Un Británico en la Isla del Rey

octubre 9th, 2017

 

 

Habiendo vivido en Menorca desde, ya ni me recuerdo – tal vez 1971 – pase mis primeros años aquí  como cualquier joven pasándoselo bien. Si recuerdo de haber ido al Isla del Rey: entonces estaba muy abandonada y lo único que recuerdo fueron las cisternas en el centro.

Y pasando los años, oí que había voluntarios quienes iban allí a trabajar los fines de semana. Me preguntaba a mí mismo ¿cómo puedo tomar parte?  Entonces me pidieron si podría ir a reparar el órgano eléctrico en la Capilla Anglicana. Bueno fui, en una barca de goma hinchable, con mis herramientas. El ver este edificio abandonado y la Capilla restaurada me impacto mucho. La reparación del órgano fue fácil y mi amigo Nick, el organista, estaba muy contento.

Encontré a Mike Martin y el General, a quien le gustaba la música rock que Nick estaba tocando aunque dijo que no era lo más adecuado para una mañana del domingo. No había corriente eléctrica pero yo llevaba un transformador portátil que suministraba electricidad.

Estaba asombrado por este lugar; un otro mundo. Me pidieron si podría echar una mano. Siendo fontanero, ayude instalar agua corriente a los servicios y un sistema de riego. Iba entre semana para ponerlo todo en marcha, trabajando con mi amigo Nick. Era muy divertido trabajar; parar a tomar una cerveza y hablar con Xiscu y Toni Barber, luego volver – en el hinchable – a la tierra firme y la realidad.

Las cosas fueron mejorando, otro órgano; otro organista quien tuvo pequeños problemas.

Vinieron más gente, a quienes llegue a conocer, preguntando que podrían hacer. Limpiamos el huerto y allí instale servicios nuevos, al estilo antiguo. Toni Barber instaló un sistema de riego para los naranjos, los limoneros y los nísperos. Marga emplea la fruta para cocinar y al otro lado del edificio hay una higuera, de la cual ella también aprovecha los higos.

Y sigue el viaje; vi las dependencias antiguas de las monjas y una bonita capilla restaurada. Quería involucrarme en la restauración de estas dependencias, así que me mandaron ayudar con restaurar la zona de baño de las monjas.

Todos los que vienen, vienen a cavar, excavar o solamente hecha una mano.

Hay un cierto encanto. Las mañanas del domingo son como una droga. Es que todos quieren ser parte de la historia y dejar su sello en la restauración.

Si uno estuviera enfermo, como aquellos años atrás,  le mandaran  a la Isla, seguro que iba a recuperarse. El aire es distinto; hay una tranquilidad; es un mundo diferente, casi hipnótico.

Ir el domingo a la mañana es un viaje a un pasado que quieres volver a vivir. Cuando suena el claxon, a las 10.30., se acaba tu fantasía y disfrutas del desayuno creado por Marga y sus ayudantas.

He llegado estar tan fascinado con la historia que estoy investigando la ocupación Británica de Menorca durante el siglo XVIII; cosa que no hubiese hecho de joven. La Historia es algo que nos enseñan en el colegio a lo cual, quizás volvemos con más interés años más tarde. La Isla está impregnada con historia náutica y médica. Mientras escavaba uno de los sótanos encontré unas pintadas antiguas: Pierre Diard, con la fecha. Así que le busque por Internet y resulto ser un naturalista y explorador francés del siglo XVIII. Empecé una búsqueda para todo tipo gente y cosas. Por ejemplo, el relato de tres monjas de Santa Clara en Ciudadela y unos oficiales Ingleses. Mi esposa y yo produjimos un panfleto con la historia, lo cual se puede comprar en la tienda.

La visita de Almirante Nelson en 1799 es otra historia que he perseguido, hasta tal punto que estoy construyendo una maqueta del HMS Foudroyant, su navío por aquel entonces, y recopilando un libro sobre el mismo. Me he hecho socio de la Sociedad Nelson y he adquirido un par de recuerdos hechos del cobre del casco de dicho buque. También soy socio del Club 1805, quienes han llegado a ser un gran apoyo a los trabajos en el Hospital Naval del Isla del Rey y han hecho unos donativos gracias al esfuerzo de Lorraine Ure. Estas sociedades ayudan mantener nuestra herencia Británica en la Isla y a cumplir el objetivo de General Luis Alejandre de restaurar el Hospital a su antigua gloria. Nunca volverá a ser un hospital funcional, pero si un muestrario de la vida en Menorca en otros tiempos.

Que llueva o brille el sol vamos todos los domingos al trabajo, totalmente voluntario, gente de distintas nacionalidades, a charlar, a discutir proyectos actuales y venideros y hablar con amigos cuando hace tiempo que no se ven.

Recuerdo bien la visita de Su Majestad la Reina, Doña Sofía. Todos trabajamos duro para preparar a los jardines y el entorno, para que quedase bien. Doña Sofía llego en helicóptero, ¡Qué emoción! ¡Una dama maravillosa! ¡Y nos apretó la mano a los voluntarios! ¡Qué momento de orgullo!

He conocido una serie estupenda de gentes de toda clase pero uno de mis más cariñosos recuerdos es de haber sido presentado a un hombre, descendiente de un marino quien estuvo en la batalla de Trafalgar abordo de HMS Victory, navío de Almirante Nelson, donde perdió una pierna. Hace años también trabajé en un apartamento en Cala Figuera, propiedad de una señora descendiente directa de la hija de Almirante Nelson, Horatia. Solamente me enteré de esto hace poco pues ella, ahora, es la Presidenta de la Sociedad Nelson.

Me gusta pensar que los voluntarios de Isla del Rey seguimos en un viaje de descubrimiento del pasado, para que próximas generaciones pueden disfrutar de lo que hemos hecho y de lo que hemos descubierto.

 

David Nuttal

Fontanero jubilado

 

Mi Isla del Rey

octubre 6th, 2017

 

 

Desde mi terraza en el Puerto de Mahón, en Es Castell, frente a la Isla del Rey veo todos los días el amanecer con la ilusión de que este nuevo día me traiga algo maravilloso.

Y, amanece que no es poco.

 

 

Veo el impresionante edificio del Hospital en el islote que recoge la historia de mil batallas acontecidas aquí y fuera de estas tierras siempre náuticas.

Siento su presencia callada pero contundente, con la voz de mil marinos, mil soldados mil, campesinos y mil cristianos.

 

Menorca entra en la historia en el siglo 13 pero ya mucho antes era visitada por navegantes del Mediterráneo y de todos ellos queda algo en el islote del La Isla del Rey. ¿Desde cuando? Desde el principio de los tiempos porque no hay nada más acogedor ni más protector que una isla dentro de otra isla. Las dimensiones de la basílica paleocristiana nos dan una idea de la importancia del islote y la comunidad que la frecuentaba, en el siglo VI.

 

Que maravilla poder recorrer este espacio de historia conocida e imaginada, como voluntario en este reducto de humanidad, aventura, dolor y alegría de los tiempos. Poder formar parte de cada momento vivido por los que aquí estuvieron.

 

 

Yo soy un voluntario atípico, porque me gusta trabajar solo, para poder moverme por la isla y encontrarme con pequeños detalles, referencias que hacen volar mi imaginación y conectar con los que allí estuvieron y con sus miles de historias.

Hay una antigua carbonera en la casa de los médicos que aún está por reconstruir, donde una inscripción grabada en la pared, nos habla de que allí estuvo retenido un marinero llamado Pierre Diard en el año 1836 y que era natural de Nantes nacido en 1811, tenía 25 años. ¿Que locura de juventud cometería aquel pobre marinero para estar encerrado en esa lúgubre carbonera?, Seguramente se enfrentó con un superior al que disputaba los favores de una joven cantinera.

O simplemente enfermo o herido en este hospital un día cogió prestada una botella de vino de la despensa del director para tener un rato de alegría con algún compañero de habitación herido como él en alguna cruel batalla en la mar.

 

Que suerte para un peliculero como yo poder colaborar en la recuperación de este fantástico, imaginativo y real, enclave. Sentir personajes e historias, desde Abu Omar a Richard Kane, Historias de Nura o Melousa. Encontrarte con escritos de John Amstrong o Patrick O`Braian hablando de la Menorca inglesa del siglo 18. Jose Maria Quintana y su paseo por Mahón. Y con todos ellos te tropiezas rodando por este islote.

 

Yo recorro la costa de la isla, digo que buscando plásticos y limpiando embarcaderos y playas que ya no existen, pero la verdad es que lo que busco son historias, imágenes que me estimulen hazañas, amores y dolores. Historias vividas que murieron hace muchos años pero que impregnan cada roca, y cada rincón de este islote, como él en alguna cruel batalla en la mar.

Actualmente me dedico con un equipo de ingleses y un francés a cuidar y recuperar el entorno del muelle de las monjas, recientemente reconstruido. Las buenas mujeres obligadas por crueles doctores a bañarse en agua del mar para sanar aquellos problemitas de piel que nunca veía el Sol. Una caseta de piedra, dos bañeras para los enfermos que no podían caminar, una especie de piscina y un muelle. Que antes acompañaban a una playa que hoy ya no existe por causa de la crecida del mar y de las olas que producen los ferris al pasar por aquel angosto canal del Puerto de Mahon

 

Que privilegio formar parte de este maravilloso “equipo de locos”, como dice el jefe Luis. Que domingo tras domingo con pocos medios pero mucha ilusión, van recuperando un trozo de historia viva de la cuna de la cultura occidental, que es el Mediterráneo y Menorca que por su situación estratégica entre Europa y África y dentro de Menorca este reducto de encuentro de culturas que es la llamada  Isla del Rey.

 

Miguel Angel Dorronsoro

 

Controlador aéreo jubilado

 

 

Refuerzos de vínculos internacionales.

septiembre 6th, 2017

 

Mi marido siempre sintió un gran interés por la historia naval mundial porque de joven sirvió en la Real Marina de Guerra de Gran Bretaña. Cuando él murió en 2009, decidí donar gran parte de su biblioteca a la biblioteca del Antiguo Hospital de La Isla del Rey.

Entonces el general Luis Alejandre me animó a convertirme en una de los voluntarios de los domingos. Yo temía no tener ninguna habilidad manual que aportar pero él me dijo: <<Si tienes un par de guantes de caucho, siempre encontraremos tareas para ti. Por favor, ven el próximo domingo a las 8:30>>. Y, tal y como me sucede hoy, ¡no pude decirle que no! Así empezó mi historia en la Isla del Rey y pronto me convertí en una apasionada del proyecto.

 

Pensé que necesitábamos conseguir mayor proyección y darnos a conocer al extranjero y en particular a Gran Bretaña para obtener apoyos y recaudar fondos. Me uní al pequeño grupo de guías de visitas en inglés, leí todo lo que encontré sobre la historia de la Isla y me hice cargo de uno de los grupos de visitantes como mi amiga Beverly Ward. Todos los domingos procurábamos establecer enlaces y obtener recursos, además yo tenía una buena red de contactos internacionales gracias a mi larga carrera como organizadora de cruceros.

El General ahora me llama en broma <<Mi Ministerio de Asuntos Exteriores>>. Pero es verdad que me dediqué muy en serio a recaudar fondos para la Isla y conseguí algunas cantidades importantes de dinero e incluso una pequeña donación del gobierno Británico.

También hemos conseguido que la Marina Real y el antiguo astillero de Porstmouth se den cuenta de que el Hospital de la Isla del Rey es parte fundamental de la historia naval de Gran Bretaña y en junio de este año 2017 un grupo de 30 voluntarios disfrutamos de unas jornadas de bienvenida en Porstmouth.

Hace pocas semanas la Fundación de la Isla del Rey ha decidido restaurar la torre del campanario que hay frente a la gran torre del Hospital pero nos faltaba la campana original y nuestros amigos de Porstmouth nos han regalado una que en estos momentos está en camino hacia Menorca.

Pronto llegará y será el símbolo visible y audible de nuestra participación en la Historia de la Marina de Gran Bretaña.

Lorraine Ure

Profesional de turismo jubilada

Fer s´estiu a Menorca

agosto 23rd, 2017

 

 

De la mà d’uns bons amics menorquins vàrem arribar a l’illa un llunyà 25 de juliol de 1978, fa gairebé 40 anys. Avui, si mirem enrere, tot són bons records i moltes vivències.

 

El mar, les platges, els cargolins de sant Cristòfol, que marcaven el inici d’un nou estiu, les festes -cavalls, pilotes, albergínies, pomades, coca i xocolati-, postes de sol a Cavalleria, nits de lluna plena a Favaritx, descobrir taules i talaiots, barrancs i paratges d’interior bellíssims, tardes a Binigaus, camí de cavalls, la volta a l’ illa en veler…

 

Maó -música, òpera, teatre, conferències a l`Ateneu, xerrades a l’IME, Ciutadella -Lítica, el Roser, concerts al claustre del Seminari-, Aló -cinema cada dimarts -, Mercadal -tertúlies a la fresca-, pregons a les festes dels pobles…Tot això per nosaltres té sentit perquè ho hem compartit amb amics menorquins, que ja són part important de les nostres vides i que ens han ensenyat a entendre i estimar aquesta terra.

 

Hi ha moltes coses que ens han sorprès en positiu. Una d’aquestes ha estat veure com davant la desídia de l’administració, primer la militar i després la civil, naixia una associació de voluntaris per recuperar l’Illa del Rei del port de Maó, que estava molt malmesa conseqüència de l’abandonament i posterior saqueig. Tothom parlava de projectes però ningú en tirava cap endavant.

 

En un moment donat un grup de persones sense cobertura ni legal ni de cap tipus, fent honor a la frase de Raimon “qui perd els orígens perd la identitat “ van començar a treballar per recuperar l’Illa. Encara viu gent que hi va néixer!! No es podien deixar perdre almenys tants segles d’història!!.

 

A molts dels que no vivim sempre a Menorca, que el que som com a molt és fijos discontinuos, aquests voluntaris ens varen donar un exemple que no podrem oblidar mai. Així, des de fa uns anys, i des que vam disposar de més temps per nosaltres, calia decidir com tornar a Menorca tot el que ens ha donat i fer de voluntaris a l’ illa del Rei ens va semblar un bona opció per començar.

 

A l’ illa des de fa 13 anys, tots els diumenges de l’any, un grup nombrós de voluntaris regala temps, esforç, ganes i molta il·lusió per tal de recuperar aquest hospital militar anglès del segle XVIII; restaurant mobles, refent parets i teulades, fent tasques de jardineria, inventariant objectes, organitzant la biblioteca, omplint sales de història …

 

Avui l’illa del Rei és una realitat esplèndida i un projecte de futur de gran volada que ens entusiasma a tots. Museu ja visitable i actiu, futura seu d’un centre d’interpretació del port de Maó i possiblement d’un centre d’ art contemporani, que diu molt a favor de tots aquells que han lluitat i lluiten per fer-ho possible.

 

Nosaltres hi seguirem participant i mai ens cansarem d’agrair tot el que ens han donat aquests 40 estius menorquins.

 

Tere Arau i Josep Sauret

 

Voluntaris

 

Moments a Cor en la Isla del Rey

agosto 12th, 2017

 

El pasado sábado en la Isla del Rey, el grupo Moments a Cor, de la mano de su directora y alma mater, Elsa Perches, ofrecieron un variado recital de canciones, que entusiasmó a las más de 300 personas que acudieron por la tarde a este precioso paraje del port de Mô, el trasporte del grupo de góspel, se efectuó con nuestra zódiac y los asistentes al concierto de la mano de los Yellow Catamarans. El concierto era en plan altruista y solamente se pagaba el trasporte.

 

Nuestro presidente Luis Alejandre, me comentaba que este animoso grupo, de la mano de Elsa Perches, empezaron su andadura casi al mismo tiempo que el grupo de voluntarios de la Isla del Rey.

Eran tiempos que en la isla no había electricidad, que iluminábamos con un grupo electrógeno, que lo tenían que apagar porque hacía un ruido del carajo y entorpecía el concierto, pero era preferible cantar a oscuras que soportar el molesto ruido del vetusto grupo electrógeno.

El escenario estaba compuesto por unos tablones de madera, sobre unos cantons de marés. En la actualidad no solo ha mejorado el aspecto del edificio del viejo Hospital Naval británico, si no que el grupo musical, ha actuado sobre un nuevo escenario, facilitado por nuestro Ajuntament de Mô, cuando ha oscurecido se han encendido los pertinentes focos y luces de colores y la Casa del Capellán ha servido de camerino.

 

 

Lo que si no ha cambiado nada con el tiempo es la actitud animosa y la gran calidad en sus canciones, tanto de góspel como populares, por supuesto me refiero a Moments a Cor, que esta vez estaba formado por trece voces femeninas y una masculina, tres músicos y su directora.

El público estaba entusiasmado y emocionado, tanto que la directora Elsa, provocó que cantaran y bailaran juntamente con el grupo.

Al finalizar la actuación nuestro presidente Luis Alejandre, en agradecimiento les entregó una lámina enmarcada de Pedro Luis Mercadal, del Hospital Naval británico, además un libro a cada uno de los componentes. El equipo culinario de los voluntarios de la Isla de Rey, ofreció al público asistente y al grupo musical, unos pastissets acompañados de bebidas varias.

Solamente me queda felicitar de tot cor, a Moments a Cor, por la calidad de sus intervenciones, el haber contagiado al público asistente su entusiasmo y simpatía…Gracies a tot es grup i fins l´any que vé, si Déu vol.

José Barber Allés

Bancario jubilado

 

 

 

 

Un voluntario más de la Isla del Rey

julio 27th, 2017

 

 

Desde hace unos trece años un grupo de voluntarios y voluntarias de todas las edades y diversas nacionalidades, domingo a domingo, intentamos que este lugar recupere su esplendor y al mismo tiempo nos lo pasamos bien cada uno a nuestra manera.

Por ejemplo yo me encargo de ir grabando los acontecimientos que pasan en dicho lugar o los que tienen relación con nosotros y de este modo intento que sea un testimonio para las futuras generaciones no comentan los errores de tiempos atrás en destrozar un patrimonio histórico de nuestra estimada isla.

Existen muchas maneras de ser voluntarios; ayudando en la cocina, con una carretilla, una cámara, un ordenador, un pincel, etc., cada uno a nuestro modo y ritmo vamos día a día con nuestras ilusiones en que la cosa siga adelante.

Como es natural, nos podéis visitar; los Jueves a las 10 de la mañana y los domingos desde las 8,45 a.m. hasta las 11,20 aproximadamente, aunque ahora hemos incrementado doble visita un domingo por mes.

Podéis embarcar a con los barcos amarillos que están delante de Autoridad Portuaria del puerto de Mahón – Maó.

Encontráis unos voluntarios y voluntarias que tanto en castellano, catalán, inglés y algunas veces también en italiano o francés, os esperaran en el muelle del islote  y os explicaran que paso, que pasa y que pasara en ella.

No os cobramos entrada, tan solo os pedimos una pequeña aportación voluntaria para poder cubrir los gastos de rehabilitación del viejo edificio del Hospital Naval Inglés, también el desayuno que os ofrecemos al final de la visita es gratuito, vuestra aportación también ayuda para poder seguir elaborándolo.

Por último también podéis colaborar con el pago de una puerta, una sala, 47 m2 de baldosas o 153 m2 de baldosas del primer piso, etc.

Nada más, buen verano y os esperamos.

DANIEL FÀBREGA CARLÉS

 

 

Joaquin Molins y la Torre

julio 24th, 2017

 

Paco Tutzó trazaba hace unos días su perfil político con incursiones en su extraordinario lado humano. Suscribo  todo lo que describe, desde mi  conocimiento de la persona a la que conocí en la Barcelona del 2000-2001, aunque siempre con un tema y una referencia central: Menorca. Porque Joaquin nos quería, con nuestros pecados y virtudes.

La Fundación Isla del Rey tendrá siempre con él una deuda. Deuda más valiosa porque vino cuando nadie daba un duro por nosotros. La Torre central se venía materialmente abajo, cuando un voluntario  –Toni Gomila- un magnífico artesano del marés, arriesgó a decirnos: “si me proporcionáis un buen andamio, me comprometo sin prisa a recuperar “piedra a piedra, la torre”.

 

Las heridas se pueden ver aun en fotos del momento. El gran enemigo el viento llebeig que incrusta gotas de salitre en el marés y lo funde, lo deshace. ¿De dónde sacar un andamio apropiado?. Buscando amigos acudimos a la Fundación  Sagrada Familia de Barcelona más que experta en andamiajes. “Tienes a  Joaquin en Menorca”,  contestaron.

Se resistió poco. Al poco tiempo llegaba el andamio –aun hoy en servicio- junto a tres especialistas montadores que “encorsetaron” la torre.

Tras dos años de trabajos el resultado puede verse hoy.

Cuando nos sorprende su muerte, debemos al amigo el reconocimiento que merece. Una placa perpetuará su recuerdo entre nosotros en el  mismo pie de la Torre que nos ayudó a salvar. Y siempre tendrá nuestro agradecimiento, el hombre que nos comprendió y que -sin condiciones- nos ayudó a recuperar parte importante  de nuestra historia.

Luis Alejandre Sintes

General (R)

 

Menorca en la segunda gran guerra.

julio 13th, 2017

 

La magnífica exposición auspiciada por la Autoridad Portuaria de Baleares apoyando un buen trabajo de los profesores de la UIB, Juana Mª Petrus y Cels Garcia, que se expone durante este mes en la Isla del Rey, nos traslada a los cruciales momentos que vivió el Mediterráneo entre 1942 y 1943.

 

Por una parte se temía que veinte divisiones alemanas cruzasen la península para acceder a Gibraltar -6.000 españoles trabajaban día a día en la Roca, reforzando sus túneles y defensas-y norte de África, donde España no solo mantenía su Protectorado sobre Marruecos sino que en 1940 se había hecho con el control de Tánger. Por otra, los Aliados buscaban zonas seguras de desembarco en el Mediterráneo para estrangular al Eje por el sur. En Noviembre  de 1942 desembarcaban en Casablanca, Oran y en un cercano para nosotros Argel. No es extraño por tanto que las Baleares estuviesen en el punto de mira –“Vigilados desde el cielo”  se llama la muestra- de los aviones de reconocimiento de la RAF y de los EE.UU. como lo estuvieron Pantelaria y Lampedusa  y  mas tarde Sicilia. El gran mérito de los investigadores de la UIB es haber accedido a los archivos de Medmenham donde trabajaron interpretando fotografías de aquellos años  1.700 miembros de la RAF en su gran mayoría mujeres. Se abre a partir de ahora todo un mundo de interpretaciones históricas.

El ciclo para nosotros se cerraría en septiembre de 1943 cuando arribaron al Puerto de Mahón y concretamente al Hospital de la Isla del Rey los trescientos y pico de heridos y quemados del “Roma” el buque insignia de la  flota italiana hundido por Alemania en las Bocas de Bonifacio entre Córcega y Cerdeña. Muchos nos preguntamos durante muchos años el porqué de aquellas quintas cuyo servicio militar se prolongó hasta el fin de la Segunda Guerra. Aquí esta una de las claves.

Todo este ciclo se incorporará al Centro de Interpretación del Puerto de Mahón cuyas líneas maestras presentó el profesor Joan Alemany en el mismo acto de la inauguración. Los perfiles históricos, militares y navales, comerciales, hospitalarios, cartográficos, náuticos, deportivos y sociales del Puerto  deberán integrarse en una visión global, científica y a la vez entretenida. Es nuestro próximo reto, en tanto disfrutamos del regalo que significa para nosotros albergar la exposición sobre los puertos de Baleares durante la Segunda Guerra Mundial.

Solo nos queda añadir: ¡gracias APB; gracias UIB!.

Luis Alejandre Sintes

General (R)

Emigrando para mejorar

junio 28th, 2017

 

Mi nombre es Orlando Ocoró López, soy nacido en Jamundí, Valle del Cauca, Colombia, nacionalizado español, tengo 54 años de edad, desde hace 15 vivo en Menorca, isla a la que llegué en el año 2002 en busca de nuevas oportunidades, venía acompañado de mi único hijo David Orlando Ocoró Gallego, quien falleció hace 9 años a causa de la leucemia.

En mi país termine el bachillerato e inicié estudios universitarios de derecho, no terminados, por falta de recursos económicos, cuando llegué a Menorca trabajé en el sector de la construcción que era el único que recibía personal sin la documentación en regla como era mi caso, fui peón de albañil, ayudante de yesero y de pladur, posteriormente instalador de ese mismo material.

 

Desempeñando esos trabajos y por un contrato de trabajo y acreditación del tiempo de residencia exigido, pude obtener mi permiso de trabajo y residencia legal hacia finales del 2005; ya con la documentación en orden empecé a buscar nuevos frentes  de trabajo, llegando a desempeñarme como persona de mantenimiento y labores de vigilancia en la Fortaleza de la Mola, por un espacio de unos 10 meses, luego pasé  a trabajar como repartidor y expendedor en una estación de gasolina, por unos tres años; después como conductor de ambulancias del servicio programado;  una vez superada esta etapa y al quedarme en paro por el inicio de la crisis, obtuve el Certificado de Profesionalidad de Atención Sociosanitaria a Personas Dependientes en Instituciones Sociales, con el cual pude conseguir trabajo temporal, haciendo sustituciones como cuidador en el geriátrico, posteriormente  obtuve el Certificado  de Técnico en Cuidados  Auxiliares de Enfermería en el Instituto Cap de Llevant a la par que  el Certificado de Profesionalidad de Actividades Administrativas en la Relación con el Cliente, actualmente y gracias a haber obtenido el  título de Auxiliar de Enfermería me desempeño como Monitor de la Fundación Carlos Mir, que se dedica a la atención a Personas con Discapacidad, Entidad en la cual llevo ya dos años trabajando, estando allí, me enteré que una compañera hacía labores de voluntariado en la Isla del Rey y como quiera que me motivaba hacer este tipo de labores, le pedí que me hiciera el favor de hacerme el contacto necesario para ello; me presentó al General Luis Alejandre, quien es una de las cabezas visible de la misma,  y quién me recomendó que fuera a hacer la  visita a dicho sitio y exponer mi deseo de ser voluntario.

Una semana después de esa conversación me dirigí hacia la isla a efectuar la mencionada visita y allí pude comprobar in situ la excelente recuperación que están llevando a cabo los integrantes de la Fundación Hospital de la Isla del Rey, de todo el antiguo recinto hospitalario, pude comprobar por la visión de fotografías, del estado del recinto antes de la intervención de los voluntarios, y del estado que presentaba después de su recuperación, gracias a la labor del voluntariado; como quiera que aún falta mucho por hacer, me decidí a formar parte de aquel grupo de amigos que se dedican cada domingo del año, sin importar las condiciones climáticas, a aportar su granito de arena para que, tanto la Isla en sí como, su emblemático hospital recuperen su antiguo esplendor, luego convencí a mi esposa Mercedes, enfermera de profesión, para que también formara parte de dicho voluntariado y así cada domingo que podemos nos dedicamos a aunar esfuerzos para conseguir que tan meritoria labor salga adelante.

Nuestras labores han consistido en la reposición de baldosas deterioradas, por otras en mejores condiciones tratando de conservar la uniformidad de los suelos, como de ayuda en la recuperación del muelle de las monjas, adecuación de salas de visita y actualmente estamos trabajando en la recuperación del camino hacia el antiguo depósito de cadáveres de dicho hospital.

En mis ratos de ocio juego al billar a tres bandas en el Centro Cultural de Alaior del cual soy socio, o me dedico a dibujar un parchís como pasatiempo, hace poco elaboré uno en una tabla de madera de 50×50, el cual decoré con fotos de la Isla del Rey, lo hice enmarcar  y lo doné a la Fundación con el ánimo de que, bien por venta o por rifa, sirviese para recaudar fondos destinados a la Fundación.

Las pinceladas de mi vida en este escrito tienen como único fin, el de animar a todo aquel que  lo lea, a motivarse y formar parte de nuestra Fundación, para así lograr que se mantenga activa; si por alguna razón no puede hacerlo, su contribución económica a la misma servirá para llevar a cabo las restauraciones necesarias en el Hospital de la Isla del Rey y sus instalaciones anexas. Un abrazo, buena semana y no olvide que en sus manos está el futuro de nuestra hermosa Isla del Rey dentro de la paradisíaca Isla de Menorca.

Orlando Ocoró López

Auxiliar de Enfermería

La Illa del Rei visita el Museo de Menorca

junio 14th, 2017

 

El pasado jueves 18 de mayo un grupo – de algo más de veinte personas – voluntarios de la Isla del Rey,  dentro de las actividades culturales, que periódicamente organiza la Fundación Hospital de la Isla del Rey, para los voluntarios, visitamos en el Museo de Menorca,  la exposición dedicada a Pascual Calbó. Una de las actividades que se organizaron – año Pascual Calbó –  con motivo del 200 aniversario de su muerte.

De la mano de Cristina Andreu, que atendió nuestro grupo,  pudimos situarnos en la época del Mahón en que vivió el joven Pascual, así como el devenir de su actividad artística (no solo la pintura) a lo largo de los viajes que realizó, estableciendo su residencia en Italia, Austria, Sto. Domingo, Cuba, etc.

Pudimos admirar algunas de sus magníficas obras, especialmente los retratos de personajes conocidos de la época, así como trabajos realizados durante sus viajes. Algunos pudimos recordar las actividades que, organizadas por el Instituto que lleva su nombre, se celebraron en el año 2002, con motivo de celebrarse el doscientos cincuenta aniversario de su nacimiento.

Además de conferencias sobre el personaje, asistimos a la colocación de la placa en su casa natal en S’Arravaleta  y siguiendo sus pasos, realizamos un viaje a Viena, junto con padres, alumnos y profesores del Instituto.

En el Museo de Menorca, después de admirar además – entre otras cosas – la reproducción digitalizada de las obras de Pascual Calbó, finalizamos la actividad, con la sensacional visión del mapping, en el patio de claustro.

Desde aquí nuestro agradecimiento a Carolina, su directora, y a la anfitriona Cristina, por sus magníficas explicaciones. Gracias!.

José Maria Cardona-Natta

Ingeniero Técnico Industrial