Archive for mayo, 2021

La sala de las sagas

jueves, mayo 27th, 2021

En los ya lejanos veranos de mi infancia y primera juventud, lo primero que veía al despertar y abrir la ventana era la Illa del Rei, aureolada por el poderoso sol del amanecer. Muchos días nos dábamos el primer baño en aquellas tempranas horas en una Plana de Cala Figuera absolutamente en calma, otros días salíamos con la fitora a pescar pulpos, otros a pescar con caragolins que recogíamos en los aledaños del hotel Port Mahón y otros los dedicábamos a leer las aventuras del Capitán Trueno que siempre nos dejaban en ascuas hasta la próxima semana.

No es de extrañar pues que en mi primera novela ( “Dorada a la sal”, Rotger 1997) apareciera en sus páginas la Illa del Rei, en la que nunca había puesto mis pies pese a que mi padre llegó a trabajar allí de médico (y depurado por ello al final de la Guerra Civil). Cuando escribía el relato la isla llevaba años abandonada y expoliada y el narrador la imagina recuperada y sede de un espectacular Parador Turístico, que es lo que entonces se estilaba en parajes singulares como el de la Illa. Allí toman unas copas dos de los protagonistas de la novela, en una cantina llamada “La Logia” de una “Isla Republicana”…

Fui perdiendo poco a poco las esperanzas del Parador a medida que veía desde lejos pero con profundo desgarro sentimental el progresivo deterioro de las instalaciones del formidable Hospital de Sangre de los ingleses. Me había resignado ya a la pérdida definitiva del emblemático y formidable edificio cuando empecé a tener noticia de unos voluntarios que estaban desbrozando la maleza que invadía el viejo hospital. Alguna visita bajo el magisterio del imprescindible Sema Cardona Natta, me permitió ir viendo la gestación de las diferentes salas médicas y farmacéuticas mientras germinaba en mi cabeza la idea de una sala de oftalmología, pero tenía poco material, salvo algún viejo aparato, una apreciable biblioteca personal de libros de la especialidad y unos pocos instrumentos quirúrgicos de la época de mi padre. La cosa no daba para una sala, pero con el dinamismo de la diplomada en enfermería Mercé Bagur, auténtica ejecutora de la idea, nos pusimos en marcha.

Entonces apareció en escena mi viejo compañero y amigo de la Universidad de Zaragoza, Juan García de Oteyza, menorquín vocacional, quien, con un entusiasmo contagioso nos dio el empujón que necesitábamos. El doctor Oteyza contactó y ganó para la causa a otros oftalmólogos catalanes relacionados con nuestra isla, muy especialmente con la doctora África Menacho Viladot, también con casa en Menorca, quien por uno de estos prodigiosos azares de la vida acababa de dejar el consultorio de su padre, el doctor Rafael Menacho García -Menacho (1927-2018), para unirse a un grupo de especialistas. África vio el cielo abierto con la propuesta de colaborar en la isla del Rey, y así fue como el formidable legado de su padre ha pasado a la sala de oftalmología del Hospital, acabando por configurar una sala museística sin parangón en el mundo de la oftalmología, no solo por su contenido sino por la peculiaridad de reunir a tres sagas de médicos oftalmólogos.

Tanto el doctor Pedro Bosch Olives, mi padre, que ya he apuntado que llegó a trabajar en el Hospital Militar que sería después de los ingleses, como uno mismo, junto con mi esposa la doctora Valero y nuestro hijo Jordi con la doctora Sara García conformamos una de ellas. Luego tenemos al doctor García de Oteyza, cuyo padre Juan Antonio García de Oteyza Romero, fue un reputado oftalmólogo en Lleida y que hoy ve la continuidad de la saga con su hijo, el doctor Gonzalo García de Oteyza Delbés, y por fin, a la saga estrella de este original museo, la saga de los Menacho que se continúa hoy con la doctora África Menacho.

Estamos pues ante una auténtica e insólita Sala de las Sagas que nos llena de orgullo y también de agradecimiento a la Fundació Illa del Rei por la acogida y las facilidades y ayuda que siempre nos han prestado, y confiamos que nuestra aportación contribuya al esplendor de un enclave único y revalorizado ahora por la próxima apertura de la galería Hauser & Whirt.

Un brindis por S’Illa y su esplendoroso futuro.

Pedro J. Bosch

Suministro Eléctrico a la Isla del Rey

jueves, mayo 27th, 2021

La Isla del Rey tuvo subministro de energía eléctrica desde 1932. Sabido es la complejidad técnica que representa suministrar electricidad por un cable submarino.

Como es lógico, éste debe tener un muy buen aislamiento para evitar derivaciones a tierra (en este caso deberíamos decir “a Mar”), al mismo tiempo que deberá llevar una buena protección mecánica, para evitar su deterioro físico al rozar con el fondo marino.

En Menorca tenemos una buena prueba de ello con el cable submarino que desde 1974 y hasta el pasado año 2020 nos ha conectado con Mallorca. A pesar de que siempre se hablaba del “cable”, en realidad han sido 4 los cables que han unido las dos islas. El BOE de 21 de junio de 1974 dice: “…un cable submarino de aceite fluido de ciento treinta y dos KV por quinientos milímetros cuadrados, conductor de aluminio; de ciento sesenta y nueve mil setecientos cuarenta metros, con sus materiales accesorios, valor total CIF tres mil trescientas sesenta y cuatro millones ciento veintiún mil treinta liras italianas (casi 300 millones de pesetas) a favor de la Empresa «Gas y Electricidad. Sociedad Anónima (GESA), de Palma de Mallorca, para el transporte eléctrico entre las islas de Mallorca y Menorca, con vistas a la unificación del sistema eléctrico balear. … “

Pirelli, fabricó el cable con una longitud total de 169.740 metros, el cual ha cubierto los 42 Km de distancia con 4 tramos paralelos, y con una separación de unos 500 metros entre cada uno de ellos (en las cartas náuticas de la zona, se señaliza una franja de unos 2 km de ancho), desde Cala Mesquida (Mallorca), hasta Cala`n Bosch (Menorca), conectando así eléctricamente las dos islas.

El conductor – de aluminio – tiene una sección de 500 milímetros cuadrados, y para facilitar su refrigeración, el “aceite fluido”, circula por su interior, siendo bombeado de forma continua desde cada extremo, manteniendo la presión constante.

Además de sus múltiples capas de protección eléctrica (papel aceitado, yute, plomo, lino, cobre, caucho, etc.), para mantener la integridad física del cable iba recubierto de varillas de acero de 5 milímetros en toda su longitud (ver foto).

Pero el cable que nos ocupa hoy es el de la conexión de la Isla del Rey.

Según proyecto de 1932 – se adjunta plano – el cable submarino discurre desde el Muelle del Hospital en la orilla Sur del Puerto de Mahón, hasta la Isla del Rey cubriendo la distancia de 300 metros que la separa,

En el proyecto de 1932 sobre las instalaciones de cables submarinos para suministrar a las distintas islas del Puerto de Mahón, vemos que el suministro a la Isla del rey era de 250 voltios en Corriente Alterna. Dicho cable estuvo en servicio hasta 1964 en que el Hospital trasladó su actividad al nuevo Hospital Militar que se había construido en la c/ Vasallo, llamado Hospital General Cuesta Monereo.

Todos los lectores saben lo que pasó con la Isla del Rey: abandono, expolio, pillaje, barbarie, saqueo….

También le tocó recibir al cable submarino, ya que cuando los voluntarios accedimos a la Isla en 2004, nos interesamos por su recuperación, ardua e improductiva tarea.

Después de muchas gestiones, conseguimos que Prysmian (antes Pirelli) nos obsequiara con un cable submarino de 500 metros de longitud (no debe olvidarse que en esa zona la profundidad del Puerto es de unos 28 metros), cuya bobina tenia 3 metros de diámetro. El cable es trifásico, de alta tensión (15 KV) y con 16 cables de fibra óptica incorporada..

No fue tarea fácil su instalación, se contó con el apoyo de Gesa, CLH, (que regaló los transformadores), Ayuntamiento de Es Castell (facilitó la instalación de las cabinas en la cuesta) y además con un numeroso grupo de voluntarios lo llevamos a cabo.

En agosto de 2013 durante la celebración del Foro Menorca Illa del Rey – ese año se dedicó a la arqueología y fue presidido por SM la Reina Dª Sofía – fue inaugurada la instalación, como lo atestigua una placa que en la Isla lo recuerda.

Hasta entonces la Isla del Rey se nutria eléctricamente por un grupo electrógeno – obsequio de Autoridad Portuaria – el cual nos dio servicio hasta que finalmente conseguimos conectarnos a la red de Gesa tal como hemos relatado.

La Fundación Endesa posteriormente se hizo cargo de la iluminación artística y ornamental del edificio histórico, que se puede observar cada día al atardecer y hasta bien entrada la noche.

Jose Mª Cardona Natta

Ingeniero Técnico Industrial