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Viaje a Hannover

miércoles, mayo 29th, 2019

V

Rita Pabst que ha sido la cronista oficial de nuestro viaje a Hannover  llamó ”La pequeña gran aventura” (5 de Mayo) a su primer relato  y “Una calle  Port Mahón en Aerzen” (7 de Mayo) al segundo. Reflejaba fielmente lo vivido en la tierra en que nació y vivió sus primeros años, aquel joven capellán castrense de 26 años llamado Lindemann que un día  se embarcó con un batallón hannoveriano, rumbo a Port Mahón.

Aquel  pastor protestante, hijo de otro reconocido pastor de la iglesia de Aerzen, tuvo la impagable fuerza de relatar no solo el viaje en 1775 de aquellas 1.400 personas – soldados y sus familias – sino de describir día a día el sitio de San Felipe  (1781-1782) y dejar una descripción completa de Menorca en un tercer libro.

Salieron a la luz pública estas tres obras entre 2002 y 2007  gracias al esfuerzo de Lothar Pabst,  la capacidad investigadora de Wilfred Zhier y los conocimientos sobre Menorca de Tomás Vidal Bendito, bien arropados por el IME.

Recuperando su memoria, en el viaje ha estado presente Wilfred a sus 84 años, dos hijos de Lothar -_Joaquin y Rita – y  la viuda de Tomás, Rita Pons. Mejores testimonios no podíamos aportar, cuando también se apuntó al viaje Matías Rotters. No pudo acompañarnos finalmente el Cónsul de Alemania Klaus Briegel  debido a  fallecimiento de un familiar, pero si se había preocupado de concertar las entrevistas. Se incorporó  desde su residencia Suiza, Alfredo Fenollosa otro de nuestros voluntarios del exterior.

Debo resaltar un buen ambiente generalizado de visitantes y visitados, la comida en la propia sede del Ayuntamiento de Hannover, el acto en su Museo estatal, la primicia de haber encontrado en sus archivos una silueta de Lindemann y ver una copia de su partida de nacimiento, que por la tarde en la iglesia en que fue bautizado, verificamos en el propio Aerzen.

Nos esperaba Berlín. Y no decepcionó.  Rica en paseos, en parques y en museos, la capital de la reunificada Alemania nos arropó con buen tiempo y magnifico ambiente. A muchos de los expedicionarios les faltaron horas para ver tanto museo; a otros les sobraron kilómetros para recorrer a pie sus monumentos. La Embajada de España nos arropó y, sobre todo, facilitó una visita al Bundestag. Ante grandes colas de visitantes que guardaban turno para entrar, quince menorquines tuvieron el privilegio de entrar por la puerta Este y ser magníficamente guiados en todo el recorrido. Obligado era subir a la cúpula de cristal que diseñó Norman Foster para “transparentar” la Institución, acercar a diputados y pueblo. Tres millones de visitantes al año, certifican que lo consiguió.

Balance positivo. Si el actual pastor protestante de Aerzen reconocía honesto que hacía unas semanas no sabía quién era Lindemann ni conocía sus obras, hemos intentado que  nuestros ciudadanos también se pregunten y conozcan  porqué  una  céntrica calle de Mahón lleva el nombre de Hannover.

Ratificamos el compromiso – compartido con el IME – de reeditar los hoy agotados tres libros de Lindemann  y mantener vivos los puentes culturales que hemos intentado tender. Una sala histórica del Hospital de la Isla del Rey llevará este nombre y recogerá lo que representó su presencia entre nosotros, presencia de algo más de siete años, que no fue gratuita: 112 de los expedicionarios permanecen para siempre entre nosotros .

Amics de s`Illa de l´Hospital

La Sirena y mucho más

viernes, mayo 10th, 2019

Hace 30 años, en 1989, yo, Leonardo Lucarini, hice mi primera exposición de escultura en Mahón, en la sala de “Sa Nostra” en la Iglesia de Sant Antoni. Lo que podría haber sido una exposición más se convirtió en un momento de enorme importancia en mi trayectoria profesional y hasta vital, por una serie de circunstancias favorables. Estas circunstancias fueron: en la exposición incluí una sirena pensativa y melancólica sentada al borde del mar, el puerto de Mahón estaba empezando su remodelación y asistió a la exposición el alcalde de Mahón en esa época, Borja Carreras. El resultado fue el encargo de una sirena en bronce, de mayor tamaño y parecida actitud, para colocarla en el puerto: la Sirena MÔ. La sirena (“sirenita” como la llaman cariñosamente muchos mahoneses a pesar de ser una mujer hecha y derecha) fue muy pronto aceptada por la ciudad y convertida en pocos años casi en su símbolo.

Aunque esa no era la primera vez que yo venía a Menorca. En 1985 vine por primera vez y ya con la visión de la Mola emergiendo entre la niebla al entrar en el puerto de Mahón quedé inmediatamente cautivado (esa imagen dio lugar a mi escultura <<Amanecer>>), me fascinaron la variedad de paisajes en tan poco espacio, la luz, el mar limpísimo, las playas, etc. y ya desde entonces he sido totalmente fiel a la isla en mis vacaciones. Pocos años después compré casa en Mahón terminando por trasladar mi residencia al llegar la jubilación.

Pero volviendo a la exposición de 1989, el encargo de la Sirena MÔ, y su éxito, produjo un cambio importante en mi manera de enfocar mi oficio: a partir de esa experiencia me intereso mucho más por esculturas más grandes, destinadas a ser colocadas en espacios públicos, y accesibles a los espectadores. Un ejemplo es <<Na Gracia y en Lucas>> situada en la explanada de Mahón. En el plano personal, la aceptación de la sirena por los mahoneses, refuerza mi vinculación con la isla y ésta inspira muchas de mis obras, la <<Menorca>>, una mujer que se transforma en taula y que está colocada en la escalera de la antigua sede del Consell Insular de Menorca, el <<Bañista>>, el <<Amanecer>>, (ya mencionada), y las esculturas <<Niobe>>, <<Galatea>> y <<Andrómeda>> cuyo pretexto narrativo es mitológico pero su inspiración es mediterránea y menorquina.

Que posteriormente el Ayuntamiento de Mahón decidiera entregar cada año al pregonero de las fiestas una copia reducida de la sirena, hecha por mí mismo, ha aumentado todavía más mi agradecimiento.

Como contrapartida a tanto afecto he decidido donar al Ayuntamiento el original en escayola de la Sirena MÔ. Hay que recordar que casi toda escultura en bronce, como la que está situada en el puerto, es una copia hecha por una empresa de fundición a partir de un original normalmente en escayola que es lo que realmente ha modelado el autor. En ocasiones el original se deteriora en el proceso de fundición pero en otras muchas no, y el autor conserva el original. Siempre pensé que este original de la sirena MÔ debía estar en donde se la aprecia tantísimo y ha llegado el momento de realizar ese deseo.

El Ayuntamiento se mostró encantado del ofrecimiento pero había dudas sobre dónde situarla. De nuevo intervino la casualidad: en una visita a la Isla del Rey para conocer el magnífico trabajo de restauración que se está llevando a cabo, tuve la oportunidad de hablar con responsables de la Fundación del Hospital de la Isla del Rey, Luis Alejandre y José Barber que me ofrecieron que la MÔ pudiera instalarse allí de forma permanente. Naturalmente el marco me pareció espectacular y no dudé un instante en aceptar la oferta si al Ayuntamiento le parecía bien, pero vi que el espacio era muy grande y que la sirena debía estar arropada por más esculturas, así que decidí ampliar mi oferta cediendo veinte esculturas más, de diferentes tamaños y materiales, que pudieran dar una visión más rica y completa de mi obra y de su evolución. Trasladado todo este proyecto al Ayuntamiento, tuvo de nuevo una entusiasta acogida por parte de la Alcaldesa, Contxa Juanola y del concejal Héctor Pons, y posteriormente de todo el Consistorio. Pero añadieron una idea muy interesante: antes de llevar las esculturas a la Isla del Rey parecía que se deberían presentar estas obras en Mahón y proponen que se haga previamente una exposición en Ca n´Oliver.

Y en esas estamos, el 9 de Mayo se inaugura la exposición de esculturas de Leonardo Lucarini en Ca´n Oliver en la que estarán las que luego irán a la Isla de Rey y que quedarán allí expuestas de forma permanente, y algunas otras obras que he añadido de mi colección particular. Me siento enormemente agradecido al Ayuntamiento de Mahón y a la Fundación del Hospital de la Isla del Rey por acoger mi obra y por permitirme dejarla en manos de los mahoneses con la esperanza de que tengan la misma acogida y aceptación que el resto de mis obras en la isla.

Leonardo Lucarini Gobantes

Escultor

Frenología, Mariano Cubí y Mahón

domingo, abril 21st, 2019

Frenología

La Frenología es la disciplina médica centrada en la localización de las funciones cerebrales e introducida por el médico alemán Franz Joseph Gall (1758 – 1828) que se extendió por Europa y América durante el siglo XIX. Se centra en considerar el cerebro como un “todo” o “suma de órganos” y en delimitar a cada uno estos “órganos” una determinada función. Las más activas de estas partes u “órganos” aumentarían su desarrollo volumétrico siendo capaces de moldear la bóveda craneal correspondiente y, en consecuencia, hacerlas accesibles a su reconocimiento externo visual y por palpación. Mediante la identificación de estas prominencias y depresiones craneales (craneoscopia) sería posible reconocer las inclinaciones afectivas y conductuales de cada persona. Su repercusión en áreas de la deontología médica y legal fue evidente. La ortodoxia establecida, tanto civil como religiosa, la consideró materialista y herética. Esta nueva doctrina dio lugar a la creación de bustos con la impresión de una exagerada y quimérica cartografía craneal de las localizaciones cerebrales con sus distintas funciones.

La Frenología fue la primera disciplina médica denunciada, y condenada, como pseudo-ciencia. Nació y evolucionó de forma intuitiva y especulativa, sin base científica. Aunque sus postulados fueran equivocados hay que reconocer su validez al defender la formación innata de ciertas funciones específicas del cerebro, lo que la convierte en precursora involuntaria de las Neurociencias. El descubrimiento del anatomista francés Paul Pierre Broca del área del lenguaje articulado en el lóbulo frontal izquierdo, por observación precisa de una lesión cerebral en esa localización (1861), supuso el inicio de su lento final.

Mariano Cubí i Soler (1801-1875)

Mariano Cubí nació en Malgrat (Barcelona) el 5 de diciembre de 1801. Era hijo único de un matrimonio catalán acomodado que debido a la guerra e invasión napoleónica trasladó su residencia a Mahón en 1810. Ya de niño mostró una enorme facilidad lingüística pues tras llegar a Menorca “en tres meses habló el mahonés tan bien como lo hablan los naturales de aquella isla”(*). Recibió una educación básica cuidadosa y aprendió inglés y francés. En 1819 sus padres regresaron a Malgrat, pero Mariano Cubí permaneció en Mahón, donde se ganaba una cómoda subsistencia dando clases de primera enseñanza. “Con otro genio menos vivo y de reducidas aspiraciones se hubiera quedado allí contento; mas su extraordinaria idealidad y deseo de saber no le dejaban sosegar y hasta le tenían frenético”(**). Indagó en el ambiente cultural mahonés y al llevarle este deseo de saber a la medicina tuvo que visitar el Hospital Militar de la Isla del Rey, único nosocomio en aquel entonces con una organización que albergaba médico, cirujano y boticario. Su afán por aumentar conocimientos no tenía límite.

Convencido que la estancia en Mahón no le ofrecía más respuestas a sus inquietudes, decidió aceptar la oferta remunerada de embarcar, como profesor de español y de francés, en la corbeta americana “Peacock” con destino a Estados Unidos. La corbeta partió del puerto de Mahón el 2 de marzo de 1821, llegando a Norfolk, Virginia, el 21 de junio. Su habilidad docente durante esa larga travesía hizo que la entusiasta recomendación de uno de los oficiales del “Peacock” le consiguiera la cátedra de español del colegio Saint Mary en Baltimore, Maryland, donde permaneció ocho años. Allí descubre fascinado los escritos frenológicos del abogado escocés Combe y en especial de su impacto en la criminología, que tiene que relegar para no interferir con su dedicación pedagógica. Su capacidad lingüística y su método docente hacen de él un referente en la enseñanza, publicando tratados de gramática y diccionarios bilingües.

Su personalidad inquieta y aventurera le lleva posteriormente a La Habana y a Tampico (Mexico), donde funda colegios de segunda enseñanza e implanta su técnica didáctica. Finalmente, en 1835, se instala en Nueva Orleans y llega a ser catedrático de lenguas modernas de la Universidad de Luisiana. Es allí donde inicia seriamente su formación frenológica. Atiende cursos de los famosos frenólogos Orson y Lorenzo Fowler y estudia las obras de los grandes maestros, hasta alcanzar el dominio de esta disciplina. En 1840 publica su primer tratado de introducción a la frenología y viaja por los Estados Unidos dando conferencias y realizando demostraciones en hospitales, universidades y prisiones. Después de veintiún años en el extranjero decide en 1842 regresar a España dispuesto a defender y a difundir esta nueva ciencia.

A su llegada a Barcelona inició una actividad divulgadora intensa y pronto consiguió prestigio y seguimiento. Viajó por toda España siendo siempre recibido con interés. En Sevilla estableció residencia temporal y consultorio, y produce en la fábrica de porcelanas La Cartuja de Sevilla unos bustos frenológicos de gran belleza, que luego vendía acabadas sus conferencias. Pronto aparecieron antagonistas a sus exitosas teorías, algunos de gran reputación, como el filósofo eclesiástico Jaume Balmes, en Barcelona, o el escritor Josep María Quadrado, en Mallorca. Fue tildado de farsante, materialista, hereje y antirreligioso. Pero su más cruel oponente fue el Tribunal Eclesiástico de Santiago de Compostela, que durante la visita de Cubí a Galicia en 1847 ordenó su detención y el arresto domiciliario durante casi un año.

Mariano Cubí siguió fiel a su mensaje, ahora más contenido, evitando confrontaciones. Continuó viajando por España y por Europa, y ejerciendo como docente lingüista y frenólogo (no era médico). En 1853 publica su obra cumbre de más de mil páginas lectivas: “La Frenología y sus Glorias”. Convertido en la máxima autoridad frenológica de su tiempo y respetado como tal, prosiguió con su dedicación docente, creó escuela y, hoy en día, merece ser considerado como un sabio que, a su pesar, colaboró en la evolución de la ciencia neurológica. Falleció, soltero, en Barcelona el 5 de diciembre de 1875.

Referencias

1.- Arañó, M. “Biografía de Don Mariano Cubí y Soler. Distinguido frenólogo español”. Barcelona: Imprenta Jaime Jesús Roviralta; 1876. (*) (**)

2.- Garcia-Albea, E. y Garcia-Albea, J. “Mariano Cubí, propagador de la frenología en España. Con un breve recuerdo del auge y caída de la frenología”. Neurosciences and History; 2014

3.- Cubí i Soler, M. “La Frenología y sus Glorias” Barcelona: V Castaños Imprenta. Hispana; 1853

Fabián Isamat

Neurocirujano

Los hidroaviones en el Puerto de Mahón (II)

sábado, abril 6th, 2019

Como asiduo voluntario, de los varios grupos que formamos la recuperación de la estratégica e histórica Isla del Rey, pienso que este fantástico enclave, mires donde mires, alrededor de sus 360 grados, permite a toda persona interesada, historiar sobre épocas recientes pasadas, en que el puerto mantuvo su general natural desarrollo, como fue actividad aérea importante. La Aeronáutica Naval Española creada en el año 1917, que tuvo como primer Jefe a nuestro Hijo Ilustre, el prestigioso marino mahonés Pedro Mª Cardona, opero durante 22 años, desapareciendo al finalizar la guerra en 1939; la Aeronáutica Naval Española nos dejó el recuerdo de varias singladuras por parte del porta hidroaviones Dédalo que estando anclado en el puerto, sus hidros efectuaban con normalidad evoluciones aéreas. En junio de 1921 se produjo el fatal accidente del Macchi-18 en el que perdieron la vida sus dos ocupantes. El pequeño monumento que en su memoria se levantó en Las Aguilas (entre es Freus y es Cap Negre) apenas queda hoy sus visibles restos sin que nadie lo remedie. Da pena pensar que cualquier otra nación tendría el perpetuo recuerdo del luctuoso suceso ocurrido a la Armada Española de aquel tiempo.

Hablo de historiar desde la Isla del Rey, refiriéndome a que desde allí es fácil ver “sa cova des hidros” situada en el acantilado sur del puerto, debajo “es Repos del Rei”. La cueva era una instalación provisional que no pocas veces tuvo que ayudar y prestar servicios a los hidroaviones, debido a emergencias durante la complicada navegación sobre el agua de los aviones, que al ser sensibles al efecto del viento se tenían que desplazar desde su base en la Estación Naval de Mahón, a la zona de operaciones de Cala Figuera, dando tumbos para no darse contra los muelles del puerto, cosa que se sabe ocurrió alguna vez. Como sabemos durante la segunda república, el puerto de Mahón acogía una escuadrilla de hidroaviones Savoia-S62 pero el desarrollo de la guerra civil española fue dando paso al progreso de la aviación terrestre, y consecuentemente a la construcción de aeródromos como el de San Luis, hoy aeroclub. En la segunda guerra mundial los hidroaviones solo fueron ya utilizados para vuelos de observación, sin embargo en tiempo de la contienda española todavía realizaron un buen servicio a los menorquines, como es el caso del LEO-242 de Air France que en Fornells amerizaba diariamente, menos los lunes, como escala técnica de su vuelo Marsella-Argel y viceversa. Menorca tuvo con ello, su única comunicación exterior, ya que el tan renombrado servicio de correo submarino entre Barcelona y Menorca solo se realizó una vez, sirviendo solamente de propaganda para vender millones de sellos de correos de la Republica.

Terminada la guerra civil Española el propietario de la finca donde está la cueva, instaló en la misma una especie de granja de conejos y gallinas, hoy día todo totalmente en estado de abandono, juntamente con el antiguo vivero de langostas, del Fonduco. No habría sido posible informar gráficamente esta crónica sin la ayuda del patrón de la Isla del Rey Toni Barber y del voluntario mochilero José Barber que han hecho posible las fotos de la cueva de los hidroaviones para conocimiento y recuerdo de los lectores “des Diari”.

Antonio Pons Villalonga

Expresidente del Real Aeroclub Mahón-Menorca

Un paso más en la Isla del Rey

viernes, marzo 22nd, 2019

En Baleares existen restos de once Basílicas Paleocristianas y tan sólo en Menorca se conoce la existencia de siete. Puede haber más puesto que, en ocasiones, sobre las ruinas de alguna de ellas se ha construido una Iglesia. La importancia que se concede a estas Basílicas proviene que son los primeros templos cristianos que se construyeron a partir del edicto de Milán en el que Constantino promulgó la libertad de cultos en 313. Con ello, el cristianismo que hasta entonces se había practicado en catacumbas y lugares ocultos, sale a la luz y lo hace inspirándose en los edificios públicos romanos: Una basílica era un suntuoso edificio público que solía destinarse a tribunal y era donde se celebraban también actos importantes.

No es extraño que se procurase dotar a estas construcciones de un grado de esplendor muy singular. Y de ahí viene la decoración a base de mosaicos. Al principio en techos, bóvedas y paredes y posteriormente en el suelo. En Menorca hubo mosaicos en las Basílicas de la Isla del Rey y en Fornás de Torelló. Este último se puede visitar entre las ruinas de la Basílica.

Respecto al de la Isla del Rey, fue descubierto en 1888. Reconocida la importancia arqueológica del hallazgo, se realizó un dibujo del mismo y se intentó proteger el original para evitar su deterioro, lo que se consiguió sólo en parte; ocupaba la base de la Basílica y estaba dividido en tres partes, una central de 4m x 4m y dos a Norte y Sur del anterior de 6m x 4m cada una. Años después, a mitad del siglo XX la parte central fue trasladada al Museo de Menorca. Pero del resto sólo quedaban pequeños trozos que duermen en los sótanos del museo.

En su afán por recuperar parte de nuestra historia, la Fundación Hospital Isla del Rey se propuso replicar ese suelo de la basílica para mostrar cómo había sido en el Siglo VI. La basílica, hoy en ruinas, cuenta con un elevado nivel de protección lo que impide cualquier actuación de este tipo sobre ella. Por eso tuvimos que realizar un proyecto totalmente independiente que replicase los mosaicos originales con los datos de que hoy disponíamos. Se hicieron fotografías, se localizaron elementos originales en mosaicos de diversos museos y se fueron integrando según nos mostraba el dibujo del XIX con lo que llegamos a disponer de un diseño aceptable por nuestros arqueólogos. (Gracias Jaime Llopis por tu oculto trabajo de investigación y de tratamiento con Photoshop y a Pere Engel por tu asesoría y buen consejo).

Hecho el diseño, hubo que materializarlo con piedras y cerámicas dispuestas sobre bastidores de hierro y madera convenientemente tratados para soportar el paso del tiempo. Fueron varios los voluntarios de la Isla del Rey quienes colaboraron en trabajos de soldadura, pintura y preparación del bastidor y varias las Empresas que participaron con sus ayudas. Pero fue fundamental el trabajo de internos del Centro Penitenciario de Menorca, quienes en número variable y con el apoyo de la Dirección del Centro, lograron replicar los mosaicos según diseño. Para ello fue necesario establecer un convenio con el Ministerio del Interior en el que se acordaba esa colaboración de carácter cultural y estimulante. Fruto de todo ello son los dos mosaicos que hoy se pueden ver en la Isla del Rey y que son la mejor muestra que complementa los restos de la basílica. Hemos tardado unos 6 años en efectuar 2/3 del trabajo total. Acabamos de inaugurar la segunda fase. ¿Llegaremos a ver el tercio que falta?

José Mª Vizcaíno Aznar Doctor

Ingeniero Industrial (jubilado)

Favaritx…y María del Mar Bonet

viernes, marzo 8th, 2019

La visita de un nutrido grupo de voluntarios al faro de Favàritx el pasado 23 de Febrero dejó muy buena impresión. En primer lugar por la excelente acogida y explicaciones o que nos prestó José Barthélemy, uno de los tres técnicos de señales marítimas a cargo de todas estas señales en Menorca, como sabemos dependientes de la Autoridad Portuaria. En segundo lugar porque el tiempo acompañó con un sol radiante y en tercero porque resultó que Favàritx es mucho más que un faro. En efecto, gracias al interés, a un suponemos que persistente esfuerzo a lo largo de años enteros, y a un indiscutible buen criterio, otro técnico, a quien nos gustaría poder saludar algún día, consiguió dar forma a un verdadero museo de señales marítimas. Con estos ingredientes el interés y provecho de la visita estaba asegurado, pues pudimos hacer un gran repaso de las tecnologías de la señalización marítima (faros, boyas flotantes, balizas) en lo relativo a fuentes de energía, su manejo (gases como el acetileno, líquidos como el aceite lampante antiguamente, etc.), los sistemas de generación de las características de cada señal (destellos, luz fija, aparatos ópticos) y muchos detalles más. Todo ello permitió sin duda que el grupo se hiciese una idea cabal de la misión que los torreros de faros debían cumplir, con todos los esfuerzos físicos del acarreo, control de funcionamiento, mantenimiento y tantas más, y la preocupación constante por asegurar el perfecto funcionamiento de las señales.

Para quienes ya conocíamos el mundillo de los faros, recuperar el olor de la sala de máquinas, ver el canal de descenso del peso que accionaba la rotación del aparato óptico, toparnos con un catálogo de recambios de la famosa casa AGA sueca, la inventora del sistema de encendido y apagado automático de las señales sin ningún componente eléctrico ni mucho menos electrónico, fue todo un regreso a años pasados. Y para remate de la visita, el ascenso por una escalera de 120 peldaños hasta la linterna fue un complemento diría yo que necesario para acabar de entender la vida en un faro. El panorama desde arriba no se puede explicar, hay que verlo, puede uno imaginar que está en el faro del fin del mundo… Al final, descubrir expuesta en la pared una rosa de los vientos con dieciséis vientos en lugar de los ocho bien sabidos por todos, y en especial por todos los menorquines, plantea un cierto reto a Maria del Mar Bonet, para que cuando cante como ella sabe hacerlo su “Jota marinera” en la que se desgranan los nombres de los “vuit vents del món”, añada otra estrofa para los otros “vuit” que vimos el otro día y que provocaron más de un comentario y más de una foto.

A ver si alguien puede hacer una propuesta… Gracias de nuevo, José, gracias también a la Autoridad Portuaria por su buena disposición y hasta una nueva aventura.

Oscar Sbert Lozano

Ingeniero Industrial

Creció en el Faro de Montjuic

El puerto de Mahón y los hidroaviones

lunes, febrero 25th, 2019
Un Macchi-18 sobrevuela el puerto de Mahón en 1923
Frente la rampa del hangar de los hidroaviones

Este pasado domingo 17 de febrero, algunos voluntarios de la isla del Rey comentaban la noticia <Es Diari> sobre la posible programación de vuelos interinsulares operados con hidroaviones. Me ha venido a la memoria que sería estupendo que nuestro puerto volviera a recuperar actividad aérea en la plana de Cala Figuera, esa gran lámina de agua que el puerto cuenta entre las riberas de Cala Rata, San Antonio, Isla del Rey, Fonduco y Punta des Rellotge, donde los antiguos hidroaviones realizaban sus amerizajes y despegues.

<Una compañía balear pretende operar la conexión interislas con hidroaviones>, era el titular del MENORCA y detallaba: “IslaAir operará con hidroaviones DHC-6 300 Twin Otter, con 2 pilotos y capacidad para 18 pasajeros. Con una autonomía de 1.296 kilómetros, estas aeronaves vuelan a una velocidad de 230 kilómetros por hora. Señalan que para operar desde los puertos solo necesitan un espacio en el muelle en el que instalar una pasarela para que los hidroaviones atraquen y efectúen el embarque y el desembarque de pasajeros.

Las operaciones de despegue y aterrizaje se harán fuera de los límites del puerto salvo en «poco frecuentes condiciones meteorológicas», en que sí se necesitaría operar dentro del muelle. La distancia requerida para efectuar estas maniobras es de entre 300 y 500 metros.

<IslaAir> pretende operar los 365 días del año y se dirige a la población local y a turistas. La compañía advierte que su propuesta mejora las conexiones aéreas con una reducción del coste –anuncian «unos precios más competitivos que las líneas aéreas convencionales»– y del tiempo, ya que operarán desde los puertos, es decir, «cerca del centro de la ciudad». Contemplan crear 150 puestos de trabajo.

La empresa no dispone aún de los permisos para operar, pero las conversaciones ya mantenidas con las autoridades estatales han sido «positivas». Esta última semana han presentado el proyecto a las instituciones baleares.” (sic)

Esta amplia y detallada información da la impresión que la implantación del servicio es relativamente fácil, cosa complicada ya que en la actualidad los puertos en España son para navegación marítima y no están autorizados alternar con tráfico aéreo regular.

Podemos recordar perfectamente, que hace pocos años, concretamente el 18 de Junio del 2010, el propietario de la firma Travel Fly Dreams, amerizó con un cliente junto a Punta Prima y su hidroavión fue inmediatamente confiscado por la autoridad pertinente.

Para seguridad de la navegación aérea internacional, las normas son muy restrictivas y no es nada fácil que en España se flexibilicen autorizando vuelos marítimos en puertos, para compartir espacios de tráfico aéreo con las instalaciones aeroportuarias terrestres.

Sin embargo fueron los puertos con sus instalaciones marítimas, los que originaron el progreso de la aviación, pero los nuevos establecimientos terrestres, que con el tiempo, se iban construyendo, los puertos perdieron funcionalidad, y fueron quedando absorbidos por los aeropuertos. Finalizamos la conversación, contemplando la fotografía aérea de la Isla de las Ratas, que tenemos en la Isla del Rey, recordando que la dragaron entre los años 1934 y 1936, para facilitar el amerizaje y despegue de los hidroaviones de la época.

Antonio Pons Villalonga

Expresidente del Real Aeroclub Mahón-Menorca

Entre planes e ilusiones

miércoles, febrero 6th, 2019

Imposible utilizar el Muelle de Fontanillas en Es Castell, embarcábamos el domingo pasado más resguardados, en el del Club Marítimo de Mahón en la sufrida semirrígida que nos vino de Motril, procedente de la lucha contra la droga. Nunca pudieron imaginar los narcos el servicio que nos iban a prestar.Embarcaba, digo, un grupo irrepetible de voluntarios, resguardados de nuestro conocida y dura tramontana. Visitantes también: gentes de Ciutadella y otros cercanos al Museo Naval de Madrid. ¡Valientes!. Ahora seguiremos trabajando con la seguridad jurídica de un bien trabajado Plan Especial, aprobado por unanimidad por todos los grupos políticos municipales en un Pleno que para muchos de nosotros revistió especial emoción. Un paso importante más.Recordaremos especialmente este domingo 3 de Febrero no solo por las olas, el viento y el frio, sino por la constatación de que con voluntad y cultura del esfuerzo se puede alcanzar todo. Por supuesto queda camino. El inmediato, esperar la posible ayuda procedente del 1,5% Cultural que tramitó nuestro Ayuntamiento y que conceden los Ministerios de Fomento y Cultura. Con ello terminaríamos el Ala Sur la que queda por rehabilitar del edificio histórico. Porque el Ala Principal, salvada recientemente gracias al apoyo de FUNDATUR, albergará el Centro de Interpretación del Puerto en colaboración con todas las entidades y empresas que piensan, quieren o trabajan en él. Luego vendrá la licencia de obras reglamentaria, para acometer la recuperación del barracón que llamamos Lángara que se construyó a finales del XVIII para albergar a las tripulaciones de una escuadra de mil cañones, mandada por el almirante de este nombre, preparada para la conquista de Toulon. En este barracón está previsto se instale el Centro de Arte Hauser&Wirth una de las firmas más prestigiosas del mundo en Arte Contemporáneo, lo que puede representar dar un necesario tirón cultural a nuestro Puerto, perdida su antigua función militar, en peligrosa decadencia su faceta comercial.Y seguimos sin perder impulso, cerrados ya en agenda actos para este verano como la clausura del Festival de Cine de Menorca (20 de Julio) o el XI Foro Isla del Rey (8 de Agosto). Y no descartamos ilusionados avances importantes en los citados Centros de Interpretación y de Arte Contemporáneo.

Manos a la obra, este próximo domingo 10 de Febrero lo dedicaremos a una especial limpieza, porque en catorce años hemos acumulado mucho material, alguno entrañable como el ruidoso y viejo grupo electrógeno que nos dio energía durante los primeros siete años o una escalera metálica de extensión manual que regresará como pieza de museo al Parque de Bomberos y que nos sirvió para las primeras limpiezas de fachadas y bajantes de pluviales. Los <Yellow Catamarans> se han sumado a la iniciativa ofreciendo el transporte gratuito de voluntarios y acompañantes, algo que valoramos enormemente. (salida 08:30 del Muelle Comercial). Entre planes e ilusiones, la Fundación Isla del Rey sigue fiel a su vocación de restituir un espacio público para disfrute de todos los menorquines y de cuantos vienen para conocer quienes somos, donde vivimos y que raíces históricas han conformado nuestra alma.

Fundación Hospital de la Isla del Rey

Breu ressenya del metge estomatòleg Enrique Mir Álvarez

sábado, febrero 2nd, 2019

 Amb motiu de la donació del mobiliari i aparells odontològics del seu despatx a l’Associació d’Amics de L’Illa de l’Hospital.Enrique Mir Álvarez (Maó, 3 d’agost 1919-1996) fou el quart dels cinc germans, Pedro, Antonio, Guillermina i Pilar. Els seus pares foren el doctor Pedro Mir Llambías (1888-1937) i Mª. Dolores Álvarez Paz (1892-1921), traspassada quan el petit tot just tenia dos anys; fruit de les segones núpcies, va ser criat per la seva segona mare, Concepción Albertí Preto (1890-1978). Son pare havia ampliat estudis a París, exercint la medecina a Menorca com a metge cirurgià i ginecòleg. Va dirigir fins al seu òbit als quaranta nou anys l’Hospital Municipal de Maó, al cos de Gràcia. Conten que anava en carro a visitar els malalts, sense cobrar-los si no el podien pagar.Enrique Mir va cursar l’escola primària a Mateu Fontiroig i els estudis de batxillerat a l’institut de segon ensenyament, ubicat on hi havia hagut l’Escola de Nàutica (1855), a les dependències de l’antic convent franciscà (actual Museu de Menorca), al Pla des Monestir, de Maó, on va obtenir el batxiller l’any 1936.Enrique Mir no es lliurà del servei militar atès que formà part de les tres quintes de joves menorquins cridats a files en finalitzar la guerra i enviats a Saragossa, en un viatge en el vapor correu Coca que durà tres dies en unes condicions penoses, i mal mirats per procedir de zona republicana. En el servei obligatori es presentà com a manobre voluntari, cosa que va possibilitar que pogués gaudir de permisos. L’anunci oficial de concessió de pròrrogues per part del nou govern va coincidir amb l’estada de permís a Menorca, navegant al port de Maó amb el llaüt El Mayo, amb la seva promesa Margarita Orfila (es varen casar el 20 de març de 1954) però va aconseguir arribar a temps per tal de sol•licitar l’esmentada pròrroga que el va permetre començar els estudis universitaris. Recollint el testimoni de son pare, inicià la carrera mèdica el curs 1939-40 matriculant-se a la Facultat de Ciències de la Universitat de Barcelona (la ciutat fou incorporada al bàndol nacional el 26 de gener de 1939), i continuant a la Facultat de Medicina de la Universitat de Salamanca (1940-46), coincidint amb el seu company d’estudis i amic Tomàs Orfila, i amb Vicente Macián que estudiava al seminari, d’on el deixaven sortir gràcies a que els dos companys menorquins l’anaven a cercar. A València continuà els seus estudis durant el curs 1946-47, amb el corresponent carnet d’afiliat al Sindicato Español Universitario (SEU) -amb data d’admissió de 20 d’agost de 1939- figurant com a estudiant de medicina, que segons l’article 70 de la Ley de Ordenación de la Universidad Española era obligació i dret de l’escolar universitari considerar la seva labor com un servei obligatori a la Patria, que havia de complir amb exactitud i esforç per tal d’aconseguir la millor formació acadèmica i professional. Finalment, es traslladà a la Facultat de Medecina de Madrid cursant estudis en l’especialitat d’Odontologia i Pròtesis (Escuela de Estomatología), durant el curs 1947-48, llicenciant-se l’any 1950 tal com consta en l’orla de la seva promoció i en la fotografia de tot el grup en front de la façana de l’escola. El divendres, 12 de gener de 1951, el Menorca Diario Insular del Movimiento en l’apartat Ecos de Sociedad felicitava i desitjava tota sort de prosperitats, anunciant la benedicció i la inauguració, el dia anterior, de la nova Clínica Dental del Médico Odontólogo Enrique Mir Álvarez, al carrer de Prieto y Caules nº 15 a la casa paterna de Sa Raval, i l’any 1978 es traslladà al carrer Isabel II nº 13. Així mateix cursà la sol•licitud per a col•legiar-se en el Colegio Oficial de Odontólogos de Balears, i redactà la declaració jurada exigida per la Delegación Provincial de Sindicatos de F.E.T. y de las J.O.N.S. de Baleares, del departament Sindicato Provincial de Actividades Diversas. Grupo Protesis Dental, d’acord amb les Juntas Nacionales de Prótesis Dental y Gabinetes Odontológicos.Fou el primer a Menorca en introduir en la seva consulta una nova tecnologia en forma d’aparell semblant a una turbina d’aire comprimit que permetia la neteja i llimat de les dents d’una forma més efectiva, substituint l’antiga rodeta de pedals que havia adquirit en la seva època d’estudiant. Altrament, no s’ha de menystenir l’afició que Enrique Mir sentia per el joc de billar, la caça de la perdiu, i especialment la pesca, fins el punt que es va convertir en el president de la Confraria de Pescadors.El doctor Mateu Seguí Mercadal destacava en un article en el diari Menorca (30/03/1996) la necrològica del seu funeral oficiat per un emocionat pare Macián a l’església de Santa Maria, plena a vesar per tal de retre-li homenatge pòstum, testimoniant l’estimació i el reconeixement que el poble de Menorca tenia cap es doctor dentista Mir, donat el caràcter obert i extravertit, una especial bonhomia, un refinat sentit de l’ humor i la seva fama com a professional metge odontòleg. Sobresortia per la seva empatia i disponibilitat en el tracte cap els pacients, coneguda arreu, al igual que la seva generositat hipocràtica, heretada del pare.El seu fill Pedro Mir Orfila ha seguit el camí de son pare, al igual que els nets Kike Mir Pons, Xavi Mir Marí i Maties Pons Mir.Ara, la seva esposa Margarita Orfila ha fet donació del mobiliari i aparells odontològics del despatx de Enrique Mir Álvarez a l’Associació d’Amics de L’Illa de l’Hospital, a la sala dedicada a la odontologia en l’històric hospital britànic del segle XVIII construït sobre l’illot conegut com l’Illa del Rei, en el port de Maó, d’ençà el rei Alfons III el Liberal hi desembarcà l’any 1287.

Miquel A. Pons Carreras.

Professor de geografia e història.

Visita a la Estación Naval de Mahón

viernes, enero 11th, 2019

Adelantado al domingo día 6, festividad de los Reyes Magos y Pascua Militar. Uno de estos contados domingos en que no hemos trabajado en la Isla del Rey.

Como alternativa, reunión de voluntarios y visita a la estación Naval de Mahón de la mano de su Comandante el CF. Guillermo Coll y con el apoyo como guía del Cº1º Oubiña. Visita más que interesante. Muy sensibilizados nuestros amigos ingleses, No en balde bajo dominación inglesa se explanó la Isla Pinto o d´en Pintó que ellos llamaban “suffren” por su color azufrado y se construyeron parte de los edificios que aun hoy forman parte de la Base.

El recorrido  se ha iniciado en la Capilla, uno de los primeros edificios que construyeron entonces, que fue por tanto anglicana inicialmente  y posteriormente católica como en la Isla del rey. Tiene forma alargada ya que a su costado formando un mismo cuerpo, estaban los almacenes de mástiles. Recuerdo el sistema que tenía el arsenal inglés para el mantenimiento de sus barcos en el Mediterráneo lo que evitaba se desplazasen a su metrópoli atlántica: el barco una vez amarrado, se desarbolaba y luego se recostaba de un costado lo que permitía la limpieza de uno de sus  fondos; la maniobra se repetía en el otro costado. También sabéis que entonces los barcos ingleses ya forraban la obra muerta  con planchas de cobre.

De la capilla hemos pasado a Isla Pinto. Nuestro neurocirujano Fabián –que por cierto se consolida como columnista del Diari- está muy preocupado por su estado. Todos esperamos que se recupere.

De la isla  Pinto hemos entrado en los túneles: 600 metros excavados en terreno pizarroso en los que se realizaba el ensamblaje y mantenimiento de torpedos tanto para submarinos como para estaciones torpederas. Llama la atención que estos túneles se construyesen a partir de 1945 y con ayuda norteamericana. Desde luego se trabajó bien porque prácticamente no hay fisuras en su “caja” de hormigón. A trechos se encuentran “aperturas de descanso” a modo de juntas de dilatación e imagino para posibles drenajes. Reitero que en 1945 cuando oficialmente parecía que vivíamos una España autárquica y aislada,  los norteamericanos ya se apoyasen en nosotros-e invirtiesen-  en plena Guerra Fría contra la URSS comunista., potenciando a nuestros submarinos e indiscutiblemente a los suyos. La maquinaria que aun se conserva es impresionante, a  pesar de su deficiente estado.

Con nuestra mentalidad recuperadora, nuestras mentes bullían. No descartamos proponer un domingo en que volquemos todo nuestro esfuerzo en una primera labor de mantenimiento. Es cuestión de aceiteras de pistón, aceites quemados, 3 en 1 al por mayor. Sería una forma de agradecer la visita y pasar el mensaje de que aquello  no se puede abandonar. ¿Crear una asociación de  voluntarios  de la Base Naval? ¿Aumentar plantilla de personal civil y/o militar? ¿Cursos de formación profesional? ¿Parados? ¿TBC,s?.

Si en Cartagena ha podido hacerse –y lo comprobamos recientemente- ¿por qué no en el Puerto de Mahón?.

Pero volvamos a lo nuestro y al próximo domingo día  13 de trabajo normal.

Luis Alejandre Sintes

Presidente Fundación Hospital de la Isla del Rey