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Visita virtual a la Isla del Rey

lunes, septiembre 7th, 2020

Tras 16 años de trabajo en la Isla del Rey, el voluntariado, que cada domingo dedica su tiempo y esfuerzo a la recuperación, mantenimiento y promoción de los valores de los edificios y de su historia, ha querido dejar constancia pública de lo conseguido hasta la fecha, en lo que llamamos “Visita virtual”, en concordancia con las exigencias de los tiempos actuales.

La página web de la Fundación (www.isladelhospitalmenorca.org) recoge, ordenadamente y desde hace años, material relacionado con todo lo que va sucediendo en la Isla, anuarios, eventos, visitas, conmemoraciones, publicaciones, proyectos y resultados acompañado todo ello de abundante material gráfico y fotográfico.

La visita virtual a la que nos referimos en esta ocasión, (www.isladelrey.es) está organizada por salas. En cada sala se muestra, en varios idiomas, la descripción de la misma, en texto y audio y algunas imágenes del contenido de la sala. También se muestra material multimedia relacionado con el tema que acoge la sala en forma de fotos, textos y videos.

Este proyecto se realizó durante el confinamiento que nos obligaba a encerrarnos en casa, con lo cual consideramos era un momento adecuado para poner en orden el material del que disponíamos y clasificarlo y ofrecerlo del modo indicado. Consideramos oportuno exhibir lo que ya mostrábamos en las visitas presenciales a la isla, haciéndolo de manera que cualquier persona, desde cualquier lugar del mundo pudiese acceder a lo que se muestra, sin desplazarse.

Evidentemente se trata de un proyecto vivo porque no debe limitar las capacidades de reorganización del material existente o la inclusión de nuevos elementos que surgen continuamente como depósitos, publicaciones o noticias que merezcan la pena ser incorporadas a esta visita.

Se ha diseñado para verlo con claridad en ordenador. Tamaño de letra, de imágenes, de vídeos, todo ello se ha tenido en cuenta para lograr una agradable “visita”. Pero también se puede acceder a la misma desde un teléfono móvil aunque la incompatibilidad de algunas marcas nos ha impedido, de momento, satisfacer a todas ellas, como hubiese sido nuestro deseo.

El edificio está organizado del siguiente modo: En la planta baja se procura recoger la exhibición de todo lo que tiene que ver con el Hospital que fue desde el Siglo XVIII hasta el Siglo XX. Capillas católica y anglicana, salas de medicina y cirugía, radiología, traumatología, odontología, oftalmología, farmacias siglo XX y XIX, laboratorio, Biología marina y Biblioteca a cuyo contenido se puede acceder, en tiempo real, desde la misma visita virtual.

En el piso superior se está creando el Centro de Interpretación del Puerto de Mahón y su contenido, en un futuro, enriquecerá la visita virtual además de la presencial.

Debemos agradecer a quienes han colaborado en este proyecto aportando sus correcciones de textos y de las traducciones a los diversos idiomas en que se ofrece la visita (Español, Catalán, Inglés, Francés, Italiano y Alemán), así como aportando su voz a los audios que la acompañan y que se ofrecen como audioguía. Todo ello requiere un notable esfuerzo que es justo reconocer. Esperamos con ilusión a los nuevos tele-visitantes.

José Mª Vizcaíno Aznar

Acceso a las web’s de la Fundación Hospital Isla del Rey

Fundación Hospital Isla del Rey
islahospitalmenorca.org
Visita virtual al Hospital
isladelrey.es

La epidemia que no lo era (y II)

sábado, agosto 1st, 2020

(Este artículo es continuación del publicado el 8 de Julio en el Diario Menorca, sobre la incidencia del escorbuto en el asedio del castillo de San Felipe en 1781-82.)

Las cifras las recogió el capellán castrense Lindemann, quien periódicamente enviaba sus crónicas al diario de Hamburgo, conformando una preciosa documentación cuya primera edición traducida del alemán se agotó y cuya lectura recomiendo gracias a la nueva edición a punto de salir ya.

En esas crónicas recogió el día a día de lo que allí acontecía y que así ha podido llegar a nosotros con la frescura de la crónica periodística.

Cuando finalizado el asedio rendida la plaza, y salidos de allí los sitiados tiene ocasión de ver, oír y preguntar nos recoge, como crónica periodística fresca, que entre los sitiadores ha habido 600 heridos (en otro lugar dice que pudieron ser menos) pero que de todos ellos, solo uno salvó la vida , lo que nos refleja la alta mortalidad en aquel entonces de las heridas de guerra.

En el bando contrario, el de los sitiados, si bien el mismo capellán Lindemann cultiva su propio huerto con judías y habas, y además periódicamente llegan algunos barcos (pequeños) que burlan el asedio y entran en la Cala San Esteban , aportando algunos alimentos frescos, e incluso voluntarios corsos mercenarios, lo cierto es que en su precioso Diario del Asedio ya describe el día 13 de diciembre que ha aparecido escorbuto y se extiende sigilosamente y aunque “ la gente parece desconocer esa enfermedad” , ya desde esa fecha casi diariamente anota escorbuto y los crecientes estragos que hacen mella en todo el personal de allá adentro.

De una guarnición completa el 19 de agosto, antes del asedio de 2636 hombres anota el día 5 de febrero como enfermos, 1327 cuando empiezan las negociaciones para la capitulación, además de 147 heridos , 95 bajas en combate (suponemos fallecidos en combate) y otros 107 como bajas por enfermedad .

Ya cuando salieron del castillo tras el acuerdo de rendición honrosa y se trasladó el grueso de las habitantes del castillo, hombres y mujeres , andando hasta Alayor donde se alojarían hasta su evacuación a puertos ingleses, cuando salieron por su propio pie, el día 12 de febrero, o sea siete días mas tarde había 560 “infectados por escorbuto”, habiendo muerto por ese escorbuto otros 65 en el hospital entre el 6 de enero y esa fecha de salida del castillo.

Esta claro que los asediados habían entrado ya en una clara avitaminosis C, el escorbuto, que se tenía como enfermedad infecciosa, que se contagiaba en cifras crecientes de afectados y que solo cabía esperar que acabará afectando a toda la población asediada. Era cuestión de unas pocas semanas más, y no es raro que un par de desertores avisaran al duque de Crillón del mal estado de las cosas allí y que este último llegara a ofrecer una cantidad o soborno para capitular sin esperar a mayores derramamientos de sangre. Porque en su bando, expedicionario también iban mal las cosas. Cuando se trataba de asistir heridos y mas aun con la enfermedad que anota Lindemann con vómitos e intolerancia a alimentos que padecía un parte importante de mismas. En sus hospitales tenían 2000 enfermos, la mayoría por problemas digestivos.

Una década después, el médico de la Marina inglesa, Lindt, ya había publicado los resultados de sus experiencias con las dietas, y el escorbuto desapareció a bordo de la Royal Navy en menos de dos años..

Haciendo abstracción de las investigaciones en archivos con lo que encontró mi admirado historiados Dr. Terrón, no me cabe duda de que con unos cuantos limoneros mas y la mantequilla guardada mas a resguardo en las galerías, el asedio hubiera durado mucho mas, (hasta junio preveían los desembarcados hispano franceses) y ello juntamente con el ritmo de bajas y enfermedades entre los asediadores, quien sabe si hubieran tenido que reembarcar.

Lo previno Lindemann en su penúltima página al afirmar”… Gibraltar también peligra si no se consigue prevenir el escorbuto…”.

Porque los asediados tenían buen acumulo de pólvora y balas, y encima amontonaban las que recibían y que no estallaban si eran bombas . Y otros alimentos también los tenían, pero sin vitaminas

Ciertamente el escorbuto fue una arma, como lo fue el paludismo entre los sitiadores de aquella inmensa flota inglesa al mando de Vernon, el que ordenó añadir agua al ron, cuando intentó y fracasó en su intento de la toma de Cartagena de Indias, tan acertadamente mantenida por nuestro “medio hombre “ Blas de Lezo …

No era una epidemia pero se extendía como si lo fuera y podía llegar a ser mortal al cien por cien. Todo era cuestión de meses de no llegar a puerto o al huerto fresco.

Miguel Timoner Vidal.

Médico

Illa del Hospital ¡Venga! un esfuerzo más

domingo, julio 26th, 2020

Domingo 12 de Julio, 2020. Hace unos días el amigo Luis Alejandre me recordó que hacía tiempo que no visitaba la Isla del Rey. Y era cierto. Sorry. Al menos 10 meses, o más quizás. Y allá que nos fuimos en lo que se preveía iba a ser un día soleado pero dulcificado por una brisa marítima de tramontana, una de esas que hacen soportable el calor veraniego en nuestra isla.

Así pues bajamos al embarcadero de los Yellow Catamarans y a las 8,45 o’clock nos subimos a la embarcación que, después de un recorrido por una parte del Puerto bajo las explicaciones históricas del propio Alejandre, nos desembarcaría en el muelle de la isla situado frente a Fontanilles en Es Castell. Habría unas 50 personas y, de principio, dos cosas sorprenden: la primera es que esta isla del Puerto de Mahón atrae la atención y el deseo de mucha gente procedente de muchos y distintos países. Aquí, en la barca, nos encontramos a españoles, británicos, franceses, italianos, alemanes y por supuesto nativos menorquines. La otra es el alto nivel cultural de los visitantes. Aquí no encontrareis hooligans ni patanes cerveceros ni gentes que exclusivamente vienen a tostarse a Menorca, sino a gente profesional y erudita, esa que se interesa por la cultura y la historia de esa isla que albergó en buena parte del s. XVIII al mayor Hospital de toda Europa con un total de 1200 camas disponibles. Son gentes que se siente implicadas de alguna manera en la labor de reconstrucción que están haciendo la Associació Amics de l’Illa de l’Hospital después de 16 años de trabajos de voluntariado.

Pero decirlo así sin más es como dar por supuesto que eso es una tarea fácil, que es solo una decisión de la sociedad civil menorquina ante el desamparo y abandono escandaloso a la que estaba sometida la isla en la que desembarcó la Corona de Aragón para marcar el paso de la Menorca musulmana a la Menorca cristiana. Pero no, es un trabajo de gran esfuerzo y constancia porque no es una labor sencilla mantener unida en la ilusión a un numeroso grupo de personas durante tantos años. Para ello se necesita un líder, un hombre no solo con dotes de mando sino una persona capaz de crear equipos, crear cohesión de grupo, de aunar complicidades, de crear ilusión y mantenerla, y de, incluso, organizar el caos.

Y eso lo ha conseguido Luis Alejandre, un mahonés de pro, un hombre providencial para mantener viva esta huella de nuestra historia. Pero no lo habría podido hacer solo sino que ha necesitado estar acompañado por, como decimos, un grupo de hombres, validos, eficaces e inasequibles a las dificultades, que en su día también entrarán en la historia de nuestra isla con el reconocimiento de todos los menorquines. Ahí estarán los José María Cardona Natta (un guía maravilloso para visitar la isla), Juan Cubas, el reconocido actor y conocido ex miembro del sector bisutero de la isla, José Barber Allés y señora siempre al pie del cañón, Toni Barber (ya recuperado del accidente de hace unas semanas que casi le costó la vida) y su señora, responsable del avituallamiento gastronómico de los visitantes, Toni Casasnovas , etc. etc.

Disculpen que no cite a todos los demás pero son multitud los que han venido participando en las tareas de reconstrucción de esta parte de la historia menorquina. Solamente resaltar la siempre entusiasta colaboración de voluntarios y protectores ingleses, italianos, franceses, españoles, menorquines, etc. Y la de los varios guías que explican la isla a los visitantes: Vivianne, Beverley, Mario Cappa, Sema, Toni, el propio Luis, etc.

Alejandre me dijo ‘ya verás cuántas cosas se han hecho en el último año’. Y era cierro, muy cierto. Varias nuevas salas han sido acondicionadas y completadas, nuevas dependencias han sido creadas con especial mención a la nueva Capilla anglicana dedicada a Saint George y a la Sala Británica con originales de diversas disciplinas y procedencias así como el recuerdo emocionado de las 4 visitas que han realizado los Red Arrows en pocos años a nuestra Isla.

Muy trabajadas e interesantes son también las salas dedicadas a la Botica y al Herbolario con muestras de los remedios caseros usados en la época. El colaborador perpetúo Mario Cappa se sigue emocionando en la sala dedicada al hundimiento del acorazado Roma que tanto significó para nuestra isla.

Sema (J.M. Cardona-Natta) nos explicó que no es fácil transportar materiales a esa isla ni organizar suministros de energía, agua, transportes, etc. Nos confesó que se habrían realizado casi 200 viajes en helicóptero para transportar materiales y que, como anécdota, se tuvo que tirar una pared de marés para poder entrar las vitrinas que la Farmacia Maspoch cedió a la Asociación. ‘L’imagination au pouvoir’

Lo que se está haciendo en la Isla del Rey es un prodigio de voluntades y esfuerzos. Y todo se ha podido conseguir con el soporte económico de múltiples donaciones y aportaciones de particulares que aman la historia de su tierra. Docenas de voluntarios siguen participando en las tareas que lograrán reconstruir lo que parecía destinado a la ruina final. Por cierto, ante al anuncio de la lluvia de millones anunciada para el Lazareto, ¿no podían ayudar algo más las administraciones locales a esa Isla del Hospital? Es injusto que una se beneficie de la holgura económica mientras la otra se queda ahogada. El esfuerzo y el tesón de la sociedad civil lo merecen. Una visita a la isla es muy, muy recomendable y no solo para aprender historia menorquina sino para mostrar el apoyo a ese grupo de voluntarios que lo dan todo para conservar nuestra historia.

Quien viera la isla hace 20 años y quien la vea ahora le parecerá estar soñando. ¡Venga unos esfuerzos más y lo lograreis. Ánimos, ya falta menos!

Juan José Gomila Félix

Asociado a los Amigos de la Isla del Hospital

El escorbuto y la vitamina C en el asedio de San Felipe en 1781-82

domingo, julio 12th, 2020

Fue en 1881. El 25 de agosto fondeó ante cala Mesquida la expedición naval franco española, salida de Cádiz y venida para arrebatar Menorca al rey de Inglaterra de cuya nación formaba parte, no como colonia, desde el Tratado de Utrech de 1713, aunque la ocupación con tropas en auxilio de pretendiente Carlos que disputaba el Trono de España a Felipe V, se remontaba a 1705 y mejor a 1707. Sabemos que hubo el intervalo de la dominación francesa, como hecho de la Guerra de los siete años, tras la que guerra, hubo restituciones e intercambios de plazas y territorio y como algo que nos atañe, Inglaterra devolvió Belle Île a Francia y a su vez recuperó Menorca. Tengo la sensación de que esos detalles de nuestra historia son poco explicados a nuestros escolares, lo que me parece lamentable porque están en la base de lo que nos diferencia del restos del Archipiélago, y que dependen no solo la diferencia de tamaño.

Total que el Gobernador inglés Mr. Murray tuvo que guarecerse en la tenida por inexpugnable fortaleza de Sant Philip, con sus tropas y sus familias y algunos otros.

La guarnición de Fornells que venía apresuradamente , recogiendo de camino provisiones frescas con reses, no llegó a entrar sino que fue interceptada por la fuerza desembarcada que de pasó se aprovechó de aquella recogida de animales vivos como provisión, carencia que después fue muy grave para los asediados..

Y empezó el asedió , formando un semicírculo terrestre por fuera con parapetos, y baterías alrededor, y en san Felipet y hasta en la Mola, y la organización de l vida en el interior del castillo regulando las provisiones que eran abundantes pues no en vano el castillo disponía de almacenes y galerías subterráneas, que ahora podemos visitar en parte.

Pero no había árboles frutales, y aunque una embarcación birlaba con suma facilidad el bloqueo naval yendo y viniendo desde Livorno sus suministros y cartas no pudieron abastecer lo que los sitiados iban a necesitar al cabo de unos meses cuando se les agotaran sus propios depósitos de vitaminas en sus cuerpos , y en concreto la entonces desconocida vitamina C.

El ESCORBUTO.- ya se conocía sobretodo tras las largas navegaciones de los marinos portugueses que contorneaban África en busca de las sedas y las especias de la lejana Asia. Navegaciones de más de tres meses sin alimentos frescos que podían agotar los naturales depósitos en el cuerpo de cada tripulante, de forma escalonado según lo que almacenaran de antemano y lo que consumiera su cuerpo dependiendo de otras enfermedades o circunstancias. Pero como el tiempo era el mismo para todos, cuando aparecía un primer marinero con los síntomas de escorbuto cundía el pánico, porque la evolución ya bien experimentada y conocida era que en las semanas siguientes los afectadas iban a aumentar número de forma acelerada y progresiva. Era como un contagio, Una epidemia.

Y esto es lo que ocurrió transcurridos septiembre, octubre, noviembre. Y la cosa se agravó, cuando el Gobernador prohibió la pesca y por tanto el provisionamiento de alimento fresco. Pero sobretodo cuando un bomba de los sitiadores destrozó un barril de mantequilla, que en su interior preservaba grandes cantidades de esa vitamina protegidas de su oxidación por la misma capa exterior de la misma mantequilla..

Entre los sitiadores no hubo escorbuto, pero si en cambio algo igualmente grave, que de haber seguido hubiera obligado a levantar el sitio: las heridas de guerra solían ser mortales por la infección que acarreaban y su único remedio, si era posible consistía entonces en amputar el miembro si esa era la parte del cuerpo herida por las balas y la metralla.

Miguel Timoner Vidal

Médico

Equipo de restauración

sábado, junio 27th, 2020

Aquí, como en la Legión…nada importa tu vida, ni oficio anterior, aquí, lo único que importa es una actitud de entrega ilusionada al trabajo (Art.1º del Credo del voluntariado adscrito al Departamento de Restauración).

Cómo nació, quiénes conforman este Equipo y que hacen. Cuando tras meses de abrirnos trocha a golpe de hacha, rematando la faena con inmensas fogatas, logramos alcanzar las edificaciones, hizo falta un chute de optimismo para no salir corriendo al embarcadero, echarse al agua y a nado alcanzar Fontanillas. El espectáculo aparecía dantesco, al degradado estado de abandono se añadía la eficaz colaboración de los depredadores, cantidad de vigas sustraídas, ni una puerta, ni una ventana; las palomas, a cientos, anidando en las partes altas, acumulaban en los suelos cantidades ingentes de material apto para el abono agrícola y seguramente, carente de toda publicidad, debió celebrarse un congreso de grafiteros, concurso incluido, que no dejó pared sin impronta por ambas caras, es decir, por fuera y por dentro y como no hay artista sin poso filosófico, la figura se complementaba con sentencias escritas que al pueblo llano nos cuesta captar. Que hacer pues, limpiar. Que supuso, cambiar el hacha y la azada por la escoba y la pala, íbamos progresando. Tras la limpieza empezaron las pequeñas reparaciones que exigían la puesta a punto de los locales, otro paso, que implicó el uso de herramientas mas sofisticadas y mínimos conocimientos técnicos, comenzaba la especialización.

Sin solución de continuidad comenzaron a desembarcar en la Isla artilugios de toda clase y condición, inicialmente con cuenta gotas, a reglón seguido, en forma de cascada: muebles, imágenes religiosas, camillas, cajas registradoras, ataúdes, probetas, balanzas y básculas, mesas para autopsias, sillones de dentistas, aparatos de rayos X y …diga Vd. lo que quiera que acertará. Todo pasaba por el Equipo de Restauración, material que requería una simple limpieza, otros necesitados de una no siempre fácil puesta a punto.

Si no conoce la Isla, prográmese una visita y seguramente se llevará una grata sorpresa y podrá comprobar, que en un entorno de sencillez, lo referente a medicina y farmacia alcanza niveles dificilmente superables, amén de otra diversidad de exposiciones que recrean casi todas las actividades que a lo largo de los siglos han tenido como soporte físico la Isla.

Cuando citaba antes que se alcanzaba la fase de especialización, se produjo un fenómeno silencioso de dispersión/agrupación, posiblemente sin apenas dirección, en el cual el voluntariado, por oficio, por afición, por amistad, por …iba formando equipos en función de las necesidades: jardinería, farmacia, medicina, recogida de aguas, ¡cocina!, biblioteca, pintura, etcétera…y Departamento de Restauración.

En el citado Departamento se reunieron personas procedentes de oficios o trabajos variopintos y de distintas nacionalidades, aquello recordaba vagamente la Torre de Babel, que compenetrados, ayudándonos mutuamente y alertados por el Art.2º del antes mencionado Credo que reza “Inténtalo que, tu si, eres capaz de hacerlo”, nos enfrentábamos a cualquier trabajo que se presente, convencidos que llegará a buen puerto. Hay que reconocer que algunos son realmente profesionales; mecánicos ajustadores, carpinteros, electricistas y el resto manejamos bien la brocha, la lija y como no, el trapo y la escoba para quitar polvo. Eso si, la fidelidad y continuidad han logrado la capacidad de no rendirse ante nada.

Martillo, tenazas, serrucho y poco más componían la dotación de instrumental disponible; cada domingo era obligado acudir al trabajo con la herramienta oportuna: brocha, destornillador, alicates, lijadora y por supuesto con la pintura, los tornillos, la lija, etcétera. Como el tiempo lo arregla casi todo, hoy el taller está dotado con un buen equipo de herramientas, resultado de aportaciones y donaciones, muchas de ellas con acento inglés. No obstante si alguien quiere echarnos una mano, no nos iría nada mal un pequeño torno (no para madera que tenemos) mecánico.

Nuestra ubicación dentro de la Isla, ha sido trashumante, siempre apartados de los circuitos turísticos, parece que al fin nos han asignado unos locales definitivos y lo creemos así, porque eran unos sótanos oscuros, húmedos, con antigua función de carboneras y puede que más remotamente se tratara de las mazmorras. Pero como una de las definiciones de la inteligencia es, la capacidad de adaptación al medio, bien aireados mediante corrientes de aire ha desaparecido la humedad, una buena iluminación crea un ambiente agradable y su discreta situación, permite de tapadillo, a media mañana tomarse un buen café, con un chorrito de Chinchón.

Domingo a domingo con renovada ilusión acudimos a nuestro trabajo, llevamos años y si cabe con más alegría porque nos sentimos útiles y palpamos lo resultados.

Illa del Rei, Isla del Hospital ¡Quien te ha visto y quien te ve!

Equipo de Restauración.

Conchas y fósiles en la Isla del Rey

domingo, junio 14th, 2020

                                                                   

Sorprende y no sorprende, el retorno a la actividad.

La Isla del Rey sale de su entumecimiento después del silencio y de la calma obligada por la pandemia mundial. Poco a poco toda la isla y poco a poco también la sala de malacología (ciencia que estudia las conchas marinas), vuelven a retomar su actividad.

En el año 2012 se juntó a la colección mía de conchas marinas, la colección de conchas del doctor José Ramos Alexiades, donada por su viuda María Gracia Pérez Martos a la Illa del Rei. La colección del Dr. Ramos cuenta con más de 5000 conchas de Menorca y del Mar Mediterráneo. Una gran parte fue catalogada y revisada por el mismo doctor. Hace ya varios años se inició un estudio patrocinado por la periodista Mercedes Milá y llevado a cabo por Bep Quintana que consiste en recopilar la información, inventariar todas las conchas y actualizar algunos nombres científicos de dicha colección. Estos días se reanudan los trabajos de dicho estudio.

María Gracia y Rita, quieren agradecer el trabajo de los voluntarios José María Vizcaíno y Paz de Andrés que realizaron la labor de transportar cuidadosamente toda la colección de Es Castell a la Isla del Rey… Paz ha estado años encargándose del buen mantenimiento de la sala de malacología.

La Sra. Ilona Wenck y muchos otros voluntarios han hecho incrementar la colección de la sala con sus aportaciones voluntarias de piezas que tenían en sus casas, heredadas de sus abuelos, etc.

La última aportación son los fósiles marinos traídos por mi hermano Joaquin Pabst, geólogo.

Respecto a la historia geológica de Menorca, inicialmente se divide en 2 grandes zonas, la de tramontana y la de Migjorn. La zona de tramontana es la más antigua y se divide en tres capas o zonas: los de la era primaria, el triásico (pedra esmoladora, Pedra del Toro), el Jurásico y cretásico que juntos representan las típicas calcáreas de Fornells y Son Saura del Norte. La cuarta zona sería la de es Migjorn (Terciario tardío y Cuaternario).

Los foraminíferos de silicio de la foto pertenecen a la época Cuaternaria, en concreto la sub época denominada del Viseense Superior, de hace unos 330 millones de años. Se encuentran en las rocas de Binimel.la hasta Llinaritx cerca de Mercadal.

Rita Pabst

Voluntaria bióloga

Dentistas en la Isla del Rey

viernes, mayo 29th, 2020

Desde que iniciamos la recuperación de la Isla del rey (septiembre 2004) además de desbrozar la maleza para poder acceder al interior de la isla (tardamos mas de 2 meses – domingo a domingo – en llegar a todos los rincones), fuimos rehabilitando espacios (el antiguo hospital tiene 20 salas por planta) con el fin de que pudiésemos alojar – a modo de museo – materiales, documentos, reproducciones, etc. de piezas relacionadas con su historia.

Desde el inicio, además de habilitar actualmente las salas del primer piso con el fin de dedicarlas a Centro de Interpretación del Puerto de Mahón, ya se habían acondicionado las de la planta baja, patrocinadas por diversas instituciones, entidades, empresas e incluso algunas por particulares, para dedicarlas a alojar todo el material disponible relacionado con la isla, con el fin de recrear lo que pudo ser la vida en el antiguo Hospital Naval Inglés desde su origen, y últimamente como Hospital Militar español (hasta 1964 en que trasladó su actividad a la c/ Vasallo de Mahón).

Las salas de la planta baja – que llamamos bóvedas por ser esta la forma en que se contruyeron, – son espacios que dedicamos a fines diversos: Malacología, Biblioteca (mas de 7000 volúmenes), Farmacia (primer museo de Baleares), Sala de reuniones (varios congresos nacionales al año), Capilla Católica (dedicada – 1784 – a San Carlos Borromeo, en honor al Rey Carlos III), Arqueología (mosaico de la Basílica Paleocristiana del S.VI ), Capilla Anglicana (dedicada a San Jorge), Museo de dentistas, Medicina (7 salas), Acorazado Roma (2 salas), Emigraciones (La Florida, Argel, Argentina), Laboratorio, Botica, etc.

Todas ellas, como puedes apreciar querido lector, dedicadas a temas relacionados con los avatares históricos de la Isla del Rey.

No obstante, y precisamente por ser la actividad principal de la Isla, la de Hospital, merecen especial atención las relativas al tema sanitario.

Así es que, después de que el catedrático en medicina, el Dr. Francesc Bujosa (E.P.D.) – además de obsequiarnos con su biblioteca particular – nos animara a continuar con las salas de medicina, al decirnos que teníamos el 2º museo de material médico mas importante de España. Y después de que supiésemos que nuestro museo de Farmacia, inicialmente fuese el único de Baleares (después colaboramos en impulsar la creación del museo de Mallorca en Capdepera – Artá), asi fue como a raíz de una visita a la Isla de varios miembros de su Junta directiva contactamos con el Colegio de Dentistas de Baleares.

Se interesaron por participar con el patrocinio de una sala dedicada a Museo de dentistas y así, de la mano de la representante de Ibiza en la Junta rectora balear, la Dra. Mª del Mar Canet y después de varias conversaciones, el año 2015 se firmó en la sala de plenos del Ayuntamiento de Mahón el convenio de colaboración del Colegio de Dentistas con la Fundación Hospital de la Isla del Rey, inaugurándose oficialmente la sala (Bóveda 7), el año 2017 por parte de su presidente el Dr. Guillem Rosé.

Aunque las aportaciones iniciales de material expositivo las recibimos de la mano de la Dra. Canet, ni que decir tiene, que desde entonces la sala ha ido enriqueciendo su contenido con materiales, aparatos, sillas, muebles, instrumentos, paneles y libros especializados sobre el tema, recibidos de buena parte de la geografía española, especialmente de Baleares (alguna de las sillas formaba parte de la decoración en un jardín de Mallorca). También contiene valiosas aportaciones de dentistas menorquines.

Como es de suponer, todas las salas están atendidas por algún voluntario – a ser posible profesional del ramo – que la cuida y vela por su buena conservación. En el caso que nos ocupa la sala es atendida actualmente por el Dr. Antonio Andreu.

Precisamente estos días, la nueva Junta de gobierno del colegio, esta estudiando la renovación del Convenio, el cual dará – si cabe – mayor relevancia al museo que el Colegio Oficial de Dentistas de Baleares tiene en la Isla del Rey.

José Maria Cardona-Natta

Voluntario

Biblioteca de la Isla el Rey.

viernes, mayo 15th, 2020

En repetidas ocasiones hemos comentado las donaciones y depósito de libros que han permitido dotar al antiguo hospital de la Isla del Rey de una biblioteca digna. Es cierto que cada vez menos el conocimiento nos llega a través de los libros. El mundo digital se ocupa de ello. Pero la Fundación no solo persigue la recuperación de edificios y conservación de espacios sino también procura hurgar en la historia y rescatar cuanto tiene que ver con el lugar y la circunstancia del momento elegido. Y ahí los libros son los que mejor nos acompañan en el intento.

Estamos en un hospital que ha tenido dos siglos y medio de vida y en un lugar excepcional lo que condiciona lo que recibimos en depósito. Durante muchos años la biblioteca ha sido un elemento fundamental del conocimiento en muchas casas y Entidades. Posteriormente, también se ha utilizado para decoración: Enciclopedias, diccionarios, colecciones de arte, obras eternas, premios Nóbel, novelas, incluso fascículos han llenado este espacio constituyendo un importante lugar en la vivienda a la par que crecía este sector en la economía del país. Hoy las cosas han cambiado. La información se busca en la red, el conocimiento se transmite y adquiere del mismo modo. Cada vez hay más bibliotecas que ofrecen su producto en forma digital que se puede leer en el móvil, en la Tablet o en el dispositivo adecuado. La Universidad también ha evolucionado con los Cursos On-line y la comunicación profesor-alumno. En el mundo empresarial está entrando con fuerza el tele-trabajo y parece que esto no tiene marcha atrás. En la sociedad, las circunstancias actuales han estimulado las video-conferencias que hoy están proliferando porque la necesidad aprieta. Y aunque perduran los amantes de los libros, todo ello supone un cambio impresionante que nos induce a pensar… Hoy día… los libros… ¿para qué?

Esta pregunta nos la formulamos cada vez que, en la Isla del Rey, registramos un libro que acaba de llegar, normalmente fruto de una donación o depósito de alguien que ya no lo encuentra imprescindible o necesario porque las cosas han cambiado. Y también es cierto que ocupan un lugar que muchas viviendas de hoy día no ofrecen.

A lo mejor pecamos de sentimentales (no somos los únicos) pero queremos creer que el valor de los libros permanece entre sus páginas por lo que han aportado al mundo y que perdura y merece un respeto. Nos sentimos incapaces de tirar o destruir material impreso y procuramos encontrar un destino a todo aquello que no está directamente relacionado con el hecho de que se trata de un hospital y el lugar en que se encuentra. Cuánto cuesta encontrar ese destino. Hoy día nadie quiere enciclopedias o diccionarios, ni regalados. Y sin embargo debemos ser selectivos puesto que el espacio es limitado. Por otra parte, mucho del contenido moderno está digitalizado y se encuentra en la red.

A consecuencia de lo anterior estamos intentado ofrecer lo que tenemos a quien pueda tener un interés particular sobre un tema específico, un hecho o episodio que, a veces es difícil de explorar. Por ello hemos decidido ofrecer el acceso a la base de datos de libros o bien visitando la Web de la Isla del Rey: www.islahospitalmenorca.org, entrando en La Fundación, Biblioteca, Buscar Libros. También se puede entrar directamente en ella poniendo esta dirección: http://www.isladelrey.es/

A partir de aquí se puede desplegar el concepto temas y/o idioma y elegir el que interese, o poner en cualquier línea un fragmento de texto que ofrecerá como respuesta, todos los libros que tengan ese mismo texto en ese campo.

Se obtendrá un listado de libros que responderán a ese interés. Si se desea consultar un libro o libros en particular, deberá hacerse cualquier domingo del año, durante la visita programada a la Isla del Rey. Ahí estaremos y nos alegrará poder atender la petición. Desgraciadamente no estamos en condiciones de prestar libros pero quien tenga curiosidad y quiera pasar un par de horas con nosotros será bienvenido.

Jaime Roca Lluch

José Mª Vizcaíno Aznar

Un lugar de embrujo.

jueves, abril 30th, 2020

Cuando te embarcas en un catamarán por la primera vez en Mahón, porque el clima es agradable y tienes una hora para matar, no esperas realmente ser atrapado por nada. Es una brillante tarde de mayo, el puerto parece un poema que despliega sus imágenes a los ojos del incrédulo y encantado visitante. Y en el camino de vuelta, cuando el barco roza la orilla de una pequeña joya que parece puesta en el espejo del mar – una pequeña isla envuelta en una especie de halo dorado y respirando tranquilamente a la luz de una tarde -, sí, secretamente juras que volverás y le pondrás el pie encima, suavemente, sin molestarle. Una isla dentro de una isla, como una planta acuática enraizada aquí por la casualidad de las corrientes marinas, llamada la Isla del Rey, en homenaje a un rey casi legendario de la lejana época medieval.

Hasta este paseo, no sabía de la existencia misma de la Isla del Rey. El viaje tiene al menos el mérito de dar vida, a los ojos del viajero, a lugares, personas, climas, naturaleza, formas de vivir y hablar, … que de otra manera permanecerían totalmente desconocidas, un poco como una semilla escondida en la tierra que sólo parece existir cuando empieza a germinar y extender sus hojas porque la estación lo ordena. La isla era esa semilla invisible que, al aparecerme, había empezado a revelar su existencia ante mí, hermosa, colorida, palpitante con su adorno vegetal, pero apretada en torno a los misterios de un corazon aún inaccesible.

Y luego, unos meses más tarde, cuando subí por el hermoso callejón de piedra pulida, que se asemeja a un antiguo vestíbulo, surgio finalmente el majestuoso edificio porticado, dándole a la isla algo de su razón de ser: venerables muros marcados por las cicatrices de su historia, un jardín que, según me han dicho, reproduce el cultivo de plantas necesarias para hacer remedios olvidados, dos capillas que han sobrevivido a un abandono aparentemente irrecuperable, hermosas habitaciones abovedadas dedicadas a la función principal del hospital-farmacia, salas de tratamiento, herboristería, biblioteca -, una elegante torre de vigilancia como una fantasía ligeramente barroca, y la acogedora «Casa del Director» que, al final de la mañana, se llenará del brouhaha de las mil conversaciones de los visitantes y voluntarios reunidos en torno a un desayuno. Y este microcosmos impone inevitablemente la imagen de una colmena en la que todos los trabajadores parecen estar en sus puestos y saben lo que hacen tan bien.

Más tarde, con mi preciosa tarjeta de voluntario en el bolsillo, estoy conociendo mejor los lugares y a los que trabajan allí todos los domingos, para tratar de añadir mi pequeña piedra al edificio.

Primera sorpresa: la Isla es de hecho una especie de milhojas histórico, mucho más complejo de lo que parece a primera vista. Por supuesto, este monumental hospital naval inglés del siglo XVIII, con sus jardines y dependencias, ocupa la mayor parte del espacio disponible. Pero en la punta de la isla se encuentran los restos mucho más discretos de una antigua basílica, de la que queda poco más que un incierto plano dibujado por los restos de sus cimientos. Los mosaicos que decoraban el suelo y que llevaron al descubrimiento de esta basílica paleocristiana han sido colocados en un lugar seguro, en el Museo de Menorca, y el resto, cuidadosamente delimitado por una valla que defiende el acceso, está ahora confiado al cuidado de los arqueólogos de los Monumentos Históricos. Desnuda y solitaria, en la parte redondeada de la isla que da al mar abierto, esta basilica parece guardar el secreto de un pasado borrado por los siglos, del que casi nada se sabe. Pero un apasionado modelista con un afilada destreza, Toni Bagur, le ha devuelto sus formas y volúmenes en una sorprendente reconstrucción en miniatura, gracias a los consejos de los especialistas; este modelo extrano se expone, junto con muchos otros del mismo autor, en una de las salas de la planta baja. Por último, la isla también alberga un curioso edificio de 1784, construido por un almirante español llamado Langara, que quería alojar a la tripulación y los oficiales de su escuadrón. Este largo edificio de una planta, cuyo aspecto rectilíneo recuerda -de manera más modesta- a la Corderie Royale de l’arsenal de Rochefort, atraviesa la isla de un lado a otro en dirección sur-norte, separando así el hospital de la basílica. Abandonado hace tiempo, este largo buque de marés experimenta ahora un destino prodigioso al transformarse ante nuestros ojos en una galería de arte contemporáneo, por iniciativa de los galeristas suizos Iwan Hauser y Manuela Wirth. Una crisálida que aún hoy esconde bien su juego …

Segunda sorpresa: ¿por qué todo el mundo aquí – o casi todo – se llama «José» o «Toni»? Suena como una broma, se siente como un ligero vértigo … (gracias a ti, Beverley, que me ayudaste al principio, dandome las llaves para vincular el nombre correcto con la cara adecuada!). Estos nombres de santos, tan populares en este rincón del Mediterráneo -San José, claro, pero sobre todo Toni, Sant Antoni, el patrón de la isla cuya fiesta cae en el día en que el rey Alfonso III desembarcó en Menorca en su guerra de conquista contra los musulmanes que la ocupaban-, todos estos Toni y José, tan extendidos entre los Antiguos de la Isla del Rey, los nombraré primero, en mi corazón, los «Padres Fundadores», será más comodo … Sin olvidar a Luis, por supuesto, una especie de rey sin corona pero con una personalidad tan radiante, y Sema, Jaume, Mario, Miguel, Carlos, Juan, Paco, José-María, Oscar, … todos los pioneros que limpiaron, despejaron, reconstruyeron, consolidaron, replantaron y devolvieron a la isla la cara sonriente que tiene hoy.

Tercera sorpresa: La Isla del Rey, o la práctica del donativo desinteresado. Si el antiguo Hospital va camino de convertirse en uno de los primeros museos de la farmacia y la medicina de España, es gracias a la riqueza que ha acumulado desde el inicio de su restauración, que tardaría meses en inventariarse; todo lo que entra aquí procede de donaciones hechas por las familias de Menorca, por las esposas o hijos de los médicos y personal que trabajaron en la isla hasta el cierre del Hospital Militar en 1964. Cada objeto, cada mueble o utensilio encuentra su lugar en algún sitio, en una vitrina, en un estante, colgado en una pared. Una colección que se refiere a todas las épocas, compuesta enteramente por donaciones, es una de las originalidades de este museo como ningun otro, un tesoro humano también. A veces se trata de la generosidad la más increible; por ejemplo, el escultor Leonardo Lucarini acaba de hacer un legado suntuoso a la Isla: simplemente, la obra de toda una vida. Sus magníficas esculturas han sido instaladas en los jardines y ocupan una hermosa sala abovedada. Y finalmente, mientras que el patrocinio privado cubre parte de las necesidades, a veces ocurre un milagro cuando los fondos se agotan…

Pero otra forma de regalo también está inscrita en la piedra de la Isla del Rey: el regalo del tiempo. Desde 2005, todos los domingos durante los últimos 15 años, en todos los climas (sólo la epidemia de coronavirus ha suspendido este impulso), el equipo cosmopolita de voluntarios dedica sus mañanas a pintar las persianas, a desherbar los caminos, instalar iluminación en un cuarto oscuro, reemplazar los azulejos, a clasificar, registrar, archivar, hacer un inventario de libros o bisturís, reconstruir la casa de las monjas, acarrear bloques de piedra, tablas y escombros, mover muebles, diseñar paneles de exposición, acoger y guiar a los visitantes en tres idiomas, pulir la carpintería, cortar y plantar, desempolvar salas, reparar sillones o chucherías, colgar cuadros o cortinas, escribir el informe del 736º domingo, parlamentar con las autoridades, pilotar una zodiac o una máquina de construcción, e imaginar, crear, avanzar, embellecer… ¡Eso también te da vértigo! Por no hablar de los héroes que no se conocen: Mario, por ejemplo, que dedicó cuatro años de su vida a la construcción de la maqueta gigante del acorazado italiano, el Roma, que fue hundido por la fuerza aérea alemana en 1943 frente a las costas de Cerdeña y cuyos supervivientes fueron atendidos en el Hospital Militar de la Isla del Rey, – una auténtica obra benedictina digna del diseño de Mario, él, el italiano, sin duda impulsado por el sentido del deber que era el único que podía cumplir: para asegurarse de que nadie olvidara a las víctimas de este terrible acontecimiento. Y hay tantos otros que todavía no sé, pero que dejaron la brillante firma de su talento: ¿quién hizo los vitrales de la capilla católica? ¿Cuales manos anónimas reprodujeron los grandes mosaicos de la antigua basílica? ¿Quién restauró la elegante torre de vigilancia? ¿De qué taller salen los bustos de bronce de las figuras que han marcado la historia de Menorca? (y «una larga línea de etcétera«, como diría nuestro Presidente-General).

Esta es la isla que sigo descubriendo: algo que ha existido durante tantos siglos y que, después de un largo abandono, está experimentando ahora un espléndido renacimiento gracias al coraje, la tenacidad, la fe, la inteligencia y la imaginación de un grupo de personas por las que siento la mayor admiración. Sin olvidar el papel del talentoso director de orquesta que da el tono a esta gran opéra. Disfruto trabajando con estos infatigables constructores que ahora son amigos; ellos dan sentido a sus vidas y a la mía, lo cual es un verdadero privilegio. Al unirme a su proyecto, estoy ocupando mi tiempo con algo que realmente vale la pena, algo que trae felicidad y una forma de plenitud, algo que probablemente me atrajo en mi primer paseo en catamarán. Gracias, mis queridos amigos.

Viviane PERRIER

voluntaria a la Isla del Rey.

Placas turcas

viernes, abril 17th, 2020

También llamadas tazas turcas. Ancestral sistema higiénico oriental sustituido por los modernos inodoros de asiento. En sus versiones más primitivas, vertían directamente a un pozo negro, donde de vez en cuando se echaba cal viva para desinfectar. Los actuales están dotados de sifón, lo que ahorra olores desagradables. No hace falta que le explique más al lector inteligente.

El sistema sanitario del Hospital de la Isla del Rey se apoyaba claramente en el uso de estas placas turcas que se concentraban en “llocs comun´s”, lugares comunes o baterías de ocho o diez de ellas, en cuatro puntos bien conocidos: dos anexos al edificio Lángara, hoy en fase de transformación en Centro de Arte, la tercera frente a la actual Capilla Anglicana y la cuarta en el primer piso del edificio histórico en su ángulo noroeste, con fácil salida a un sumidero que vertía directamente al mar.

Hemos conservado el máximo de estos elementos luchando con las nuevas corrientes de diseñadores y arquitectos que no han conocido más sistemas que los modernos sanitarios. Y creo que nos equivocamos: el sistema procedente de Oriente reúne muy buenas condiciones, no solo higiénicas sino también posturales, para no ser abandonados. Por ello siempre he propuesto un sistema mixto, por dos razones: el recuerdo del sistema utilizado en el Hospital y un futuro incierto respecto a medidas sanitarias, más dirigidas a prevenir contagios que a comodidades.

Curiosamente junto a una de las baterías del –no me atrevo a llamarles inodoros- Lángara, creció una bella y robusta higuera. Tan bella, que los diseñadores de la reforma del edificio le concedieron un especial protagonismo: el patio de distribución se abrió frente a ella y un enorme ventanal permitirá verla en todo su esplendor. Es un ejemplo de cómo la naturaleza supo agradecer las aportaciones del hombre, devolviéndole en frutos sus individuales deposiciones.

Ciclo cerrado. Como el que cada primavera nos ofrece la “rapa mosquera”, que dotada de un mal oliente falo, atrae y atrapa a las moscas que se convierten en delicioso alimento para las lagartijas, las que a su vez defecando –sin necesidad de placas turcas- siembran las semillas para la siguiente estación. Mismo ciclo prácticamente que el del hombre y la higuera.

Y remontándome al “sistema utilizado en el Hospital” tenemos otro testimonio bien determinado. Lo constituyen dos piezas de piedra viva con la forma de las tazas turcas, con una característica importante: una parece apropiada para uso de varones y la otra para mujeres. Las encontramos en 2004 en lo que quedaba de muelle, a punto de ser extraídas, como parte más del expolio de la Isla. Entendimos que su peso, imposibilitó su carga y traslado en barca. Así se salvaron.

Escribiendo esta sencilla crónica no puedo decir más porque sencillamente no lo sabemos: ¿Son de procedencia paleocristiana? ¿Inglesa? ¿Francesa y vinieron de Marsella junto a las ruedas de molino? ¿La piedra en que están labradas es de Menorca?.¡Ya tienen los sabios –Peter Engel, Joana, Borja, Carlos, Simón -materia en que discurrir y darnos luz!.

Mientras, por historia y por futuro, seguimos peleando para que no desparezcan totalmente de la vida del viejo hospital inglés de la Isla del Rey, las tazas turcas.

Luis Alejandre Sintes

Voluntario