¿Y los franceses?

abril 20th, 2018

 

 

Fiel a los objetivos que rigen la actuación de la Fundación Hospital de la Isla del Rey, que no sólo persigue la recuperación de los elementos materiales de la Isla sino también la parte de la historia que le afecta, estamos a punto de publicar un nuevo libro que esperamos tenga muy buena acogida.

Se trata de la reedición de “La influencia francesa en la Isla de Menorca. Siglos XVIII y XIX” escrito por Mª Dolores Asián Román, publicado en 1981 y desde hace años agotado.

Lo que nos ha llevado a ofrecer esta nueva versión del citado libro ha sido el interés creciente que suscita la presencia francesa en Menorca (que tuvo lugar en diversas ocasiones) así como recordar lo que ha supuesto para la sociedad menorquina la “influencia” de su legado.

Hemos querido, también, añadir un cierto valor a la obra original pensando que los lectores y, particularmente los franceses, no tienen por qué tener un conocimiento profundo de determinados hechos acaecidos en Menorca por lo que se han incluido notas al pie, con referencias, tal vez obvias para alguien pero que otras personas encontrarán clarificadoras. Es importante decir que se publica con una buena traducción al francés ya que es creciente el número de visitantes procedentes de nuestro País vecino que sin duda estarán interesados en la obra. A su vez se enriquece el texto con una colección de imágenes relacionadas con los temas que se desarrollan.

En relación con su contenido podemos decir que si los ingleses, durante su ocupación respetaron la libertad de cultos, abrieron nuevos mercados, impulsaron la agricultura, ganadería, comercio, industria naval y defensa, los franceses, presentes durante la guerra de sucesión (1707-13), durante la guerra de los siete años (1756-63), en la conquista española de 1782, durante las guerras napoleónicas (1800-14) o durante la conquista de Argel (1830-41), tuvieron también una notable influencia en la Sociedad local.

Durante el gobierno del francés Conde de Lannion, (Hyacinthe Gaetan de Lannion, (1719-1762), persona muy apreciada y querida por los menorquines, se establecieron las relaciones comerciales con Francia, se dio curso legal a la moneda española, se unificó el sistema de pesas y medidas y se obtuvieron importantes cantidades de trigo para atender necesidades de la población, en determinadas circunstancias adversas. Con él Antoine Causan, Intendente de Policía y Hacienda, ejerció una administración honrada muy favorable para Menorca. Autor de la frase aún hoy en vigor: “Extraño país este en el que no puedes dar un paso sin topar con un privilegio, dar vuelta a una piedra sin perturbar una costumbre o abrir un nuevo camino sin perturbar un derecho civil”.

En el terreno de obras, si durante la ocupación inglesa se hizo el “Camí d’en Kane”, la Base Naval, el Hospital Naval, se fundó Georgetown (Es Castell) y el Castillo San Felipe se transformó, haciendo de él una de las mayores fortalezas de Europa, durante la presencia de  los franceses se realizó el enlace de los pueblos interiores con la costa en diversos puntos, el periférico “Camí de cavalls”, se reconstruyó el Castillo de San Felipe, afectado por el asedio del que fue objeto y, lo mas importante, se fundó el pueblo de San Luis.

Para los menorquines, el encuentro con una lengua mas próxima a la propia, compartir la misma religión, y convivir con la ilustración en el siglo de las luces,  con los principios de la Revolución Francesa, y el hecho de que Menorca fuese refugio para clérigos e ilustrados que huyeron de la revolución, dejó un legado cultural único en España.

Con los ingleses, Menorca se modernizó respirando libertad. Con los franceses, cultura y refinamiento.

Prueba de ello es el acceso de menorquines a Universidades francesas (Avignon, Montpellier, París) como Juan Ramis, o el Dr. Mateo Orfila entre otros. Importantes son las traducciones y adaptaciones del teatro de Molière o de Beaumarchais que llegaron a Menorca de la mano de Vicenç Albertí antes, incluso que a otras zonas de habla catalana.

La relación entre Francia y Menorca se estrechó mucho durante el periodo de la conquista de Argel (1830-41) en el que la Isla del Rey y su Hospital fueron cedidos a Francia para apoyo logístico y atención médica de los heridos franceses procedentes de Africa. En tierra menorquina descansan unos doscientos soldados que m La edición de esta nueva versión del libro ha sido posible gracias al habitual buen trabajo de voluntarios de la Isla del Rey y al generoso patrocinio de Brice Pryszo, creador de la sociedad MaxSea International y del software de cartografía electrónica MaxSea.

Lo comentado hasta aquí es un extracto de las ideas que suscita el libro que está a punto de salir a la luz. El objetivo de este escrito es despertar el interés por este tema que se desarrolla más ampliamente en el libro comentado.

Es oportuno recordar la última frase con la que Mª Dolores Asián termina su libro:

“Esta es la Isla de Menorca, que ha dejado penetrar todas las corrientes exteriores, rica en sabiduría europea, defendiendo siempre la libertad, con amor a la cultura y devoción al teatro, fiel a sus raíces y ejemplar en su intrépida defensa”.

José Maria Vizcaíno

Experiencias de la Isla del Rey

abril 6th, 2018

Intentar explicar mi experiencia con la Isla del Rey es tratar de explicar miles de impresiones, recuerdos y experiencias que vienen a mi mente. Desde mis primeras visitas quitando maleza y mis pésimos esfuerzos por ser un ayudante de albañil, hasta ver la evolución que hemos conseguido a día de hoy.

Los últimos trece años han pasado tan rápido que tengo que volver a pensar en el estado del edificio en esos días. Era un triste ejemplo de un edificio histórico abandonado, pero una vez magnífico, entonces cubierto de graffitis, muros y techos derruidos y una torre cerca de caer. Recuerdo la batalla contra la vegetación que constantemente surgía de una semana a otra.

Tengo que preguntarme, ¿qué nos hizo ser voluntarios volviendo cada domingo cuando este inmenso proyecto parecía una tarea ridículamente más allá de nuestras capacidades? Debe ser algo relacionado con la camaradería, el sentido de pertenencia a un grupo motivado y mixto de personas de diferentes orígenes y países y el liderazgo impávido que nos inspira a hacer ese gran esfuerzo para salir de la cama temprano cada domingo por la mañana.

Como ocurre tan a menudo en situaciones de voluntariado, las recompensas pronto fueron evidentes. Podríamos ver, de forma gradual pero inexorable, una situación cambiante. Más voluntarios comenzaron a unirse, más visitantes vinieron a ver lo que estaba sucediendo y más donaciones comenzaron a pagar por el trabajo profesional que se necesitaba.

A medida que aparecían más y más visitantes de habla inglesa, se hizo cada vez más evidente la necesidad de guías regulares de inglés; actualmente formamos un equipo de 5 guías voluntarios para cuidar el creciente número de visitantes extranjeros y días de visita. Puedo decir con certeza que, como guías voluntarios, todos disfrutamos inmensamente de la reacción de nuestros visitantes que se sorprenden de lo que se ha logrado gracias al extraordinario trabajo y esfuerzo de voluntarios y por supuesto, donaciones.

También es gratificante ayudar con las traducciones, usamos tanto español como inglés para garantizar que todos entienden lo que se dice y lo que está sucediendo en todo momento. Como en la mayoría de las organizaciones grandes o pequeñas, la buena comunicación es uno de los factores clave para las relaciones armoniosas entre todos nosotros.

Nuestro futuro ahora es emocionante; la Isla del Rey está en la cúspide de cambios importantes, que serán la culminación de todos estos años de trabajo. Tal vez la mayor satisfacción de ser un voluntario es pensar que hemos hecho una pequeña contribución, cada uno según nuestra capacidad personal, hacia el futuro de la pequeña, increíble y hermosa isla que es parte de nuestro patrimonio y el legado para las generaciones venideras.

Beverley Ward

Patrono Fundación Hospital de la Isla del R

Si las rocas y las piedras hablaran

marzo 28th, 2018

 

Si las rocas y las piedras de una pequeña isla tuvieran los cinco sentidos humanos, además del don del entendimiento y la palabra nos contarían un gran abanico cosas de los tiempos pretéritos.

Nos dirían que en esta islita abundaban los conejos, de ahí el nombre de Isla de los Conejos de este diminuto y bello pedazo de tierra. Está situada en el centro de un hermoso, resguardado y codiciado puerto, cuya ribera norte ¬la más antigua¬ está formada por areniscas y pizarras del Carbonífero (Paleozoico). La ribera sur corresponde al Mioceno (Cenozoico). Esta isla pertenece al Mioceno; pero sus materiales están depositados sobre unas bases paleozoicas. Entre estas dos edades geológicas hay un salto de más de trescientos millones de años.

Explicarían que en algunas rocas puede observarse abundancia de fósiles de lo que fueron seres vivos petrificados, por haber permanecido enterrados durante larguísimos períodos de tiempo. Seguro que mencionarían también la subespecie de lagartijas Polarcis lilfordi baleárica, endémicas de esta Isla.

Las rocas de la orilla del mar de esta pequeña isla nos expondrían que vieron pasar en el siglo III (a. C.) una embarcación con un cartaginés importante llamado Magón, el cual además de reclutar a los mejores honderos del mundo para luchar como mercenarios de su hermano Aníbal en la segunda guerra púnica, fundó la población de Magón, actual Mahón.

La basílica paleocristiana fue construida a caballo entre los siglos V y VI. Las piedras de este templo y piedrecitas del mosaico, nos relatarían muchas cosas sobre su construcción, pila bautismal, enterramientos antropomorfos, y cultos religiosos; así como, cuando y porqué fue desocupada y abandonada. En el siglo XIX fue descubierta por un payés y en  los años sesenta del siglo veinte fue excavada y estudiada por la ilustre mahonesa María Luisa Serra.

Las rocas y piedras nos hablarían del desembarco del día 5 de enero de 1287 del rey Alfonso III de Aragón con intención de conquistar Menorca. A partir de entonces dejó de ser la Isla de los Conejos para denominarse la Isla del Rey.

Las piedras y sillares utilizados para construir unos barracones antes de la llegada de los ingleses nos relatarían que éstos los usaron como hospital. Que el almirante Jennings patrocinó la construcción en 1711 de un nuevo hospital que muy pronto amenazó ruina y se construyó otro de mejor calidad y estética.

Los sillares areniscos de las paredes del hospital relatarían que pasaron por allí británicos, franceses, españoles, norteamericanos, italianos del acorazado Roma y los accidentados en la Batería de Llucalari en unos ejercicios de tiro de Artillería. De estos artilleros trasladados al hospital, murieron 23 y ocho sobrevivieron pero algunos con graves secuelas.

Las vetustas piedras del Hospital nos recordarían que el año 1964 dejó de funcionar al inaugurarse en Mahón uno nuevo denominado Cuesta Monereo. Durante cuarenta años de abandono, el viejo Hospital Militar, convertido en una jungla de maleza y edificios ruinosos debido al paso del tiempo y al paso de depredadores humanos.

En septiembre de 2004 el General Alejandre con un grupo iniciaron la recuperación. (Las grandes caminatas empiezan por el primer paso). Cuando los dos edificios mayores estén restaurados y positivamente utilizados, se podrá continuar esta narración. Hay mucho andado, lo que queda… ¡TODO SE ANDARÁ!

 

Marcos Seguí Pons

Ser voluntario de la Isla del Rey

marzo 10th, 2018

 

Nací en otra isla, en Las Palmas de Gran Canaria, y pronto cumpliré los 58 años. Acostumbrado a viajar desde pequeño, como todo hijo y nieto de militar, sigo transitando por tierra, cielo y mar. El Ejército me brindó la oportunidad de participar en importantes operaciones de ayuda humanitaria: en Nicaragua y Honduras, tras el huracán Mitch de 1998; en Mozambique, tras las inundaciones del 2000; en Indonesia, asolada por el Tsunami en 2005; en Líbano, como boina azul de Naciones Unidas, en 2007. Estas experiencias inolvidables me reafirmaron en la importancia de que, para reconstruir, hay que “aportar tu granito de arena y arrimar el hombro, allá donde fueres”.

Desembarqué en Menorca un mes de octubre del 2013. He recorrido cada tramo del “Camí de Cavalls” y he podido comprobar que Menorca no sólo enamora en el bullicio del verano. También en el sibilante invierno. Recién llegado, acepté la invitación de mis compañeros de voluntariado, para participar en este gran proyecto. Al principio pensé: “nada perderé por echar un rato los domingos en la Isla del Rey”. Desde entonces no he dejado de acudir, salvo los viajes a casa. Durante estos casi cinco años he podido comprobar cómo esta legión de activistas no paran quietos: se sienten con ganas de cambiar el mundo empezando por su pequeño mundo: esta pequeña isla en el Puerto de Mahón.

Ser voluntario, además de ser una forma solidaria y desinteresada de cooperar con tu comunidad, es, sobretodo, una actitud ante la vida. Se trata de dedicar tu tiempo y poner tu capacidad al servicio de los demás. Desde el primer momento reconoces el esfuerzo que todos ofrecen para dejar un legado del que se pueda sentir orgulloso el siguiente relevo: nuestros jóvenes.

Me enorgullece ver a los hijos ayudando a sus padres y a los padres hablar con orgullo del rastro de sus abuelos en la Isla. A jóvenes compartiendo momentos con los jóvenes de espíritu. A españoles cooperando en solidaria reciprocidad con ingleses, franceses, italianos, etc… Todos trabajan sintiéndose igual de valiosos. Esta es la verdadera crónica: el voluntariado como aderezo del entendimiento generacional y también cultural.

Esto es lo que me aporta ser voluntario: una gran satisfacción, me reconcilia con la tierra y sus gentes. Ves renacer las cosas. Cada piedra colocada resucita una historia, cada habitación guarda una huella de los que allí estuvieron, a modo de homenaje. ¡Es verdad! Nada se pierde ni se olvida, todo lo que se reconstruye con las propias manos aviva nuestro aprecio y admiración.

Aprovecho esta tribuna para despedirme. Vuelvo a casa, no sin antes agradecer la oportunidad de haber disfrutado de tan singular e inolvidable rincón del Mediterráneo. Este esfuerzo durante tantos años merece el apoyo de todos. ¡Seguid arrimando el hombro!

José Miguel Barriocanal León

Comandante de Artillería

 

Isla del Rey, mi isla.

febrero 23rd, 2018

Recibí una llamada que un general retirado de España, Lluis Alejandre, había oído que una casa que estaba cuidando tenía una extensa biblioteca y se preguntaba si las hijas del difunto John Stretton considerarían donar su importante biblioteca y otros enseres a la Isla del Rey. Así comenzó mi relación con la Isla del Rey.

La isla es para mí un lugar mágico, por la serenidad y la ubicación impresionante en el centro del hermoso puerto de Mahón. La historia parece emanar desde los edificios construidos por los británicos en 1711, la presencia de los que vivieron antes de 1711, los que trabajaron o fueron hospitalizados en la isla… hasta que finalmente el edificio fue abandonado a los elementos en la década de 1960.

Amo la tranquilidad y en el ambiente de la Isla resuena la alegría de los voluntarios y los visitantes.

El ritmo de las estaciones, las plantas, las hierbas medicinales, los lagartos y las aves que viven y visitan la isla. La visión de un rey pescador, las águilas pescadoras de visita, escuadrones de vencejos chirriando sobre sus cabezas en el verano, peregrinos sentados en la torre, una banda residente de perdiz. En enero, los espectaculares piqueros al rojo vivo, acompañados por un corto tiempo por narcisos y luego en el verano, flores de alcaparras bañando la isla con su aire exótica.

El sentimiento compartido de la historia, entre los españoles, británicos, italianos, franceses, estadounidenses y muchas otras naciones. El placer de unirse a voluntarios de muchas nacionalidades disfrutando el proyecto. La alegría y la camaradería de los voluntarios, un sentido de pertenencia y ser parte de la comunidad en la que he elegido hacer de mi hogar.

Mi participación, el interés y la diversión que tengo son seguidos por amigos y familiares en el Reino Unido. Mi padre recientemente fallecido estaba muy interesado en los aspectos militares. Parece que su Regimiento ‘The Buffs’ estaba aquí en 1750 s.

La Isla del Rey, los voluntarios y el propósito compartido es muy sólido y me hizo sentir como parte de Menorca. Menorca es mi hogar y La Isla del Rey y la comunidad han concretado mi compromiso. A través de buenos tiempos y de inactividad, ser un voluntario me ha abierto muchas oportunidades, amistades, proyectos, diversión, etcétera.

Viajes a otros sitios de interés. Ayudando juntamente con otros voluntarios a traer a los piqueros y mosqueteros de la Compañía de Artillería Honorable (de la cual Ian Warren y yo somos miembros) para ayudar a celebrar el 300 aniversario del Hospital Naval. Acogiendo con beneplácito el buque de guerra británico humeando en el puerto todos los cañones ardiendo. Orando Shakespeare en el centro de Mahon, desfile de autos clásicos. He sido parte de la celebración del Tratado de Amiens. Disfrutando de teatro, exposiciones de arte. La bendición de los barcos. Disfrutando de las Red Arrows. Los visitantes de la reunión y las personas que han estado involucradas en el pasado con la isla, la lista es interminable. Muchas cosas, ocasiones, todo especial.  Para resumir, la Isla del Rey, los voluntarios, nuestro entorno, el cuidado de la isla, nuestro ambiente y la historia, asegurando como objetivo su preservación actual y futura. Eso es lo que es especial para mí y me siento privilegiado de ser parte de él y agradecer a todos por su buena acogida.

ROBIN WEST

Mantenimiento de jardines y casas

 

 

 

Voluntario puntual de la Isla del Rey

febrero 10th, 2018

 

Desde hace años, mi colaboración en la Associació Amics de l´Illa de l´Hospital, es juntamente con mi furgoneta, efectuar puntualmente él transporte de material diverso, cuando se me requiere.

Una de las actividades de la asociación es la del acopio de objetos, maquinas, instrumentos, etcétera, de valor histórico de Menorca, siempre que tengan relación con la actividad que tuvo en su día este Hospital Naval Inglés.

El pasado mes de Enero, la familia de un dentista muy conocido en nuestra ciudad, ya fallecido, donó antiguo material para el Museo de Odontología del Colegio de Dentistas de Baleares, ubicado en la Isla del Rey.

El grupo de voluntarios ya han llegado a la hora prevista, un sábado temprano, para evitar el tráfico  en el centro de Mahon. Entramos en  la antigua casa de Isabel II y evaluamos el trabajo, no siempre es el mismo.

A veces son muebles de caoba, libros, maquinas, etcétera, esta vez se trata de los instrumentos, artefactos de medicina de un odontólogo de la ciudad, que fue muy popular y apreciado el siglo pasado.

La labor es complicada, una estructura muy pesada, con motores, brazos articulados, etcétera, decididos, se efectúa el traslado a mi furgoneta, aparcada de momento sobre la acera, y vigiando el poco tráfico de un sábado temprano. Una vez estibados los instrumentos, rumbo a la calle Fontanillas, de Es Castell, donde queda la operación de embarcarlos en la lancha que gobierna Antonio, el patrón. Además de buen patrón, tiene mucha mano en la difícil tarea del embarque y  estibar todo. Las ordenes  concisas, disciplina a tope y claro el éxito obtenido, semblantes de  agrado y un hasta la próxima.

Los trasportes de los voluntarios de la Isla de Rey,  me han dado un  toque de satisfacción personal, a veces con morriña incluida, como fue el caso del traslado del despacho de nuestra insigne Maria Luisa Serra Belabre. En el primer piso de su casa frente a la iglesia del Carmen, el despacho impoluto completo todo en orden, me entra  un clik y no pude menos que acordarme de cuando Doña Maria Luisa, para referirse a nosotros, nos llamaba sus  muchachos. Cuando en los años 50  vino a Menorca el insigne Doctor Luis Pericot para realizar unos estudios arqueológicos ella nos pidió asistencia, Tomas Vidal, Santiago Maspoch, Pepe Vives, Álvaro Cardona, José Miguel Vidal Hernandez, los scouts, nos encargamos de ordenar, en lo posible el conjunto de Trepucó, que entonces estaba bastante mal. Bueno hay más anécdotas personales, pero lo importante ahora es, en mi opinión la labor de los voluntarios, dirigidos por un staff de mi primo Luis, quien siempre se apunta a los traslados con energía y dedicación. El patrimonio cultural instaurado en la Isla del Rey, supone un avance para el presente y el futuro, que ya adquiere resonancia, simpatía y reconocimiento en la Isla, en el país y también en la Gran Bretaña.

Fernando Alejandre Roig

Ingeniero Industrial

19 Vigas y un depósito de hormigón era nuestro reto

enero 13th, 2018

 

Junto con mi mujer Marga Escandell (nuestra jefa de cocina, encargada de organizar la mayoría de los eventos culinarios) somos voluntarios fundadores de la Associació Amics de l´Illa de l´Hospital y de la Fundación Hospital de la Isla del Rey (2004). Desde su fundación hemos intentado colaborar en todo lo que hemos podido, en su momento con la aportación de furgonetas, almacenamiento de materiales en nuestra nave, etcétera.

En mi vida laboral me había dedicado al transporte de mercancías entre Barcelona y Menorca, empezando en los años 70 en  la Agencia Vives con don Mateo Vives Campomar y su hija Francisca Vives (Paquita), con el tiempo cogió el relevo su hermano Mateo Vives (Asesor fiscal). Posteriormente siendo accionista y apoderado en Menorca de las agencias Menorcatrans y Pentatrans, la cual tuvo que cerrar a raíz de la crisis, el  7 de Enero del año 2013, no por falta de trabajo.

Nunca pude imaginar que después de 36 años dedicados al transporte, terminaría trabajando para Conrado y Asociados haciendo de enlace con la Fundación Hospital de la Isla del Rey en la recuperación del Hospital de la Isla del Rey, gestionando los trabajos de reconstrucción de tejados, el sistema de recogida de aguas, cisternas, ventanas, recuperación de interiores, baldosas, etcétera.

Por último, la demolición del depósito de agua, que se utilizaba para dar presión, situado en un lateral de la torre. Quitar 19 vigas y un deposito de hormigón era nuestro reto, ya que un deposito de una capacidad de unos  90 metros cúbicos, hoy en día no tiene sentido que siga  existiendo. En su momento y con muy buen criterio, se decidió que se mantendría hasta el final, como base de operaciones para toda la obra, excelente idea. Ha sido un trabajo muy  interesante ver como poco a poco desaparecían las vigas y  paredes de hormigón y en su lugar aparecían nuevas vigas de madera, firas, cuarts, tejas, etcétera.

Hemos estado trabajando durante un año con fondos económicos procedentes de FUNDATUR y esperamos nuevas aportaciones para poder seguir con el ala sur.

Me gustaría dar las gracias a Conrado y Asociados, (Conrado, Tobal y Biel) por pensar en mí, creyendo que les podría ser útil como enlace entre ellos y la Fundación, para organizar transporte de personal, gestionar maquinaria, etcétera.

No quiero olvidarme de Nouredoline Zaidi, Hassan Essaidi, Youssef Zaidi y Youssef Taleb; agradecerles el trabajo hecho y haber demostrado que son unos excelentes profesionales, así como a Oscar Jove, sin dejar de lado a Xisco Moragues y su ayuda técnica, gracias a todos ellos por haber facilitado mi trabajo.

Quiero agradecer a nuestro presidente Luis Alejandre por preocuparse por nosotros ya que trabajar en la isla tiene sus pequeños inconvenientes (viento, agua, calor)  y por supuesto a su equipo directivo.

A todos los voluntarios gracias por aguantarme.

Espero poder seguir trabajando y colaborando en los nuevos proyectos que tenemos para este año 2018: terminar anexo Capilla Anglicana, Ala sur, Hauser & Wirth, Centro Interpretación del Puerto de Mahón.

BON AÑY NOU 2018 PER TOTHOM

Toni Barber Segui

Visitar la Isla del Rey en invierno

diciembre 24th, 2017

 

Sabido es que a la Isla del Rey se la puede visitar todos los domingos del año. Bueno, todos no, ya que hacemos la excepción del Domingo de Pascua, en el que – desde el primer año – decidimos posponer la visita un día, al lunes. Es decir que se puede visitar las 52 semanas.

No obstante mantenemos el horario – de 8:45 a 11:00 – que según la estación del año, lo que cambia es el punto de embarque.

En invierno (desde el 1 de noviembre al 30 de marzo), las salidas se efectúan desde el Muelle del Hospital, en Cala Fontanillas de Es Castell, en un trayecto de escasos 300 metros, que se cubren en pocos minutos, regresando al mismo punto al finalizar la actividad.

El resto del año (del 1 de abril a final de octubre) la salida se efectua desde el muelle comercial de Mahón con el <<Yellow Catamarans>>, que cubre el trayecto de ida y vuelta.

La colaboración de <<Yellow Catamarans>> es fundamental para las actividades de la Isla del Rey, pues no solo transporta a los visitantes (muy numerosos en ese período), sino que también colabora desinteresadamente en el traslado de los voluntarios.

Además, en ese período veraniego, los domingos se realiza una segunda visita – a media mañana – y otra más los jueves, con lo cual los interesados en conocer la isla, su historia, la recuperación de sus espacios e instalaciones, así como las actividades que allí llevan a cabo los voluntarios, tienen tres oportunidades a la semana para conocerla. Todas ellas con visita guiada en la que se explica la historia de la isla y las labores de recuperación, así como las actividades que en ella se llevan a cabo.

Ello no sería posible sin la colaboración de los <<Yellow Catamarans>>, que desde el principio apoyó la iniciativa de la recuperación de la Isla por parte de la Fundación Hospital de la Isla del Rey, dado que en una actividad como es ésta (trabajos en una Isla) el transporte marítimo es más que esencial.

Como es bien sabido este apoyo, no solo se manifiesta con motivo de las visitas “regulares” a la isla, sino incluso con otras actividades bien conocidas, como es la celebración de la procesión marítima de la Virgen del Carmen, en la que trasladan además de a los miembros del Coro – que cantan habaneras y la Salve Marinera – y a todo aquel que desea observar la procesión desde el incomparable marco de la Isla. Además de congresos, conciertos, obras de teatro, conferencias, etcétera, especialmente en el caso del “Foro Menorca Illa del Rei”, posiblemente la actividad cultural de más “peso” que se realiza en la Isla, en la que en algunas sesiones se han hecho hasta 3 viajes de personas para asistir a la sesión de debate. Como saben en cada sesión anual – en agosto – tiene lugar el debate a cargo de personalidades de elevado prestigio, sobre un tema de actualidad.

En el resumen anual de actividades del 2017 – a punto de finalizar el recuento – se observa un importante incremento de asistentes de visita a la Isla, lo cual dice mucho a favor del interés de la ciudadanía por conocer de primera mano la labor de la sociedad civil mediante la fórmula de voluntariado para recuperar una instalación histórica y emblemática, como es el antiguo Hospital Naval Inglés de 1711.

José Maria Cardona Natta

Ingeniero Técnico Industrial

Farmacia Llabrés de Ciutadella

noviembre 15th, 2017

 

Muy al comienzo de nuestras actividades en 2006 visitó la Isla del Rey, don Juan Ignacio Balada hijo de la primera farmacéutica diplomada en Menorca, doña Catalina Llabrés Piris, el conocía que recomponíamos la Farmacia de aquel viejo Hospital de 1711 cerrado en 1964, con el esfuerzo de don Juan Antonio Seguí y de su sobrina Maria Gràcia Seguí, ambos farmacéuticos.

Varias visitas a su domicilio y a la conocida Farmacia Llabrés, de Ciutadella, cerrada desde hacía años, se plasmaron en un documento firmado en 2007 por el que cedía diverso material  y mobiliario residual de la misma. Para nuestros farmacéuticos era importante la Orla de su madre. Añadimos una estantería que formaba parte del cuerpo de rebotica, una de las dos registradoras que quedaban y una báscula. Todo se ha custodiado religiosamente en la Farmacia de la Isla del Rey.

En aquel momento no intuíamos la recuperación de la Farmacia Llabrés   llevada a cabo por la Fundación Hesperia, recuperación que nos alegra enormemente.

Tanto en reuniones con el Colegio de Farmacéuticos, en la sede del propio Consell Insular de Menorca con representantes de la “Fundació per a persones amb discapacitat de Menorca”, han posibilitado que el material regrese a su lugar de origen intercambiando algunas piezas y reproduciendo la Orla que quedará expuesta en las dos farmacias, como homenaje a aquella mujer avanzada. La colaboración y la buena fe han presidido estos intercambios que se realizaron con el apoyo en el transporte del voluntario de la Isla del Rey, Llorenç Catchot de “Comercial Catchot”, el pasado jueves  9 de Noviembre.

Menorca ganará con otra farmacia histórica abierta al público.

Pero nos queda hacer un último llamamiento a la buena fe de la ciudadanía: cuando entramos por primera vez en la farmacia de Ses Voltes, el panorama era desolador. Aparte bolsas de basura tuvimos que ir a comprar un spray para liquidar las pulgas que nos asaltaban, entremezcladas con excrementos de palomas. Y no quedaba un solo bote, morteros y otros utensilios, de los que habitualmente decoran las farmacias. Repetimos: ninguno. Estos botes, morteros y utensilios están repartidos en casas de Ciutadella; quizás alguno en tiendas de anticuarios. Ha llegado el buen momento en que todo vuelva a su emplazamiento original. La Fundación Hospital de la Isla del Rey lo ha hecho. Es cuestión solo de continuar devoluciones. Toda Menorca gana, recuperando otro bien cultural que es de todos. En consecuencia, todos debemos contribuir.

Fundación Hospital de la Isla del Rey

 

 

Figas de moro rumbo a Destilerías Xoriguer

noviembre 2nd, 2017

 

En la Isla del Rey, una de las diversas plantas que tenemos es la opuntia ficus-indica, o sea, la chumbera, o figuera de pala. Desde hace varios años varios de los voluntarios, se dedican a recolectar los frutos de la misma, en la época estival. El motivo es el siguiente; hace varios años a iniciativa nuestra asociación ” Amícs de l´Illa de l´Hospital”, en la persona de Luis Alejandre, convenció al antiguo gerente de  “Destilerías Xoriguer”, Xavier Mora, que podría ser interesante elaborar un nuevo licor, basado en los frutos de la chumbera…el carácter emprendedor de los dos, motivó la creación del “Licor Figa de Moro”, estrechando aún más, la colaboración económica que hasta la fecha viene desarrollando esta prestigiosa firma “Xoriguer” con los “Amics de s´Illa del Rei”.

Estos cactus mejicanos traídos a Europa tras el Descubrimiento, abundan en la Isla del Rey, del puerto de Mahón, donde había un hospital militar inglés del tiempo en el que ocuparon la isla y que estos decidieron rebautizarla como “Bloody Island” y ese es el nombre que se le ha dado al licor de figa de moro.

La recolección de los frutos de sa figuera se realiza cuando llega su punto óptimo de maduración, el mes de agosto. Su pulpa es dulce y gelatinosa con una fragancia edulcorada y agradable. A base del infusionado de los frutos en el destilado, se transfieren sus propiedades, convirtiéndose en un licor de agradable perfume y dulzor frutal muy contenido.  Es ideal servirlo en copita de licor temperatura ambiente, frio de la nevera y hasta con hielo.

Terminada la recolección de los higos, ponemos rumbo a la factoría “Destilerias Xoriguer”, en el mismo puerto de Mahón, cuyo personal se encarga del trabajo de preparación que, año tras año, para la elaboración del preciado Licor Figa de Moro “BLOODY ISLAND”, cuya graduación es de 21% alc./vol., con la etiqueta especial de una barca a la vela, dirigiéndose a la Isla del Rey.

José Barber Allés

Bancario jubilado