Archive for septiembre, 2019

Una británica en la Isla del Rey

domingo, septiembre 22nd, 2019

Soy inglesa y residente permanente en Menorca, voluntaria en la Isla del Rey desde hace tres años. No quería trabajar en el jardín, como la mayoría de los británicos y encontré un trabajo en el taller, restaurando muebles, accesorios de luz y otras cosas.

Cuando fui por primera vez a la Isla del Rey como voluntaria, me dieron un trabajo como ayudante de trabajos de construcción. Tuve que depositar arena en un cubo con una pala de cemento para construir una pared. Sólo peso 40 kilos y no tengo fuerza, así que decidí que no era un trabajo para mí!

Sin embargo, regresé la semana siguiente y les pregunté si podía trabajar en la sala de los dentistas, ya que la Fundación acababa de recibir una gran cantidad de equipos dentales antiguos que necesitaban limpieza y pulido para ser exhibidos.

Completé el trabajo durante unas semanas y luego comencé a trabajar en la restauración de una mesa de dentista con cajones. Nunca había hecho algo así antes, pero realmente disfruté del desafío y aprendí mucho de mis colegas y otros voluntarios. Después de unos 2 meses, la mesa después de su restauración estaba reluciente… A continuación, empecé con una silla de dentista.

Este trabajo de restauración me encantó, así que pregunté si podía trabajar en el taller y me presentaron a una encantadora chica llamada Tonia, que me acompañó al taller de restauración.

Mi primer proyecto fue una mesa. Era la primera vez que me estrenaba en este tipo de trabajo. Me enseñaron a usar cristal para quitar el barniz de la madera. No se utilizan productos químicos en el taller. Sólo se utilizan métodos naturales. Después de eliminar el barniz, aprendí a usar pasta para eliminar la carcoma, luego usar el papel de lija y finalmente volver a barnizar y cera.

También he restaurado lámparas de latón usando papel de lija fino y una barrera de masa de metal.

Además del trabajo, se organizan viajes culturales de vez en cuando para los voluntarios tanto en Menorca como en otros lugares, relevantes para la historia de la Isla. Tenemos un almuerzo anual de Navidad, una Junta General Anual de la Fundación con comida a base de paella. Por supuesto, cada semana, disfrutamos del famoso desayuno después del trabajo preparado por Marga y sus colegas colaboradoras culinarias.

Me encanta la Isla del Rey porque hay una mezcla de nacionalidades que trabajan por el bien de la Isla y que tienen un objetivo común, rehabilitar con éxito lo que fue el Hospital Naval, de la mano de la Fundación Hospital de la Isla del Rey.

Trabajamos en familia. Mi experiencia en el taller es que trabajamos juntos, nos ayudamos unos a otros y nuestro jefe, Pepe, sabe de todo lo que tiene que ver con la restauración de enseres varios!!

Voy a la Isla todos los domingos y a menos que esté enferma, nunca me pierdo un día. Es una forma de vida y un gran privilegio formar parte de la Fundación rehabilitando este viejo hospital a lo que era.


Es maravilloso formar parte de un grupo de personas que trabajan juntas para dar vida a la Isla del Rey.

Para finalizar quiero dejar constancia de los amigos que he forjado, tanto españoles como ingleses, con un interés común… la Isla del Rey.

Victoria Dowie

Lo eléctrico, la electromedicina y la Isla del Rey

viernes, septiembre 6th, 2019

Recuerdo de mi niñez, que en mi Ayuntamiento había a cada lado de la escalera principal sendos extintores, triangulares, de rojo, como principal aparato de prevención de riesgos. En los dos cines también. Ahora serían bonitos, mas como piezas históricas..

Viene esto a cuento por el comentario de don José a la vista de la reciente y maravillosa noticia de la reanimación exitosa que se le practicó a un viajero en parada súbita, esperando embarcar en el Aeropuerto. Lo primordial fueron las maniobras de RCP (Resucitación Cardio-Pulmonar), siglas con las que se conoce la secuencia de gestos a aplicar, y que a veces, precisan de una desfibrilación (descarga eléctrica), para a modo de grito de órdenes, conseguir que el ejército de miofibrillas del músculo cardíaco vuelven a marcar el paso ordenadamente, sincronizadamente, logrando realizar el trabajo de impulsión de sangre, que venían haciendo desde su etapa de feto, hasta que Dios disponga. ¡Eso si que es una máquina!

Fue un gran avance el invento del desfibrilador, y fue una gran innovación cambiar la mentalidad y dejar esos aparatos accesibles, y no en un armario cerrado con llave, con pilas para no depender de un enchufe, y adjuntarles unas instrucciones verbales que van diciendo al novato que hacer y el como. Claro que es mejor no ser tan novato, y haberlo aprendido.

En la isla del Rey, al ser una isla y recibir a mucha gente, es preciso tener medios para asistencia pèr un si acás. Y los tenemos. Hemos tenido algunas fracturas, casuales, que tuve oportunidad de infiltrar, reducir e inmovilizar (costillas en nuestro inolvidable Bep, cuello de húmero reciente, Colles o sea muñeca, y otra mas que no recuerdo porque no estaba allí), pero también tenemos DESFIBRILADOR AUTOMÁTICO con su batería autónoma, su sistema de instrucciones verbales, y demás accesorios, complementados con laringoscopio y sus tubos de intubación oro y nasotraqueal, tubos de Magyll para mantener paso de aire y hasta saco Ambú con su mascarilla para mantener ventilación manualmente asistida, además de los sueros, gotero y medicación anti arrítmica, todo ello en previsión de necesidad. No ha sido necesario y será mejor que no lo sea, como los extintores del Ayuntamiento de mi pueblo.

Pero por si fuera necesario, ahí están esas cosas en el botiquín señalizadas, a la vista, revisadas periódicamente, y con dos sesiones de enseñanza-demostración, en la Capilla a los voluntarios que quisieron aprenderlo (“per lo que fós”), y que vamos a repetir este otoño, habiendo empezado todo ello con la sesión que llamaremos “cero”, por no haber sido en la isla gracias al empeño del dr. Antón Soler, a quien le debemos las gestiones para conseguir el desfibrilador y que se hizo en San Luis. Duró menos de lo que marca el protocolo de los entrenamientos en RCP, que son cosas bastante protocolizadas y que recomiendo a la vecindad de la Isla grande, de Menorca, que los siga, cada uno en su localidad, pues actualmente estos aparatos ya están instalados en los sitios de muchedumbres y en lugares de paso de mucha gente para que sean más fácilmente accesibles y visibles cuando los nervios imponen urgencia y mandan gestos inútiles. Y si en algún Ayuntamiento, no los tienen, pídanlos pues no podrán argüir razones para no comprarlos. Como los extintores: tenerlos y mejor no (necesitar) usarlos.

No es un Consejo de la D. G de Tráfico, pero las ambulancias los llevan Y algunos autobuses de algunas ciudades también. Para tenerlos a mano..

Nota: Lo de la “Electromedicina II” del título, para cuando me dejen escribir mas. Gracias. Y pidan una demostración adaptada de RCP.

Miquel Timoner Vidal

Médico