Archive for abril, 2019

Frenología, Mariano Cubí y Mahón

domingo, abril 21st, 2019

Frenología

La Frenología es la disciplina médica centrada en la localización de las funciones cerebrales e introducida por el médico alemán Franz Joseph Gall (1758 – 1828) que se extendió por Europa y América durante el siglo XIX. Se centra en considerar el cerebro como un “todo” o “suma de órganos” y en delimitar a cada uno estos “órganos” una determinada función. Las más activas de estas partes u “órganos” aumentarían su desarrollo volumétrico siendo capaces de moldear la bóveda craneal correspondiente y, en consecuencia, hacerlas accesibles a su reconocimiento externo visual y por palpación. Mediante la identificación de estas prominencias y depresiones craneales (craneoscopia) sería posible reconocer las inclinaciones afectivas y conductuales de cada persona. Su repercusión en áreas de la deontología médica y legal fue evidente. La ortodoxia establecida, tanto civil como religiosa, la consideró materialista y herética. Esta nueva doctrina dio lugar a la creación de bustos con la impresión de una exagerada y quimérica cartografía craneal de las localizaciones cerebrales con sus distintas funciones.

La Frenología fue la primera disciplina médica denunciada, y condenada, como pseudo-ciencia. Nació y evolucionó de forma intuitiva y especulativa, sin base científica. Aunque sus postulados fueran equivocados hay que reconocer su validez al defender la formación innata de ciertas funciones específicas del cerebro, lo que la convierte en precursora involuntaria de las Neurociencias. El descubrimiento del anatomista francés Paul Pierre Broca del área del lenguaje articulado en el lóbulo frontal izquierdo, por observación precisa de una lesión cerebral en esa localización (1861), supuso el inicio de su lento final.

Mariano Cubí i Soler (1801-1875)

Mariano Cubí nació en Malgrat (Barcelona) el 5 de diciembre de 1801. Era hijo único de un matrimonio catalán acomodado que debido a la guerra e invasión napoleónica trasladó su residencia a Mahón en 1810. Ya de niño mostró una enorme facilidad lingüística pues tras llegar a Menorca “en tres meses habló el mahonés tan bien como lo hablan los naturales de aquella isla”(*). Recibió una educación básica cuidadosa y aprendió inglés y francés. En 1819 sus padres regresaron a Malgrat, pero Mariano Cubí permaneció en Mahón, donde se ganaba una cómoda subsistencia dando clases de primera enseñanza. “Con otro genio menos vivo y de reducidas aspiraciones se hubiera quedado allí contento; mas su extraordinaria idealidad y deseo de saber no le dejaban sosegar y hasta le tenían frenético”(**). Indagó en el ambiente cultural mahonés y al llevarle este deseo de saber a la medicina tuvo que visitar el Hospital Militar de la Isla del Rey, único nosocomio en aquel entonces con una organización que albergaba médico, cirujano y boticario. Su afán por aumentar conocimientos no tenía límite.

Convencido que la estancia en Mahón no le ofrecía más respuestas a sus inquietudes, decidió aceptar la oferta remunerada de embarcar, como profesor de español y de francés, en la corbeta americana “Peacock” con destino a Estados Unidos. La corbeta partió del puerto de Mahón el 2 de marzo de 1821, llegando a Norfolk, Virginia, el 21 de junio. Su habilidad docente durante esa larga travesía hizo que la entusiasta recomendación de uno de los oficiales del “Peacock” le consiguiera la cátedra de español del colegio Saint Mary en Baltimore, Maryland, donde permaneció ocho años. Allí descubre fascinado los escritos frenológicos del abogado escocés Combe y en especial de su impacto en la criminología, que tiene que relegar para no interferir con su dedicación pedagógica. Su capacidad lingüística y su método docente hacen de él un referente en la enseñanza, publicando tratados de gramática y diccionarios bilingües.

Su personalidad inquieta y aventurera le lleva posteriormente a La Habana y a Tampico (Mexico), donde funda colegios de segunda enseñanza e implanta su técnica didáctica. Finalmente, en 1835, se instala en Nueva Orleans y llega a ser catedrático de lenguas modernas de la Universidad de Luisiana. Es allí donde inicia seriamente su formación frenológica. Atiende cursos de los famosos frenólogos Orson y Lorenzo Fowler y estudia las obras de los grandes maestros, hasta alcanzar el dominio de esta disciplina. En 1840 publica su primer tratado de introducción a la frenología y viaja por los Estados Unidos dando conferencias y realizando demostraciones en hospitales, universidades y prisiones. Después de veintiún años en el extranjero decide en 1842 regresar a España dispuesto a defender y a difundir esta nueva ciencia.

A su llegada a Barcelona inició una actividad divulgadora intensa y pronto consiguió prestigio y seguimiento. Viajó por toda España siendo siempre recibido con interés. En Sevilla estableció residencia temporal y consultorio, y produce en la fábrica de porcelanas La Cartuja de Sevilla unos bustos frenológicos de gran belleza, que luego vendía acabadas sus conferencias. Pronto aparecieron antagonistas a sus exitosas teorías, algunos de gran reputación, como el filósofo eclesiástico Jaume Balmes, en Barcelona, o el escritor Josep María Quadrado, en Mallorca. Fue tildado de farsante, materialista, hereje y antirreligioso. Pero su más cruel oponente fue el Tribunal Eclesiástico de Santiago de Compostela, que durante la visita de Cubí a Galicia en 1847 ordenó su detención y el arresto domiciliario durante casi un año.

Mariano Cubí siguió fiel a su mensaje, ahora más contenido, evitando confrontaciones. Continuó viajando por España y por Europa, y ejerciendo como docente lingüista y frenólogo (no era médico). En 1853 publica su obra cumbre de más de mil páginas lectivas: “La Frenología y sus Glorias”. Convertido en la máxima autoridad frenológica de su tiempo y respetado como tal, prosiguió con su dedicación docente, creó escuela y, hoy en día, merece ser considerado como un sabio que, a su pesar, colaboró en la evolución de la ciencia neurológica. Falleció, soltero, en Barcelona el 5 de diciembre de 1875.

Referencias

1.- Arañó, M. “Biografía de Don Mariano Cubí y Soler. Distinguido frenólogo español”. Barcelona: Imprenta Jaime Jesús Roviralta; 1876. (*) (**)

2.- Garcia-Albea, E. y Garcia-Albea, J. “Mariano Cubí, propagador de la frenología en España. Con un breve recuerdo del auge y caída de la frenología”. Neurosciences and History; 2014

3.- Cubí i Soler, M. “La Frenología y sus Glorias” Barcelona: V Castaños Imprenta. Hispana; 1853

Fabián Isamat

Neurocirujano

Los hidroaviones en el Puerto de Mahón (II)

sábado, abril 6th, 2019

Como asiduo voluntario, de los varios grupos que formamos la recuperación de la estratégica e histórica Isla del Rey, pienso que este fantástico enclave, mires donde mires, alrededor de sus 360 grados, permite a toda persona interesada, historiar sobre épocas recientes pasadas, en que el puerto mantuvo su general natural desarrollo, como fue actividad aérea importante. La Aeronáutica Naval Española creada en el año 1917, que tuvo como primer Jefe a nuestro Hijo Ilustre, el prestigioso marino mahonés Pedro Mª Cardona, opero durante 22 años, desapareciendo al finalizar la guerra en 1939; la Aeronáutica Naval Española nos dejó el recuerdo de varias singladuras por parte del porta hidroaviones Dédalo que estando anclado en el puerto, sus hidros efectuaban con normalidad evoluciones aéreas. En junio de 1921 se produjo el fatal accidente del Macchi-18 en el que perdieron la vida sus dos ocupantes. El pequeño monumento que en su memoria se levantó en Las Aguilas (entre es Freus y es Cap Negre) apenas queda hoy sus visibles restos sin que nadie lo remedie. Da pena pensar que cualquier otra nación tendría el perpetuo recuerdo del luctuoso suceso ocurrido a la Armada Española de aquel tiempo.

Hablo de historiar desde la Isla del Rey, refiriéndome a que desde allí es fácil ver “sa cova des hidros” situada en el acantilado sur del puerto, debajo “es Repos del Rei”. La cueva era una instalación provisional que no pocas veces tuvo que ayudar y prestar servicios a los hidroaviones, debido a emergencias durante la complicada navegación sobre el agua de los aviones, que al ser sensibles al efecto del viento se tenían que desplazar desde su base en la Estación Naval de Mahón, a la zona de operaciones de Cala Figuera, dando tumbos para no darse contra los muelles del puerto, cosa que se sabe ocurrió alguna vez. Como sabemos durante la segunda república, el puerto de Mahón acogía una escuadrilla de hidroaviones Savoia-S62 pero el desarrollo de la guerra civil española fue dando paso al progreso de la aviación terrestre, y consecuentemente a la construcción de aeródromos como el de San Luis, hoy aeroclub. En la segunda guerra mundial los hidroaviones solo fueron ya utilizados para vuelos de observación, sin embargo en tiempo de la contienda española todavía realizaron un buen servicio a los menorquines, como es el caso del LEO-242 de Air France que en Fornells amerizaba diariamente, menos los lunes, como escala técnica de su vuelo Marsella-Argel y viceversa. Menorca tuvo con ello, su única comunicación exterior, ya que el tan renombrado servicio de correo submarino entre Barcelona y Menorca solo se realizó una vez, sirviendo solamente de propaganda para vender millones de sellos de correos de la Republica.

Terminada la guerra civil Española el propietario de la finca donde está la cueva, instaló en la misma una especie de granja de conejos y gallinas, hoy día todo totalmente en estado de abandono, juntamente con el antiguo vivero de langostas, del Fonduco. No habría sido posible informar gráficamente esta crónica sin la ayuda del patrón de la Isla del Rey Toni Barber y del voluntario mochilero José Barber que han hecho posible las fotos de la cueva de los hidroaviones para conocimiento y recuerdo de los lectores “des Diari”.

Antonio Pons Villalonga

Expresidente del Real Aeroclub Mahón-Menorca