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¡Catalogados mas de 6000 títulos! El más antiguo: 1521

jueves, agosto 23rd, 2018

No creo que ninguno de nuestros lectores de encoja de hombros ante este titular… Habiendo sido un servidor uno de los primeros voluntarios dedicado a la catalogación, en el ya lejano 2009, junto a Antonio Cendán, me admira la constancia, no sólo de los bibliotecarios actuales (Jaume Roca, José María Vizcaíno, Toni Casasnovas, por citar algunos) sino también de los donantes, siempre renovados y muchas veces sorprendentes.

 

Destaquemos la donación (procedente del Dr. Ramos Alexiades) del libro más antiguo de la biiblioteca hasta el momento: ¡una Vulgata de 1521! Otras donaciones dignas de mención son las de los Dres. Simó Bagur y Juanico, de Ciudadela y Alaior, respectivamente, con lotes del siglo XIX y más de 40 obras de o sobre D. Santiago Ramón y Cajal que citaremos más abajo.   De Tòfol Mus, una muy valiosa donación de obras de carácter y autoría menorquines.  Pedro Engel donó una interesante versión en alemán de la obra de Cleghorn, Beschreibung der Insel Minorka. Y tantísimos más que no caben en este espacio.  Nuestro reconocimiento y admiración a todos.

 

Si analizamos las incorporaciones a la biblioteca a partir del número 4000 de catálogo, vemos que no deja de ser una biblioteca de gran contenido digamos “hospitalario”, es decir, de carácter médico en todos sus ámbitos, y que hemos de entender como la prioridad de una biblioteca alojada en un antiguo hospital. En efecto, casi mil de las nuevas incorporaciones cubren ámbitos médicos de muchas especialidades, como traumatología, urología, psiquiatría, pediatría, oftalmología, ginecología, etc.  El resto lo conforma la literatura en general, cubriendo tanto narrativa como historia, arqueología, biología, geografía, cultura popular, poesía, etc.

 

Una de los detalles curiosos de la biblioteca es ser, de hecho, esencialmente bilingüe en castellano e inglés. Efectivamente, estas dos lenguas cubren el 85 % de sus fondos, siendo el catalán y el francés, con un 9 % y  un 4 % respectivamente, las lenguas que les siguen a mucha distancia.  Desde el principio la biblioteca cuenta con un importantísimo fondo en inglés, actualmente de un 31 %, más de 1900 títulos, lo que la convierte sin duda en la biblioteca con mayor porcentaje de obras en inglés en muchos kilómetros a la redonda.

 

La malacología indonesia (Dr. Ramos Alexiades) y textos clásicos en griego destacan por su relativo exotismo y novedad en los anaqueles.

 

Destaquemos ahora algunos autores. Mi admirado profesor de ciencias naturales D. Salustio Alvarado o Charles Darwin (con su gran obra El origen del hombre).  De interés más general citemos a Sigmund Freud, John Maynard Keynes (The Economic Consequences of the Peace), Don Santiago Ramón y Cajal (Charlas de café, entre otros títulos).

 

La historia está representada con interesantes obras de D. Manuel Azaña (La velada en Benicarló, por ejemplo), Sir Winston Churchill, la arqueóloga Margaret A. Murray (estudiando cerámica de Malta en este caso), y para quienes le conocimos es notable contar con dos obras de nuestro apreciado Lothar Pabst, ambas de tema menorquín.

 

Pues es precisamente en este campo de las obras de interés local menorquín donde las aportaciones son más numerosas y variadas, los autores muchos, destaquemos a Francesc de Borja Moll, Margarita Caules, Pau Faner, Francisco Fornals, Pere Gomila, Deseado Mercadal, Andreu Murillo, Florenci Sastre, etc.

 

Animamos pues a posibles donantes y a los estrenuos bibliotecarios a perseverar en el enriquecimiento de la biblioteca, teniendo presente la prioridad de los temas de carácter médico u hospitalario a la que ya aludimos más arriba.

 

Oscar Sbert Lozano y los Bibliotecarios de la Isla del Rey

Joiosa Litúrgia Dominical

domingo, agosto 12th, 2018

La cultura mesopotàmica va dedicar els dies de la setmana a 7 objectes celestials que ens han arribat a nosaltres a través dels romans van heredar. La majoria de llengües europees nòrdiques segueixen anomenant i dedicant el dia de festivitat setmanal al sol, la divinitat primitiva per excel·lència. Per influència cristiana aquest dia de culte, en llatí, va agafar el nom del dia del Señor, Dominus, i així designen aquest dia de festa les llengües derivades del llatí com la nostra. Un dia de guardar descans i devoció religiosa.

Devoció religiosa que persegueix connectar en una dimensió transcendent més enllà de la nostra identitat individual quotidiana. En totes les religions aquest sentiment d’unió en una dimensió sagrada s’intenta fomentar a través de liturgies col·lectives a on el cant o la celebració conjunta de rites tenen un paper preponderant. La mateixa paraula “religió” així ho indica, “religare” vol dir, lligar, unir, al voltant d’un propòsit comú, normalment d’algun misteri sagrat. Actualment hi ha també iniciatives seculars que pretenen aquesta comunió col·lectiva, en trobades dominicals a on tots plegats gaudeixen del cant o de l’audició conjunta d’algun tema transcendent, per part d’algun orador significat,o simplement d’algun documental il·lustratiu. Motivar aquesta identitat col·lectiva a fi de transcendir la sempre insuficient i estreta identitat individual és l’única pretensió d’aquestes trobades regulars.

Tota aquesta introducció per ajudar a testimoniar la meva vivència dominical a l’illa del Rei. El què passa en aquest petit i bell indret enmig de l’espectacular panorama del port de Maó, penso, vull pensar que és altament religiós. Cada diumenge connectem o rememorem alguna de les múltiples i transcendents peripècies històriques que ha vist aquest illot i ens sentim lligats a la seva història i de pas sentim l’orgull de ser també protagonistas importants de la seva crònica. És altament gratificant formar part d’un grup de voluntaris, que sense ànim de lucre i fins i tot fent alguna aportació econòmica, reincideixen espontània i alegrement diumenge darrera diumenge a oferir les seves modestes habilitats per alçar i recuperar aquell indret i la seva ànima de les ruïnes i de l’abandó de tants anys, i com única recompensa la joia que procura aquesta labor conjunta, tots plegats en el mateix propòsit. És com un joiós cant coral en el què totes les veus són necessàries i totes aporten un senzill granet d’arena però imprescindible per animar i fer prosperar la mateixa música. No podem amagar que el compartir tots plegats alguna delicadesa gastronòmica regada amb alguna beguda espirituosa contribueix de manera rellevant a l’alegria d’aquesta liturgia dominical.

Destacar que el punt culminant d’aquesta liturgia són les paraules vibrants i entusiastes per part del nostre oficiant presidencial que acullen, inviten, animen, convoquen i ens ajuden a vislumbrar aquesta ànima de l’illa del Rei de la què tots formem part engrandint la nostra identitat.

I encara més, darrerament aquesta ànima alegre ha iniciat una marxa pel respecte i cura del medi ambient, fora gots de plàstic i ben arribades les imminents energies netes.

No hi ha més alta dimensió religiosa que aquest fervorós lligam amb la Mare Naturalesa.

I tornem als nostres quefers particulars plens de l’alegria que aquest esperit de cooperació i ajuda mútua procura i que alimenta el somni d’un món millor. Amen.

Fins el diumenge que ve.

 

Anton Soler i Ferrater, reincident voluntari de l’illa del Rei

 

Los músicos mahoneses en la Banda de Música titular del Presidente de los USA.

domingo, junio 24th, 2018

En meterse a bucear en las historias que conforman la Historia de la Isla del Rey, proporciona un filón de sorpresas y novedades.  El próximo y anunciado concierto de la  formación musical de la flota US NAVY me da pié a contarles lo siguiente.

Como ya sabemos, la joven república norteamericana nacida en 1782, desarrolló comercio cuanto más amplio mejor. Recordemos que, al fin y al cabo, el “leit motiv” aparente  que desencadenó la excusa para independizarse de la corona inglesa fue una cuestión de aranceles comerciales.

Protegiendo su comerció,  aquellos once primeros Estados Unidos de Norteamérica, enviaron su naciente flota de guerra hacia los enclaves desde los que se molestaba su comercio por piratería, Y como el comercio con gran parte de la producción de cercano y mediano Oriente se encauzaba desde Estambul y puertos cercanos, vinieron hasta el Mediterráneo. Y negociaron el permiso español para utilización del puerto de Mahón como base y para invernada: el Mediterranean Squadron. Ya conocen los lectores a nuestro Doctor Foltz.

Como es lógico, durante los meses de invernada y las  escalas  y aprovisionamientos, el contacto y el comercio se estableció, y aunque los aduaneros isleños intentaban   estropear la buena convivencia exigiendo impuestos hasta para comida que desde los barcos se  regalada a los menorquines, hubo otros, que se enrolaron.

En aquel entones, cada barco de porte de porte suficiente, llevaba su propia banda de música, y enrolarse y pasar a depender con sueldo y manutención a cambio de tocar su música debió ser una buena salida.

Cuando en la Casa Blanca, en  Washington se forma la banda de música al servicio del Presidente,  la titular, lo hace a partir de músicos de la Marina de Guerra, de la US Navy. No es extraño pues que entre sus músicos haya muchos menorquines y que incluso algunos de ellos lleguen a dirigirla
Por ejemplo Antonio Pons que lo fue su director del 1843 al 1844 y luego del 46 al 48, habiéndolo sido antes, también como Drumm (Tambor) Mayor, cargo que después pasó a denominarse Leader-Director, otro mahonés, Rafael Triay, quien dirigió entre 1836 y 1843 repitiendo desde 1848 al 1955, cuando ya se pasó a retiro.   Ni que decir tiene que si buscamos entre los nombre familiares de esos miembros de la banda Titular del Presidente- que no a que confundir con la banda de los marines, que es otra, de más reciente creación-los encontramos como Taltavull, Sintes, Carreras, etc, siendo así que su fichas las podemos encontrar entre las de los miembros de esa banda que podían ser enterrados, ellos y sus familias  en el  gran Cementerio del Congreso- que no es el de Arlington-.

Mención aparte merece John Philips SOUSA, el rey de la música de marchas, por su prolífica lista de composiciones, que era hijo de Antonio Philips Sousa, de apellido portugués, pero nacido en Sevilla, quien casó con una bávara, pero del que tengo fundados indicios de haberse enrolado en los barcos del citado Squadron, desde su base en  Mahón.

Por cierto que Antonio confió la educación musical a otro músico citado con dos nombres familiares distintos, o eso parece. Uno conocido como John Esputo o Esputa, y ya me entienden si separan las sílabas,  y el otro nombre,  John Roach, de  apellido más respetable s hoy en día, pero que también estuvo en uno de los barcos que formaban ese Escuadrón, y precisamente destinado  en Mahón , abordo del que se había enlistado el 13 de diciembre de 1827 a la edad de los 14 años.

Y aquí lo dejamos, porque tirando del hilo, el ovillo nos va dando mas información, de tal interés que se merece un nuevo informe, pero con la imperiosa necesidad del color, si es que la amabilidad del periódico nos lo permite, periódico en el que por cierto, pude enterarme a través de sus veteranas cronistas,  de que en 1911, un militar de apellido Sousa, formaba parte de la junta de una Sociedad con sede en la calle Nueva. Está claro que algunos Souda estuvieron aquí y de ahí que podamos investigar como pasó el padre Antonio, Philips  a ser músico también de la Marina de los USA . Y de Grafulla hablaremos otro día también. Y les tengo otras sorpresas.

 

Miguel Timoner Vidal

Doctor

La Isla del Rey y la Asociación de Museos Marítimos Mediterráneos

viernes, junio 15th, 2018

Fiel a su cita anual la AMMM (Asociación de Museos Marítimos Mediterráneos) ha convocado en Nápoles a unos 80 responsables y expertos, representantes de más de 30 museos.

La Fundación Hospital de la Isla del Rey que ya participó en los anteriores de Venecia, Génova y Cesenático, ha presentado una ponencia a cargo de Mario Cappa.

La riqueza de estos encuentros estriba no solo las comunicaciones sino los intercambios de experiencias y los conocimientos personales.

Ver como el Mediterráneo, cuna de civilizaciones, ámbito de nuestra historia es interpretado en diferentes lugares como las costas dálmatas, el levante español, las Islas – entre ellas Menorca lógicamente – y otras más próximas a nosotros como Malta, Córcega, Cerdeña o Sicilia. Es una amplia visión europeísta, en palabras de Mario.

Nápoles nos acoge hospitalario, bullicioso, cálido. Su Museo del Mare está situado junto a su centro de Formación Náutica.

Allí coexiste pasado y futuro en una buena mezcla cultural. Del Fórum, la Fundación debe saber extraer experiencia para su Centro de Interpretación del Puerto de Mahón, al que ya han apoyado anteriormente el Museo de Génova y el Museo de las Atarazanas de Barcelona.

Luis Alejandre Sintes

Presidente Fundación Hospital de la Isla del Rey

 

En “rapa” cerrada no salen moscas

jueves, mayo 31st, 2018

 

 

Hagamos un pequeño experimento. Cierra los ojos. Piensa en una flor. Mejor aún, en muchas flores.

¿Ya?

Estoy segura de que en tu imaginación se han materializado rosas, margaritas, narcisos, orquídeas quizá… Pero nada remotamente parecido a una planta muy especial que podemos observar en la Isla del Rey: la rapa mosquera. Se  trata de un endemismo tirrénico, esto es, con una distribución restringida a las islas Mediterráneas occidentales, Córcega, Cerdeña y el archipiélago Balear.

Aunque no lo parezca, es una pariente próxima de las sofisticadas calas o lliris d’aigua. El elegante velo blanco —espata— de éstas es rosado y piloso en la rapa; el estilizado espádice amarillo de la cala está aquí cubierto por cerdas negruzcas. Y en ambas cada “flor” no es una sino multitud de ellas. En cada pie de planta, situadas en el eje vertical del espádice coexisten las flores masculinas, cargadas de polen (en la parte superior) y las femeninas, que originarán los carnosos frutos tan apreciados por las sargantanes (en la parte inferior). Tal disposición no es casual: forma parte de su sofisticado sistema de polinización.

Todo en ella intenta engañar a las moscas. Durante los escasos dos días que dura su floración, la espata se abre, revelando un intenso olor a carne putrefacta y una coloración que semejan el aspecto y hedor de un cadáver reciente… ¡incluso, como tales, están calientes! Las moscas, engañadas por esta ingeniosa combinación, entran en el estrecho túbulo floral y quedan atrapadas en su interior, pues unas gruesas cerdas impiden su salida hasta varias horas después —de ahí su nombre científico, Helicodiceros muscivorus, “que come moscas”—. Si acercas el oído a una rapa cerrada podrías escuchar el zumbido de las moscas atrapadas dentro, cuya vibración espolvorea su carga de polen sobre las flores femeninas, fertilizándolas.

Pero no serías el único en advertirlo, pues las lagartijas son también capaces de localizar a las infelices moscas por su zumbido, y entran en el túbulo floral para comérselas. Los investigadores Ana Pérez Cembranos, Valentín Pérez Mellado y William E. Cooper han demostrado recientemente que el nauseabundo olor de las rapas también es detectado por las lagartijas, que de manera natural son atraídas por la carroña para alimentarse de ella, ¡y esta fascinante interacción no acaba aquí! Los reptiles tienen más razones para acercarse a las rapas, porque en verano, los frutos constituyen una parte de su dieta hasta el punto de ser sus legítimos dispersores. Y en primavera, utilizan la amplia y cálida superficie de la espata como fuente adicional de calor, pues puede alcanzar más de 10ºC por encima de la temperatura ambiental. Todas estas complejas interacciones han sido observadas en la Isla del Aire, donde las densidades de rapas y lagartijas son muy superiores.

Por tanto, quizá la rapa mosquera no sea la planta más elegante de la Isla del Rey… pero es, sin duda, la más especial de todas las que allí se encuentran. Admirémosla.

 

Alicia Isabel León Lobera

Investigadora

Los alergólogos en la Isla del Rey

lunes, mayo 21st, 2018

 

Cuando se vive fuera de Menorca y se viaja con frecuencia a la Isla, creo que hay cosas que se ven con mayor perspectiva que los amigos residentes. Así creo que hay aún muchos menorquines que no son conscientes de la labor altruista e impagable que se viene realizando desde hace años en el antiguo Hospital de la Isla del Rey.

Los que ya tenemos una cierta edad recordamos cuando si tenías la oportunidad de desembarcar en la Isla, parecía que te trasladaras a la profundidad de la selva, abriéndote paso con la ayuda de un machete. Recuerdo haberme llevado a casa algunas calas (orelles d’ase). Otros fueron más ambiciosos y se llevaron puertas, vigas, etc… hasta dejar el antiguo Hospital totalmente desmantelado.  Además de realizar pintadas y otros actos de barbarie.

Como muchos saben, fue pasando de mano en mano como la falsa moneda, Ministerio de Defensa, de Información y Turismo, Ayuntamiento, sin que ninguna de las diferentes administraciones tomaran cartas en el asunto para recuperar el histórico edificio.

Hasta que la sociedad civil liderada por el General Luis Alejandre con una capacidad de sacrificio y una ilusión desbordante empezaron a limpiar de maleza la isla y a recuperar las diferentes salas del Hospital Militar. Así nació la Fundación Isla del Rey a la cual me apunté desde los inicios con una pequeña aportación económica y enseres heredados de mi familia.  Así me hizo especial ilusión cuando pude ver la imagen de la Virgen del Carmen, que había estado siempre en la casa familiar de Isabel II,  en la capilla de las monjas y que éstas pudieran  contemplarla. Posteriormente también pude aportar un tapiz religioso para adornar dicha capilla. De otro lado el marido de una sobrina en Madrid, el reputado pintor Ricardo Aparicio entusiasmado por la iniciativa de recuperación del Hospital donó recientemente una de sus litografías.

Pero nada me enorgullece más que poder enseñar a mis compañeros alergólogos el Hospital, su historia, lo que fue, lo que es, de la mano de su cabeza visible el General Alejandre.  Año tras año, y vamos por la tercera edición, celebramos una reunión científica a la que hemos llamado AlergoMenorca,  para reivindicar la ausencia de alergólogos en la Sanidad Pública de las Islas Baleares y en la que incluimos una visita a la Isla del Rey.

Por poner un ejemplo, las islas canarias con una población de dos millones de habitantes cuentan con 32 alergólogos,  las Islas Baleares con un  millón, ninguno.

A raíz de la reunión AlergoMenorca 2017 el grupo Popular presentó una proposición al Parlament Balear y se aprobó con el voto a favor de PP, Ciudadanos, Pi y Mes per Menorca, una dotación de 500.000 euros para crear un servido de Alergia en Baleares.   A dicha propuesta y con el empuje de la Sindicatura de Greuges del Consell Insular de Menorca, también sensibilizados con nuestra causa, el grupo parlamentario de Podemos consiguió otra dotación de 125.000 euros.

Cuál es la sorpresa cuando finalmente el Govern Balear manifiesta que los pacientes alérgicos de las Islas están perfectamente atendidos, sin necesidad de especialistas y que utilizarán el presupuesto de 125.000 euros para  crear una plaza de Alergólogo consultor, despreciando los otros 500.000, que hubieran servido para poder crear un Servicio con garantías.

Habrá quien pensará que más vale esto que nada, pero yo creo que las cosas mal hechas desde el principio, cuestan de enderezar.

Gracias voluntarios de la Isla del rey, con muchas organizaciones como la vuestra, seguro que la sociedad sería mejor. Adelante!

César Alías Tudurí

Medico

Colección de aparatos y utensilios médicos en el antiguo Hospital de la Isla del Rey

viernes, mayo 4th, 2018

 

1.- EL APARATO DE KNAPPE, PARA APLICAR DIATERMIA

La ventaja de acceder   a una colección de aparatos históricos  es la de estimular la curiosidad para el conocimiento de sus aplicaciones, indicaciones, utilidad, procedimientos y  profundizar en sus teorías básicas, en su “como funciona y como actúa.”

Pero si además accedes a encontrar los  libros contemporáneos de instrucciones, casuística y experiencias y encima escrito por el  mismo ingeniero, diseñador y  constructor del aparato, el placer puede ser parecido al de descubrir un tumba egipcia intacta. Bueno, no tanto, porque entre los egipcios, entre sus médicos,  no les funcionaba la electricidad.

Pues bien. Esto nos pasa con el aparato del  ingeniero Carlos Knappe.

 

Se trata de un aparato generador de corrientes para obtener los entonces maravillosos efectos, a través del fenómeno producido por esas corrientes que recibe el nombre de Diatermia. O sea “empleo de corrientes eléctricas especiales para elevar la temperatura en partes profundas del cuerpo humano, con fines terapéuticos” RAE

Para conseguir el efecto beneficioso del calo, se ha de generar éste por el calentamiento que en los tejidos profundos producen las corrientes eléctricas debidamente domesticadas y reguladas, en su intensidad, voltaje y sobretodo – y este fue el secreto–, la alta frecuencia de la oscilación en el circuito.- Una frecuencia muy alta cuyo paternidad en sus aplicaciones médicas se asigna a d’Arsonval, físico francés que perfeccionó sus circuitos al observar (estamos en 1888) que con 3000 excitaciones por segundo, obtenidas mecánicamente, disminuía la excitabilidad muscular. Por esto buscaba aumentar esa frecuencia y aunque ya existía una cosa denominada la rueda acústica de Sieur, que alcanzaba las ¡10.000! oscilaciones! por segundo,  no llegaba a hacer desaparecer la excitación muscular. Fue Tesla, ya entones en situado en Norte América quien con su “circuito oscilador” por descarga de un condensador constantemente recargado por una bobina, llegaba a conseguir por esa autoinducción, corrientes de hasta 60.000 voltios, en esas “corrientes alternativas” con 500.000 a 1.000.000 de oscilaciones por segundo.

D’Arsonval tomó el aparato y estudió sus efectos modificando lo que hacía falta, entre otras cosas por la peligrosidad  de algunas descargas. Lo captan ¿no?, y lo primero que hizo fue colocar al enfermo fuera del circuito directo del transformador… Y a ese circuito, algo más complicado que el inventado por Tesla empezaron a llamarle circuito de d’Arsonval

 

Naturalmente no me voy a extender en describir lo que fue una evolución bastante revolucionaria para los medios terapéuticos de entonces. La literatura de aplicaciones e inventos para tratar con esa misteriosa cosa que es la electricidad, ya un poco domesticada, prometía un horizonte inagotable. Todo era cosa de probar, probar… y aplicar.

Y aquí ya pasamos los Pirineos, y nos situamos ya en fase de uso clínico en explosiva difusión y dados sus resultados, (buenos, porque no había otra cosa, diríamos hoy) preconizados y aconsejados,  y dio lugar a profusión de  modelos y aparatos para conseguir esos buenos resultados, cuyo efecto, en lo que hoy no ocupa, eran los de calentamiento. ¿Y que había que calentar?: pues lo que estaba enfermo. Y entonces,  enfermedad las más de las veces era sinónimo de infección.

Por tanto ya tenemos el principio y la idea. Falta la aplicación. Y aquí tenemos al ingeniero, de sonoro apellido  teutónico,  el señor Knappe madrileño, que construye su circuito con los condensadores, transformadores, ebonitas y sobretodo estalladores, para que, se pueda “ver” la luz-chispa originada en este circuito de Alta Frecuencia, y hacer que esa corriente pase sin dañar a través de los órganos cuyo beneficioso efecto se buscaba. Y con la experiencia obtenida en los ensayos  se extienden las indicaciones desde los dolores crónicos a las infecciones, en una época en la que todavía no se habían inventado ni las sulfamidas ni descubiertos los antibióticos.

Para algunas de estas infecciones, las gonocócicas, muy transmitidas y transmisibles solo quedaban las defensas naturales y algunos  lavados repetidos de permanganato, y poco mas, aparte de la nueva moda de empezar a respirar vapor de agua, pues no en vano con Pasteur y sus gérmenes,  también habían aparecido los autoclaves a vapor. Y si el vapor mataba los gérmenes de un cultivo, tal vez respirándolo….a pequeñas dosis ( ya hablaremos de esto, puesto que pensando de forma similar,  los hijos y familiares “enchufados”, eran llevados a respirar cerca del carbón de coque en la fábrica de Gas).También tenemos de ejemplar de este aparato, para efluvios e inhalaciones de vapor de agua.

Por tanto ya tenemos a nuestro amigo el ingeniero Knappe, en Madrid, diseñando y construyendo su muy eficaz generador de Diatermia. Lo tenemos: está perfecto, construido con buenos materiales sin corrosión y aunque se le ve de pasada, estoy seguro de que se convertirá en futuro icono para los selfies en su próxima visita.   Se trata de un aparato para generar esas corrientes de muy alta frecuencia. Recuerden que si tienen un decodificador para captar señas de TV vía satélite, tienen también un generador de muy alta frecuencia: Gigaherzios les llamamos ahora.

Y hete aquí una foto del como beneficiarse lo mejor posible con el “baño de cuatro celdas de Schnéé” con las cuatro vasijas de porcelana, con agua salada y unas placas de carbón conectadas a los cables del aparato de diatermia. ¿Para qué se usaba? Para casi todo, pero sobretodo se inventó para infecciones.  Por gérmenes que con cincuenta y cuatro o cincuenta y seis  ya  se curaban.

Por tanto hay que colocar los electrodos del aparato de forma, que donde haya infección, sea próstata, vesículas o trompas uterinas, la corriente de lata frecuencia debía conseguir que esas partes profundas alcanzaran esas temperaturas Y  conseguir esto “por dentro”, necesitaba una maestría, no fuera cosa que apareciera el efecto Kelvin

. Y es que si los electrodos de plomo están cercanos el uno al otro en lo que a piel se refiere, las corrientes en lugar de atravesar todo el grueso del cuerpo, del tronco o de la pelvis calentándolos a su paso,-que para eso se aplica todo el tinglado- toman el camino más corto a través de la piel, lo más directamente posible,  sin pasar por las profundidades y la acaban calentándola sin hacerlo con los interiores. Y eso es el efecto Kelvin. Y eso con nuestro Knappe y una exacta colocación de los electrodos,  también fabricados por nuestro ingeniero siguiendo las observaciones de los médicos que los ensayaban, no pasaba y se alcanzaban los deseados cincuenta y pico grados en las profundidades corpóreas,  y así el porcentaje de curaciones era casi total, aunque hubiera que repetir las aplicaciones dos veces al día bastantes semanas: llegan a citar el caso de un joven de 28 años  que necesitó 180 sesiones. Pienso que fueron muchos calentamientos profundos, pero el autor del libro describe sus gonococos, los del joven,  como más malévolos de lo habitual, y como quería contraer matrimonio… Está en el libro. Yo diría hoy que fue “horneado” debidamente”. Pero ¡se curó!

La casuística descrita por uno de los autores, el urólogo dr. Prez-Grande en relación con casos difíciles, el ingeniero Knappe, tuvo que idear, inventar y construir electrodos especiales para conseguir que el efecto diatérmico, o sea conseguir el calor suficiente, alcanzara a sitios recónditos del organismo donde se cronificaban  esas infecciones. Y en el colmo del ingenio, se llega  a intercalar un alternador, para conseguir la aplicación de la teoría de Stein de su aparato de fuegos cruzados, que es como si se aplicaran dos aparatos de Knappe a la vez, pero alternando su corrientes con el efecto de que el paciente no llegue a percibir en el resto de su cuerpo el efecto del calor, gracias a… y no sigo porque la descripción  se complica hasta un grado tal que temo perder el efecto curiosidad.

Y para no perder ese efecto lo interrumpo aquí dejando para otra ocasión, si me dejan, el pasar a describir otras curiosas aplicaciones de esos aparatos que tan celosamente guardamos en el Hospital de la isla del Rey, como lo es por citar una de ellas, el denominado enema eléctrico. Si, si, ríanse, pero es así en libros serios de Medicina, de hace cien años.

 

Avisos: 1.-no se les ocurra imitar nada enchufándose un descodificador de señales de TV por satélite. Yo solo les explico cosas de hace cien años, cuando ni había satélites artificiales ni televisión.  2.- Cuando vengan a la isla, pidan ver el aparato de Knappe, háganse un selfie rápido pues el tiempo es corto y siempre habrá colas.

Miguel Timoner Vidal

Medico

 

¿Y los franceses?

viernes, abril 20th, 2018

 

 

Fiel a los objetivos que rigen la actuación de la Fundación Hospital de la Isla del Rey, que no sólo persigue la recuperación de los elementos materiales de la Isla sino también la parte de la historia que le afecta, estamos a punto de publicar un nuevo libro que esperamos tenga muy buena acogida.

Se trata de la reedición de “La influencia francesa en la Isla de Menorca. Siglos XVIII y XIX” escrito por Mª Dolores Asián Román, publicado en 1981 y desde hace años agotado.

Lo que nos ha llevado a ofrecer esta nueva versión del citado libro ha sido el interés creciente que suscita la presencia francesa en Menorca (que tuvo lugar en diversas ocasiones) así como recordar lo que ha supuesto para la sociedad menorquina la “influencia” de su legado.

Hemos querido, también, añadir un cierto valor a la obra original pensando que los lectores y, particularmente los franceses, no tienen por qué tener un conocimiento profundo de determinados hechos acaecidos en Menorca por lo que se han incluido notas al pie, con referencias, tal vez obvias para alguien pero que otras personas encontrarán clarificadoras. Es importante decir que se publica con una buena traducción al francés ya que es creciente el número de visitantes procedentes de nuestro País vecino que sin duda estarán interesados en la obra. A su vez se enriquece el texto con una colección de imágenes relacionadas con los temas que se desarrollan.

En relación con su contenido podemos decir que si los ingleses, durante su ocupación respetaron la libertad de cultos, abrieron nuevos mercados, impulsaron la agricultura, ganadería, comercio, industria naval y defensa, los franceses, presentes durante la guerra de sucesión (1707-13), durante la guerra de los siete años (1756-63), en la conquista española de 1782, durante las guerras napoleónicas (1800-14) o durante la conquista de Argel (1830-41), tuvieron también una notable influencia en la Sociedad local.

Durante el gobierno del francés Conde de Lannion, (Hyacinthe Gaetan de Lannion, (1719-1762), persona muy apreciada y querida por los menorquines, se establecieron las relaciones comerciales con Francia, se dio curso legal a la moneda española, se unificó el sistema de pesas y medidas y se obtuvieron importantes cantidades de trigo para atender necesidades de la población, en determinadas circunstancias adversas. Con él Antoine Causan, Intendente de Policía y Hacienda, ejerció una administración honrada muy favorable para Menorca. Autor de la frase aún hoy en vigor: “Extraño país este en el que no puedes dar un paso sin topar con un privilegio, dar vuelta a una piedra sin perturbar una costumbre o abrir un nuevo camino sin perturbar un derecho civil”.

En el terreno de obras, si durante la ocupación inglesa se hizo el “Camí d’en Kane”, la Base Naval, el Hospital Naval, se fundó Georgetown (Es Castell) y el Castillo San Felipe se transformó, haciendo de él una de las mayores fortalezas de Europa, durante la presencia de  los franceses se realizó el enlace de los pueblos interiores con la costa en diversos puntos, el periférico “Camí de cavalls”, se reconstruyó el Castillo de San Felipe, afectado por el asedio del que fue objeto y, lo mas importante, se fundó el pueblo de San Luis.

Para los menorquines, el encuentro con una lengua mas próxima a la propia, compartir la misma religión, y convivir con la ilustración en el siglo de las luces,  con los principios de la Revolución Francesa, y el hecho de que Menorca fuese refugio para clérigos e ilustrados que huyeron de la revolución, dejó un legado cultural único en España.

Con los ingleses, Menorca se modernizó respirando libertad. Con los franceses, cultura y refinamiento.

Prueba de ello es el acceso de menorquines a Universidades francesas (Avignon, Montpellier, París) como Juan Ramis, o el Dr. Mateo Orfila entre otros. Importantes son las traducciones y adaptaciones del teatro de Molière o de Beaumarchais que llegaron a Menorca de la mano de Vicenç Albertí antes, incluso que a otras zonas de habla catalana.

La relación entre Francia y Menorca se estrechó mucho durante el periodo de la conquista de Argel (1830-41) en el que la Isla del Rey y su Hospital fueron cedidos a Francia para apoyo logístico y atención médica de los heridos franceses procedentes de Africa. En tierra menorquina descansan unos doscientos soldados que m La edición de esta nueva versión del libro ha sido posible gracias al habitual buen trabajo de voluntarios de la Isla del Rey y al generoso patrocinio de Brice Pryszo, creador de la sociedad MaxSea International y del software de cartografía electrónica MaxSea.

Lo comentado hasta aquí es un extracto de las ideas que suscita el libro que está a punto de salir a la luz. El objetivo de este escrito es despertar el interés por este tema que se desarrolla más ampliamente en el libro comentado.

Es oportuno recordar la última frase con la que Mª Dolores Asián termina su libro:

“Esta es la Isla de Menorca, que ha dejado penetrar todas las corrientes exteriores, rica en sabiduría europea, defendiendo siempre la libertad, con amor a la cultura y devoción al teatro, fiel a sus raíces y ejemplar en su intrépida defensa”.

José Maria Vizcaíno

Experiencias de la Isla del Rey

viernes, abril 6th, 2018

Intentar explicar mi experiencia con la Isla del Rey es tratar de explicar miles de impresiones, recuerdos y experiencias que vienen a mi mente. Desde mis primeras visitas quitando maleza y mis pésimos esfuerzos por ser un ayudante de albañil, hasta ver la evolución que hemos conseguido a día de hoy.

Los últimos trece años han pasado tan rápido que tengo que volver a pensar en el estado del edificio en esos días. Era un triste ejemplo de un edificio histórico abandonado, pero una vez magnífico, entonces cubierto de graffitis, muros y techos derruidos y una torre cerca de caer. Recuerdo la batalla contra la vegetación que constantemente surgía de una semana a otra.

Tengo que preguntarme, ¿qué nos hizo ser voluntarios volviendo cada domingo cuando este inmenso proyecto parecía una tarea ridículamente más allá de nuestras capacidades? Debe ser algo relacionado con la camaradería, el sentido de pertenencia a un grupo motivado y mixto de personas de diferentes orígenes y países y el liderazgo impávido que nos inspira a hacer ese gran esfuerzo para salir de la cama temprano cada domingo por la mañana.

Como ocurre tan a menudo en situaciones de voluntariado, las recompensas pronto fueron evidentes. Podríamos ver, de forma gradual pero inexorable, una situación cambiante. Más voluntarios comenzaron a unirse, más visitantes vinieron a ver lo que estaba sucediendo y más donaciones comenzaron a pagar por el trabajo profesional que se necesitaba.

A medida que aparecían más y más visitantes de habla inglesa, se hizo cada vez más evidente la necesidad de guías regulares de inglés; actualmente formamos un equipo de 5 guías voluntarios para cuidar el creciente número de visitantes extranjeros y días de visita. Puedo decir con certeza que, como guías voluntarios, todos disfrutamos inmensamente de la reacción de nuestros visitantes que se sorprenden de lo que se ha logrado gracias al extraordinario trabajo y esfuerzo de voluntarios y por supuesto, donaciones.

También es gratificante ayudar con las traducciones, usamos tanto español como inglés para garantizar que todos entienden lo que se dice y lo que está sucediendo en todo momento. Como en la mayoría de las organizaciones grandes o pequeñas, la buena comunicación es uno de los factores clave para las relaciones armoniosas entre todos nosotros.

Nuestro futuro ahora es emocionante; la Isla del Rey está en la cúspide de cambios importantes, que serán la culminación de todos estos años de trabajo. Tal vez la mayor satisfacción de ser un voluntario es pensar que hemos hecho una pequeña contribución, cada uno según nuestra capacidad personal, hacia el futuro de la pequeña, increíble y hermosa isla que es parte de nuestro patrimonio y el legado para las generaciones venideras.

Beverley Ward

Patrono Fundación Hospital de la Isla del R

Si las rocas y las piedras hablaran

miércoles, marzo 28th, 2018

 

Si las rocas y las piedras de una pequeña isla tuvieran los cinco sentidos humanos, además del don del entendimiento y la palabra nos contarían un gran abanico cosas de los tiempos pretéritos.

Nos dirían que en esta islita abundaban los conejos, de ahí el nombre de Isla de los Conejos de este diminuto y bello pedazo de tierra. Está situada en el centro de un hermoso, resguardado y codiciado puerto, cuya ribera norte ¬la más antigua¬ está formada por areniscas y pizarras del Carbonífero (Paleozoico). La ribera sur corresponde al Mioceno (Cenozoico). Esta isla pertenece al Mioceno; pero sus materiales están depositados sobre unas bases paleozoicas. Entre estas dos edades geológicas hay un salto de más de trescientos millones de años.

Explicarían que en algunas rocas puede observarse abundancia de fósiles de lo que fueron seres vivos petrificados, por haber permanecido enterrados durante larguísimos períodos de tiempo. Seguro que mencionarían también la subespecie de lagartijas Polarcis lilfordi baleárica, endémicas de esta Isla.

Las rocas de la orilla del mar de esta pequeña isla nos expondrían que vieron pasar en el siglo III (a. C.) una embarcación con un cartaginés importante llamado Magón, el cual además de reclutar a los mejores honderos del mundo para luchar como mercenarios de su hermano Aníbal en la segunda guerra púnica, fundó la población de Magón, actual Mahón.

La basílica paleocristiana fue construida a caballo entre los siglos V y VI. Las piedras de este templo y piedrecitas del mosaico, nos relatarían muchas cosas sobre su construcción, pila bautismal, enterramientos antropomorfos, y cultos religiosos; así como, cuando y porqué fue desocupada y abandonada. En el siglo XIX fue descubierta por un payés y en  los años sesenta del siglo veinte fue excavada y estudiada por la ilustre mahonesa María Luisa Serra.

Las rocas y piedras nos hablarían del desembarco del día 5 de enero de 1287 del rey Alfonso III de Aragón con intención de conquistar Menorca. A partir de entonces dejó de ser la Isla de los Conejos para denominarse la Isla del Rey.

Las piedras y sillares utilizados para construir unos barracones antes de la llegada de los ingleses nos relatarían que éstos los usaron como hospital. Que el almirante Jennings patrocinó la construcción en 1711 de un nuevo hospital que muy pronto amenazó ruina y se construyó otro de mejor calidad y estética.

Los sillares areniscos de las paredes del hospital relatarían que pasaron por allí británicos, franceses, españoles, norteamericanos, italianos del acorazado Roma y los accidentados en la Batería de Llucalari en unos ejercicios de tiro de Artillería. De estos artilleros trasladados al hospital, murieron 23 y ocho sobrevivieron pero algunos con graves secuelas.

Las vetustas piedras del Hospital nos recordarían que el año 1964 dejó de funcionar al inaugurarse en Mahón uno nuevo denominado Cuesta Monereo. Durante cuarenta años de abandono, el viejo Hospital Militar, convertido en una jungla de maleza y edificios ruinosos debido al paso del tiempo y al paso de depredadores humanos.

En septiembre de 2004 el General Alejandre con un grupo iniciaron la recuperación. (Las grandes caminatas empiezan por el primer paso). Cuando los dos edificios mayores estén restaurados y positivamente utilizados, se podrá continuar esta narración. Hay mucho andado, lo que queda… ¡TODO SE ANDARÁ!

 

Marcos Seguí Pons