Archive for noviembre, 2020

Capitán Bob Radford

domingo, noviembre 29th, 2020

Nadie puede negar que entre los muchos voluntarios de la Isla del Rey existe una gran variedad de antecedentes y experiencias de vida. Por no mencionar la mezcla de nacionalidades y religiones; lo que hace que sea una experiencia enriquecedora conocer a algunas de estas personas desinteresadas que voluntariamente renuncian a sus mañanas de domingo para ayudarnos. Hay una persona en particular que merece una mención especial. Conocí a Bob Radford hace unos 40 años cuando era el propietario de la Escuela de Vela del Club S’Algar, que enseñaba a navegar y ofrecía alquiler de yates durante los meses de verano. Recuerdo haber conocido a un caballero inglés alto y guapo, cuya forma de hablar en voz baja y calma escondío la fuerza de carácter que iba a demostrar durante su vida aventurera.

La vida en el mar comenzó para él a la tierna edad de 13 años, en el HMS Conway, un barco escuela para cadetes navales, similar al Juan Sebastián Elcano que vemos ocasionalmente en el puerto de Mahón. Desde aquellos primeros días y durante los siguientes 62 años de su larga y azarosa vida laboral, Bob nunca se ha alejado del mar. A los 75 años, cuando finalmente se retiró, su carrera culminó siendo uno de los pocos capitanes superiores llamados a mover las gigantescas plataformas petrolíferas alrededor de los océanos del mundo.

Esta vida de navegación por todo el mundo le ha dado muchas y variadas experiencias, primero en buques de carga, seguido de abastecimiento, manejo de anclajes de buques AHTS, remolcadores de salvamento a las plataformas petrolíferas, operaciones complicadas en el mejor de los casos pero en las difíciles condiciones de los océanos del mundo y los patrones climáticos un verdadero desafío. Mientras estaba basado en Singapur en 1994, fue el Maestro de Salvamento de «Sal-Vanguard», el remolcador más grande y poderoso del mundo, una posición en la que arriesgar la vida estaba a la orden del día, podía ser enviado urgentemente a cualquier emergencia como un petrolero en llamas o un barco que se hubiera perforado en una colisión. Como capitán, su deber era ser el primero en subir a bordo del buque siniestrado para evaluar los daños y decidir si era seguro enviar a su tripulación a bordo para instalar bombas y colocar cables de remolque.

Tal vez su contrato más glamoroso fue el de capitán del superyate más grande del mundo en ese momento, el «Princesa Tanya». No se ajustaba en absoluto a su estilo de trabajo habitual, pero fue una experiencia que resultó interesante cuando había algunas celebridades famosas a bordo como Roger Moore y Louis Jordan, y navegar un superyate proporcionaba unos desafíos diferentes tanto con pasajeros multimillonarios, como con amarres no hechos para yates de este tamaño en puertos como San Tropia y Porto Fino.

Las habilidades profesionales de Bob y su reputación como un capitán estricto y disciplinado dieron como resultado que Noble Denton de Dubai le ofreciera una posición de Rig Mover, un trabajo ligeramente menos peligroso que el salvamento, pero con enormes responsabilidades. Estos plataformas petroleros necesitan ser reubicados de vez en cuando alrededor de los océanos, pero a diferencia de un superyate, sólo se mueven a una velocidad de 3/4 nudos, y podrían necesitar hasta 4 remolcadores para lograrlo. Hasta 8 anclas gigantes con un peso de 16 a 25 toneladas cada una tendrían que ser posicionadas con una precisión de mas o menos 1 metro en el fondo del mar en su nuevo destino. En 2013, al mover una plataforma petrolero en aguas vietnamitas, se enfrentaba al tifón más poderoso y más grande del mundo, el «Haiyan». A pesar de las fuertes protestas de los compañia propietaria de la plataforma, hizo salir a toda la tripulación no esencial y se dirigío hacia el sur a través del Mar de China luchando con los remolcadores para mantener la plataforma lo más lejos posible de la inminente devastación. Tuvo éxito, pero le llevó una semana (y 750.000 dólares) para volver a su posición original. Es a su favor que Bob siempre ha puesto la seguridad en primer lugar, y nunca ha tenido ninguna lesión a su tripulación ni sufrido ningun accidente con un buque.

Inevitablemente, la vida en el mar significa largos meses fuera de casa, pero su familia con tres hijos le proporcionó una base sólida en este trabajo a menudo solitario. Una vida familiar que no fue sin una dura tragedia personal con la pérdida de un hijo pequeño. Cuando no estaba en el mar, siempre estaba activo con muchas actividades deportivas tanto en tierra, mar y aire, pero su pasatiempo favorito, (no es de extrañar), era la navegación, y sus yates personales han proporcionado relajación y mucho placer tanto con la navegación de larga distancia como con la local. El último de sus yates, «Between the Sheets Finally», zarpó en 2016 con amigos de Menorca a través de las Islas Canarias, Cabo Verde, cruzando el Atlántico hasta Sant Lucia.

Hoy en día, su vida es un poco más tranquila que antes, y está dividida entre Estados Unidos, donde dos de sus tres hijos viven con sus nietos, el Reino Unido, donde vive una hija, y un nieto que ha heredado su pasión por los viajes. Menorca, sin embargo, sigue siendo su lugar favorito en el mundo, donde le encanta pasar varios meses en su apartamento de Es Castell. En el 2017 Bob sufrió una terrible caída, que le causó una fractura de cuello y una parálisis parcial del lado izquierdo, pero a pesar de los pronósticos médicos y gracias a los meses de rehabilitación, sorprendió a los médicos estadounidenses con su recuperación, en gran parte gracias a una férrea determinación para mantener su independencia y movilidad. Continúa viviendo con el mismo espíritu que ha marcado su vida aventurera. Es posible que lo veas andar en su Triciclo Americano por las carreteras entre Es Castell y Mahón, seguramente el único con una bandera de minusválidos en la parte de atrás.

Su lema es: «¡Si las cosas te van mal, tienes que levantarte y volver a empezar!» Estamos orgullosos de ti Bob, sigues siendo un espléndido ejemplo para todos nosotros.

Beverly Ward

Agente inmobiliaria jubilada

Lo que nace en Menorca regresa a Menorca

domingo, noviembre 29th, 2020

Durante años la isla del Rey fue para mí un lugar mágico y vacío. Toda mi aproximación a ella no pasaba de algunas lecturas accidentales sobre su pasado hasta que el destino quiso que Eduardo Serra, de paso por Menorca, viniera un día a cenar a casa.

Durante la velada me comentó que Luis Alejandre le había invitado a visitar esa pequeña isla a la mañana siguiente y que si me apetecía apuntarme. Por supuesto, acepté encantado.

La experiencia superó con mucho todas mis expectativas. Pero no tanto por el lugar, ya de por sí impresionante, como por el empeño de todos los voluntarios que trabajaban en la restauración del hospital y su entorno.

Ofrecerse voluntario para cualquier misión siempre es un acto heroico. Pero hacerlo todas las semanas contra viento y marea (en el sentido literal de la frase) sobrepasa todo lo imaginable. En especial cuando se trata, como es el caso, de una recuperación lenta y compleja.

Desde aquella visita mi deseo fue el de contribuir en el proyecto aunque fuera de una forma más pasiva y anecdótica.

La oportunidad surgió años más tarde, en Berlín, visitando Stiche Düssel, una tienda de grabados antiguos en la que me tropecé con uno del puerto de Mahón fechado en 1756

Se trataba de una doble ilustración del puerto visto desde el norte y el noreste. Pero lo más interesante es que en la base de las mismas figuraba la casa que imprimió la obra: “A Paris chez le Rouge rue des grands Agustines”.

Entonces fue cuando traté de imaginar las vicisitudes que esa obra habría atravesado para nacer en Menorca, viajar a París y terminar en Berlín.

¿Terminar en Berlín? Sin duda el azar me había llevado hasta el número 53 de Charlottestrasse para ser la mano que cerrara el círculo que comenzó el año de la batalla de Menorca que propició la breve dominación francesa y que debería concluir en el mismo lugar. Más concretamente, en la isla del Rey como homenaje y agradecimiento a todos los voluntarios que contribuyen a su recuperación.

Recuperar es una palabra hermosa, porque nos refiere a devolverle el valor a algo que ya lo tuvo. Pero recuperar esta obra para nuestra isla es algo distinto. Tiene cierto aire de viaje homérico en el que, tras 264 años de periplo, el grabado regresa al lugar que le corresponde. A su propia isla.

Miguel Ángel Furones

Presidente de Honor de Publicis Grup España

Un motor fueraborda, en la Isla del Rey y una rampa de accesibilidad necesaria.

domingo, noviembre 1st, 2020

Los medios de trasporte marítimo que tenemos en la Isla del Rey, son dos zodiacs, la más pequeña se quedó huérfana, ya que su compañero de “fatigas”, o sea, el motor fuera borda había llegado a su final, no se podía arreglar ya que era mes car sa salsa que es peix, como decimos vulgarmente en Menorca.

Tras varias gestiones, conseguimos uno de nuevo, por supuesto en plan altruista.

¡Bingo! La empresa Náutica REYNES, entendiendo la falta de recursos económicos de nuestra fundación, nos ha facilitado gratuitamente un motor <<Mercury 40>> de 4 tiempos EFI. Mantiene los estándares más altos. Hay numerosas buenas razones por las que estos fueraborda sobresalen del agua. Comienza por su fiabilidad sin preocupaciones. Una aceleración excelente. Mayor ahorro de combustible y rendimiento general excepcional. Un sistema eléctrico robusto con un alternador de alta potencia para mantener las baterías cargadas…Tiene todo lo que necesita y nada de lo que sobra.

Agradecemos a Náutica REYNES, esta aportación, como colaborador en la recuperación del Hospital de la Isla del Rey ¡Bien!

Otra de las gestiones que se están llevando a cabo, es la construcción de una rampa de accesibilidad para personas con movilidad reducida…La Isla del Rey es un islote de forma triangular con una extensión de 41.177 M2 en el puerto de Mahón, situado delante del pueblo de Es Castell (al sur) y de la finca San Antonio (al norte), en Menorca. Cuenta con dos embarcaderos, uno en el norte («Moll de ses Monjes») y otro en el sur, los dos recientemente reformados para dar más facilidades de acceso a los visitantes de la isla.

Desde el embarcadero Sur (principal acceso de embarcaciones) se debería poder acceder por este tipo de rampa para personas con discapacidad , con el objeto de cubrir los cumplimientos y requisitos que se detallan a continuación…

La isla alberga los siguientes usos y actividades:

  • Museo del Hospital: Antiguo hospital militar, construido por los ingleses en el siglo XVIII. Dedicado a todas las salas (bóvedas) de la planta baja y la planta sótano, y también a las zonas exteriores (jardín) e independientes (Casa del Director, Casa del Capellán, Imprenta, etc.

  • Centro de Interpretación del Puerto: La sección Centro de Interpretación se ocupa de todas las salas de la planta primera, donde se podrá disfrutar de un recorrido del Puerto de Mahón y su rica historia.

  • Centro Internacional de Arte Hauser & Wirth: En el llamado Edificio Lángara.
  • Otros edificios anexos y de servicios.

  • Voluntariado de restauración.

La UNESCO declaró Menorca como Reserva de Biosfera el 7 de octubre de 1993, atendiendo al alto grado de compatibilidad conseguido entre el desarrollo de las actividades económicas, el consumo de recursos y la conservación de un patrimonio y de un paisaje que ha mantenido, y sigue manteniendo hoy, una calidad excepcional. Menorca es un territorio intensamente humanizado, con un paisaje rural tradicional muy rico. Aloja una notable diversidad de hábitats mediterráneos, en los que viven especies de animales y plantas exclusivas de la isla, algunas de ellas en peligro de extinción.

Al igual que el conjunto de la isla de Menorca, la Isla del Rey goza de un elevado nivel de protección urbanística y medioambiental. Además del edificio Hospital, el edificio Lángara y el resto de edificios anexos y de servicios, en la Isla existen los restos de una Basílica Paleocristiana del Siglo VI.

La rampa propuesta cumple con la ley 8/2017 de les Illes Balears, de Accesibilidad Universal para un edificio de propiedad municipal y de acceso público.

Para finalizar, el pasado domingo, vino de visita una persona con dificultades de movilidad, uno de los voluntarios domingueros, le ayudó a subir por la cuesta empedrada, el trayecto fue dificultoso e imposible de superar sin ayuda alternativa.

José Barber Allés

Voluntario