio de referencia, cifra muy improbable, a pesar del considerable espacio (mas de 1500 m2) de que disponía el edificio en cuestión.

Por lo que, una vez debatido el tema y contrastadas otras opiniones, el Comandante de la Base Naval de Mahón el CF D. Guillermo Coll, nos sugirió la posibilidad de que probablemente, visto el elevado numero de enfermos que habitualmente en esa época llevaban a bordo los buques, era posible que el edificio Lángara se hubiese construido para alojar a los enfermos (y también heridos) de los buques, dada su proximidad al Hospital que ya había en la Isla del Rey, con el fin de poder garantizar su correcta atención. Evidentemente, esta es la nueva línea de investigación que seguimos actualmente.

Debe tenerse en cuenta la escasez de determinados alimentos (especialmente de carne), que se padecía en la isla, lo cual afectaba a la salud.

Dando por supuesto que si de alojarse solamente se tratara, podrían haber construido un edificio ex profeso en la orilla norte del Puerto, próxima a la misma Base Naval.

Ahora intentamos dilucidar cuantos hombres estuvieron simultáneamente en la isla, considerando que no todos los buques llegaron al Puerto de Mahón al mismo tiempo. Algunos procedían de Cádiz y mas tarde llegaron otros procedentes de Cartagena. Algunos llegaron a Mahón pocos días antes de zarpar para la conquista de Tolón.

José Maria Cardona-Natta

Ingeniero Técnico Industrial

Espadas históricas navales

domingo, marzo 7th, 2021

Recientemente La isla del Rey recibió unas espadas, donadas por Graham Capel, un socio del Nelson Society y del 1805 Club, especialistas en la historia georgiana del Reino Unido. Al final de los años 60 Sr. Capel, junto con Sr. Ian Warren BEM, construyo el bar Golden Eye en el acantilado de Cala´n Porter.

Estas espadas no fueron identificadas correctamente así que, después de una larga y laboriosa búsqueda en varios libros e Internet, creo que he conseguido las historias de estos tesoros. Fue un viaje interesante a través del tiempo para descubrir donde y cuando las espadas se usaron o estaban expuestas. Uno no se da cuenta de cuantas variaciones hay y las países diferentes quienes fabricaban o copiaban las mismas.

Habiendo construido una vitrina con el ayuda de un amigo carpintero, Mark, ahora están expuestas en el sala Británica.

Mirando la vitrina y empezando desde arriba, la primera espada es un alfanje. Fue una espada usada en abordajes y en combate, favorecida tanto por piratas como marineros ya que, con su forma curvada, era de fácil manejo y se podría llevar en el cinturón. Fue fabricada en India y es una <<Talwar>> india tradicional.

La siguiente es un <<Firangi>>, significa extranjero, también fabricada en India. Alrededor de unos 30% de espadas de combate se fabricaban en aquel País. Es una espada grande y obviamente usada. La empuñadura esta extendida para poderlo usar con ambos manos a la vez, una practica común tratándose de espadas grandes y pesadas.

La tercera es una espada típica de combate y fue usada hacia el final del Siglo 18, posiblemente 1794. Muy favorecidas por Capitanes y Tenientes, se conocía por ‘colgador curvada’.

La próxima es la verdadera <<joya de la corona>>. Es el mismo tipo usado por el Vicealmirante Lord Horatio Nelson, quien seguramente llevaba una cuando vino a Menorca en 1799; una espada de vestir usado por los oficiales superiores de Marina y fabricado por el herrero Richard Teede de The Strand en Londres, bien conocido por producir copias. Tiene la típica <<empuñadura de 5 bolas>> con adornos dorados, incluyendo el pomo en forma de cojín, la empuñadura de hueso lleva una chapa dorada grabada con un ancla enredado y una corona. En 1806 un maniquí del Vicealmirante Nelson se exhibió en la Abadía de Westminster, luciendo una espada replica; su espada personal había sido puesto junto a él en su ataúd. Esta espada es seguramente, una copia pero, a pesar de esto, no deja de ser un trabajo bello.

Seguidamente, tenemos la espada de un oficial de infantería victoriana, probablemente de hacia el año 1845. Este modelo fue de gala pero seria usado como espada de lucha si fuera necesario. Es similar a las espadas empleadas por los Granaderos Británicos del mismo periodo que llevaban una vaina niquelada con puntera; boquilla y dos anillos para las correas de suspensión.

La sexta es una <<Rapier>> o, dándole su nombre correcto en castellano, Espada Ropera, hecha por herreros españoles o bien, ingleses. Estas espadas se fabricaban para luchar mano a mano, de esto la guardamano característico. Fueron populares durante los siglos 16 y 17.

Finalmente hay otra Espada Ropera. Una espada fina y ligera, más bien para duelos, sin duda fue usado para otros propósitos. Dado su estilo refinado, es seguramente de fabricación española.

Es difícil ponerles fecha a muchas espadas ya que pueden no llevan marcas distintivas y hay muchas copias o falsificaciones hechas para conseguir grandes beneficios, cosa muy común durante la época Victoriana.

David Nuttal

Fontanero jubilado

Barras y Estrellas en la Isla del Rey

domingo, febrero 21st, 2021

Con frecuencia, una nueva incorporación de objetos al antiguo hospital militar provoca interrogantes en quienes los acogen y acondicionan para poder ser expuestos de forma coherente. En esta ocasión, al debate han dado lugar dos banderas de los EE.UU. que un destacado donante de esa procedencia (un contra-almirante de la marina retirado) ha donado para ser expuestas en la sala correspondiente, sala que documentará la presencia de la flota norteamericana, es decir, de su «Mediterranean Squadron», en nuestro puerto, a lo largo de la primera mitad del siglo XIX.

Que no sean iguales y obviamente distintas a la bandera de los Estados Unidos que todos tenemos en mente es la primera sorpresa, con lo que las consultas a la red para averiguar el trasfondo de la cuestión han echado humo. Una de ellas tiene quince estrellas blancas en fondo azul y quince barras alternativamente rojas y blancas, eso sí, todo ello en la disposición habitual. La otra en cambio tiene treinta y tres estrellas y trece barras, número de barras que se verifica ser el de la bandera actual.

De todo ello hemos concluído que curiosamente la bandera de los EE.UU. tiene su origen en la bandera colonial de la Compañía británica de las Indias orientales, como puede apreciarse en las imágenes. Se sabe que Franklin lo sugirió a Washington, alegando que de hecho las colonias que querían independizarse ya contaban con una bandera propia.

1. Bandera de la Compañía de las Indias orientales

2. Bandera adoptada para los EE.UU. en 1777, diseño de Francis Hopkinson

Fue el Segundo Congreso continental el que aprobó la pertinente Resolución sobre la Bandera el 14 de junio de 1777, con un diseño que fue modificado por primera vez en 1795, añadiendo dos estrellas y dos barras (roja y blanca) para significar la incorporación de los estados de Vermont y Kentucky.

Esta es una de las banderas que han llegado a la Isla de Rey y precisamente una como esta, ondeando durante el ataque británico a Fort McHenry en 1812, fue la inspiración para la letra del himno de los EE.UU., tan magníficamente interpretado por Lady Gaga durante la toma de posesión del presidente Biden. Históricamente, esta bandera ondeó durante la presidencia de George Washington y es la que debieron de exhibir las naves del «Mediterranean Squadron» al principio de su presencia en nuestro puerto.

3. La única bandera con 15 estrellas y 15 barras

4. La bandera con 33 estrellas

La segunda bandera es una curiosidad entre varias, puesto que se han ido añadiendo tantas estrellas a la bandera cuantos nuevos estados se han incorporado a la Unión. Y ya sin variar el número original de trece barras, siete rojas y seis blancas. La versión de treinta y tres estrellas sería la que ondeaba en las naves americanas cuando terminó la existencia del «Mediterranean Squadron» como tal, a mediados del siglo XIX, y corresponde a la presidencia de Abraham Lincoln.

Oscar Sbert Lozano

Ingeniero Industrial

¿Qué hace un agrónomo como tu en una traducción como esta?

jueves, enero 21st, 2021

Los que llevamos tiempo en el voluntariado de s’Illa del Rei, sabemos muy bien lo que significa y cuales son las consecuencias de una propuesta de colaboración sugerida por el presidente de la Fundación.

Escribo estas líneas con todo el cariño y el respeto que hemos desarrollado entre nosotros, en estos años de estrecha colaboración en la tarea de llevar a buen puerto la recuperación del hospital naval construido por los ingleses en 1711. Una joya arquitectónica y una parte fundamental de la historia de Menorca, en todo caso de la historia moderna de la isla.

Se ha escrito mucho sobre la génesis de este proyecto de restauración y de cómo un reducido y muy heterogéneo grupo de personas, de lo que ahora a menudo se llama sociedad civil, ha podido hacer para vencer la desidia de sucesivas administraciones pasadas y ofrecer a los menorquines y a sus visitantes, un lugar que permita hacer un recorrido por los últimos 14 o 15 siglos de nuestra historia. Es también una historia de liderazgo muy especial y, a veces, debatido.

La pandemia provoca a menudo en las personas, entre muchas otras cosas positivas, un ansia de colaboración y un número de horas a disposición para trabajos que de otra forma nunca encuentran el tiempo para ser llevados a cabo.

Dentro del impresionante legado del doctor Juan Camps, contemporáneo de Mateu Orfila, recibimos un tratado de oftalmología del siglo XVIII, firmado por un tal John Taylor, desconocido para muchos de nosotros, pero que era el oftalmólogo del Rey Jorge II.

Como parte de las actividades de la Fundación, alguien propuso que seria interesante la tarea de traducir esta obra. Como se suele ser el caso entre los voluntarios, se encontraron tras algunas rondas, los suficientes para iniciar el trabajo.

Y como acostumbramos a hacer en s’Illa del Rei, nos distribuimos el trabajo y nos lanzamos a ello con toda la energía de la que somos capaces.

Pocos meses después y tras 23 capítulos de esta obra, descubriamos a un charlatán oftalmólogo ingles, o como se llamara en esa época, en la que los conocimientos en este campo eran limitados, que escribía en un inglés antiguo, con grafía algo diferente de la actual y que describía operaciones y tratamientos que realizaba “in vivo” o sea a lo bestia en sus pacientes. Tras cada operación se recreaba en auto alabanzas, alimentando así su inmenso ego.

Descubríamos también -gracias Internet- que había tenido una cierta fama en Europa y que había tratado a gente de alta alcurnia, algunos de los cuales quedaron algo afectados por sus operaciones. Bach y Händel fueron algunos de los más famosos a los que dejo ciegos intentando eliminar unas cataratas.

Era también un nómada itinerante que se movía por Europa, no como los que ahora gracias a Internet y el teletrabajo, pueden acomodarse a lugares lejanos a su sede física de trabajo, sino que para evitar los problemas del “día después” de sus operaciones, normalmente importantes. Así evitaba las reclamaciones y dejaba la responsabilidad en otras manos, a las que siempre podía culpar del mal seguimiento de la recuperación. Me suena esta forma de hacer, y con esto de la pandemia, todavía más.

Hasta ahí, pues normal, cosas de la vida. Aprendimos, cada uno de la docena larga de traductores, muchas cosas sobre operaciones e historia de la oftalmología, términos antiguos que nos sonaban a latinajos, que nos obligaban a rebuscar en diccionarios y encontramos términos intraducibles así como una forma de escribir muy diferente de la nuestra actual, con frases kilométricas, sin comas, con algún punto y coma salteado, resultando en párrafos imposibles.

Cada uno de nosotros hizo su trabajo con mejor o menor suerte, pero todos con la buena voluntad que nos caracteriza y al final el trabajo resultado quedo aparcado en un cajón virtual.

Llegó la primera ola de la pandemia y la disponibilidad de la que hablábamos anteriormente.

Y en s’Illa del Rei, si preguntas…date por muerto.

Cometí el “error” de preguntar y como podía suponer, me tocó el premio ¡ Tan inteligente que parecía el muchacho…!

Bueno, estaba confinado, tenia tiempo y a ello me lancé.

12 traductores, 12 métodos, 12 criterios, 12 tipos de letra, 12 tamaños, 12, 12, 12 de todo. ¡La locura total!

Pero como todo en la vida, hay que ponerse a ello y poco a poco, las cosas se hacen. Gracias a la colaboración de algunos voluntarios, en especial la de José María Vizcaíno, logramos armonizar los tipos y formatos, pegar, limpiar los textos y darle algo de sentido a 23 capítulos que se resistían como leones a ser ensamblados y formateados.

Incluso me sirvió para aprender detalles de Word que no había nunca imaginado podrían estar por ahí, escondidos entre las pestañas…

La lectura final es realmente interesante, por decirlo de alguna manera, ya que los comentarios del Chevalier John Taylor sobre su trabajo y el de los que le precedieron, son jugosos, a veces políticamente incorrectos, cosa que no parecía preocupar al Chevalier.

Si bien, como decía, la lectura puede parecer en ciertos capítulos interesante y incluso apasionante por los “innovadores” métodos, algo sangrientos y ciertamente invasivos como se dice ahora, el bloque es verdaderamente difícil de digerir para un lego en la materia.

El debate actual es como presentar este trabajo, como hacerlo atractivo para un lector no profesional, que esté simplemente interesado en la historia y en la evolución técnica de esta especialidad de la medicina.

¡Menos mal que no existía Tweeter en aquellos tiempos…a lo mejor le habrían cortado el hilo o anulado su cuenta, como a uno muy famoso que todos conocemos!

En ello estamos…

Alfredo Fenollosa Domènech

Ingeniero Agrónomo

Un regal a propagar

viernes, enero 8th, 2021

L’atzar me va portar un dia a visitar l’illa del Rei amb un grup de metges de Menorca. L’entusiasme que se respirava me va animar a participar sense dilació com voluntari i des de l’any 2016, practicament sense interrupcions, he assistit cada diumenge en aquest acte d’alegre companyerisme amb l’objectiu comú de rescatar de l’oblit i l’espoli unes dependencies  hospitalàries d’una densitat històrica inusitada. 

Zaca

No coneixia en Lluís Martínez,  va venir a l’Ateneu fa un parell d’anys a donar una conferència sobre com defensar els drets de tercera generació des de la sindicatura de greuges. Una entusiasta i exhortadora ponència de com ens hem d’implicar per assegurar el benestar i la dignitat de les futures generacions. Engrescador.

El vaig invitar a l’illa del Rei el següent diumenge. Mentres ell feia la visita guiada jo vaig seguir brunyint una lampara de coure que tenia en marxa en el nostre departament de restauració guiat per un inestimable Josep Vilafranca. Vam degustar junts el fraternal àgape habitual seguit per les paraules encoratjadores del nostre guia “espiritual” Luis Alejandre.

Tot tornant cap el moll de l’hospital record clarament el seu comentari de satisfacció: “Quin regal, quin regal ha sigut aquesta visita”. Me va sorprendre gratament que emprès aquesta paraula, regal, per mostrar la seva complaença, la seva satisfacció per la visita feta. Realment és un obsequi, un regal, fer una visita a l’illa del Rei?

Hem estat indagant plegats en què consistiria aquest regal. No cal dir que la visita a l’illa del Rei és un regal pels sentits, un illot preciós enmig del espectacular port de Maó, un gran edifici de bellesa simètrica, coronat per una torre altiva, i envoltat de jardins medicinals. Durant tot l’itinerari no deixes de contemplar obres d’art, escultures, maquetes, mobles, pintures, etc, tot un regal  per la vista. Sense oblidar el regal pel gust aportat per la quadrilla liderada per na Marga, la cuinera.

També és un regal per la curiositat, la història d’aquest illot és inversemblant i molt entretinguda, és un relat que recorre tres centuries, amb una gran varietat de protagonistes vinguts d’arreu del món, tota mena d’esdeveniments des de l’epopeia fins el drama han viscut aquestes dependències, un relat ple de color, d’entrellat i d’amorios.

Però sobretot és un regal per l’esperit, aquesta gratificant i alegra sensació que se genera en aquest ambient de companyerisme treballant tots junts per un objectiu comú, és segurament el regal més preuat; en aquest ambient cordial s’estimula el millor de totes nosaltres, sorgeix del nostre interior el neguit de mostrar i plasmar les nostres millors habilitats i qualitats, que, insisteix, d’una manera voluntaria, atorguem a la causa comú. Aquí s’estableixen aliances i amistats que ajuden a superar vicissituds i dificultats en un clima d’optimisme. 

I és aquest  sense dubte el gran regal que ens emportem totes al finalitzar aquesta visita dominical, siguin visitants o voluntaris. Un missatge d’esperança de què totes plegades podem arranjar el planeta per les futures generacions. Un missatge digne de ser propagat. Què corri, per favor.

          Abans d’acomiadar-nos, en Lluís, llavors president del Fòrum de síndics locals de Catalunya me va confessar: “Mai no m’hauria imaginat una activitat més profitosa a la què dedicar un diumenge al matí”. I me va donar records pels nostres dos síndics locals també voluntaris, na Maria Gràcia Seguí i en José Barber.

Anton Soler

metge retirat voluntari de l’illa del Rei

Un Hospital y su historia incompresiblemente ignorados y despreciados

lunes, diciembre 28th, 2020

En 2004, ante la situación ruinosa de la Isla del Rey (o del Hospital) que afecta a todos los edificios y espacios de la misma, tras 40 años de abandono, desidia y expolio, surge un movimiento popular motivado por el deseo de limpiar, mantener y adecentar el lugar. Es la vergüenza ciudadana la que actúa ante la desidia de la Administración.

Con herramientas propias y embarcaciones de particulares se inicia la actividad y se acuerda dedicar un poco de tiempo, los domingos por la mañana, para cumplir un objetivo no específico pero capaz de unir las voluntades de los miembros de ese pequeño grupo de voluntarios.

Desde el primer momento, se funciona con disciplina de horarios, se cuenta con un liderazgo definido y entregado y con la voluntad y esfuerzo de los participantes.

Primeros logros: Limpieza y saneamiento, poda y desbroce. Era imposible cruzar el islote debido a la abundante vegetación que lo impedía. Se tardó mucho (meses) en abrir un camino que permitiese llegar a los edificios y estos estaban arruinados: techos abiertos, excremento de palomas y roedores por todas partes, ausencia de vigas, puertas y ventanas víctimas del expolio.

Pero el pequeño grupo de voluntarios iba creciendo. Gozaba del apoyo de quienes simpatizaban con la idea y fue perfilándose el proyecto. La participación voluntaria no contempla nacionalidades, edad, origen, ni status. Ni oficios, profesiones, ideas o creencias. Quien quiera aportar algo puede hacerlo: todos tienen algo que aportar y mucho que recibir.

De este modo se han ido integrando voluntarios originarios de múltiples nacionalidades creando un grupo que recuerda, en su composición, a las distintas presencias extranjeras en Menorca.

Evolución: Evidentemente las necesidades fueron variando. Desde la primera labor de saneamiento continuó el voluntariado haciéndose cargo de los nuevos requisitos. Se consiguieron ayudas y apoyos financieros. Conforme las obras de restauración, una vez iniciadas iban avanzando, gracias a las ayudas de patrocinadores que vieron en el proyecto una realidad y no una entelequia, se sanearon salas (abovedadas en la planta baja) y empezaron a recibir muebles y artículos diversos, fruto de donaciones.

Mucho de lo que llegaba necesitaba una revisión o reparación y, cuando menos, desoxidación, encerado, pequeños arreglos y reparaciones dado el clima húmedo de Menorca. Y surgió el grupo de restauradores que se dedica exclusivamente a poner en condiciones todo el material que va llegando. Carpintería, electricidad, pintura, tratamiento de metales y actividades similares es lo que se requiere para la restauración.

Todas las salas requieren mantenimiento y atención, así como todo lo depositado en ellas. Al realizar la visita real o virtual, podrá observarse el contenido de las salas. Y apreciar la labor oculta y entregada de quienes lo cuidan. Sin olvidar el jardín y los otros espacios de la Isla como muelles, caminos etc.

La gestión de cuanto se hace la lleva la Fundación Hospital de la Isla del Rey, creada con ese fin en 2005. Y lo primero que hizo fue redactar un Plan de Usos, para funcionar con un criterio público y ha sido desde entonces la entidad que lleva todos los trámites administrativos y de gestión. Bajo ese esquema se realizan todos los trabajos de voluntarios o contratados.

Ello da lugar a otro tipo de actividades en las que el voluntariado también participa activamente tales como traducciones, ediciones de libros, publicaciones en los medios, múltiples diseños de cuanto hay que hacer, catalogación de donaciones, inventarios, colecciones, biblioteca y similares.

No se puede ignorar su participación en eventos de cualquier tipo, su organización y desarrollo así como la atención a visitas y visitantes que se realiza durante todo el año.

Existe otro tipo de actividades que también requieren tiempo, dedicación y oficio como relaciones con la Administración, Instituciones, Medios de comunicación, Profesionales, Técnicos, Suministradores etc. en las que el voluntariado participa activamente.

Y en cuanto a su funcionamiento ya hemos dicho que disciplina, respeto, liderazgo y compromiso son los principales valores de este grupo. Sus resultados son visibles. Es obligado citar que como recompensa a su actividad, periódicamente se realizan visitas culturales a muy interesantes lugares de nuestra isla y rememorando la relación que Menorca ha tenido con otros países a lo largo de su historia, anualmente se celebran viajes de toma de contacto con los lugares de interés. (La Florida EEUU, Portsmouth UK, Belle Île Francia, Génova Italia, etc). De este modo se toma contacto y se observa lo que se hace en otros lugares y, en ocasiones, nos encontramos con pueblos nacidos de emigraciones de menorquines que recuerdan su origen, como es el caso en EEUU, de Nueva Smirna a donde fueron en 1768 o San Agustín en 1777. Todo ello enriquece y beneficia a la Isla del Rey y en consecuencia a Menorca.

No podemos ignorar la difícil situación que se está viviendo en esta época y que tanto afecta a nuestra sociedad y por supuesto a la vida de esta comunidad. Procurando atender a las recomendaciones existentes, se ha revisado la actividad del voluntariado reduciendo su número y el de visitantes tanto en espacios cerrados como abiertos y renunciando al agradable encuentro que tenía lugar al final de la visita ambientado con un muy elogiado desayuno que propiciaba el intercambio entre voluntarios y visitantes.

Tampoco estas Navidades van a ser lo mismo que las de otros años, tan vinculadas a las tradiciones locales. Pero desde aquí a voluntarios, amigos, visitantes y sociedad en general, deseamos una Muy Feliz Navidad 2020 y mejor Año 2021.

José Mª Vizcaíno Aznar

Ingeniero industrial

A la Fundación Hospital de la Isla del Rey

lunes, diciembre 14th, 2020

Los pilares de lo qué había de convertirse en una de las mayores compañías de electrónica del mundo fueron colocados en 1891 cuando Gerard Philips creó una empresa en Eindhoven, Holanda, para fabricar lámparas incandescentes y otros productos eléctricos.

Philips se constituye en España en Marzo de 1926. Desde entonces ha sido colaborador, suministrador y amigo de generaciones de familias españolas qué han confiado en sus servicios y productos.

En 1929 se crea Philips Radio, una sección de Philips qué iba a penetrar vigorosamente en el mercado de la radiodifusión, y es en este año cuando nuestro abuelo, Domingo Estrada del Pilar, juntamente con su socio, el mestre D. Rafael Monjo iniciaron su singladura con la venta de los primeros receptores de Radio, nuestro abuelo como comercial, qué es el mundo de donde venía, vendiendo pianos, máquinas de escribir, etc y qué se remonta a 120-130 años, y mestre Rafel qué hacía su labor como técnico reparador, y ello en la calle de la Rampa de la Abundancia.

En 1947 se incorporó nuestro padre, Juan Estrada Sintes, y se trasladaron a la calle S’Arravaleta donde el negocio ha permanecido hasta el cierre definitivo, el 22 de Agosto de 2020. Anteriormente el local estaba ocupado por D. Sebastián Llufriu, qué trasladó su sastrería al local contiguo donde estaba la famosa Pensión Central.

Durante estos 91 años, nuestro negocio ha visto nacer y crecer a la mayoría de las generaciones de la población de Mahón, pasando por la Guerra Civil de 1936, la posguerra y hasta nuestros días.

Desde el primer receptor de Radio de 1929 hasta la actualidad han ido apareciendo un sin fin de nuevos productos con el fin de hacer la vida más fácil a la gente, como la primera máquina de afeitar eléctrica en 1939, los primeros gramófonos, transistores de Onda Corta (aún no existía la frecuencia modulada), el primer cassete en 1963,(toda una revolución en la reproducción y grabación de música), el primer Compact Disc en la década de los 80, desarrollado conjuntamente con la marca Sony, y un sin fin de electrodomésticos como, aspiradoras batidoras, tostadores de pan, planchas, secadores, etc…

Uno de los grandes acontecimientos de la historia fue la aparición de los primeros aparatos de televisión, la primera demostración se realizó en 1948 bajo los auspicios de los laboratorios de Física de Philips, y tuvo lugar en la Feria Internacional de Muestras de Barcelona, ocho años antes del lanzamiento de la televisión en el mercado de nuestro país.

Durante todos estos años, y hasta su fallecimiento (E.P.D) en 1995, nuestro padre hacía las veces de comercial y de técnico, reparando todos los productos qué se vendían en la tienda con la consiguiente formación para poder estar al día de todos los avances de la electrónica, cosa harto difícil, la tecnología iba avanzando a pasos agigantados y la formación era constante, recuerdo que cuando era pequeño e iba a la tienda veía a nuestro padre sentado en su taburete reparando algún que otro aparato y en muchas ocasiones, casi con los ojos cerrados.

Domingo y Joan Estrada Olives

La forma de vender por aquellos tiempos era muy distinta a la de nuestros días, la mayoría de la gente adquiría su primer aparato de Radio pagando lo qué podían semanal o mensualmente, hay qué decir qué era un desembolso muy importante para las familias de aquella época, un receptor de Radio en el año 1936 costaba de 1000 a 1500 pesetas, realmente una fortuna y el contrato de compraventa en muchas ocasiones era simplemente un apretón de manos.

La etapa más reciente corre a cargo de mi hermano Domingo, como técnico, desde hace 52 años y yo, como comercial, durante los últimos 42 años (cabe decir qué en la tienda en alguna época de su vida han trabajado también nuestras hermanas Magda, Marga y nuestro hermano Salvador).

Nuestra filosofía durante todos estos años ha sido muy sencilla, el Cliente siempre ha sido lo primero y hemos tratado de dar una atención personalizada y profesional.

A lo largo de todos estos años hemos ido coleccionando una selección de aparatos significativos de la historia reciente (91 años), de los qué estamos muy orgullosos, quizás pequemos de sentimentales, pero la mayoría de aparatos de esta colección han sido donaciones de los mismos clientes a los qué nuestro Abuelo y Padre se los habían vendido.

En estos momentos y después del cierre de nuestro negocio, nuestro dilema fué, ¿“ i què en feim de tot aço”?, pero unos días antes de cerrar, una infinidad de clientes se acercaron a la tienda para despedirse de nosotros, unos llorando, otros trayendo algún que otro obsequio como agradecimiento por los años de relación comercial y sobre todo personal; entre ellos el General D. Luis Alejandre y fué en este preciso momento cuando se nos encendió la bombilla, nunca mejor dicho, “ja està”, la mejor ubicación para poder disfrutar de esta modesta colección es “s’Illa del Rei”, un espacio único; recuperado milagrosamente por la labor desinteresada de un numeroso grupo de personas de forma altruista; (vaya nuestra felicitación a todos ellos); donde los visitantes la podrán disfrutar trayéndoles algún que otro recuerdo del paso de los años.

Nuestro más profundo agradecimiento a la Fundación Hospital de la Isla del Rey por haber accedido a la recepción y exposición de nuestra colección particular.

Domingo Estrada Olives

Juan Estrada Olives

Capitán Bob Radford

domingo, noviembre 29th, 2020

Nadie puede negar que entre los muchos voluntarios de la Isla del Rey existe una gran variedad de antecedentes y experiencias de vida. Por no mencionar la mezcla de nacionalidades y religiones; lo que hace que sea una experiencia enriquecedora conocer a algunas de estas personas desinteresadas que voluntariamente renuncian a sus mañanas de domingo para ayudarnos. Hay una persona en particular que merece una mención especial. Conocí a Bob Radford hace unos 40 años cuando era el propietario de la Escuela de Vela del Club S’Algar, que enseñaba a navegar y ofrecía alquiler de yates durante los meses de verano. Recuerdo haber conocido a un caballero inglés alto y guapo, cuya forma de hablar en voz baja y calma escondío la fuerza de carácter que iba a demostrar durante su vida aventurera.

La vida en el mar comenzó para él a la tierna edad de 13 años, en el HMS Conway, un barco escuela para cadetes navales, similar al Juan Sebastián Elcano que vemos ocasionalmente en el puerto de Mahón. Desde aquellos primeros días y durante los siguientes 62 años de su larga y azarosa vida laboral, Bob nunca se ha alejado del mar. A los 75 años, cuando finalmente se retiró, su carrera culminó siendo uno de los pocos capitanes superiores llamados a mover las gigantescas plataformas petrolíferas alrededor de los océanos del mundo.

Esta vida de navegación por todo el mundo le ha dado muchas y variadas experiencias, primero en buques de carga, seguido de abastecimiento, manejo de anclajes de buques AHTS, remolcadores de salvamento a las plataformas petrolíferas, operaciones complicadas en el mejor de los casos pero en las difíciles condiciones de los océanos del mundo y los patrones climáticos un verdadero desafío. Mientras estaba basado en Singapur en 1994, fue el Maestro de Salvamento de «Sal-Vanguard», el remolcador más grande y poderoso del mundo, una posición en la que arriesgar la vida estaba a la orden del día, podía ser enviado urgentemente a cualquier emergencia como un petrolero en llamas o un barco que se hubiera perforado en una colisión. Como capitán, su deber era ser el primero en subir a bordo del buque siniestrado para evaluar los daños y decidir si era seguro enviar a su tripulación a bordo para instalar bombas y colocar cables de remolque.

Tal vez su contrato más glamoroso fue el de capitán del superyate más grande del mundo en ese momento, el «Princesa Tanya». No se ajustaba en absoluto a su estilo de trabajo habitual, pero fue una experiencia que resultó interesante cuando había algunas celebridades famosas a bordo como Roger Moore y Louis Jordan, y navegar un superyate proporcionaba unos desafíos diferentes tanto con pasajeros multimillonarios, como con amarres no hechos para yates de este tamaño en puertos como San Tropia y Porto Fino.

Las habilidades profesionales de Bob y su reputación como un capitán estricto y disciplinado dieron como resultado que Noble Denton de Dubai le ofreciera una posición de Rig Mover, un trabajo ligeramente menos peligroso que el salvamento, pero con enormes responsabilidades. Estos plataformas petroleros necesitan ser reubicados de vez en cuando alrededor de los océanos, pero a diferencia de un superyate, sólo se mueven a una velocidad de 3/4 nudos, y podrían necesitar hasta 4 remolcadores para lograrlo. Hasta 8 anclas gigantes con un peso de 16 a 25 toneladas cada una tendrían que ser posicionadas con una precisión de mas o menos 1 metro en el fondo del mar en su nuevo destino. En 2013, al mover una plataforma petrolero en aguas vietnamitas, se enfrentaba al tifón más poderoso y más grande del mundo, el «Haiyan». A pesar de las fuertes protestas de los compañia propietaria de la plataforma, hizo salir a toda la tripulación no esencial y se dirigío hacia el sur a través del Mar de China luchando con los remolcadores para mantener la plataforma lo más lejos posible de la inminente devastación. Tuvo éxito, pero le llevó una semana (y 750.000 dólares) para volver a su posición original. Es a su favor que Bob siempre ha puesto la seguridad en primer lugar, y nunca ha tenido ninguna lesión a su tripulación ni sufrido ningun accidente con un buque.

Inevitablemente, la vida en el mar significa largos meses fuera de casa, pero su familia con tres hijos le proporcionó una base sólida en este trabajo a menudo solitario. Una vida familiar que no fue sin una dura tragedia personal con la pérdida de un hijo pequeño. Cuando no estaba en el mar, siempre estaba activo con muchas actividades deportivas tanto en tierra, mar y aire, pero su pasatiempo favorito, (no es de extrañar), era la navegación, y sus yates personales han proporcionado relajación y mucho placer tanto con la navegación de larga distancia como con la local. El último de sus yates, «Between the Sheets Finally», zarpó en 2016 con amigos de Menorca a través de las Islas Canarias, Cabo Verde, cruzando el Atlántico hasta Sant Lucia.

Hoy en día, su vida es un poco más tranquila que antes, y está dividida entre Estados Unidos, donde dos de sus tres hijos viven con sus nietos, el Reino Unido, donde vive una hija, y un nieto que ha heredado su pasión por los viajes. Menorca, sin embargo, sigue siendo su lugar favorito en el mundo, donde le encanta pasar varios meses en su apartamento de Es Castell. En el 2017 Bob sufrió una terrible caída, que le causó una fractura de cuello y una parálisis parcial del lado izquierdo, pero a pesar de los pronósticos médicos y gracias a los meses de rehabilitación, sorprendió a los médicos estadounidenses con su recuperación, en gran parte gracias a una férrea determinación para mantener su independencia y movilidad. Continúa viviendo con el mismo espíritu que ha marcado su vida aventurera. Es posible que lo veas andar en su Triciclo Americano por las carreteras entre Es Castell y Mahón, seguramente el único con una bandera de minusválidos en la parte de atrás.

Su lema es: «¡Si las cosas te van mal, tienes que levantarte y volver a empezar!» Estamos orgullosos de ti Bob, sigues siendo un espléndido ejemplo para todos nosotros.

Beverly Ward

Agente inmobiliaria jubilada

Lo que nace en Menorca regresa a Menorca

domingo, noviembre 29th, 2020

Durante años la isla del Rey fue para mí un lugar mágico y vacío. Toda mi aproximación a ella no pasaba de algunas lecturas accidentales sobre su pasado hasta que el destino quiso que Eduardo Serra, de paso por Menorca, viniera un día a cenar a casa.

Durante la velada me comentó que Luis Alejandre le había invitado a visitar esa pequeña isla a la mañana siguiente y que si me apetecía apuntarme. Por supuesto, acepté encantado.

La experiencia superó con mucho todas mis expectativas. Pero no tanto por el lugar, ya de por sí impresionante, como por el empeño de todos los voluntarios que trabajaban en la restauración del hospital y su entorno.

Ofrecerse voluntario para cualquier misión siempre es un acto heroico. Pero hacerlo todas las semanas contra viento y marea (en el sentido literal de la frase) sobrepasa todo lo imaginable. En especial cuando se trata, como es el caso, de una recuperación lenta y compleja.

Desde aquella visita mi deseo fue el de contribuir en el proyecto aunque fuera de una forma más pasiva y anecdótica.

La oportunidad surgió años más tarde, en Berlín, visitando Stiche Düssel, una tienda de grabados antiguos en la que me tropecé con uno del puerto de Mahón fechado en 1756

Se trataba de una doble ilustración del puerto visto desde el norte y el noreste. Pero lo más interesante es que en la base de las mismas figuraba la casa que imprimió la obra: “A Paris chez le Rouge rue des grands Agustines”.

Entonces fue cuando traté de imaginar las vicisitudes que esa obra habría atravesado para nacer en Menorca, viajar a París y terminar en Berlín.

¿Terminar en Berlín? Sin duda el azar me había llevado hasta el número 53 de Charlottestrasse para ser la mano que cerrara el círculo que comenzó el año de la batalla de Menorca que propició la breve dominación francesa y que debería concluir en el mismo lugar. Más concretamente, en la isla del Rey como homenaje y agradecimiento a todos los voluntarios que contribuyen a su recuperación.

Recuperar es una palabra hermosa, porque nos refiere a devolverle el valor a algo que ya lo tuvo. Pero recuperar esta obra para nuestra isla es algo distinto. Tiene cierto aire de viaje homérico en el que, tras 264 años de periplo, el grabado regresa al lugar que le corresponde. A su propia isla.

Miguel Ángel Furones

Presidente de Honor de Publicis Grup España

Un motor fueraborda, en la Isla del Rey y una rampa de accesibilidad necesaria.

domingo, noviembre 1st, 2020

Los medios de trasporte marítimo que tenemos en la Isla del Rey, son dos zodiacs, la más pequeña se quedó huérfana, ya que su compañero de “fatigas”, o sea, el motor fuera borda había llegado a su final, no se podía arreglar ya que era mes car sa salsa que es peix, como decimos vulgarmente en Menorca.

Tras varias gestiones, conseguimos uno de nuevo, por supuesto en plan altruista.

¡Bingo! La empresa Náutica REYNES, entendiendo la falta de recursos económicos de nuestra fundación, nos ha facilitado gratuitamente un motor <<Mercury 40>> de 4 tiempos EFI. Mantiene los estándares más altos. Hay numerosas buenas razones por las que estos fueraborda sobresalen del agua. Comienza por su fiabilidad sin preocupaciones. Una aceleración excelente. Mayor ahorro de combustible y rendimiento general excepcional. Un sistema eléctrico robusto con un alternador de alta potencia para mantener las baterías cargadas…Tiene todo lo que necesita y nada de lo que sobra.

Agradecemos a Náutica REYNES, esta aportación, como colaborador en la recuperación del Hospital de la Isla del Rey ¡Bien!

Otra de las gestiones que se están llevando a cabo, es la construcción de una rampa de accesibilidad para personas con movilidad reducida…La Isla del Rey es un islote de forma triangular con una extensión de 41.177 M2 en el puerto de Mahón, situado delante del pueblo de Es Castell (al sur) y de la finca San Antonio (al norte), en Menorca. Cuenta con dos embarcaderos, uno en el norte («Moll de ses Monjes») y otro en el sur, los dos recientemente reformados para dar más facilidades de acceso a los visitantes de la isla.

Desde el embarcadero Sur (principal acceso de embarcaciones) se debería poder acceder por este tipo de rampa para personas con discapacidad , con el objeto de cubrir los cumplimientos y requisitos que se detallan a continuación…

La isla alberga los siguientes usos y actividades:

  • Museo del Hospital: Antiguo hospital militar, construido por los ingleses en el siglo XVIII. Dedicado a todas las salas (bóvedas) de la planta baja y la planta sótano, y también a las zonas exteriores (jardín) e independientes (Casa del Director, Casa del Capellán, Imprenta, etc.

  • Centro de Interpretación del Puerto: La sección Centro de Interpretación se ocupa de todas las salas de la planta primera, donde se podrá disfrutar de un recorrido del Puerto de Mahón y su rica historia.

  • Centro Internacional de Arte Hauser & Wirth: En el llamado Edificio Lángara.
  • Otros edificios anexos y de servicios.

  • Voluntariado de restauración.

La UNESCO declaró Menorca como Reserva de Biosfera el 7 de octubre de 1993, atendiendo al alto grado de compatibilidad conseguido entre el desarrollo de las actividades económicas, el consumo de recursos y la conservación de un patrimonio y de un paisaje que ha mantenido, y sigue manteniendo hoy, una calidad excepcional. Menorca es un territorio intensamente humanizado, con un paisaje rural tradicional muy rico. Aloja una notable diversidad de hábitats mediterráneos, en los que viven especies de animales y plantas exclusivas de la isla, algunas de ellas en peligro de extinción.

Al igual que el conjunto de la isla de Menorca, la Isla del Rey goza de un elevado nivel de protección urbanística y medioambiental. Además del edificio Hospital, el edificio Lángara y el resto de edificios anexos y de servicios, en la Isla existen los restos de una Basílica Paleocristiana del Siglo VI.

La rampa propuesta cumple con la ley 8/2017 de les Illes Balears, de Accesibilidad Universal para un edificio de propiedad municipal y de acceso público.

Para finalizar, el pasado domingo, vino de visita una persona con dificultades de movilidad, uno de los voluntarios domingueros, le ayudó a subir por la cuesta empedrada, el trayecto fue dificultoso e imposible de superar sin ayuda alternativa.

José Barber Allés

Voluntario