Archive for mayo, 2018

En “rapa” cerrada no salen moscas

jueves, mayo 31st, 2018

 

 

Hagamos un pequeño experimento. Cierra los ojos. Piensa en una flor. Mejor aún, en muchas flores.

¿Ya?

Estoy segura de que en tu imaginación se han materializado rosas, margaritas, narcisos, orquídeas quizá… Pero nada remotamente parecido a una planta muy especial que podemos observar en la Isla del Rey: la rapa mosquera. Se  trata de un endemismo tirrénico, esto es, con una distribución restringida a las islas Mediterráneas occidentales, Córcega, Cerdeña y el archipiélago Balear.

Aunque no lo parezca, es una pariente próxima de las sofisticadas calas o lliris d’aigua. El elegante velo blanco —espata— de éstas es rosado y piloso en la rapa; el estilizado espádice amarillo de la cala está aquí cubierto por cerdas negruzcas. Y en ambas cada “flor” no es una sino multitud de ellas. En cada pie de planta, situadas en el eje vertical del espádice coexisten las flores masculinas, cargadas de polen (en la parte superior) y las femeninas, que originarán los carnosos frutos tan apreciados por las sargantanes (en la parte inferior). Tal disposición no es casual: forma parte de su sofisticado sistema de polinización.

Todo en ella intenta engañar a las moscas. Durante los escasos dos días que dura su floración, la espata se abre, revelando un intenso olor a carne putrefacta y una coloración que semejan el aspecto y hedor de un cadáver reciente… ¡incluso, como tales, están calientes! Las moscas, engañadas por esta ingeniosa combinación, entran en el estrecho túbulo floral y quedan atrapadas en su interior, pues unas gruesas cerdas impiden su salida hasta varias horas después —de ahí su nombre científico, Helicodiceros muscivorus, “que come moscas”—. Si acercas el oído a una rapa cerrada podrías escuchar el zumbido de las moscas atrapadas dentro, cuya vibración espolvorea su carga de polen sobre las flores femeninas, fertilizándolas.

Pero no serías el único en advertirlo, pues las lagartijas son también capaces de localizar a las infelices moscas por su zumbido, y entran en el túbulo floral para comérselas. Los investigadores Ana Pérez Cembranos, Valentín Pérez Mellado y William E. Cooper han demostrado recientemente que el nauseabundo olor de las rapas también es detectado por las lagartijas, que de manera natural son atraídas por la carroña para alimentarse de ella, ¡y esta fascinante interacción no acaba aquí! Los reptiles tienen más razones para acercarse a las rapas, porque en verano, los frutos constituyen una parte de su dieta hasta el punto de ser sus legítimos dispersores. Y en primavera, utilizan la amplia y cálida superficie de la espata como fuente adicional de calor, pues puede alcanzar más de 10ºC por encima de la temperatura ambiental. Todas estas complejas interacciones han sido observadas en la Isla del Aire, donde las densidades de rapas y lagartijas son muy superiores.

Por tanto, quizá la rapa mosquera no sea la planta más elegante de la Isla del Rey… pero es, sin duda, la más especial de todas las que allí se encuentran. Admirémosla.

 

Alicia Isabel León Lobera

Investigadora

Los alergólogos en la Isla del Rey

lunes, mayo 21st, 2018

 

Cuando se vive fuera de Menorca y se viaja con frecuencia a la Isla, creo que hay cosas que se ven con mayor perspectiva que los amigos residentes. Así creo que hay aún muchos menorquines que no son conscientes de la labor altruista e impagable que se viene realizando desde hace años en el antiguo Hospital de la Isla del Rey.

Los que ya tenemos una cierta edad recordamos cuando si tenías la oportunidad de desembarcar en la Isla, parecía que te trasladaras a la profundidad de la selva, abriéndote paso con la ayuda de un machete. Recuerdo haberme llevado a casa algunas calas (orelles d’ase). Otros fueron más ambiciosos y se llevaron puertas, vigas, etc… hasta dejar el antiguo Hospital totalmente desmantelado.  Además de realizar pintadas y otros actos de barbarie.

Como muchos saben, fue pasando de mano en mano como la falsa moneda, Ministerio de Defensa, de Información y Turismo, Ayuntamiento, sin que ninguna de las diferentes administraciones tomaran cartas en el asunto para recuperar el histórico edificio.

Hasta que la sociedad civil liderada por el General Luis Alejandre con una capacidad de sacrificio y una ilusión desbordante empezaron a limpiar de maleza la isla y a recuperar las diferentes salas del Hospital Militar. Así nació la Fundación Isla del Rey a la cual me apunté desde los inicios con una pequeña aportación económica y enseres heredados de mi familia.  Así me hizo especial ilusión cuando pude ver la imagen de la Virgen del Carmen, que había estado siempre en la casa familiar de Isabel II,  en la capilla de las monjas y que éstas pudieran  contemplarla. Posteriormente también pude aportar un tapiz religioso para adornar dicha capilla. De otro lado el marido de una sobrina en Madrid, el reputado pintor Ricardo Aparicio entusiasmado por la iniciativa de recuperación del Hospital donó recientemente una de sus litografías.

Pero nada me enorgullece más que poder enseñar a mis compañeros alergólogos el Hospital, su historia, lo que fue, lo que es, de la mano de su cabeza visible el General Alejandre.  Año tras año, y vamos por la tercera edición, celebramos una reunión científica a la que hemos llamado AlergoMenorca,  para reivindicar la ausencia de alergólogos en la Sanidad Pública de las Islas Baleares y en la que incluimos una visita a la Isla del Rey.

Por poner un ejemplo, las islas canarias con una población de dos millones de habitantes cuentan con 32 alergólogos,  las Islas Baleares con un  millón, ninguno.

A raíz de la reunión AlergoMenorca 2017 el grupo Popular presentó una proposición al Parlament Balear y se aprobó con el voto a favor de PP, Ciudadanos, Pi y Mes per Menorca, una dotación de 500.000 euros para crear un servido de Alergia en Baleares.   A dicha propuesta y con el empuje de la Sindicatura de Greuges del Consell Insular de Menorca, también sensibilizados con nuestra causa, el grupo parlamentario de Podemos consiguió otra dotación de 125.000 euros.

Cuál es la sorpresa cuando finalmente el Govern Balear manifiesta que los pacientes alérgicos de las Islas están perfectamente atendidos, sin necesidad de especialistas y que utilizarán el presupuesto de 125.000 euros para  crear una plaza de Alergólogo consultor, despreciando los otros 500.000, que hubieran servido para poder crear un Servicio con garantías.

Habrá quien pensará que más vale esto que nada, pero yo creo que las cosas mal hechas desde el principio, cuestan de enderezar.

Gracias voluntarios de la Isla del rey, con muchas organizaciones como la vuestra, seguro que la sociedad sería mejor. Adelante!

César Alías Tudurí

Medico

Colección de aparatos y utensilios médicos en el antiguo Hospital de la Isla del Rey

viernes, mayo 4th, 2018

 

1.- EL APARATO DE KNAPPE, PARA APLICAR DIATERMIA

La ventaja de acceder   a una colección de aparatos históricos  es la de estimular la curiosidad para el conocimiento de sus aplicaciones, indicaciones, utilidad, procedimientos y  profundizar en sus teorías básicas, en su “como funciona y como actúa.”

Pero si además accedes a encontrar los  libros contemporáneos de instrucciones, casuística y experiencias y encima escrito por el  mismo ingeniero, diseñador y  constructor del aparato, el placer puede ser parecido al de descubrir un tumba egipcia intacta. Bueno, no tanto, porque entre los egipcios, entre sus médicos,  no les funcionaba la electricidad.

Pues bien. Esto nos pasa con el aparato del  ingeniero Carlos Knappe.

 

Se trata de un aparato generador de corrientes para obtener los entonces maravillosos efectos, a través del fenómeno producido por esas corrientes que recibe el nombre de Diatermia. O sea “empleo de corrientes eléctricas especiales para elevar la temperatura en partes profundas del cuerpo humano, con fines terapéuticos” RAE

Para conseguir el efecto beneficioso del calo, se ha de generar éste por el calentamiento que en los tejidos profundos producen las corrientes eléctricas debidamente domesticadas y reguladas, en su intensidad, voltaje y sobretodo – y este fue el secreto–, la alta frecuencia de la oscilación en el circuito.- Una frecuencia muy alta cuyo paternidad en sus aplicaciones médicas se asigna a d’Arsonval, físico francés que perfeccionó sus circuitos al observar (estamos en 1888) que con 3000 excitaciones por segundo, obtenidas mecánicamente, disminuía la excitabilidad muscular. Por esto buscaba aumentar esa frecuencia y aunque ya existía una cosa denominada la rueda acústica de Sieur, que alcanzaba las ¡10.000! oscilaciones! por segundo,  no llegaba a hacer desaparecer la excitación muscular. Fue Tesla, ya entones en situado en Norte América quien con su “circuito oscilador” por descarga de un condensador constantemente recargado por una bobina, llegaba a conseguir por esa autoinducción, corrientes de hasta 60.000 voltios, en esas “corrientes alternativas” con 500.000 a 1.000.000 de oscilaciones por segundo.

D’Arsonval tomó el aparato y estudió sus efectos modificando lo que hacía falta, entre otras cosas por la peligrosidad  de algunas descargas. Lo captan ¿no?, y lo primero que hizo fue colocar al enfermo fuera del circuito directo del transformador… Y a ese circuito, algo más complicado que el inventado por Tesla empezaron a llamarle circuito de d’Arsonval

 

Naturalmente no me voy a extender en describir lo que fue una evolución bastante revolucionaria para los medios terapéuticos de entonces. La literatura de aplicaciones e inventos para tratar con esa misteriosa cosa que es la electricidad, ya un poco domesticada, prometía un horizonte inagotable. Todo era cosa de probar, probar… y aplicar.

Y aquí ya pasamos los Pirineos, y nos situamos ya en fase de uso clínico en explosiva difusión y dados sus resultados, (buenos, porque no había otra cosa, diríamos hoy) preconizados y aconsejados,  y dio lugar a profusión de  modelos y aparatos para conseguir esos buenos resultados, cuyo efecto, en lo que hoy no ocupa, eran los de calentamiento. ¿Y que había que calentar?: pues lo que estaba enfermo. Y entonces,  enfermedad las más de las veces era sinónimo de infección.

Por tanto ya tenemos el principio y la idea. Falta la aplicación. Y aquí tenemos al ingeniero, de sonoro apellido  teutónico,  el señor Knappe madrileño, que construye su circuito con los condensadores, transformadores, ebonitas y sobretodo estalladores, para que, se pueda “ver” la luz-chispa originada en este circuito de Alta Frecuencia, y hacer que esa corriente pase sin dañar a través de los órganos cuyo beneficioso efecto se buscaba. Y con la experiencia obtenida en los ensayos  se extienden las indicaciones desde los dolores crónicos a las infecciones, en una época en la que todavía no se habían inventado ni las sulfamidas ni descubiertos los antibióticos.

Para algunas de estas infecciones, las gonocócicas, muy transmitidas y transmisibles solo quedaban las defensas naturales y algunos  lavados repetidos de permanganato, y poco mas, aparte de la nueva moda de empezar a respirar vapor de agua, pues no en vano con Pasteur y sus gérmenes,  también habían aparecido los autoclaves a vapor. Y si el vapor mataba los gérmenes de un cultivo, tal vez respirándolo….a pequeñas dosis ( ya hablaremos de esto, puesto que pensando de forma similar,  los hijos y familiares “enchufados”, eran llevados a respirar cerca del carbón de coque en la fábrica de Gas).También tenemos de ejemplar de este aparato, para efluvios e inhalaciones de vapor de agua.

Por tanto ya tenemos a nuestro amigo el ingeniero Knappe, en Madrid, diseñando y construyendo su muy eficaz generador de Diatermia. Lo tenemos: está perfecto, construido con buenos materiales sin corrosión y aunque se le ve de pasada, estoy seguro de que se convertirá en futuro icono para los selfies en su próxima visita.   Se trata de un aparato para generar esas corrientes de muy alta frecuencia. Recuerden que si tienen un decodificador para captar señas de TV vía satélite, tienen también un generador de muy alta frecuencia: Gigaherzios les llamamos ahora.

Y hete aquí una foto del como beneficiarse lo mejor posible con el “baño de cuatro celdas de Schnéé” con las cuatro vasijas de porcelana, con agua salada y unas placas de carbón conectadas a los cables del aparato de diatermia. ¿Para qué se usaba? Para casi todo, pero sobretodo se inventó para infecciones.  Por gérmenes que con cincuenta y cuatro o cincuenta y seis  ya  se curaban.

Por tanto hay que colocar los electrodos del aparato de forma, que donde haya infección, sea próstata, vesículas o trompas uterinas, la corriente de lata frecuencia debía conseguir que esas partes profundas alcanzaran esas temperaturas Y  conseguir esto “por dentro”, necesitaba una maestría, no fuera cosa que apareciera el efecto Kelvin

. Y es que si los electrodos de plomo están cercanos el uno al otro en lo que a piel se refiere, las corrientes en lugar de atravesar todo el grueso del cuerpo, del tronco o de la pelvis calentándolos a su paso,-que para eso se aplica todo el tinglado- toman el camino más corto a través de la piel, lo más directamente posible,  sin pasar por las profundidades y la acaban calentándola sin hacerlo con los interiores. Y eso es el efecto Kelvin. Y eso con nuestro Knappe y una exacta colocación de los electrodos,  también fabricados por nuestro ingeniero siguiendo las observaciones de los médicos que los ensayaban, no pasaba y se alcanzaban los deseados cincuenta y pico grados en las profundidades corpóreas,  y así el porcentaje de curaciones era casi total, aunque hubiera que repetir las aplicaciones dos veces al día bastantes semanas: llegan a citar el caso de un joven de 28 años  que necesitó 180 sesiones. Pienso que fueron muchos calentamientos profundos, pero el autor del libro describe sus gonococos, los del joven,  como más malévolos de lo habitual, y como quería contraer matrimonio… Está en el libro. Yo diría hoy que fue “horneado” debidamente”. Pero ¡se curó!

La casuística descrita por uno de los autores, el urólogo dr. Prez-Grande en relación con casos difíciles, el ingeniero Knappe, tuvo que idear, inventar y construir electrodos especiales para conseguir que el efecto diatérmico, o sea conseguir el calor suficiente, alcanzara a sitios recónditos del organismo donde se cronificaban  esas infecciones. Y en el colmo del ingenio, se llega  a intercalar un alternador, para conseguir la aplicación de la teoría de Stein de su aparato de fuegos cruzados, que es como si se aplicaran dos aparatos de Knappe a la vez, pero alternando su corrientes con el efecto de que el paciente no llegue a percibir en el resto de su cuerpo el efecto del calor, gracias a… y no sigo porque la descripción  se complica hasta un grado tal que temo perder el efecto curiosidad.

Y para no perder ese efecto lo interrumpo aquí dejando para otra ocasión, si me dejan, el pasar a describir otras curiosas aplicaciones de esos aparatos que tan celosamente guardamos en el Hospital de la isla del Rey, como lo es por citar una de ellas, el denominado enema eléctrico. Si, si, ríanse, pero es así en libros serios de Medicina, de hace cien años.

 

Avisos: 1.-no se les ocurra imitar nada enchufándose un descodificador de señales de TV por satélite. Yo solo les explico cosas de hace cien años, cuando ni había satélites artificiales ni televisión.  2.- Cuando vengan a la isla, pidan ver el aparato de Knappe, háganse un selfie rápido pues el tiempo es corto y siempre habrá colas.

Miguel Timoner Vidal

Medico