El licor de “figa de moro”

28 de septiembre de 2016

 

Bien conocidos en Menorca los “figuerals” de higos chumbos (Opuntia ficus-indica) que forman junto a los otros tipos  de higos (Ficus carica), toda una cultura que se pierde en el devenir de los siglos. De hecho fueron los romanos quienes valoraron su poder energético  y nos transmitieron las formas de aprovecharlos. Son pocos los caminos de Menorca que no tengan higueras en sus laterales, como no son  pocas las casas de campo que no tengan inmediatas las chumberas, alimento en su momento para el hombre, siempre socorrido recurso para la alimentación de los cerdos. Para el hombre tiene virtudes antioxidantes por su cantidad  de vitamina C. Por ello fue considerada una fruta antiescorbútica en los tiempos de largos trechos de navegación

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figas de moru - valnea i toni

La Isla del Rey no iba a ser menos. No sabemos si nacieron las higueras por la mano del hombre o por generación espontánea. Todo el límite marítimo de la Isla está jalonado por chumberas. Las higueras  “cristianas” están en lugares específicos  y ofrecen aun hoy unos frutos de muy buena  calidad.

Lo del licor de las chumberas, nació del contagio con culturas de nuestros hermanos italianos que aun hoy,  las destilan con verdadero mimo.

Y vista la generosidad de nuestras chumberas, un día decidimos contactar con destilerías Xoriguer para estudiar su posible destilación y comercialización. Nosotros nos encargábamos de cosechar los frutos; ellos de extraer un más que agradable licor.

Cada año se reproduce el corte. Los voluntarios, llegado Septiembre, recogen los frutos y Xoriguer destila aromas, sabores y graduaciones de alcohol.

Cada vez que el lector saborea el “licor de figa de moro” de la Isla del Rey, se lleva no solo al paladar algo muy nuestro, sino que a la vez nos ayuda en nuestra compleja ingeniería financiera, por supuesto  gracias al apoyo  de Xoriguer.

Luis Alejandre Sintes

General (R)

L´ànima de l´Illa del Rei

14 de septiembre de 2016

 

La densitat d’ esdeveniments històrics damunt d’aquest petit illot enmig del grandiós port de Maó és inversemblant. Pocs indrets d’aquestes dimensions poden lluir d’una crònica històrica tan rica i variada. Aquí hi desembarca un atrafegat Alfons III en el 1287 abans de conquerir Menorca. En el segle VI presideix serenament l’illot una basílica paleocristiana. En el 1711 l’Almirant Jennings se llança a construir un hospital per l’armada anglesa. Hospital que sofrirà diversos avatars al passar de mans de França, Anglaterra, Espanya en diferents dominacions durant el segle XVIII. França també hi serà en el 1830. España se fa càrrec del hospital des d’aleshores. En el 1943 hi arriben des d’Itàlia els damnificats del desafortunat cuirassat Roma, i si no record malament Holanda i Rússia també hi han estat presents.  Es pot afirmar que quasi tots els països d’Europa han trepitjat aquest petit illot en algun moment.

Un breu compendi històric que només per damunt permet entreveure la quantitat de vivències luctuoses, esdeveniments feliços, anècdotes vitals, episodis triomfals que l’illa ha presenciat i segueixen impregnant tot el seu espai.

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Aquesta seria l’ànima de l’illa que en cada plàtica dominical, des de fa anys, un entusiasta Lluís Alejandre ens anima a recuperar, cal dir que amb la benedicció de les tapes d’una perserverant Marga Escandell i companyia, i de les begudes espirituoses que un dinàmic Toni Barber aboca a discreció…Aquesta ànima històrica, dimensió europea de la qual un apassionat Mario Cappa no se cansa de destacar, gravita omnipresent en totes les seves dependències, en els seu molls, les seves terres i racons i empeny a tots els voluntaris cada diumenge a descobrir…i a mantenir.

Aquesta ànima que ens arriba del passat, en el present se transfigura i creix, en un esperit de cooperació que aspira a l’excel·lència. La suma sinèrgica de totes les aportacions individuals, encara que de mides i tonalitats diferents, les eleva a un  estat de rang superior, i fa que tothom  senti que hi forma part sense distincions. Segurament sigui aquest  esperit de comunitat la veritable ànima de l´Illa del Rei, que ha estat aquí des de sempre, ara recuperada i renovada, gràcies a aquest procés de participació conjunta i que se fa sentir com una alegre efervescència.

Alegre efervescència que abunda en especial en els trajectes de la barca a l’illa, a on un guirigall de converses espontànies alimenta un sentiment de fraternitat tot flotant per damunt la làmina d’aigua de transparència desigual..

Sense la prodigiosa memòria d’en Lluís Alejandre, i sense ànim de ser exhaustiu, voldria posar cara i nom a alguns dels què ens acompanyen en aquesta navegació fraternal, un suspicaç Toni Olives, un elegant Toni Casasnoves, un inquisidor Jaume Roca, una perfeccionista Mª Gràcia Segui, una angelical Lorena Muñoz, un esgotador Vicenç Marí, un espiritual Miquel Mont, una recordada Isabel Espiau, un pletòric Joan Cubas, un savi Josep Vilafranca, una glamurosa Susi Clement, una somrient Beverly Ward, un entranyable Jordi Rossinyol i en Gonçal, en Paco, en Sema, en Rotger, Ian, Mike i més, tot demanant disculpes per la meva manca d’adjectius..

I potser sigui en aquestes travesses damunt de l’aigua a on amb més força l’ànima de l’illa del Rei se pot sentir, dons en essència aquesta ànima  només és la il·lusió que tots plegats podríem  millorar un món tan desigual i amenaçat.

Els amics de l’illa del Rei són la veritable apoteosis de la història d’aquest petit illot.

Un agraït Anton Soler

Metge jubilat

 

Otras historias de la Isla del Rey

12 de septiembre de 2016

CUMPLIMOS DOCE AÑOS.

El pasado sábado 3 de septiembre, en un acto sencillo pero entrañable, celebramos en la Isla del Rey nuestro duodécimo aniversario. Comparados con entidades menorquinas centenarias –Ateneo, Orfeón, 17 de Enero- somos algo más que aprendices. Pero ahí estamos, incluso a pesar de los negros pronósticos de muchos amigos y de las cariñosas zancadillas de algún que otro enemigo.

Como siempre empezamos recordando a los que nos dejaron-Sayo, Clemente, Alan Knowwlson, Miguel Camps, Julian, Antonio Noguero, Germán, Simonet, David Bainbridge, Mingo, Paco Caules – y los que por edad o por enfermedad no pueden seguirnos, como Juan Antonio, Segundo, Toni, Fernando, Silvino, Bep Prim, Biel Fiol, Manolo Cano, Nito Femenías o Koldo. Rezamos en inglés y en castellano por todos, unidas-junto a los italianos-  las tres comunidades. Luego en Asamblea General, explicamos preocupaciones y proyectos, dimos cuenta de nuestra situación económica y finalmente intercambiamos comidas con lo aportado por cada uno. Si tuviese que referirme al encuentro en dos palabras diría: emotividad, solidaridad.

Nuestra partida de bautismo hace años la constituyó una especie de manifiesto que publicó el “Menorca” el 20 de septiembre de 2004 con el título “Isla del Hospital: si que hi ha cosa a fer”. Vale la pena releerlo. Firmábamos como “Grup Baixamar” porque no teníamos aun ni entidad ni voluntad decidida para comprometernos con el Hospital de la Isla del Rey. Habíamos actuado en San Felipe, en La Mola y en Es Coll des Vent, con aportaciones  muy puntuales. Lo de la Isla del Rey, avergonzados  tras visitarla con un grupo de estudiantes de la Politécnica de Barcelona, era más serio. Y así empezamos, sin dar crédito al  daño inútil que puede  llegar a hacer el ser humano, a la desidia de nuestras administraciones y pidiendo  que “no echásemos la culpa esta vez ni a Madrid, ni a Palma, ni a los catalanes, ni a los ingleses”. Con cierta lógica nos entendió muy bien y nos apoyó desde un principio el Ayuntamiento de Mahón, de la mano de su alcalde Arturo Bagur.

Nos acostumbramos a salir cada domingo desde Calas Fons con el “llaud” de Germán Torrent, que además se encargaba de una mínima intendencia. Luego llegaría la lancha de Jaume Roca y posteriormente una neumática de Mike Puttok. Un buen amigo argelino nos mandaba de vez en cuando  unos excelentes dátiles y un vino –perdón- de pésima calidad,  del que dábamos buena cuenta. Rafael Saura se comprometió a ser nuestro primer guarda siguiendo un curso de Protección Civil donde continúa. Luego llegaría de Mallorca Bep Prim, un personaje difícilmente repetible. Hoy nos soporta y nos apoya Xiscu Moragues

Así, poco a poco, casi sin darnos cuenta, fuimos consolidando una meta. Desconocíamos los proyectos que se habían barajado años anteriores; no teníamos ni idea de quien era George Cleghorn, ni Rodríguez Caramazana, ni el boticario Clarós. Jose Miguel Vidal Hernández nos ayudó a “desborricarnos”, en tanto descubríamos que  aquellas destartaladas  piedras escondían no solo sufrimiento y cuidados médicos, sino todo un mundo cultural impresionante. De ahí nació la idea de que debíamos reconstruir no solo el cuerpo del hospital –las piedras- sino también su alma. Estos días hemos mandado a Editorial Menorca  la maqueta de la quinta edición del libro que presentamos en 2006: ¡hay 8000 ejemplares en la calle, vendidos o donados en las cuatro ediciones anteriores!. Y hemos publicado monografías o traducciones, de otros ocho temas relacionados con la isla.

En forma de “otras historias de la Isla del Rey” y “los voluntarios de s´Illa del Rei” intentamos desde el principio dar conocimiento de nuestra vida como asociación y como fundación y de los avances en nuestros trabajos. Las he leído ahora con calma y volvería a suscribir lo que decíamos, tanto en los momentos de alegría, como en momentos de tristeza ante la pérdida de algún voluntario.

Hoy me detendré solo en una foto de archivo que resume bien lo que fuimos y lo que –creo- somos.

ignacio simonet

grupo Illa del Rei - setiembre 2005

Muchas personas de Menorca recuerdan la figura de Ignacio Simonet, un sevillano de pura cepa que llegó a  Menorca para realizar las prácticas como Alférez en lo que llamábamos “milicias”. Se casó aquí y se hizo nuestro. Hombre de buena formación jurídica fue Secretario del Ayuntamiento de Mahón y si no me equivoco del Consell Insular. Amigo de sus amigos – uña y carne con Tirso Pons – socarrón, listo, buena gente, se integró muy bien en nuestro proyecto. En una foto de archivo  aparece en la Isla, brocha en mano,  encalando una pared, en la que ahora hay una placa recordando la visita de S.M la Reina Sofía, en el año en que inauguramos la acometida eléctrica. A mano, escribí  entonces a pié de foto: ”los trabajos de la asociación, producen extraños fenómenos humanos y sociales; ni en Menorca ni en su Sevilla natal, nadie había visto jamás  encalar a Ignacio Simonet”.

Algunos más ilustrados le llaman hoy a este fenómeno, “islaterapia”. Es decir el lugar en que se desarrollan virtudes que tenemos ocultas en algún rincón de nuestra alma.

¡Aquí estamos!. Aquí estaremos si Dios nos da fuerzas unos cuantos años más. Todo un relevo generacional nos va sustituyendo poco a poco. Dentro de veinte o treinta años, cuando casi nadie se acuerde de nosotros, leerán estas crónicas, bucearán en ellos archivos y sonreirán. Mientras, deberán decidir sobre las cuotas de  los  amarres  del  Club Marítimo Isla del Rey – estuvo a punto de hacerse uno en 1993, llamado del Conde de Barcelona de barcos de época – o como se reparten los turnos de los guías en cuatro o cinco idiomas para organizar las visitas al  Centro de Interpretación del Puerto.

Discutirán, ponderarán y seguirán comprometidos con un proyecto que nació hace solo doce años. Porque quieren a Menorca y quieren a un Puerto que baña dos municipios y atesora una historia única.

Hoy cumplimos doce años. Pero seguiremos la senda de nuestros Ateneo, Orfeón o 17 de Enero. Los que nos han enseñado unas formas de servir a nuestra sociedad.

Luis Alejandre.

Septiembre 2016

La Isla del Rey visita la Casa Venecia

31 de agosto de 2016

 

Una de las actividades culturales que organiza periódicamente la Associació Amics de l´Illa de l´Hospital, es la de conocer lugares emblemáticos de Menorca.

El pasado sábado un grupo de voluntarios visitamos la Casa Venecia, del puerto mahonés, que había sido rehabilitada por Marina Menorca, la empresa concesionaria de los amarres de S´Altra Banda. El principal motivo era efectuar una visita de cortesía a un inmueble vecino nuestro, al cual le habían efectuado una operación de cirugía estética, con el beneplácito de la Autoridad Portuaria de Baleares, financiada por Marina Menorca y los trabajos de restauración de la mano de la empresa EHM-Contrata, Dirección y Gestión de Obras S.L.

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Por supuesto, otro de los motivos era poder visionar la exposición fotográfica organizada por el Ateneo de Mahón, compuesta por medio centenar de fotografías, 30 sobre el puerto de Mahón y 20 que reflejan escenas cotidianas de la ciudad.

El horario de visitas al público en general, es por las tardes de las 18 a 23 horas, pero como en nuestra asociación tenemos la costumbre de organizar este tipo de visitas culturales los sábados por la mañana, nos pusimos en contacto con el responsable de S’Algar Catering, empresa  que gestiona Venecia Lounge & Events, que muy amablemente se avino a abrir la Casa Venecia, para que la pudiéramos visitar, como se dice vulgarmente matando dos pájaros de un tiro, comprobar que la rehabilitación la habían acertado con nota alta en calidad y ver la interesante exposición de fotografías antiguas…pudimos adquirir el interesante libro “Los negativos perdidos. Imágenes de aquella Menorca…”

Queremos agradecer a Carlos Sintes, de S´Algar Catering, su buena disposición y por supuesto a Tristán, que nos atendió muy amablemente durante la visita.

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Para finalizar la excursión, aprovechamos para visitar el cementerio de los franceses, cuya fachada fue restaurada por la Fundación Hospital de la Isla del Rey, con la inestimable colaboración de la Autoridad Portuaria de Baleares; una de las tres placas recuerda las cinco presencias francesas entre nosotros…la inauguración fue el 1º de Octubre del 2011.

José Barber Allés

Bancario jubilado

 

 

Mis amigas las lagartijas

17 de agosto de 2016

 

Hay quien, en su trayecto diario hasta su lugar de trabajo, coge el coche, la moto, el autobús, el metro, la bicicleta. Hay incluso afortunados que van a pie. Yo, no.

Yo… ¡yo voy en kayak!

Pero claro, antes tengo que explicar que mi oficina no es una cualquiera, no. Tengo ni más ni menos que el enorme privilegio de trabajar en pleno corazón del puerto de Mahón. Por supuesto, me refiero a la Isla del Rey.

En ella convivo con muchos animales: la mayoría bípedos, como las diversas aves que alegran mis tareas con sus cantos y plumajes; o como los voluntarios que, a diario, me acompañan y obsequian con sus sonrisas y su interés. Otros tienen aletas, como los peces que se apresuran a inspeccionar mi pequeño medio de transporte marítimo apenas llego al muelle. Y, finalmente, otros tienen cuatro patas, escamas, una larga cola y se cuentan por miles. Son las sargantanas de la Isla del Rey, estrellas de la fauna de la isla, y objeto de mi tesis doctoral.

Me presento: soy Alicia, palentina de nacimiento aunque salmantina de adopción. Estudié allí la carrera de Biología y, tras un Máster y mucho esfuerzo, conseguí un contrato de la Universidad de Salamanca para poder dedicarme de lleno a lo que más me gusta; esto es, investigar la vida animal. Mi director de tesis, el catedrático de Zoología Valentín Pérez Mellado, lleva media vida dedicándose a los reptiles insulares, así que cuando me propuso desarrollar mi trabajo aquí, en Menorca, supe que viviría grandes experiencias.

Alicia

Kayak

Y efectivamente, así está siendo. Armada de prismáticos y bloc de notas, desde Abril visito a diario la Isla del Rey, para registrar con detalle los movimientos de las lagartijas, capturarlas y tomar diversas medidas morfológicas. Para poder controlarlas, les pinto un número blanco en el dorso, lo que propicia situaciones de lo más simpáticas. Podría, por ejemplo, hablaros del número 28, todo un donjuán lagarto, eterno conquistador de damas escamosas, aunque bastante cobardica. O del número 66, vistoso galán de lomo azulado, archienemigo mortal de su vecino 38, con quien ya ha intercambiado algún que otro mordisco. O de la bella número 13, quien se ha ganado el sobrenombre de Marilyn por su rubia librea y una graciosa mota negra en el costado. Aunque confieso mi debilidad por 127, un pequeño granuja sin miedo a nada.

Ya lo veis. Estamos en Agosto, y ya pienso con pena en Septiembre, cuando me despida de mis amigas las sargantanas hasta la próxima primavera. Por suerte, irme tendrá sus cosas buenas: sé que cuando vuelva, Luis Alejandre y los voluntarios —muy en especial Vizcaíno, Juan, José, Toni, Marga y mi amigo Xiscu— me recibirán con los brazos abiertos, como hicieron en mis primeros días en la isla. Todos ellos ya me consideran una amiga más de la Isla del Rey… y es que este pequeño islote, seas un amante de la historia o de la ciencia, sin lugar a dudas, te roba el corazón.

Alicia Isabel León Lobera

Investigadora

 

Una persona exemplar

4 de agosto de 2016

 

Estas líneas, no son más que otra prueba de que la historia pasada, presente o futura, es un cúmulo de hechos entrelazados, que nunca podemos saber en un futuro cuándo volverán a encontrarse.

Esta historia comienza en 1955, bueno realmente empieza antes, la persona sobre la que se basa este relato. El Sr. Francisco Aguiló Molina, accedió al cargo de Vice-Consul honorario de Gran Bretaña en Baleares, en ese año, siendo de los primeros o el primer NO nativo Británico en ostentar el cargo en Baleares, ya que era Mallorquín de nacimiento y ascendencia, os comento una pequeña biografía de este Hombre.

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Don FRANCISCO AGUILO MOLINA (07/07/1907 – 04/12/1969), cuarto hijo de cinco hermanos de D. Luis Aguiló Miró y de Dña. Josefa Molina Hervás, proviene de una familia humilde mallorquina descendiente por parte de madre de la Comunidad Valenciana.

Se le distingue como una persona con un gran talento intelectual, siempre rodeado de libros, aprende inglés de forma autodidacta, siempre se le caracterizó por hacer el bien y ayudar a todo el mundo.

En el año 1942 se casó con Dña. Martina Pascual Martí, también una mujer destacable; fue la recopiladora y fundadora en 1935 de la Biblioteca del Ayuntamiento de Palma, la cual dirigió hasta su muerte en 1962 siendo así la primera mujer bibliotecaria de la Ciutat de Palma (Tiene desde 2011,  una calle dedicada en la barriada  de Es Pil.lari de Palma) de esa unión nacieron dos hijos: Francisco y Rosa María.

Desconocemos el año en que empieza a trabajar en el Consulado de Gran Bretaña, ya que no poseemos ningún documento de la época, pero si certificamos que era empleado del Consulado antes del comienzo de la Guerra Civil Española, según el salvoconducto fechado el 20 de Julio de 1936, por el BRITISH VICE-CONSULATE en Mallorca, “dos días después del inicio de la Guerra Civil”.

En el año 1955 es nombrado Vicecónsul Británico, es de los primeros españoles que ostenta ese cargo puesto que anteriormente sólo lo ejercían súbditos Británicos.

z sellos

Francisco Aguiló tenía como “hobby” coleccionar sellos y sobres de todo el mundo.

Y retomando el comienzo del artículo.

¿Por qué la historia, no es más que “un cúmulo de hechos  entrelazados, que nunca podemos saber en un futuro cuándo volverán a encontrarse”?

Porque casi 77  años después de  diciembre 1939 quién podía imaginar, que el marido de  su nieta mayor, a la que no llegó a conocer, iba a residir un tiempo en Menorca y que un día  rebuscando en  las cajas de sobres y sellos legado del Sr Aguiló, que tenía la familia, guardados en un  rincón de la cochera en Palma,  durante tantos y tantos años,  aparecerían 2 sobres remitidos desde el Port de Mahón a Palma, ambos de gran valor histórico, ya  que datan de 1939 (Recien acabada la guerra),  remitidos desde el “British Vice-Consulate Port- Mahón” al consulado Británico en Palma como correspondencia diplomática Oficial.

¿Quién podría pensar, en todos estos años, que un cumulo de circunstancias o casualidades devolverían estos sobres 77 años después a su origen, el Port de Maó, junto a una serie de sellos británicos,  quedando como legado histórico  y homenaje póstumo al Sr. Aguiló en la Fundación Hospital de la Isla del Rey,  un lugar de encuentro de culturas, donde la cultura Británica a la que tanto amó y la Española junto con  otras culturas, se funden en eso, cultura y legado para las siguientes generaciones.

Margarita Vich Aguiló – nieta de Francisco Aguiló Molina –

 

 

Las vicisitudes de un mapa de Argelia

6 de julio de 2016

 

 

La cantidad y variedad de objetos que alberga la Isla del Rey – en su conjunto, no sólo el edificio del venerable Hospital Naval, debe ser casi imposible ya ahora de inventariar de manera fácilmente abarcable, y ello debido a una característica que alguna vez ya se ha comentado: su extraordinaria diversidad.

Y, tan admirable como la diversidad, es el hecho de que, dejando a parte los objetos y bienes digamos anclados en la Isla (la vegetación, también destacable, los animales, los restos arqueológicos y los edificios), toda esta riqueza procede de donaciones o cesiones desinteresadas de particulares.  Y de una de ellas hablaremos hoy: un mapa de Argelia que donó Doña Margarita Caules el verano pasado.

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Pareció oportuno y consecuente tratarlo con cariño, a pesar de, o mejor dicho, debido a encontrarse en un estado de pronóstico reservado, teniendo en cuenta que databa (y data) de los alrededores de 1840, del periodo inicial de la ocupación francesa de Argelia. El interés nuestro como amigos de la Isla deriva de que, como nuestros lectores saben, una de las salas del Hospital está dedicada a las emigraciones menorquinas, y la de Argelia ocupa un lugar destacado como es lógico.

Que un objeto de papel protegido con goma laca durante más de 170 años adquiera el aspecto que adquirió no es de extrañar, pero que pueda recuperar el que tiene (del que goza) actualmente es sencillamente increíble. Y ello debido a los buenos oficios, y nunca mejor dicho, de una restauradora mahonesa de cuyo nombre podemos informar a quien interese.

El mapa ahora es de color blanco, puede leerse, y puede admirarse, y un detalle del mismo destaca del conjunto: cómo en aquélla época el puerto de Mahón era de sumo interés por su posición geo-estratégica central para las comunicaciones entre el sur de Francia, la costa Este de la península ibérica y el Norte de África, y Argelia en particular. Es un hecho que se explica durante las visitas a la Isla, y resulta significativo que lo recogiese entonces un mapa auxiliar situado en la orla del mapa principal.

Sin duda otros muchos detalles merecen atención, imagino que los nombres de las comunidades originarias y sus ubicaciones de entonces pueden ser de interés para los argelinos actuales, y de ellos hay una inmensa cantidad. Los retratos de los principales protagonistas de la conquista de Argelia, respectivamente el general Bugeaud y el jefe Abd-el-Qader, que ya aparecen en mi viejo libro escolar de Historia de Francia, ocupan un lugar destacado.

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Vaya pues nuestro agradecimiento más sincero a donante y restauradora, que con sus respectivas actuaciones han contribuido a enriquecer un poco más el legado de nuestra entrañable “Illa de l’Hospital”.

Oscar Sbert Lozano

Las palomas de la Isla del Rey

22 de junio de 2016

 

Cincuenta y dos años dueñas y señoras del islote. Todas las salas, 20, del hospital en el piso superior, y los edificios aledaños estaban llenas de estas aves, con sus nidos y excrementos, y siempre con el fondo de su ronroneo.

Confieso que me eran simpáticas. Toda mi vida veía en ellas el símbolo de la paz, los versos de Alberti y los miles y miles de mensajes que incansables, en mi niñez, leía que transportaban allende los mares, como mensajeras puntuales.

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Ahora, después de luchar contra ellas durante 4 años, se me antojan “ratas voladoras”. Sí, es imposible describir lo difícil que resulta des deprenderse de las mismas “en son de paz”, sin emplear halcones, trampas o sustancias venenosas. Solo impidiéndolas el paso, gritándolas para que se asustaran y volaran al exterior. Todo empezó un día aciago para mí, en que después de haber colaborado junto a mis compañeros voluntarios en otros menesteres para mantener y recuperar esta joya de nuestro maravilloso puerto, Luis – el general – me dijo: <<Juan, mira el desastre que originan las palomas. Encárgate de cerrar puertas y ventanas para que no entren más>>…Puertas y ventanas… ¡No había ninguna! Como es lógico busqué compañía y la encontré en Mohamed, un marroquí tan buena persona como trabajador incansable. Ninguno de los dos somos carpinteros, pero con ilusión, tesón y valiéndonos de mucha imaginación, fuimos construyendo una especie de puertas caseras con más voluntad que oficio. Para las ventanas se nos ocurrió poner unas mallas para que dejasen entrar la luz, reforzando con unos listones que las aseguraban contra la pared. Además de Mohamed me han ido ayudando muchos compañeros: Vizcaíno, Antonio, Pedro, Ismael, Conrado, el mismo Luis,… Hasta que se incorporó Argimiro ¡carpintero de verdad! Y el artífice de que todas las puertas tengan sus bisagras como Dios manda. Lo más difícil era desalojarlas de las vigas. Ahí se metían y como no las veías en cuanto hacías que te marchabas salían volando y dando vueltas hasta que encontraban por donde escapar.

Hoy por fin puedo asegura que las 20 salas del primer piso están limpias, cerradas y sin “mensajeras” que ensucien. ¡Que de carretillas de excrementos! (Por cierto excelente como abono). Cuantas horas barriendo, clavando, buscando madera que nos sirviera. Incluso el olor de los excrementos daba dolor de cabeza y mareo…. Ha sido como una pesadilla.

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Supongo que ahora me merezco volver a mi último destino: “sargento de cola” del guía oficial Sema… aunque solo lo aceptaré si vuelvo como “teniente de cola”.

¡Qué menos después del destierro de 4 años!

Todo sea por la Isla del Rey

Juan Cubas Cremades

 

El voluntario errante

8 de junio de 2016

 

Os parecerá una extraña forma de empezar un artículo sobre los voluntarios de la Isla del Rey, pero creo que dentro del heterogéneo grupo que formamos los voluntarios de la Fundación, algunos, en este caso, mi mujer y yo mismo, podríamos entrar en esta extraña categoría.

Con muchos años de residencia en el extranjero y en diferentes regiones españolas, nuestra familia siempre nos hemos considerado como una familia de expatriados, algo  errantes por esos mundos de Dios. Sin embargo, el hecho de ser expatriados no nos ha impedido nunca tener raíces tanto en Barcelona de dónde venimos pero también crear, con nuestros hijos y nietos, un lugar común en el que nos reunimos siempre, año tras año que es Menorca.

Nuestra larga historia en común con la isla de Menorca, arrancó allá por los años 70, cuando un familiar nuestro e ilustre voluntario, Pedro Engel, apasionado de la arqueología y de las bellezas de la isla, nos la hizo descubrir. Desde entonces, con un par excepciones, debido algún acontecimiento familiar muy señalado, nunca hemos faltado a nuestra cita veraniega, pascual e incluso invernal con nuestra isla.

Alfredo y Mari Paz

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Fue en 2005 cuando los errantes descubrimos la Isla del Rey y modestamente, pocos domingos al año, empezamos a colaborar con ese equipo de locos simpáticos, con Luis a la cabeza que querían realizar el sueño casi imposible de rehabilitar el antiguo hospital militar y su entorno.

Los recuerdos aquellos primeros domingos saliendo de Binibeca a las 7:30 de la mañana, en silencio, cuando toda la familia dormía después de la fiesta del sábado, especialmente los chicos, para ir a limpiar maleza a la isla, sigue muy presente en nuestra memoria, sobre todo ahora que las cosas lucen muy diferentes. Todos funcionábamos como un pequeño ejército de hormigas, eso sí muy disciplinadas y a menudo criticadas. Que sudadas nos pegábamos intentando llegar al edificio principal…!

Regresando a la isla, año tras año y repasando las fotos, uno se da cuenta de lo mucho que se ha hecho y del progreso increíble que ese pequeño ejército había hecho durante el todo el año, en silencio, pero muy eficazmente.

Trabajamos y vivimos al borde de un gran lago, el lago Leman en Suiza. Es un lugar maravilloso, limpio y organizado. Cada mañana, ya por reflejo, lo miro, parece un pequeño mar, pero siento que me falta algo, una pequeña isla, la que veo cada año por pocas semanas: Mi isla dentro de una isla, la Isla del Rey.

218 alfredo

Suiza es un país en el que las actividades de voluntariado son muy comunes y rara es la persona de nuestro entorno que no dedica unas horas al mes, a colaborar desinteresadamente con alguna organización. La gente se implica con mucha facilidad en actividades como limpiar los lagos y los ríos, distribuir comidas a domicilio, acompañar a los mayores, etc.

Hablamos muy a menudo de lo que hacemos en la Isla del Rey con mis conciudadanos suizos y cuando nos visitan en Menorca, los llevamos a visitarla e incluso a trabajar unas horas en ella. Ellos lo aprecian y se preguntan cómo eso es posible con tan pocos medios y como una maravilla de ese calibre ha podido salir adelante gracias a un grupo de ciudadanos convencidos y dedicados. Es un motivo de orgullo y nos sentimos parte de ello.

Para los que vivimos lejos, los famoso voluntarios errantes, el hecho de recibir cada lunes (gracias a Sema y al correo electrónico), puntualmente, lo que familiarmente conocemos por  El Parte , si ya, algunos dirán vaya nombre…que nos explica en pocas palabras, las actividades, las visitas, los acontecimientos en la vida de algunos de los voluntarios, los planes y como no, las necesidades más perentorias, es como  un cordón umbilical que nos une a ese grupo de amigos y conocidos, personas de muy diferentes orígenes unidos por la creencia de que se puede hacer mucho con poco, si tienes un objetivo y la fuerza que da el grupo.

Nuestro tiempo de voluntarios errantes se acaba, motivo de alegría, la jubilación se acerca poco a poco, motivo de preocupación también ya que habrá que adaptarse, como todos, pero que si hay una cosa que nos apetece de esta nueva situación, quizás es que podremos dejar de ser los voluntarios errantes, los trabajadores temporeros, para convertirnos en fijos en plantilla, pudiendo pasar más tiempo en esa actividad que recomendamos a todo el mundo. Esa actividad de hacer cosas por el placer de hacerlas y de paso, dejar algo para que  futuras generaciones puedan seguir mejorándolo.

Maria Paz Ricart Engel

Alfredo Fenollosa Domenech

 

Illa del Rei, no és frequent…

25 de mayo de 2016

 

Poc s’ho podía inmaginar n’Amfos III el dia que va trepitjar per necessitat l’Illa dels Conills, per cercar redossa d’una tramutanada, el que s’hi arribaría a muntar demunt d’aquesta Illa, en el decurs dels segles.

Soc en Xisco Moragues, i, faig feina a S’Illa del Rei. Avui no vos parlaré d’historia, feina, pedres o voluntaris, vos vull fer veure amb unes quantes pincellades, el privilegi que tenc de poder fer feina ben al mig del Port de Maó.

xisco moragues gomila

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Parlant amb en Lluís “Es General”, de falcons pelegrins, que fan els nius aprop de la “Cova dels Hidros” a la vora dels Vivers de Llagostes del Fonduco, me va fer el sugeriment de que escrivís un articlet sobre les aus a l’Illa del Rei. Evidentment, jo li vaig dir que hi ha gent molt més autoritzada que jo amb aquest tema. Que lo meu eren els edificis, les pedres, la pintura, el marés, etc, etc.

Reflexionant però, vaig adonar-me que les coses que jo he vist, durant les hores, els dies i els anys que he passat sol damunt de l’Illa del Rei, no ho ha vist molta gent.

No és molt freqüent, veure després d’haver plogut, com una gavina posa la pata damunt de un caragol(monja) per treure’l de la closca per menjar-lo. O com persegueixen a un colom les mateixes gavines, fins fer-lo caure al mar i llavors agafar-lo.no , no són casos freqüents.

Tenir al teu costat un tort negre(mèl•lera), metres estàs cavant, a menys d’un metre de distancia, per veure si tu treus un cuc o un escarabatet amb l’eina, per poder ell portar-lo al seu niu, no, no són coses freqüents.

Veure com a la cúpula de la torre s’hi posa l’àliga peixetera, el dies de mal temps, ella mira d’agafar un peix per dur-se a la boca. També les gavines empaitant al soter (áliga calçada) per foragitar-la de les seves zones de nius. No, no són coses gaire freqüents. I per damunt de tot, el que no és gaire freqüent érs el privilegi de poder treballar a un lloc com aquest. S’ILLA DEL REI.

Xisco Moragues Gomila

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