¿Y los franceses?

 

 

Fiel a los objetivos que rigen la actuación de la Fundación Hospital de la Isla del Rey, que no sólo persigue la recuperación de los elementos materiales de la Isla sino también la parte de la historia que le afecta, estamos a punto de publicar un nuevo libro que esperamos tenga muy buena acogida.

Se trata de la reedición de “La influencia francesa en la Isla de Menorca. Siglos XVIII y XIX” escrito por Mª Dolores Asián Román, publicado en 1981 y desde hace años agotado.

Lo que nos ha llevado a ofrecer esta nueva versión del citado libro ha sido el interés creciente que suscita la presencia francesa en Menorca (que tuvo lugar en diversas ocasiones) así como recordar lo que ha supuesto para la sociedad menorquina la “influencia” de su legado.

Hemos querido, también, añadir un cierto valor a la obra original pensando que los lectores y, particularmente los franceses, no tienen por qué tener un conocimiento profundo de determinados hechos acaecidos en Menorca por lo que se han incluido notas al pie, con referencias, tal vez obvias para alguien pero que otras personas encontrarán clarificadoras. Es importante decir que se publica con una buena traducción al francés ya que es creciente el número de visitantes procedentes de nuestro País vecino que sin duda estarán interesados en la obra. A su vez se enriquece el texto con una colección de imágenes relacionadas con los temas que se desarrollan.

En relación con su contenido podemos decir que si los ingleses, durante su ocupación respetaron la libertad de cultos, abrieron nuevos mercados, impulsaron la agricultura, ganadería, comercio, industria naval y defensa, los franceses, presentes durante la guerra de sucesión (1707-13), durante la guerra de los siete años (1756-63), en la conquista española de 1782, durante las guerras napoleónicas (1800-14) o durante la conquista de Argel (1830-41), tuvieron también una notable influencia en la Sociedad local.

Durante el gobierno del francés Conde de Lannion, (Hyacinthe Gaetan de Lannion, (1719-1762), persona muy apreciada y querida por los menorquines, se establecieron las relaciones comerciales con Francia, se dio curso legal a la moneda española, se unificó el sistema de pesas y medidas y se obtuvieron importantes cantidades de trigo para atender necesidades de la población, en determinadas circunstancias adversas. Con él Antoine Causan, Intendente de Policía y Hacienda, ejerció una administración honrada muy favorable para Menorca. Autor de la frase aún hoy en vigor: “Extraño país este en el que no puedes dar un paso sin topar con un privilegio, dar vuelta a una piedra sin perturbar una costumbre o abrir un nuevo camino sin perturbar un derecho civil”.

En el terreno de obras, si durante la ocupación inglesa se hizo el “Camí d’en Kane”, la Base Naval, el Hospital Naval, se fundó Georgetown (Es Castell) y el Castillo San Felipe se transformó, haciendo de él una de las mayores fortalezas de Europa, durante la presencia de  los franceses se realizó el enlace de los pueblos interiores con la costa en diversos puntos, el periférico “Camí de cavalls”, se reconstruyó el Castillo de San Felipe, afectado por el asedio del que fue objeto y, lo mas importante, se fundó el pueblo de San Luis.

Para los menorquines, el encuentro con una lengua mas próxima a la propia, compartir la misma religión, y convivir con la ilustración en el siglo de las luces,  con los principios de la Revolución Francesa, y el hecho de que Menorca fuese refugio para clérigos e ilustrados que huyeron de la revolución, dejó un legado cultural único en España.

Con los ingleses, Menorca se modernizó respirando libertad. Con los franceses, cultura y refinamiento.

Prueba de ello es el acceso de menorquines a Universidades francesas (Avignon, Montpellier, París) como Juan Ramis, o el Dr. Mateo Orfila entre otros. Importantes son las traducciones y adaptaciones del teatro de Molière o de Beaumarchais que llegaron a Menorca de la mano de Vicenç Albertí antes, incluso que a otras zonas de habla catalana.

La relación entre Francia y Menorca se estrechó mucho durante el periodo de la conquista de Argel (1830-41) en el que la Isla del Rey y su Hospital fueron cedidos a Francia para apoyo logístico y atención médica de los heridos franceses procedentes de Africa. En tierra menorquina descansan unos doscientos soldados que m La edición de esta nueva versión del libro ha sido posible gracias al habitual buen trabajo de voluntarios de la Isla del Rey y al generoso patrocinio de Brice Pryszo, creador de la sociedad MaxSea International y del software de cartografía electrónica MaxSea.

Lo comentado hasta aquí es un extracto de las ideas que suscita el libro que está a punto de salir a la luz. El objetivo de este escrito es despertar el interés por este tema que se desarrolla más ampliamente en el libro comentado.

Es oportuno recordar la última frase con la que Mª Dolores Asián termina su libro:

“Esta es la Isla de Menorca, que ha dejado penetrar todas las corrientes exteriores, rica en sabiduría europea, defendiendo siempre la libertad, con amor a la cultura y devoción al teatro, fiel a sus raíces y ejemplar en su intrépida defensa”.

José Maria Vizcaíno

One Response to “¿Y los franceses?”

  1. manumenorca dice:

    … voici une bonne idée d’un bouquin pour acheter le jour du livre… y al artículo le pongo un pero, y es en la frase en que afirma que los menorquines compartían la misma religión… se parte de la premisa de que en esos tiempos todo el mundo era seguidor de alguno de esos clubs de superstición, y no, en absoluto… precisamente, la Ilustración vino también para denunciar el papanatismo de la credulidad religiosa, y no olvidemos que la iglesia aparecía en el bando de los absolutistas del antiguo régimen, de los perseguidores de la Enciclopédia y las nuevas ideas que amenazaban su status quo… la Revolución tuvo muchos aspectos oscuros, pero desembocó tiempo después, en 1905, en el estado laico y la reclusión de la superstición a sus templos… ah, la France, qu’est ce qu’on ferait sans toi…

Leave a Reply