“Mynysterio(sic) de Menorca”.

Llama la atención la portada del libro que nos había prometido Pilar Lafuente y que nos entregó el pasado miércoles 21 a la vez que nos regalaba una deliciosa novela –“Un encargo especial”- muy ambientada y relacionada con nuestra vida insular.

La Biblioteca de la Isla del Rey se enriquece con un manuscrito de la “Ordenanza de Hospitales Militares” firmada en Aranjuez  en 1739 por el Teniente General,  Secretario de Estado y de Guerra de Fernando VI, Casimiro de Ustariz.

De tamaño folio, en sus 287 páginas encuadernadas en piel de cordero, recoge toda la reglamentación sobre hospitales de plaza y de campaña. En su primera página consta el sello de “Comisaría de Guerra de Mahón”. La copia manuscrita está fechada en Palma en 1793,  lo que nos lleva a una primera conclusión: cuando Ustariz firma la Ordenanza en 1739, Menorca es inglesa. Se aplicará aquí, cuando la isla sea española  a partir de 1782, aunque durante otros  cuatro años (1798-1802) volviésemos a ser por tercera y última vez, ingleses.

Recoge tres tratados y un decreto final. El primero regula los servicios en los hospitales de plaza –el de la Isla del Rey lo era-  tanto de  los contralores (sic), capellanes, médicos y practicantes, como del cirujano mayor, comisarios de entrada, boticario mayor, “guarda  ropa, dispensero y cozinero” (sic)

El segundo se refiere al servicio en los hospitales de un ejército en campaña y prácticamente repite las obligaciones citadas anteriormente, con refuerzo de cirujanos.

El tercero trata de la “forma de servir la dirección” en los hospitales del Rey. Regula las funciones y responsabilidades del director y del contralor: como deben recibir los víveres de los almacenes del Rey y de otros particulares; la compra de utensilios y ropa; la adquisición de víveres, medicinas y compras del boticario, así como  el modo de satisfacer los transportes; cuantifica el consumo de aceite y velas de sebo para lámparas; el suministro de aguardiente “para curación de heridos y enfermos”; los sueldos, gastos extraordinarios, pan, carne, bizcochos, azúcar, gallinas, arroz, aceite y otros gastos extraordinarios. Todo. Todo parece previsto en el reglamento.

Finaliza como tercer tratado, con un reglamento de distribución de alimentos en el que se detallan raciones, medias raciones y dietas de oficiales, así como  la ración, la media ración y la dieta rigurosa  del soldado en el que se prevén aumentos  de arroces, carnes y gallinas junto a tostadas  para desayunos.

Esta referencia, lógicamente resumida, tiene dos finalidades:

-agradecer la donación de Pilar Lafuente de un Tratado histórico de doble valor para la Biblioteca de la Fundación. Uno, por proceder de su familia, de entrañable arraigo en Menorca. En segundo lugar por citar referencias al funcionamiento del Hospital de la Isla del Rey y su encaje histórico en el complicado tránsito del  siglo XVIII al XIX.

-fomentar la investigación de especialistas y el conocimiento general de la materia. Siguiendo nuestra costumbre de impulsar la historia del Puerto de Mahón en particular y  de  Menorca en general, la obra escaneada estará disponible en nuestra web, sin descartar su edición facsimil. No protegemos limitando accesos, sino al contrario, abriéndonos al conocimiento de todos. Porque somos de todos.

Luis Alejandre Sintes

Presidente Fundación Hospital de la Isla del Rey

 

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