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Un Hospital y su historia incompresiblemente ignorados y despreciados

lunes, diciembre 28th, 2020

En 2004, ante la situación ruinosa de la Isla del Rey (o del Hospital) que afecta a todos los edificios y espacios de la misma, tras 40 años de abandono, desidia y expolio, surge un movimiento popular motivado por el deseo de limpiar, mantener y adecentar el lugar. Es la vergüenza ciudadana la que actúa ante la desidia de la Administración.

Con herramientas propias y embarcaciones de particulares se inicia la actividad y se acuerda dedicar un poco de tiempo, los domingos por la mañana, para cumplir un objetivo no específico pero capaz de unir las voluntades de los miembros de ese pequeño grupo de voluntarios.

Desde el primer momento, se funciona con disciplina de horarios, se cuenta con un liderazgo definido y entregado y con la voluntad y esfuerzo de los participantes.

Primeros logros: Limpieza y saneamiento, poda y desbroce. Era imposible cruzar el islote debido a la abundante vegetación que lo impedía. Se tardó mucho (meses) en abrir un camino que permitiese llegar a los edificios y estos estaban arruinados: techos abiertos, excremento de palomas y roedores por todas partes, ausencia de vigas, puertas y ventanas víctimas del expolio.

Pero el pequeño grupo de voluntarios iba creciendo. Gozaba del apoyo de quienes simpatizaban con la idea y fue perfilándose el proyecto. La participación voluntaria no contempla nacionalidades, edad, origen, ni status. Ni oficios, profesiones, ideas o creencias. Quien quiera aportar algo puede hacerlo: todos tienen algo que aportar y mucho que recibir.

De este modo se han ido integrando voluntarios originarios de múltiples nacionalidades creando un grupo que recuerda, en su composición, a las distintas presencias extranjeras en Menorca.

Evolución: Evidentemente las necesidades fueron variando. Desde la primera labor de saneamiento continuó el voluntariado haciéndose cargo de los nuevos requisitos. Se consiguieron ayudas y apoyos financieros. Conforme las obras de restauración, una vez iniciadas iban avanzando, gracias a las ayudas de patrocinadores que vieron en el proyecto una realidad y no una entelequia, se sanearon salas (abovedadas en la planta baja) y empezaron a recibir muebles y artículos diversos, fruto de donaciones.

Mucho de lo que llegaba necesitaba una revisión o reparación y, cuando menos, desoxidación, encerado, pequeños arreglos y reparaciones dado el clima húmedo de Menorca. Y surgió el grupo de restauradores que se dedica exclusivamente a poner en condiciones todo el material que va llegando. Carpintería, electricidad, pintura, tratamiento de metales y actividades similares es lo que se requiere para la restauración.

Todas las salas requieren mantenimiento y atención, así como todo lo depositado en ellas. Al realizar la visita real o virtual, podrá observarse el contenido de las salas. Y apreciar la labor oculta y entregada de quienes lo cuidan. Sin olvidar el jardín y los otros espacios de la Isla como muelles, caminos etc.

La gestión de cuanto se hace la lleva la Fundación Hospital de la Isla del Rey, creada con ese fin en 2005. Y lo primero que hizo fue redactar un Plan de Usos, para funcionar con un criterio público y ha sido desde entonces la entidad que lleva todos los trámites administrativos y de gestión. Bajo ese esquema se realizan todos los trabajos de voluntarios o contratados.

Ello da lugar a otro tipo de actividades en las que el voluntariado también participa activamente tales como traducciones, ediciones de libros, publicaciones en los medios, múltiples diseños de cuanto hay que hacer, catalogación de donaciones, inventarios, colecciones, biblioteca y similares.

No se puede ignorar su participación en eventos de cualquier tipo, su organización y desarrollo así como la atención a visitas y visitantes que se realiza durante todo el año.

Existe otro tipo de actividades que también requieren tiempo, dedicación y oficio como relaciones con la Administración, Instituciones, Medios de comunicación, Profesionales, Técnicos, Suministradores etc. en las que el voluntariado participa activamente.

Y en cuanto a su funcionamiento ya hemos dicho que disciplina, respeto, liderazgo y compromiso son los principales valores de este grupo. Sus resultados son visibles. Es obligado citar que como recompensa a su actividad, periódicamente se realizan visitas culturales a muy interesantes lugares de nuestra isla y rememorando la relación que Menorca ha tenido con otros países a lo largo de su historia, anualmente se celebran viajes de toma de contacto con los lugares de interés. (La Florida EEUU, Portsmouth UK, Belle Île Francia, Génova Italia, etc). De este modo se toma contacto y se observa lo que se hace en otros lugares y, en ocasiones, nos encontramos con pueblos nacidos de emigraciones de menorquines que recuerdan su origen, como es el caso en EEUU, de Nueva Smirna a donde fueron en 1768 o San Agustín en 1777. Todo ello enriquece y beneficia a la Isla del Rey y en consecuencia a Menorca.

No podemos ignorar la difícil situación que se está viviendo en esta época y que tanto afecta a nuestra sociedad y por supuesto a la vida de esta comunidad. Procurando atender a las recomendaciones existentes, se ha revisado la actividad del voluntariado reduciendo su número y el de visitantes tanto en espacios cerrados como abiertos y renunciando al agradable encuentro que tenía lugar al final de la visita ambientado con un muy elogiado desayuno que propiciaba el intercambio entre voluntarios y visitantes.

Tampoco estas Navidades van a ser lo mismo que las de otros años, tan vinculadas a las tradiciones locales. Pero desde aquí a voluntarios, amigos, visitantes y sociedad en general, deseamos una Muy Feliz Navidad 2020 y mejor Año 2021.

José Mª Vizcaíno Aznar

Ingeniero industrial

A la Fundación Hospital de la Isla del Rey

lunes, diciembre 14th, 2020

Los pilares de lo qué había de convertirse en una de las mayores compañías de electrónica del mundo fueron colocados en 1891 cuando Gerard Philips creó una empresa en Eindhoven, Holanda, para fabricar lámparas incandescentes y otros productos eléctricos.

Philips se constituye en España en Marzo de 1926. Desde entonces ha sido colaborador, suministrador y amigo de generaciones de familias españolas qué han confiado en sus servicios y productos.

En 1929 se crea Philips Radio, una sección de Philips qué iba a penetrar vigorosamente en el mercado de la radiodifusión, y es en este año cuando nuestro abuelo, Domingo Estrada del Pilar, juntamente con su socio, el mestre D. Rafael Monjo iniciaron su singladura con la venta de los primeros receptores de Radio, nuestro abuelo como comercial, qué es el mundo de donde venía, vendiendo pianos, máquinas de escribir, etc y qué se remonta a 120-130 años, y mestre Rafel qué hacía su labor como técnico reparador, y ello en la calle de la Rampa de la Abundancia.

En 1947 se incorporó nuestro padre, Juan Estrada Sintes, y se trasladaron a la calle S’Arravaleta donde el negocio ha permanecido hasta el cierre definitivo, el 22 de Agosto de 2020. Anteriormente el local estaba ocupado por D. Sebastián Llufriu, qué trasladó su sastrería al local contiguo donde estaba la famosa Pensión Central.

Durante estos 91 años, nuestro negocio ha visto nacer y crecer a la mayoría de las generaciones de la población de Mahón, pasando por la Guerra Civil de 1936, la posguerra y hasta nuestros días.

Desde el primer receptor de Radio de 1929 hasta la actualidad han ido apareciendo un sin fin de nuevos productos con el fin de hacer la vida más fácil a la gente, como la primera máquina de afeitar eléctrica en 1939, los primeros gramófonos, transistores de Onda Corta (aún no existía la frecuencia modulada), el primer cassete en 1963,(toda una revolución en la reproducción y grabación de música), el primer Compact Disc en la década de los 80, desarrollado conjuntamente con la marca Sony, y un sin fin de electrodomésticos como, aspiradoras batidoras, tostadores de pan, planchas, secadores, etc…

Uno de los grandes acontecimientos de la historia fue la aparición de los primeros aparatos de televisión, la primera demostración se realizó en 1948 bajo los auspicios de los laboratorios de Física de Philips, y tuvo lugar en la Feria Internacional de Muestras de Barcelona, ocho años antes del lanzamiento de la televisión en el mercado de nuestro país.

Durante todos estos años, y hasta su fallecimiento (E.P.D) en 1995, nuestro padre hacía las veces de comercial y de técnico, reparando todos los productos qué se vendían en la tienda con la consiguiente formación para poder estar al día de todos los avances de la electrónica, cosa harto difícil, la tecnología iba avanzando a pasos agigantados y la formación era constante, recuerdo que cuando era pequeño e iba a la tienda veía a nuestro padre sentado en su taburete reparando algún que otro aparato y en muchas ocasiones, casi con los ojos cerrados.

Domingo y Joan Estrada Olives

La forma de vender por aquellos tiempos era muy distinta a la de nuestros días, la mayoría de la gente adquiría su primer aparato de Radio pagando lo qué podían semanal o mensualmente, hay qué decir qué era un desembolso muy importante para las familias de aquella época, un receptor de Radio en el año 1936 costaba de 1000 a 1500 pesetas, realmente una fortuna y el contrato de compraventa en muchas ocasiones era simplemente un apretón de manos.

La etapa más reciente corre a cargo de mi hermano Domingo, como técnico, desde hace 52 años y yo, como comercial, durante los últimos 42 años (cabe decir qué en la tienda en alguna época de su vida han trabajado también nuestras hermanas Magda, Marga y nuestro hermano Salvador).

Nuestra filosofía durante todos estos años ha sido muy sencilla, el Cliente siempre ha sido lo primero y hemos tratado de dar una atención personalizada y profesional.

A lo largo de todos estos años hemos ido coleccionando una selección de aparatos significativos de la historia reciente (91 años), de los qué estamos muy orgullosos, quizás pequemos de sentimentales, pero la mayoría de aparatos de esta colección han sido donaciones de los mismos clientes a los qué nuestro Abuelo y Padre se los habían vendido.

En estos momentos y después del cierre de nuestro negocio, nuestro dilema fué, ¿“ i què en feim de tot aço”?, pero unos días antes de cerrar, una infinidad de clientes se acercaron a la tienda para despedirse de nosotros, unos llorando, otros trayendo algún que otro obsequio como agradecimiento por los años de relación comercial y sobre todo personal; entre ellos el General D. Luis Alejandre y fué en este preciso momento cuando se nos encendió la bombilla, nunca mejor dicho, “ja està”, la mejor ubicación para poder disfrutar de esta modesta colección es “s’Illa del Rei”, un espacio único; recuperado milagrosamente por la labor desinteresada de un numeroso grupo de personas de forma altruista; (vaya nuestra felicitación a todos ellos); donde los visitantes la podrán disfrutar trayéndoles algún que otro recuerdo del paso de los años.

Nuestro más profundo agradecimiento a la Fundación Hospital de la Isla del Rey por haber accedido a la recepción y exposición de nuestra colección particular.

Domingo Estrada Olives

Juan Estrada Olives