Enamorada de dos islas: Menorca y la Isla del Rey

Nací en Cali, Colombia, soy enfermera de profesión, de la Universidad del Valle y con titulación homologada a la equivalente española, siempre he trabajado en el área de la Salud, en hospitalización y Coordinadora del Servicio de Infectología, en mi país de origen; actualmente trabajo en la Residencia Geriátrica Asistida de Mahón desde hace 11 años, mismo tiempo que llevo viviendo en esta encantadora y paradisíaca Isla.

Nunca en mi vida imaginé venir a vivir a España, pero por cosas que nos depara el destino, me casé con un maravilloso hombre, quien además había sido compañero de estudios en el bachillerato, como él vivía aquí, no hubo más remedio que dejarlo todo y venirme a vivir junto a él, aquí me encontré no sólo con una ensoñadora isla, tranquila y con un espectacular paisaje, sino también con gente amable, culta y servicial.

Llegue a ser voluntaria de la Isla del Rey, por invitación de mi esposo a quien una compañera de trabajo le había comentado sobre las labores de recuperación de un antiguo hospital militar, nos atrajo la idea, ya que ambos trabajamos en el sector de la salud, y fuimos a conocer el hospital. Nos sorprendió el ver el antes y el después de los trabajos realizados, en el registro fotográfico que allí conservan y decidimos unirnos para aportar nuestro granito de arena en tan maravillosa labor, asisto con mi esposo todos los domingos que tengo libres, dado que algunos coinciden con mi jornada laboral.

Ser voluntaria me ha resultado muy placentero y emocionante, ya que el sólo hecho de imaginar todas la historia que alberga esta pequeña isla como hospital en pleno funcionamiento, con el ajetreo de médicos, monjas y demás personal sanitario desarrollando sus funciones, atendiendo a heridos, enfermos, etc. Este es un lugar muy interesante  que permanece como fiel testigo en el tiempo del sentir de todas esas personas que pasaron por aquí, sentimientos de alegría por recuperarse de sus enfermedades, por  sanar sus heridas, pero también sentimientos de dolor sufrimiento y muerte, que quedaron atrapados en el tiempo y en las paredes de cada edificación; cada rincón tiene su historia, historia que está allí oculta tras sus paredes, caminos y cuevas,  y en esto precisamente dedicamos nuestro trabajo con empeño para aflorarla y contarla al mundo en toda su  esencia.

Inicialmente mi labor como voluntaria fue trabajando en la primera planta del edificio principal, rascando paredes y reponiendo baldosas rotas y deterioradas por el tiempo, luego colaboramos en la adecuación de la zona del muelle de las monjas, pusimos a punto la enfermería que gracias a Dios, hoy día no se utiliza mucho, hemos acondicionado el camino que conduce al depósito de cadáveres, lugar en el que actualmente estamos trabajando con mi esposo, para nivelar el suelo que no tiene baldosas, estamos dándole un poco más de profundidad para que en un futuro no muy lejano se pueda visitar cómodamente.

Este depósito de cadáveres, es una cueva natural de tamaño considerable que se encuentra ubicado estratégicamente cercano al muelle de las monjas, frente a la zona donde antiguamente quedaban los cementerios; como todas las edificaciones de la Isla del Rey, tampoco ha sido la excepción de salvarse del vandalismo de algunos incívicos, que la habían  llevado a convertir en un basurero, donde hemos encontrado cantidad de objetos inimaginables, que ya hemos retirado, despejado y reparado dos de sus paredes que se encontraban en mal estado, en el proceso de nivelación del suelo, esperamos descubrir cosas interesantes, que nos hablen de este recóndito lugar, no contamos con un registro histórico que nos pueda guiar para poder saber que podremos descubrir, pero cada vez que avanzamos es como descubrir la historia pero lo que sucedió allí se deja a la imaginación.

Aún queda mucho trabajo por hacer y espero seguirlo realizando con la alegría y el entusiasmo que tengo hasta ahora.

Invito a todas las personas que viven en Menorca y que aún no conocen la Isla del Rey, para que la vengan a visitar y comprobar in situ, el fantástico trabajo de recuperación que en ella vienen realizando cada domingo, el entusiasta equipo de voluntarios y porque no, se animen a formar parte de dicho grupo, colaborando en su ejecución.

Mercedes Ospina Muñoz

Enfermera

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