A la recerca del sentit

julio 26th, 2021

La presència, la proximitat de la mort ens confronta amb el sentit de la vida.

Som llançats a l’existència, això sí, amb recursos desiguals i sense que ningú ens demani permís i aquí ens trobem, massa sovint, desorientats intentant trobar un projecte que ens guiï, i anem saltant vacil·lants de projecte en projecte a la recerca d’aquest sentit o potser simplement per intentar escapar del torbador buit de la mort.

Buit que les religions intenten omplir amb l’expectativa d’una altre dimensió més trascendental, més plena i joiosa o que les filosofies cerquen colmar aquí amb la plenitud d’una bona vida.

Però han arribat a alguna conclusió els pensadors de la història de la humanitat sobre en què consistiria una bona vida? A on radicaria la felicitat?

Hi ha el qui ha assegurat que hem arribat a aquesta vida rodejat de somriures i aquí estem per recollir somriures i reconeixements. I és veritat que un bon somriure ens alegra l’existència.

Un altre afirma que la vida està plena de plaers que li donen sentit, i a la recerca de plaers ens hem d’orientar. I segurament sí, sí que hi ha algun moment gloriós en el tràfic sexual o en un trobada gastronòmica entre amics.

Hem vingut en aquest món a desenvolupar les nostres facultats, afirmarà un altre, i segur que també és motiu de satisfacció aprendre a sonar el violí, a rallar el xinès, o a restaurar un moble antic. Però sí, hem vingut en aquesta existència a aprendre, la curiositat és una font inesgotable de gratificació, encara que sigui a aprendre a en què consisteix una bona vida, amb això hi ha bastant de consens.

Un altre assegura que el sentit de l’existència el trobarem en la contemplació de la bellesa, en l’astorament trascendental que provoca la visió del firmament estelat o en la percepció de la glòria de les flors, i també tindrà raó.

I un darrer que proclama que la felicitat només la trobarem en la pràctica del virtud, en l’altruisme, que vol dir, comportar-nos amb els altres i amb l’entorn com si fossin nosaltres mateixos, i tenir cura d’ells com si de nosaltres es tractés. Una mica més difícil, però potser té tota la raó el filòsof Baruch Spinoza.

Probablement una bona vida consisteixi en un compendi de totes aquestes receptes vitals en una proporció harmoniosa. I aquí en el projecte de l’illa del Rei aquesta harmonia vital s’ha encarnat. Aquí recollim somriures, alguna trobada fraternal gastronòmica, potser fins i tot alguna refrega sexual, la contemplació de la bellesa, aquí també desenvolupem les nostres habilitats, aprenem sempre coses i no diguem, tenim cura de nosaltres i del entorn.

Sí, sí, aquí sentim l’orgull de formar part d’un projecte més gran que dóna sentit a la nostra existència. A més ara amb la incorporació de la galeria Hauser and Wirth, aquest projecte altruista i sostenible tindrà una resonancia molt més gran i arribarà a tot el món. Estimats voluntaris ja ens podem morir en pau, ja hem trobat el sentit de la vida, i si a damunt creiem en una altre existència, morir serà un simple tràmit a la felicitat perpètua.

I si encara tinguessim algun dubte sobre si hem ajudat prou als nostres semblants, sempre ens podem oferir a ajudar als vius en la sala de disseccions tal com resa la màxima que acomiada als visitants en la sala d’autòpsies de l’hospital.

Anton Soler i Ferrater, voluntari de l’illa del Rei.

Capitán Bob Radford

junio 24th, 2021

El pasado domingo 20 de junio, el Capitán Bob Radford entregó al presidente de la Fundación Hospital de la Isla del Rey, Luis Alejandre, un cheque por los 10.000 dólares que ha recaudado para una rampa de acceso para discapacitados.

Esto se ha conseguido gracias a un magnífico esfuerzo por su parte al recorrer 80 millas en una bicicleta estática el día de su 80 cumpleaños. Tras las graves lesiones sufridas por una caída, Bob Radford quedó con movilidad reducida y, al haber sido voluntario en la Isla del Rey durante muchos años, fue muy consciente del limitado acceso a la isla para las personas en su situación. Decidido a conseguir apoyo y siempre en busca de un nuevo reto, en un principio se propuso utilizar un triciclo para ir en bicicleta desde Mahón hasta Ciutadella. Sin embargo, Covid lo hizo inviable y junto a la imposibilidad de volver a Menorca desde Estados Unidos, decidió adaptar su reto a las circunstancias y finalmente el maratón tuvo lugar en Boston, Estados Unidos, en una bicicleta estática.

Después de mucho entrenamiento y preparación tanto física como psicológica, comenzó a las 04.22 de la mañana y completó 80 millas a las 18.30 de la tarde, con sólo algunos pequeños descansos entre medias para alimentarse. Las donaciones se recogieron a través de: www.gofundme.com/f/bob-radfords-virtual-bicycle-ride-across-menorca – que sigue abierto para cualquier otra donación.

Después de haber estado fuera de la isla desde el año pasado, Bob expresó su satisfacción por lo que han conseguido los voluntarios y dijo que la isla tenía muy buen aspecto. Luis Alejandre respondió:

“Le pedimos disculpas a Bob, por no haber conseguido desbloquear el tema de la ampliación del  muelle histórico, básico para iniciar el trazado  de la rampa. Si importantes son los supuestos indicios de  una variedad de coral, mas importantes son para nosotros las personas como Bob”

Beverly Ward

Patrona Fundación Hospital de la Isla del Rey

Punto de inflexión

junio 13th, 2021

Hay momentos que marcan un rumbo, como los mojones de un camino. Para los voluntarios de la Isla del Rey han sido importantes en su ya larga ruta de 16 años.

El pasado 25 de mayo, firmábamos sobre la Isla con Fomento de Turismo del Consell Insular, un convenio plurianual de colaboración, materializado este año con la aportación de 20.000 euros para construir un ascensor entre las plantas baja y primera del antiguo Hospital, dando parcial cumplimiento a la Ley de Accesibilidad Universal 8/2017. Con nosotros la Presidenta Susana Mora y la Gerente de Fomento Elena Costa junto a los Alcaldes de Mahón y Es Castell Héctor Pons y Joana Escandell, el primero como Ayuntamiento propietario de la isla, comprometido actualmente en el proyecto de recuperación del Ala Sur con fondos mayoritariamente procedentes del 1,5% Cultural y la segunda de un pueblo muy unido a nosotros por cercanía física y humana, con apoyos previstos a la rehabilitación de una sala del Centro de Interpretación del Puerto, dedicada a la evolución de aquel primitivo Georgetown (1764) pasando por Real Villa de San Carlos (1782) hasta el actual Es Castell, nacidos todos del cercano castillo de San Felipe.

Los asistentes a la cita pudieron verificar in situ la localización de la zona del ascensor, así como el avance de las obras no solo de la Fundacion, sino las auspiciadas por Hauser&Wirth que también visitaron.

Por supuesto damos valor a estas aportaciones. Sabemos que no podemos aproximarnos al presupuesto de 1.075.000 euros del que disfruta el Lazareto, pero sabemos sumar esfuerzos obteniendo buenos rendimientos. Siempre fundamentales los de los voluntarios: en el balance consolidado de 2020, sus aportaciones –además de su trabajo- junto a la de amigos y visitantes ascendieron a 149.466 euros.

Pero también fue día para exponer nuestros proyectos y necesidades inmediatas con vistas a consolidar en la planta baja del edificio histórico un testimonio sobre la evolución de la Medicina, la Cirugía y la Farmacia durante los cerca de 300 años de vida hospitalaria en aquel recinto y el Centro de Interpretación del Puerto de Mahón a ubicar en el primer piso.

Y expusimos proyectos –rampa de acceso universal; acometida eléctrica; recogida al 100% de pluviales; aceras; 14 puertas para cierre de zonas, etc- que ascendían a 606.000 euros de los que solo tenemos dotados 167.000.

Incluso pudimos hablar de sueños: queremos llegar a utilizar un 100% de energías limpias superando rígidas normativas sobre protección del territorio; necesitaremos recuperar el edificio histórico derruido simétrico a la Casa del Director cuando alguien apunta que podría ser el primer Pabellón de Estado con que contasen las Baleares; tampoco descartamos recuperar el proyecto de “basina” o piscina natural en aquellas aguas limpias según un diseño que nos dejó el arquitecto Pedro Luis Mercadal. No tratamos del tema deudas comprometidas, porque ya forman parte de nuestro ADN, aunque si nuestra incapacidad para desbloquear la ampliación del muelle histórico, aspecto que será vital en fechas inmediatas. Los que hemos sido capaces de navegar en las difíciles aguas de nuestra burocracia, los que hemos sabido defender con dignidad nuestros valores de voluntariado y ausencia de lucro, los que hemos despachado el tema del muelle en el propio Ministerio de Medio Ambiente y ante la Autoridad Portuaria de Baleares, no hemos sido capaces de desbloquear un tema medioambiental teñido de subjetividades y protagonismos.

Resumiendo:

-importantes para los voluntarios los respaldos institucionales; no podemos vivir como compartimentos estancos, cuando a todos nos mueve el bien y el interés por Menorca.

  • Importante paso el del 25 de mayo. ¡Gracias!

Luis Alejandre Sintes

La sala de las sagas

mayo 27th, 2021

En los ya lejanos veranos de mi infancia y primera juventud, lo primero que veía al despertar y abrir la ventana era la Illa del Rei, aureolada por el poderoso sol del amanecer. Muchos días nos dábamos el primer baño en aquellas tempranas horas en una Plana de Cala Figuera absolutamente en calma, otros días salíamos con la fitora a pescar pulpos, otros a pescar con caragolins que recogíamos en los aledaños del hotel Port Mahón y otros los dedicábamos a leer las aventuras del Capitán Trueno que siempre nos dejaban en ascuas hasta la próxima semana.

No es de extrañar pues que en mi primera novela ( “Dorada a la sal”, Rotger 1997) apareciera en sus páginas la Illa del Rei, en la que nunca había puesto mis pies pese a que mi padre llegó a trabajar allí de médico (y depurado por ello al final de la Guerra Civil). Cuando escribía el relato la isla llevaba años abandonada y expoliada y el narrador la imagina recuperada y sede de un espectacular Parador Turístico, que es lo que entonces se estilaba en parajes singulares como el de la Illa. Allí toman unas copas dos de los protagonistas de la novela, en una cantina llamada “La Logia” de una “Isla Republicana”…

Fui perdiendo poco a poco las esperanzas del Parador a medida que veía desde lejos pero con profundo desgarro sentimental el progresivo deterioro de las instalaciones del formidable Hospital de Sangre de los ingleses. Me había resignado ya a la pérdida definitiva del emblemático y formidable edificio cuando empecé a tener noticia de unos voluntarios que estaban desbrozando la maleza que invadía el viejo hospital. Alguna visita bajo el magisterio del imprescindible Sema Cardona Natta, me permitió ir viendo la gestación de las diferentes salas médicas y farmacéuticas mientras germinaba en mi cabeza la idea de una sala de oftalmología, pero tenía poco material, salvo algún viejo aparato, una apreciable biblioteca personal de libros de la especialidad y unos pocos instrumentos quirúrgicos de la época de mi padre. La cosa no daba para una sala, pero con el dinamismo de la diplomada en enfermería Mercé Bagur, auténtica ejecutora de la idea, nos pusimos en marcha.

Entonces apareció en escena mi viejo compañero y amigo de la Universidad de Zaragoza, Juan García de Oteyza, menorquín vocacional, quien, con un entusiasmo contagioso nos dio el empujón que necesitábamos. El doctor Oteyza contactó y ganó para la causa a otros oftalmólogos catalanes relacionados con nuestra isla, muy especialmente con la doctora África Menacho Viladot, también con casa en Menorca, quien por uno de estos prodigiosos azares de la vida acababa de dejar el consultorio de su padre, el doctor Rafael Menacho García -Menacho (1927-2018), para unirse a un grupo de especialistas. África vio el cielo abierto con la propuesta de colaborar en la isla del Rey, y así fue como el formidable legado de su padre ha pasado a la sala de oftalmología del Hospital, acabando por configurar una sala museística sin parangón en el mundo de la oftalmología, no solo por su contenido sino por la peculiaridad de reunir a tres sagas de médicos oftalmólogos.

Tanto el doctor Pedro Bosch Olives, mi padre, que ya he apuntado que llegó a trabajar en el Hospital Militar que sería después de los ingleses, como uno mismo, junto con mi esposa la doctora Valero y nuestro hijo Jordi con la doctora Sara García conformamos una de ellas. Luego tenemos al doctor García de Oteyza, cuyo padre Juan Antonio García de Oteyza Romero, fue un reputado oftalmólogo en Lleida y que hoy ve la continuidad de la saga con su hijo, el doctor Gonzalo García de Oteyza Delbés, y por fin, a la saga estrella de este original museo, la saga de los Menacho que se continúa hoy con la doctora África Menacho.

Estamos pues ante una auténtica e insólita Sala de las Sagas que nos llena de orgullo y también de agradecimiento a la Fundació Illa del Rei por la acogida y las facilidades y ayuda que siempre nos han prestado, y confiamos que nuestra aportación contribuya al esplendor de un enclave único y revalorizado ahora por la próxima apertura de la galería Hauser & Whirt.

Un brindis por S’Illa y su esplendoroso futuro.

Pedro J. Bosch

Suministro Eléctrico a la Isla del Rey

mayo 27th, 2021

La Isla del Rey tuvo subministro de energía eléctrica desde 1932. Sabido es la complejidad técnica que representa suministrar electricidad por un cable submarino.

Como es lógico, éste debe tener un muy buen aislamiento para evitar derivaciones a tierra (en este caso deberíamos decir “a Mar”), al mismo tiempo que deberá llevar una buena protección mecánica, para evitar su deterioro físico al rozar con el fondo marino.

En Menorca tenemos una buena prueba de ello con el cable submarino que desde 1974 y hasta el pasado año 2020 nos ha conectado con Mallorca. A pesar de que siempre se hablaba del “cable”, en realidad han sido 4 los cables que han unido las dos islas. El BOE de 21 de junio de 1974 dice: “…un cable submarino de aceite fluido de ciento treinta y dos KV por quinientos milímetros cuadrados, conductor de aluminio; de ciento sesenta y nueve mil setecientos cuarenta metros, con sus materiales accesorios, valor total CIF tres mil trescientas sesenta y cuatro millones ciento veintiún mil treinta liras italianas (casi 300 millones de pesetas) a favor de la Empresa «Gas y Electricidad. Sociedad Anónima (GESA), de Palma de Mallorca, para el transporte eléctrico entre las islas de Mallorca y Menorca, con vistas a la unificación del sistema eléctrico balear. … “

Pirelli, fabricó el cable con una longitud total de 169.740 metros, el cual ha cubierto los 42 Km de distancia con 4 tramos paralelos, y con una separación de unos 500 metros entre cada uno de ellos (en las cartas náuticas de la zona, se señaliza una franja de unos 2 km de ancho), desde Cala Mesquida (Mallorca), hasta Cala`n Bosch (Menorca), conectando así eléctricamente las dos islas.

El conductor – de aluminio – tiene una sección de 500 milímetros cuadrados, y para facilitar su refrigeración, el “aceite fluido”, circula por su interior, siendo bombeado de forma continua desde cada extremo, manteniendo la presión constante.

Además de sus múltiples capas de protección eléctrica (papel aceitado, yute, plomo, lino, cobre, caucho, etc.), para mantener la integridad física del cable iba recubierto de varillas de acero de 5 milímetros en toda su longitud (ver foto).

Pero el cable que nos ocupa hoy es el de la conexión de la Isla del Rey.

Según proyecto de 1932 – se adjunta plano – el cable submarino discurre desde el Muelle del Hospital en la orilla Sur del Puerto de Mahón, hasta la Isla del Rey cubriendo la distancia de 300 metros que la separa,

En el proyecto de 1932 sobre las instalaciones de cables submarinos para suministrar a las distintas islas del Puerto de Mahón, vemos que el suministro a la Isla del rey era de 250 voltios en Corriente Alterna. Dicho cable estuvo en servicio hasta 1964 en que el Hospital trasladó su actividad al nuevo Hospital Militar que se había construido en la c/ Vasallo, llamado Hospital General Cuesta Monereo.

Todos los lectores saben lo que pasó con la Isla del Rey: abandono, expolio, pillaje, barbarie, saqueo….

También le tocó recibir al cable submarino, ya que cuando los voluntarios accedimos a la Isla en 2004, nos interesamos por su recuperación, ardua e improductiva tarea.

Después de muchas gestiones, conseguimos que Prysmian (antes Pirelli) nos obsequiara con un cable submarino de 500 metros de longitud (no debe olvidarse que en esa zona la profundidad del Puerto es de unos 28 metros), cuya bobina tenia 3 metros de diámetro. El cable es trifásico, de alta tensión (15 KV) y con 16 cables de fibra óptica incorporada..

No fue tarea fácil su instalación, se contó con el apoyo de Gesa, CLH, (que regaló los transformadores), Ayuntamiento de Es Castell (facilitó la instalación de las cabinas en la cuesta) y además con un numeroso grupo de voluntarios lo llevamos a cabo.

En agosto de 2013 durante la celebración del Foro Menorca Illa del Rey – ese año se dedicó a la arqueología y fue presidido por SM la Reina Dª Sofía – fue inaugurada la instalación, como lo atestigua una placa que en la Isla lo recuerda.

Hasta entonces la Isla del Rey se nutria eléctricamente por un grupo electrógeno – obsequio de Autoridad Portuaria – el cual nos dio servicio hasta que finalmente conseguimos conectarnos a la red de Gesa tal como hemos relatado.

La Fundación Endesa posteriormente se hizo cargo de la iluminación artística y ornamental del edificio histórico, que se puede observar cada día al atardecer y hasta bien entrada la noche.

Jose Mª Cardona Natta

Ingeniero Técnico Industrial

Luces, procesadores y un haiku

marzo 31st, 2021

In memoriam

Bernat R. Sbert

(1999-2020)

El pasado domingo 21 de Marzo se puso en marcha el modelo de señalización marítima del puerto mahonés que describió mi nieto en estas páginas el 7 de Agosto de 2019. Bernat por desgracia no pudo terminar su proyecto, recogieron su antorcha con la intermediación de José Mª, el profesor Ramón Reynés y sus alumnos Guillermo, Jesús, Jordi y Kevin, con una ilusión y dedicación para las que no tengo palabras de agradecimiento suficientes.

Pero la realización del modelo ha contado con la participación igualmente ilusionada de voluntarios de la Isla del Rey que con el mismo sentimiento quiero mencionar aquí: Pepe, con sus ideas fruto de un conocimiento y de una experiencia práctica de todo punto necesarias en un trabajo del que no teníamos nadie precedentes de referencia, Paco «de Lô» con su pericia en la preparación con los grandes paneles de soporte de la gran foto satelital del puerto, Diego soldando los soportes de acero inoxidable imprescindibles para soportar este montaje de 6m de largo por 2,5m de alto, Pedro y Vicente con la instalación eléctrica, José y Toni con su disponibilidad para el transporte, y tantos más.

En la retaguardia han actuado con sus potentes medios tecnográficos Kike Sastre, utilizando fotos satelitales proporcionadas desinteresadamente por Silme y por José Barthélemy de la APB, quien además aportó las características de las 38 señales existentes, y sin olvidar la Brigada de Obras del ayuntamiento d’Es Castell que nos permitió trabajar en su taller del Polígono. A todos ellos mi agradecimiento más sincero.

Luces pues, muchas y no sólo técnicas, y por supuesto un trabajo de control de procesos con circuitos integrados, circuitería electrónica fabricada en China y programación ad hoc que hay que destacar también, por ser fundamental para el proyecto. Asimismo, citar como elemento peculiar el haz direccional que está instalado en la azotea de la casa Venecia en medio del puerto que, como todos los patrones y capitanes saben, indica con precisión el rumbo a tomar una vez han salvado el paso entre las boyas interiores de la boca del puerto. Se trata de una señal amortiguada, con un período de 3 segundos, que en el modelo se aloja en una cápsula que el profesor Reynés fabricó con una impresora 3D. Me atrevo a decir que es la primera pieza de esta tecnología visible en la Isla del Rey.

Como podéis ver, un abanico amplísimo de colaboración que se enmarca dentro del ambiente de trabajo de esta obra inmensa que constituye dotar de cuerpo y de alma de nuevo a esta isla increíble que durante tantos años estuvo olvidada y casi desdeñada en medio del gran puerto de Menorca.

Y la anécdota que me permitiréis ahora es la de mi muy querido nieto, quien en un momento determinado del proyecto me dijo que en las placas de circuito impreso había sitio para un haiku… Yo sabía tanto de haikus como de biología de las anémonas, pero ya me tenéis buscando en la red qué demonios era un haiku… y componiendo uno en cuanto supe que era una corta estrofa propia de la poesía japonesa. Y ahí está por quintuplicado, una copia en cada controlador.

Podéis comprender que no oso reproducirlo aquí, por modestia comprensible, pero estoy dispuesto a enseñároslo cuando nos visitéis.

Oscar Sbert Lozano

Ingeniero Industrial

Lángara

marzo 19th, 2021

Sabido es que el próximo 17 de julio se inaugurará D. M. en la Isla del Rey, el Centro de Arte Contemporáneo Hauser & Wirth Menorca.

Sin duda y conocida ya por todos, es una muy buena noticia, dado que esta firma es conocida mundialmente por ser una de las primeras del ranking mundial dedicadas a esta modalidad de Arte.

El espacio expositivo, con más de 1500 metros cuadrados (sin contar los servicios complementarios: cantina, servicios, aseos, etc.), se ubica en el que la Fundación Hospital de la Isla del Rey, viene denominando “Edifico Lángara”.

Isla del rey año 1935

Este edificio – a modo de barracón – fue construido en 1784, en la época en que Menorca era española (entre la segunda y la tercera dominación inglesa), tiene 120 metros de longitud, por 14 de ancho.

Fue construido en dos fases, perfectamente visibles y diferenciadas, dado que el extremo norte tiene sus vigas de hierro, mientas que la zona sur y con techado a distinta altura, las vigas son de madera.

El nombre con el que denominamos “Lángara” a esta construcción, se debe a que se construyó para alojar a una parte de los componentes de la escuadra española, al mando del Teniente General. D. Juan de Lángara, que se “reagrupó” en el Puerto de Mahón, antes de salir para la conquista de Tolón en 1793.

Escuadra Almirante Lángara-propiedad del Museo Militar de Menorca

Dicha escuadra estaba formada por 46 buques de distinto porte (24 Navíos, 16 Fragatas, 2 Corbetas y 4 Bergantines), totalizando 2544 piezas de artillería (cañones).

Entre el personal para el gobierno de los buques, (tripulación) y el personal de guerra (guarnición), totalizaban 19123 hombres.

Naturalmente, en esta cifra se incluye a los Oficiales de Guerra (Brigadieres, Capitanes, Tenientes y Alféreces de Navío y de Fragata) y a los Oficiales Mayores (Cirujanos, Capellanes, Contadores, Pilotos, Pilotines, etc.), según se detalla para cada tipo de Buque y según su “porte”, en el Reglamento General de las guarniciones y tripulaciones con que ha resuelto el Rey se armen en adelante los Buques de su Real Armada, tanto en tiempo de Paz como de Guerra, con proporción a sus portes, y calibres de la Artillería que montan.

Considere el lector la importancia que suponía en aquellos momentos para la población y la economía de Menorca – en cuanto a provisiones, suministros y servicios a ofrecer se refiere – el hecho de añadir casi 20000 miembros de la escuadra, a los 30000 habitantes que tenia la Isla en esa época.

Dado que la Isla del Rey, según el actual PTI, tiene una calificación de “alto nivel de protección y teniendo en cuenta el interés con el que los miembros de la Fundación Hospital de la Isla del Rey queremos mantener e incrementar si es posible, la población de la Podarcis Lilfordi Baleárica (la “sargantana” autóctona), dado que es una subespecie única, y aún considerando que en otras épocas hubo una presencia humana muy considerable – entre otros, los enfermos (como apoyo al Lazareto) de la epidemia de fiebre amarilla en 1821, además de los mas de 3000 hospitalizados procedentes de la conquista de Argel en 1830 etc. – nos interesó estudiar, analizar e investigar la realidad del momento para poder averiguar la “presión humana” que hubo en la isla del Rey en 1793, cuando la escuadra española vino a hibernar en nuestro Puerto, dado que era evidente que para tratar y atender (y no solo curar) a los hospitalizados en la isla era necesario disponer de un buen jardín de plantas medicinales, huerta, ganado, aves de corral, animales domésticos, etc.

En las investigaciones que hemos llevado a cabo, con el fin de documentar fehacientemente el origen, utilidad, motivación y destino que tenia cada uno de los espacios y edificios de la Isla del Rey, una vez descartada la posibilidad de que el edificio Lángara hubiese podido acoger a todos los miembros de la escuadra (casi 20000 hombres, iniciamos un estudio considerando que “solamente” se hubiesen alojado en el mismo, el personal de guarnición (infantes y artilleros), dando por sentado que el resto (tripulación) podrían haber permanecido a bordo de sus buques.

No obstante, y aun así, serian 8781 los alojados en el edificio de referencia, cifra muy improbable, a pesar del considerable espacio (mas de 1500 m2) de que disponía el edificio en cuestión.

Por lo que, una vez debatido el tema y contrastadas otras opiniones, el Comandante de la Base Naval de Mahón el CF D. Guillermo Coll, nos sugirió la posibilidad de que probablemente, visto el elevado numero de enfermos que habitualmente en esa época llevaban a bordo los buques, era posible que el edificio Lángara se hubiese construido para alojar a los enfermos (y también heridos) de los buques, dada su proximidad al Hospital que ya había en la Isla del Rey, con el fin de poder garantizar su correcta atención. Evidentemente, esta es la nueva línea de investigación que seguimos actualmente.

Debe tenerse en cuenta la escasez de determinados alimentos (especialmente de carne), que se padecía en la isla, lo cual afectaba a la salud.

Dando por supuesto que si de alojarse solamente se tratara, podrían haber construido un edificio ex profeso en la orilla norte del Puerto, próxima a la misma Base Naval.

Ahora intentamos dilucidar cuantos hombres estuvieron simultáneamente en la isla, considerando que no todos los buques llegaron al Puerto de Mahón al mismo tiempo. Algunos procedían de Cádiz y mas tarde llegaron otros procedentes de Cartagena. Algunos llegaron a Mahón pocos días antes de zarpar para la conquista de Tolón.

José Maria Cardona-Natta

Ingeniero Técnico Industrial

Espadas históricas navales

marzo 7th, 2021

Recientemente La isla del Rey recibió unas espadas, donadas por Graham Capel, un socio del Nelson Society y del 1805 Club, especialistas en la historia georgiana del Reino Unido. Al final de los años 60 Sr. Capel, junto con Sr. Ian Warren BEM, construyo el bar Golden Eye en el acantilado de Cala´n Porter.

Estas espadas no fueron identificadas correctamente así que, después de una larga y laboriosa búsqueda en varios libros e Internet, creo que he conseguido las historias de estos tesoros. Fue un viaje interesante a través del tiempo para descubrir donde y cuando las espadas se usaron o estaban expuestas. Uno no se da cuenta de cuantas variaciones hay y las países diferentes quienes fabricaban o copiaban las mismas.

Habiendo construido una vitrina con el ayuda de un amigo carpintero, Mark, ahora están expuestas en el sala Británica.

Mirando la vitrina y empezando desde arriba, la primera espada es un alfanje. Fue una espada usada en abordajes y en combate, favorecida tanto por piratas como marineros ya que, con su forma curvada, era de fácil manejo y se podría llevar en el cinturón. Fue fabricada en India y es una <<Talwar>> india tradicional.

La siguiente es un <<Firangi>>, significa extranjero, también fabricada en India. Alrededor de unos 30% de espadas de combate se fabricaban en aquel País. Es una espada grande y obviamente usada. La empuñadura esta extendida para poderlo usar con ambos manos a la vez, una practica común tratándose de espadas grandes y pesadas.

La tercera es una espada típica de combate y fue usada hacia el final del Siglo 18, posiblemente 1794. Muy favorecidas por Capitanes y Tenientes, se conocía por ‘colgador curvada’.

La próxima es la verdadera <<joya de la corona>>. Es el mismo tipo usado por el Vicealmirante Lord Horatio Nelson, quien seguramente llevaba una cuando vino a Menorca en 1799; una espada de vestir usado por los oficiales superiores de Marina y fabricado por el herrero Richard Teede de The Strand en Londres, bien conocido por producir copias. Tiene la típica <<empuñadura de 5 bolas>> con adornos dorados, incluyendo el pomo en forma de cojín, la empuñadura de hueso lleva una chapa dorada grabada con un ancla enredado y una corona. En 1806 un maniquí del Vicealmirante Nelson se exhibió en la Abadía de Westminster, luciendo una espada replica; su espada personal había sido puesto junto a él en su ataúd. Esta espada es seguramente, una copia pero, a pesar de esto, no deja de ser un trabajo bello.

Seguidamente, tenemos la espada de un oficial de infantería victoriana, probablemente de hacia el año 1845. Este modelo fue de gala pero seria usado como espada de lucha si fuera necesario. Es similar a las espadas empleadas por los Granaderos Británicos del mismo periodo que llevaban una vaina niquelada con puntera; boquilla y dos anillos para las correas de suspensión.

La sexta es una <<Rapier>> o, dándole su nombre correcto en castellano, Espada Ropera, hecha por herreros españoles o bien, ingleses. Estas espadas se fabricaban para luchar mano a mano, de esto la guardamano característico. Fueron populares durante los siglos 16 y 17.

Finalmente hay otra Espada Ropera. Una espada fina y ligera, más bien para duelos, sin duda fue usado para otros propósitos. Dado su estilo refinado, es seguramente de fabricación española.

Es difícil ponerles fecha a muchas espadas ya que pueden no llevan marcas distintivas y hay muchas copias o falsificaciones hechas para conseguir grandes beneficios, cosa muy común durante la época Victoriana.

David Nuttal

Fontanero jubilado

Barras y Estrellas en la Isla del Rey

febrero 21st, 2021

Con frecuencia, una nueva incorporación de objetos al antiguo hospital militar provoca interrogantes en quienes los acogen y acondicionan para poder ser expuestos de forma coherente. En esta ocasión, al debate han dado lugar dos banderas de los EE.UU. que un destacado donante de esa procedencia (un contra-almirante de la marina retirado) ha donado para ser expuestas en la sala correspondiente, sala que documentará la presencia de la flota norteamericana, es decir, de su «Mediterranean Squadron», en nuestro puerto, a lo largo de la primera mitad del siglo XIX.

Que no sean iguales y obviamente distintas a la bandera de los Estados Unidos que todos tenemos en mente es la primera sorpresa, con lo que las consultas a la red para averiguar el trasfondo de la cuestión han echado humo. Una de ellas tiene quince estrellas blancas en fondo azul y quince barras alternativamente rojas y blancas, eso sí, todo ello en la disposición habitual. La otra en cambio tiene treinta y tres estrellas y trece barras, número de barras que se verifica ser el de la bandera actual.

De todo ello hemos concluído que curiosamente la bandera de los EE.UU. tiene su origen en la bandera colonial de la Compañía británica de las Indias orientales, como puede apreciarse en las imágenes. Se sabe que Franklin lo sugirió a Washington, alegando que de hecho las colonias que querían independizarse ya contaban con una bandera propia.

1. Bandera de la Compañía de las Indias orientales

2. Bandera adoptada para los EE.UU. en 1777, diseño de Francis Hopkinson

Fue el Segundo Congreso continental el que aprobó la pertinente Resolución sobre la Bandera el 14 de junio de 1777, con un diseño que fue modificado por primera vez en 1795, añadiendo dos estrellas y dos barras (roja y blanca) para significar la incorporación de los estados de Vermont y Kentucky.

Esta es una de las banderas que han llegado a la Isla de Rey y precisamente una como esta, ondeando durante el ataque británico a Fort McHenry en 1812, fue la inspiración para la letra del himno de los EE.UU., tan magníficamente interpretado por Lady Gaga durante la toma de posesión del presidente Biden. Históricamente, esta bandera ondeó durante la presidencia de George Washington y es la que debieron de exhibir las naves del «Mediterranean Squadron» al principio de su presencia en nuestro puerto.

3. La única bandera con 15 estrellas y 15 barras

4. La bandera con 33 estrellas

La segunda bandera es una curiosidad entre varias, puesto que se han ido añadiendo tantas estrellas a la bandera cuantos nuevos estados se han incorporado a la Unión. Y ya sin variar el número original de trece barras, siete rojas y seis blancas. La versión de treinta y tres estrellas sería la que ondeaba en las naves americanas cuando terminó la existencia del «Mediterranean Squadron» como tal, a mediados del siglo XIX, y corresponde a la presidencia de Abraham Lincoln.

Oscar Sbert Lozano

Ingeniero Industrial

¿Qué hace un agrónomo como tu en una traducción como esta?

enero 21st, 2021

Los que llevamos tiempo en el voluntariado de s’Illa del Rei, sabemos muy bien lo que significa y cuales son las consecuencias de una propuesta de colaboración sugerida por el presidente de la Fundación.

Escribo estas líneas con todo el cariño y el respeto que hemos desarrollado entre nosotros, en estos años de estrecha colaboración en la tarea de llevar a buen puerto la recuperación del hospital naval construido por los ingleses en 1711. Una joya arquitectónica y una parte fundamental de la historia de Menorca, en todo caso de la historia moderna de la isla.

Se ha escrito mucho sobre la génesis de este proyecto de restauración y de cómo un reducido y muy heterogéneo grupo de personas, de lo que ahora a menudo se llama sociedad civil, ha podido hacer para vencer la desidia de sucesivas administraciones pasadas y ofrecer a los menorquines y a sus visitantes, un lugar que permita hacer un recorrido por los últimos 14 o 15 siglos de nuestra historia. Es también una historia de liderazgo muy especial y, a veces, debatido.

La pandemia provoca a menudo en las personas, entre muchas otras cosas positivas, un ansia de colaboración y un número de horas a disposición para trabajos que de otra forma nunca encuentran el tiempo para ser llevados a cabo.

Dentro del impresionante legado del doctor Juan Camps, contemporáneo de Mateu Orfila, recibimos un tratado de oftalmología del siglo XVIII, firmado por un tal John Taylor, desconocido para muchos de nosotros, pero que era el oftalmólogo del Rey Jorge II.

Como parte de las actividades de la Fundación, alguien propuso que seria interesante la tarea de traducir esta obra. Como se suele ser el caso entre los voluntarios, se encontraron tras algunas rondas, los suficientes para iniciar el trabajo.

Y como acostumbramos a hacer en s’Illa del Rei, nos distribuimos el trabajo y nos lanzamos a ello con toda la energía de la que somos capaces.

Pocos meses después y tras 23 capítulos de esta obra, descubriamos a un charlatán oftalmólogo ingles, o como se llamara en esa época, en la que los conocimientos en este campo eran limitados, que escribía en un inglés antiguo, con grafía algo diferente de la actual y que describía operaciones y tratamientos que realizaba “in vivo” o sea a lo bestia en sus pacientes. Tras cada operación se recreaba en auto alabanzas, alimentando así su inmenso ego.

Descubríamos también -gracias Internet- que había tenido una cierta fama en Europa y que había tratado a gente de alta alcurnia, algunos de los cuales quedaron algo afectados por sus operaciones. Bach y Händel fueron algunos de los más famosos a los que dejo ciegos intentando eliminar unas cataratas.

Era también un nómada itinerante que se movía por Europa, no como los que ahora gracias a Internet y el teletrabajo, pueden acomodarse a lugares lejanos a su sede física de trabajo, sino que para evitar los problemas del “día después” de sus operaciones, normalmente importantes. Así evitaba las reclamaciones y dejaba la responsabilidad en otras manos, a las que siempre podía culpar del mal seguimiento de la recuperación. Me suena esta forma de hacer, y con esto de la pandemia, todavía más.

Hasta ahí, pues normal, cosas de la vida. Aprendimos, cada uno de la docena larga de traductores, muchas cosas sobre operaciones e historia de la oftalmología, términos antiguos que nos sonaban a latinajos, que nos obligaban a rebuscar en diccionarios y encontramos términos intraducibles así como una forma de escribir muy diferente de la nuestra actual, con frases kilométricas, sin comas, con algún punto y coma salteado, resultando en párrafos imposibles.

Cada uno de nosotros hizo su trabajo con mejor o menor suerte, pero todos con la buena voluntad que nos caracteriza y al final el trabajo resultado quedo aparcado en un cajón virtual.

Llegó la primera ola de la pandemia y la disponibilidad de la que hablábamos anteriormente.

Y en s’Illa del Rei, si preguntas…date por muerto.

Cometí el “error” de preguntar y como podía suponer, me tocó el premio ¡ Tan inteligente que parecía el muchacho…!

Bueno, estaba confinado, tenia tiempo y a ello me lancé.

12 traductores, 12 métodos, 12 criterios, 12 tipos de letra, 12 tamaños, 12, 12, 12 de todo. ¡La locura total!

Pero como todo en la vida, hay que ponerse a ello y poco a poco, las cosas se hacen. Gracias a la colaboración de algunos voluntarios, en especial la de José María Vizcaíno, logramos armonizar los tipos y formatos, pegar, limpiar los textos y darle algo de sentido a 23 capítulos que se resistían como leones a ser ensamblados y formateados.

Incluso me sirvió para aprender detalles de Word que no había nunca imaginado podrían estar por ahí, escondidos entre las pestañas…

La lectura final es realmente interesante, por decirlo de alguna manera, ya que los comentarios del Chevalier John Taylor sobre su trabajo y el de los que le precedieron, son jugosos, a veces políticamente incorrectos, cosa que no parecía preocupar al Chevalier.

Si bien, como decía, la lectura puede parecer en ciertos capítulos interesante y incluso apasionante por los “innovadores” métodos, algo sangrientos y ciertamente invasivos como se dice ahora, el bloque es verdaderamente difícil de digerir para un lego en la materia.

El debate actual es como presentar este trabajo, como hacerlo atractivo para un lector no profesional, que esté simplemente interesado en la historia y en la evolución técnica de esta especialidad de la medicina.

¡Menos mal que no existía Tweeter en aquellos tiempos…a lo mejor le habrían cortado el hilo o anulado su cuenta, como a uno muy famoso que todos conocemos!

En ello estamos…

Alfredo Fenollosa Domènech

Ingeniero Agrónomo