Archive for mayo, 2019

Viaje a Hannover

miércoles, mayo 29th, 2019

V

Rita Pabst que ha sido la cronista oficial de nuestro viaje a Hannover  llamó ”La pequeña gran aventura” (5 de Mayo) a su primer relato  y “Una calle  Port Mahón en Aerzen” (7 de Mayo) al segundo. Reflejaba fielmente lo vivido en la tierra en que nació y vivió sus primeros años, aquel joven capellán castrense de 26 años llamado Lindemann que un día  se embarcó con un batallón hannoveriano, rumbo a Port Mahón.

Aquel  pastor protestante, hijo de otro reconocido pastor de la iglesia de Aerzen, tuvo la impagable fuerza de relatar no solo el viaje en 1775 de aquellas 1.400 personas – soldados y sus familias – sino de describir día a día el sitio de San Felipe  (1781-1782) y dejar una descripción completa de Menorca en un tercer libro.

Salieron a la luz pública estas tres obras entre 2002 y 2007  gracias al esfuerzo de Lothar Pabst,  la capacidad investigadora de Wilfred Zhier y los conocimientos sobre Menorca de Tomás Vidal Bendito, bien arropados por el IME.

Recuperando su memoria, en el viaje ha estado presente Wilfred a sus 84 años, dos hijos de Lothar -_Joaquin y Rita – y  la viuda de Tomás, Rita Pons. Mejores testimonios no podíamos aportar, cuando también se apuntó al viaje Matías Rotters. No pudo acompañarnos finalmente el Cónsul de Alemania Klaus Briegel  debido a  fallecimiento de un familiar, pero si se había preocupado de concertar las entrevistas. Se incorporó  desde su residencia Suiza, Alfredo Fenollosa otro de nuestros voluntarios del exterior.

Debo resaltar un buen ambiente generalizado de visitantes y visitados, la comida en la propia sede del Ayuntamiento de Hannover, el acto en su Museo estatal, la primicia de haber encontrado en sus archivos una silueta de Lindemann y ver una copia de su partida de nacimiento, que por la tarde en la iglesia en que fue bautizado, verificamos en el propio Aerzen.

Nos esperaba Berlín. Y no decepcionó.  Rica en paseos, en parques y en museos, la capital de la reunificada Alemania nos arropó con buen tiempo y magnifico ambiente. A muchos de los expedicionarios les faltaron horas para ver tanto museo; a otros les sobraron kilómetros para recorrer a pie sus monumentos. La Embajada de España nos arropó y, sobre todo, facilitó una visita al Bundestag. Ante grandes colas de visitantes que guardaban turno para entrar, quince menorquines tuvieron el privilegio de entrar por la puerta Este y ser magníficamente guiados en todo el recorrido. Obligado era subir a la cúpula de cristal que diseñó Norman Foster para “transparentar” la Institución, acercar a diputados y pueblo. Tres millones de visitantes al año, certifican que lo consiguió.

Balance positivo. Si el actual pastor protestante de Aerzen reconocía honesto que hacía unas semanas no sabía quién era Lindemann ni conocía sus obras, hemos intentado que  nuestros ciudadanos también se pregunten y conozcan  porqué  una  céntrica calle de Mahón lleva el nombre de Hannover.

Ratificamos el compromiso – compartido con el IME – de reeditar los hoy agotados tres libros de Lindemann  y mantener vivos los puentes culturales que hemos intentado tender. Una sala histórica del Hospital de la Isla del Rey llevará este nombre y recogerá lo que representó su presencia entre nosotros, presencia de algo más de siete años, que no fue gratuita: 112 de los expedicionarios permanecen para siempre entre nosotros .

Amics de s`Illa de l´Hospital

La Sirena y mucho más

viernes, mayo 10th, 2019

Hace 30 años, en 1989, yo, Leonardo Lucarini, hice mi primera exposición de escultura en Mahón, en la sala de “Sa Nostra” en la Iglesia de Sant Antoni. Lo que podría haber sido una exposición más se convirtió en un momento de enorme importancia en mi trayectoria profesional y hasta vital, por una serie de circunstancias favorables. Estas circunstancias fueron: en la exposición incluí una sirena pensativa y melancólica sentada al borde del mar, el puerto de Mahón estaba empezando su remodelación y asistió a la exposición el alcalde de Mahón en esa época, Borja Carreras. El resultado fue el encargo de una sirena en bronce, de mayor tamaño y parecida actitud, para colocarla en el puerto: la Sirena MÔ. La sirena (“sirenita” como la llaman cariñosamente muchos mahoneses a pesar de ser una mujer hecha y derecha) fue muy pronto aceptada por la ciudad y convertida en pocos años casi en su símbolo.

Aunque esa no era la primera vez que yo venía a Menorca. En 1985 vine por primera vez y ya con la visión de la Mola emergiendo entre la niebla al entrar en el puerto de Mahón quedé inmediatamente cautivado (esa imagen dio lugar a mi escultura <<Amanecer>>), me fascinaron la variedad de paisajes en tan poco espacio, la luz, el mar limpísimo, las playas, etc. y ya desde entonces he sido totalmente fiel a la isla en mis vacaciones. Pocos años después compré casa en Mahón terminando por trasladar mi residencia al llegar la jubilación.

Pero volviendo a la exposición de 1989, el encargo de la Sirena MÔ, y su éxito, produjo un cambio importante en mi manera de enfocar mi oficio: a partir de esa experiencia me intereso mucho más por esculturas más grandes, destinadas a ser colocadas en espacios públicos, y accesibles a los espectadores. Un ejemplo es <<Na Gracia y en Lucas>> situada en la explanada de Mahón. En el plano personal, la aceptación de la sirena por los mahoneses, refuerza mi vinculación con la isla y ésta inspira muchas de mis obras, la <<Menorca>>, una mujer que se transforma en taula y que está colocada en la escalera de la antigua sede del Consell Insular de Menorca, el <<Bañista>>, el <<Amanecer>>, (ya mencionada), y las esculturas <<Niobe>>, <<Galatea>> y <<Andrómeda>> cuyo pretexto narrativo es mitológico pero su inspiración es mediterránea y menorquina.

Que posteriormente el Ayuntamiento de Mahón decidiera entregar cada año al pregonero de las fiestas una copia reducida de la sirena, hecha por mí mismo, ha aumentado todavía más mi agradecimiento.

Como contrapartida a tanto afecto he decidido donar al Ayuntamiento el original en escayola de la Sirena MÔ. Hay que recordar que casi toda escultura en bronce, como la que está situada en el puerto, es una copia hecha por una empresa de fundición a partir de un original normalmente en escayola que es lo que realmente ha modelado el autor. En ocasiones el original se deteriora en el proceso de fundición pero en otras muchas no, y el autor conserva el original. Siempre pensé que este original de la sirena MÔ debía estar en donde se la aprecia tantísimo y ha llegado el momento de realizar ese deseo.

El Ayuntamiento se mostró encantado del ofrecimiento pero había dudas sobre dónde situarla. De nuevo intervino la casualidad: en una visita a la Isla del Rey para conocer el magnífico trabajo de restauración que se está llevando a cabo, tuve la oportunidad de hablar con responsables de la Fundación del Hospital de la Isla del Rey, Luis Alejandre y José Barber que me ofrecieron que la MÔ pudiera instalarse allí de forma permanente. Naturalmente el marco me pareció espectacular y no dudé un instante en aceptar la oferta si al Ayuntamiento le parecía bien, pero vi que el espacio era muy grande y que la sirena debía estar arropada por más esculturas, así que decidí ampliar mi oferta cediendo veinte esculturas más, de diferentes tamaños y materiales, que pudieran dar una visión más rica y completa de mi obra y de su evolución. Trasladado todo este proyecto al Ayuntamiento, tuvo de nuevo una entusiasta acogida por parte de la Alcaldesa, Contxa Juanola y del concejal Héctor Pons, y posteriormente de todo el Consistorio. Pero añadieron una idea muy interesante: antes de llevar las esculturas a la Isla del Rey parecía que se deberían presentar estas obras en Mahón y proponen que se haga previamente una exposición en Ca n´Oliver.

Y en esas estamos, el 9 de Mayo se inaugura la exposición de esculturas de Leonardo Lucarini en Ca´n Oliver en la que estarán las que luego irán a la Isla de Rey y que quedarán allí expuestas de forma permanente, y algunas otras obras que he añadido de mi colección particular. Me siento enormemente agradecido al Ayuntamiento de Mahón y a la Fundación del Hospital de la Isla del Rey por acoger mi obra y por permitirme dejarla en manos de los mahoneses con la esperanza de que tengan la misma acogida y aceptación que el resto de mis obras en la isla.

Leonardo Lucarini Gobantes

Escultor