Archive for septiembre, 2016

El licor de “figa de moro”

miércoles, septiembre 28th, 2016

 

Bien conocidos en Menorca los “figuerals” de higos chumbos (Opuntia ficus-indica) que forman junto a los otros tipos  de higos (Ficus carica), toda una cultura que se pierde en el devenir de los siglos. De hecho fueron los romanos quienes valoraron su poder energético  y nos transmitieron las formas de aprovecharlos. Son pocos los caminos de Menorca que no tengan higueras en sus laterales, como no son  pocas las casas de campo que no tengan inmediatas las chumberas, alimento en su momento para el hombre, siempre socorrido recurso para la alimentación de los cerdos. Para el hombre tiene virtudes antioxidantes por su cantidad  de vitamina C. Por ello fue considerada una fruta antiescorbútica en los tiempos de largos trechos de navegación

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

figas de moru - valnea i toni

La Isla del Rey no iba a ser menos. No sabemos si nacieron las higueras por la mano del hombre o por generación espontánea. Todo el límite marítimo de la Isla está jalonado por chumberas. Las higueras  “cristianas” están en lugares específicos  y ofrecen aun hoy unos frutos de muy buena  calidad.

Lo del licor de las chumberas, nació del contagio con culturas de nuestros hermanos italianos que aun hoy,  las destilan con verdadero mimo.

Y vista la generosidad de nuestras chumberas, un día decidimos contactar con destilerías Xoriguer para estudiar su posible destilación y comercialización. Nosotros nos encargábamos de cosechar los frutos; ellos de extraer un más que agradable licor.

Cada año se reproduce el corte. Los voluntarios, llegado Septiembre, recogen los frutos y Xoriguer destila aromas, sabores y graduaciones de alcohol.

Cada vez que el lector saborea el “licor de figa de moro” de la Isla del Rey, se lleva no solo al paladar algo muy nuestro, sino que a la vez nos ayuda en nuestra compleja ingeniería financiera, por supuesto  gracias al apoyo  de Xoriguer.

Luis Alejandre Sintes

General (R)

L´ànima de l´Illa del Rei

miércoles, septiembre 14th, 2016

 

La densitat d’ esdeveniments històrics damunt d’aquest petit illot enmig del grandiós port de Maó és inversemblant. Pocs indrets d’aquestes dimensions poden lluir d’una crònica històrica tan rica i variada. Aquí hi desembarca un atrafegat Alfons III en el 1287 abans de conquerir Menorca. En el segle VI presideix serenament l’illot una basílica paleocristiana. En el 1711 l’Almirant Jennings se llança a construir un hospital per l’armada anglesa. Hospital que sofrirà diversos avatars al passar de mans de França, Anglaterra, Espanya en diferents dominacions durant el segle XVIII. França també hi serà en el 1830. España se fa càrrec del hospital des d’aleshores. En el 1943 hi arriben des d’Itàlia els damnificats del desafortunat cuirassat Roma, i si no record malament Holanda i Rússia també hi han estat presents.  Es pot afirmar que quasi tots els països d’Europa han trepitjat aquest petit illot en algun moment.

Un breu compendi històric que només per damunt permet entreveure la quantitat de vivències luctuoses, esdeveniments feliços, anècdotes vitals, episodis triomfals que l’illa ha presenciat i segueixen impregnant tot el seu espai.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Aquesta seria l’ànima de l’illa que en cada plàtica dominical, des de fa anys, un entusiasta Lluís Alejandre ens anima a recuperar, cal dir que amb la benedicció de les tapes d’una perserverant Marga Escandell i companyia, i de les begudes espirituoses que un dinàmic Toni Barber aboca a discreció…Aquesta ànima històrica, dimensió europea de la qual un apassionat Mario Cappa no se cansa de destacar, gravita omnipresent en totes les seves dependències, en els seu molls, les seves terres i racons i empeny a tots els voluntaris cada diumenge a descobrir…i a mantenir.

Aquesta ànima que ens arriba del passat, en el present se transfigura i creix, en un esperit de cooperació que aspira a l’excel·lència. La suma sinèrgica de totes les aportacions individuals, encara que de mides i tonalitats diferents, les eleva a un  estat de rang superior, i fa que tothom  senti que hi forma part sense distincions. Segurament sigui aquest  esperit de comunitat la veritable ànima de l´Illa del Rei, que ha estat aquí des de sempre, ara recuperada i renovada, gràcies a aquest procés de participació conjunta i que se fa sentir com una alegre efervescència.

Alegre efervescència que abunda en especial en els trajectes de la barca a l’illa, a on un guirigall de converses espontànies alimenta un sentiment de fraternitat tot flotant per damunt la làmina d’aigua de transparència desigual..

Sense la prodigiosa memòria d’en Lluís Alejandre, i sense ànim de ser exhaustiu, voldria posar cara i nom a alguns dels què ens acompanyen en aquesta navegació fraternal, un suspicaç Toni Olives, un elegant Toni Casasnoves, un inquisidor Jaume Roca, una perfeccionista Mª Gràcia Segui, una angelical Lorena Muñoz, un esgotador Vicenç Marí, un espiritual Miquel Mont, una recordada Isabel Espiau, un pletòric Joan Cubas, un savi Josep Vilafranca, una glamurosa Susi Clement, una somrient Beverly Ward, un entranyable Jordi Rossinyol i en Gonçal, en Paco, en Sema, en Rotger, Ian, Mike i més, tot demanant disculpes per la meva manca d’adjectius..

I potser sigui en aquestes travesses damunt de l’aigua a on amb més força l’ànima de l’illa del Rei se pot sentir, dons en essència aquesta ànima  només és la il·lusió que tots plegats podríem  millorar un món tan desigual i amenaçat.

Els amics de l’illa del Rei són la veritable apoteosis de la història d’aquest petit illot.

Un agraït Anton Soler

Metge jubilat

 

Otras historias de la Isla del Rey

lunes, septiembre 12th, 2016

CUMPLIMOS DOCE AÑOS.

El pasado sábado 3 de septiembre, en un acto sencillo pero entrañable, celebramos en la Isla del Rey nuestro duodécimo aniversario. Comparados con entidades menorquinas centenarias –Ateneo, Orfeón, 17 de Enero- somos algo más que aprendices. Pero ahí estamos, incluso a pesar de los negros pronósticos de muchos amigos y de las cariñosas zancadillas de algún que otro enemigo.

Como siempre empezamos recordando a los que nos dejaron-Sayo, Clemente, Alan Knowwlson, Miguel Camps, Julian, Antonio Noguero, Germán, Simonet, David Bainbridge, Mingo, Paco Caules – y los que por edad o por enfermedad no pueden seguirnos, como Juan Antonio, Segundo, Toni, Fernando, Silvino, Bep Prim, Biel Fiol, Manolo Cano, Nito Femenías o Koldo. Rezamos en inglés y en castellano por todos, unidas-junto a los italianos-  las tres comunidades. Luego en Asamblea General, explicamos preocupaciones y proyectos, dimos cuenta de nuestra situación económica y finalmente intercambiamos comidas con lo aportado por cada uno. Si tuviese que referirme al encuentro en dos palabras diría: emotividad, solidaridad.

Nuestra partida de bautismo hace años la constituyó una especie de manifiesto que publicó el “Menorca” el 20 de septiembre de 2004 con el título “Isla del Hospital: si que hi ha cosa a fer”. Vale la pena releerlo. Firmábamos como “Grup Baixamar” porque no teníamos aun ni entidad ni voluntad decidida para comprometernos con el Hospital de la Isla del Rey. Habíamos actuado en San Felipe, en La Mola y en Es Coll des Vent, con aportaciones  muy puntuales. Lo de la Isla del Rey, avergonzados  tras visitarla con un grupo de estudiantes de la Politécnica de Barcelona, era más serio. Y así empezamos, sin dar crédito al  daño inútil que puede  llegar a hacer el ser humano, a la desidia de nuestras administraciones y pidiendo  que “no echásemos la culpa esta vez ni a Madrid, ni a Palma, ni a los catalanes, ni a los ingleses”. Con cierta lógica nos entendió muy bien y nos apoyó desde un principio el Ayuntamiento de Mahón, de la mano de su alcalde Arturo Bagur.

Nos acostumbramos a salir cada domingo desde Calas Fons con el “llaud” de Germán Torrent, que además se encargaba de una mínima intendencia. Luego llegaría la lancha de Jaume Roca y posteriormente una neumática de Mike Puttok. Un buen amigo argelino nos mandaba de vez en cuando  unos excelentes dátiles y un vino –perdón- de pésima calidad,  del que dábamos buena cuenta. Rafael Saura se comprometió a ser nuestro primer guarda siguiendo un curso de Protección Civil donde continúa. Luego llegaría de Mallorca Bep Prim, un personaje difícilmente repetible. Hoy nos soporta y nos apoya Xiscu Moragues

Así, poco a poco, casi sin darnos cuenta, fuimos consolidando una meta. Desconocíamos los proyectos que se habían barajado años anteriores; no teníamos ni idea de quien era George Cleghorn, ni Rodríguez Caramazana, ni el boticario Clarós. Jose Miguel Vidal Hernández nos ayudó a “desborricarnos”, en tanto descubríamos que  aquellas destartaladas  piedras escondían no solo sufrimiento y cuidados médicos, sino todo un mundo cultural impresionante. De ahí nació la idea de que debíamos reconstruir no solo el cuerpo del hospital –las piedras- sino también su alma. Estos días hemos mandado a Editorial Menorca  la maqueta de la quinta edición del libro que presentamos en 2006: ¡hay 8000 ejemplares en la calle, vendidos o donados en las cuatro ediciones anteriores!. Y hemos publicado monografías o traducciones, de otros ocho temas relacionados con la isla.

En forma de “otras historias de la Isla del Rey” y “los voluntarios de s´Illa del Rei” intentamos desde el principio dar conocimiento de nuestra vida como asociación y como fundación y de los avances en nuestros trabajos. Las he leído ahora con calma y volvería a suscribir lo que decíamos, tanto en los momentos de alegría, como en momentos de tristeza ante la pérdida de algún voluntario.

Hoy me detendré solo en una foto de archivo que resume bien lo que fuimos y lo que –creo- somos.

ignacio simonet

grupo Illa del Rei - setiembre 2005

Muchas personas de Menorca recuerdan la figura de Ignacio Simonet, un sevillano de pura cepa que llegó a  Menorca para realizar las prácticas como Alférez en lo que llamábamos “milicias”. Se casó aquí y se hizo nuestro. Hombre de buena formación jurídica fue Secretario del Ayuntamiento de Mahón y si no me equivoco del Consell Insular. Amigo de sus amigos – uña y carne con Tirso Pons – socarrón, listo, buena gente, se integró muy bien en nuestro proyecto. En una foto de archivo  aparece en la Isla, brocha en mano,  encalando una pared, en la que ahora hay una placa recordando la visita de S.M la Reina Sofía, en el año en que inauguramos la acometida eléctrica. A mano, escribí  entonces a pié de foto: ”los trabajos de la asociación, producen extraños fenómenos humanos y sociales; ni en Menorca ni en su Sevilla natal, nadie había visto jamás  encalar a Ignacio Simonet”.

Algunos más ilustrados le llaman hoy a este fenómeno, “islaterapia”. Es decir el lugar en que se desarrollan virtudes que tenemos ocultas en algún rincón de nuestra alma.

¡Aquí estamos!. Aquí estaremos si Dios nos da fuerzas unos cuantos años más. Todo un relevo generacional nos va sustituyendo poco a poco. Dentro de veinte o treinta años, cuando casi nadie se acuerde de nosotros, leerán estas crónicas, bucearán en ellos archivos y sonreirán. Mientras, deberán decidir sobre las cuotas de  los  amarres  del  Club Marítimo Isla del Rey – estuvo a punto de hacerse uno en 1993, llamado del Conde de Barcelona de barcos de época – o como se reparten los turnos de los guías en cuatro o cinco idiomas para organizar las visitas al  Centro de Interpretación del Puerto.

Discutirán, ponderarán y seguirán comprometidos con un proyecto que nació hace solo doce años. Porque quieren a Menorca y quieren a un Puerto que baña dos municipios y atesora una historia única.

Hoy cumplimos doce años. Pero seguiremos la senda de nuestros Ateneo, Orfeón o 17 de Enero. Los que nos han enseñado unas formas de servir a nuestra sociedad.

Luis Alejandre.

Septiembre 2016