Restauración de mobiliario y otros menesteres

 

 

Llevo más o menos 5 años como voluntaria en la Isla del Rey y en Menorca, que es mi hogar, más de 45 años.

¿Cómo empecé? Primero una visita para conocer la Isla del Rey, ya que Luis Alejandre me había insistido en ello, es un lugar con encanto, no lo  conocía  como les debe pasar a muchas personas en Menorca.

Me quedé encantada con la actitud, el espíritu de equipo y compañerismo, que hoy en día es lo que falta un poco en nuestra sociedad… Mis comienzos fueron limpiar  miles de piezas en la  sección de medicina, un buen lugar donde  empezar y donde yo dirijo a los nuevos voluntarios que buscan algo para hacer; fascinante experiencia pensando en la  suerte de que hayamos nacido hoy y no hace un siglo; las piezas parecen instrumentos de tortura. Desde allí he empezado a restaurar los muebles que entran como donaciones (La Isla de Rey sobre vive a base de donaciones).

He incorporado a mi compañera de restauración  -Chini- a la Isla  y hemos formado un pequeño  equipo dentro de un equipo grande,  ordenando (siempre con permiso de arriba) salas, colocando muebles, cuadros de exhibición, etcétera, (siempre hay algo para hacer y si no lo hay pues a barrer o limpiar ventanas). Así  vamos mejorando y haciendo crecer el proyecto de la Isla de Rey. Conservando y recreando un espacio donde la historia de la Isla y de Menorca sigue viva para las generaciones que vienen. La frase: para saber  quién eres tienes que conocer  de dónde  vienes.

Hemos ayudado a reformar una tienda para que los visitantes, que crecen año tras año, puedan llevarse un recuerdo como, camisetas, delantales de cocina, gorros, con la ayuda de las probadoras, libros sobre la Isla, incluso hemos conseguido que “Floris” la famosa perfumería de Londres, nos deje vender una pequeña selección de sus perfumes a un precio menor que el oficial, como su contribución a los ingresos para la Isla, por la historia y conexión que tiene “Floris” (origen Florit de Ciutadella) con Menorca.

Las visitas dominicales siempre son interesantes, empezando con la salida en la patera (nuestro barquito) para llevar a los voluntarios y visitantes a la Isla, en la temporada invernal, ya que en verano el transporte, debido a la gran afluencia de visitantes, se incorpora el barco amarillo (Yellow Catamarans). Da igual el tiempo que haga, con o sin lluvia, con o sin viento, allí  estamos como guerreros  preparándose para la lucha, cada uno bajando  y buscando su zona de trabajo,  luego reuniéndose  para el mini discurso y desayuno con las maravillosa tapas de Marga,  conociendo a los visitantes, explicando más cositas aparte de la visita guiada.

Los voluntarios somos como un 4X4, es decir, hacemos y ayudamos a todo cuanto podemos, todo por el bien y el futuro de la Isla y como punto final para contribuir algo a Menorca que es mi casa de adopción.

Susi Medina

Agente inmobiliario

 

La Isla del Rey era totalmente desconocida para mí hasta que en el año 2010 fui a visitarla. Fui recorriendo lugares de la Isla como las cocinas, el muelle de las monjas, los jardines, la entrada a la casa del director. La curiosidad me animó a subir las escaleras que llevaban a las habitaciones de la casa del Director pero como podéis ver en la foto, su estado ruinoso me invitó a dar media vuelta. Sin embargo me llamó la atención el hecho de ver que “alguien” estaba haciendo trabajos de desbroce, de adoquinar caminos, de jardinería y tantos otros trabajos que en ese momento fui incapaz de reconocer.

Pasaron dos años de esa visita cuando en nuestras clases de restauración en Can Nito, Susi me contó con el entusiasmo que le caracteriza, la obra que estaba haciendo Luis Alejandre con los voluntarios. Recuerdo que no tardó mucho tiempo en embaucarme para formar un equipo de restauración de muebles.

Gracias a Susie y a todos los voluntarios, porque ahora soy parte de ese “alguien” y el hecho de pertenecer a un voluntariado es una experiencia muy gratificante (a pesar de los madrugones de los domingos).

Chini Hernandez

Empresaria hotelera

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